27.6.10

¿Ministerio de Cultura? ¡Sí! ¿Más ministerios? ¡No!

Cómo navegar entre estas disyuntivas es el tema de esta columna. Hay una propuesta para crear un nuevo ministerio, el de Cultura, así como hace un par de años se creó el Ministerio del Ambiente. La protección del medio ambiente, severamente amenazado, y la promoción de nuestra cultura y especialísimo patrimonio histórico, son ambos temas de alta prioridad. Poner estas prioridades a un nivel ministerial parece inobjetable y acertado, ¿pero quién asegurará que estas nuevas funciones estén debidamente financiadas? De hecho, el Ministerio del Ambiente, heredero del CONAM, tiene un presupuesto mísero, y el Instituto Nacional de Cultura, antecesor del nuevo Ministerio de Cultura, también vive en la penuria.

El público percibe el concepto de "ministerio" como sinónimo de burocracia y de favoritismo político. Pero en realidad en la mayoría de los ministerios laboran profesionales y trabajadores abnegados y en general modestamente remunerados. Lo importante es que las organizaciones del Estado tengan objetivos claros, estructuras eficientes (que ciertamente no tienen), y recursos para cumplir su misión. No vale la pena crear ministerios si no van a tener recursos para cumplir objetivos bien definidos.

El Ministerio de Cultura nace casi sin recursos. Tenemos que cambiar esta triste situación: por ejemplo, el sueldo mensual de los músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional, todos profesionales con largos estudios, es de unos S/.1.000 y hace que tengan que "cachuelearse" igual que policías, profesores, y médicos de salud pública. Una solución podría ser que el nuevo ministerio se ocupe de cultura y turismo, dos actividades que van juntas en el Perú. El turismo está en pleno auge y genera crecientes recursos y tributación. La fusión de las funciones del turismo y de la cultura le daría al nuevo ministerio una visión más emprendedora, para poner en valor joyas culturales que hoy son inalcanzables (como Choquequirao o Kuélap) o están abandonadas.

El Perú tiene hoy 17 ministerios, más uno que se viene. Creo que estamos al borde del exceso. Estados Unidos tiene 10. En otras épocas, claro está, Carlos V de España tenía 5 ministros: en la sala del gobernador del Banco de España está su mesa de gabinete, redonda y elegante, con un pequeño cajón para cada ministro con el nombre de su cartera: "Indias", "Armada", etc. En nuestro vecino Ecuador hay más de 30 ministros. Cada país tiene su esquema, pero unos son más eficientes que otros.

Si la función del "Consejo de Ministros" es la de ser el órgano máximo de coordinación del Poder Ejecutivo, no puede ser una asamblea. Las asambleas se prestan a los discursos y a las peroratas, no al trabajo eficiente. No debería haber más de 15 ministerios. Con el tiempo, las necesidades y las funciones cambian, y lo que era una prioridad para tener un ministerio le cede el paso a otra función, a otro ministerio. Hace años teníamos el Ministerio de Obras Públicas; hoy tenemos Transportes y Comunicaciones, y en otro Ministerio Vivienda y Saneamiento. ¿Por qué no tener un solo Ministerio de Infraestructura, que reconozca el papel del sector privado en vivienda, autopistas, irrigación y otros? El Ministerio de Comercio ha tenido un papel destacado en los últimos años: ¿Por qué no juntarlo con sus vecinos de edificio? Si hay una disputa con Europa sobre la harina de pescado, ¿qué ministerio se ocupa: Comercio o Producción?

Todas estas ideas son para discutir. Pero tenemos que "aerodinamizar" al sector público. No debemos quedarnos sentados y simplemente aumentar más títulos y crear más ministerios.


CORREO

¡Primeros en el mundo...!

¡Excelentes noticias para las Obregonas, las Malpartidas y demás legisladores y congresistas dedicados a la promoción del delito y la ilegalidad...! Ídem para sus ayayeros humalistas, corifeos, catecúmenos, discípulos y beneficiarios asociados: los terroristas de Sendero Luminoso.

Las noticias no podían ser mejores. La Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito -UNODC- informa que el Perú se ha convertido en el primer productor de hoja de coca en el mundo, desplazando a Colombia. Las cifras: Perú registra 119 mil toneladas el 2009 (45.4% de la producción mundial), frente a 103 mil toneladas colombianas (39.3%). La Bolivia del mongoloide Evo aporta el 15.3%. (CORREO - 23 / Jun / 2010).

Lo que las NU no dicen es que el 92% de esas 119 mil toneladas de hoja de coca peruana provienen de cultivos ilegales y clandestinos, resultado de la próspera sociedad narcotraficantes + terroristas, financistas de cultivos por un lado y de protección armada, fusiles automáticos, municiones, alimentos y logística por el otro. (Supongo que muy pronto tendrán helicópteros artillados, gracias al crecimiento actual del cultivo: 10 hectáreas por día...).

Hace algunos días se informó que la organización de los Estados Unidos supuestamente encargada (¿?) de perseguir la venta y el consumo de drogas en su país aporta a Colombia cuatro veces más dólares que los que llegan al Perú, destinados a erradicar cultivos ilegales, combatir narco-terroristas e implementar cultivos alternativos para los campesinos que hoy viven de parcelas cocaleras.

El mayor consumidor de drogas en el mundo le envía al mayor productor de hoja de coca una cuarta parte del dinero que destina a combatir las drogas en el segundo productor mundial: Colombia. Esta magnífica incongruencia probablemente no deba atribuirse sólo a incompetencia burocrática de torpes organismos anquilosados. Tengo la fundamentada sospecha de que en los Estados Unidos no hay un verdadero propósito de cerrarle las puertas al clorhidrato de cocaína: es demasiado buen negocio y mueve demasiados miles de millones de dólares. Quizás terminarán ganando la partida narcos y Malpartidas, senderistas y Obregonas y las personas que con buena voluntad opinan que deberían legalizarse las drogas y expenderse en farmacias. Al fin y al cabo, ya sabemos que los seres humanos somos una especie en extinción...


CORREO

Juventud colombiana demostró al mundo que con el futuro de su país no se juega a la ruleta rusa

Qué gran diferencia con el “furriel” Ollanta Humala, quien anhela ser engullido por el sátrapa Hugo Chávez


Valentin Gazzani Bosworth


Nuevamente se equivocaron las encuestadoras. Esta vez fue en las elecciones generales de Colombia. Los caviares colombianos pronosticaron un resultado estrecho entre el candidato oficial Santos y el jefe del Partido Verde, Mockus. Su esperanza y el motivo de su augurio eran los jóvenes, de quienes especulaban que irían alegres y bailando cumbia a votar por el cambio verde.
Ni lo uno, ni lo otro. Los jóvenes le mostraron al mundo que con el futuro de Colombia no se juega a la ruleta rusa. Tal vez con sentimientos encontrados, porque a la juventud de todas las latitudes le gusta experimentar, los jóvenes colombianos –que son mayoría como en toda Iberoamérica– no votaron por Mockus ni por Hokus Pokus. Con sensatez y patriotismo escogieron el camino de la realidad y el pragmatismo. ¡Qué tal ejemplo de grandeza de espíritu para América de Sur, donde más de uno de sus “líderes”, como el furriel peruano Ollanta Humala, anhela ser engullido por el sátrapa Chávez de la quebrada Venezuela!
Y así, los caviares y sus encuestadoras enterraron el pico. Se les malogró la fiesta (que muy alegremente esperaba festejar la caviar CNN) con la derrota contundente que le propinó Juan Manuel Santos a la oposición. Inclusive tienen mayoría en el Congreso para el que votaron semanas atrás.
No debemos bajar la guardia ni ante el terrorismo, ni ante las interminables movidas políticas de los caviares. Ya hemos visto a ese desafortunado ex presidente de los EE.UU., Clinton, manifestar su alegría por la liberación de la terrorista Berenson, explicando, además, que él hizo que su gobierno interceda por ella y como no le hicieron caso la consecuencia fue el drama histórico que EE.UU. le ha hecho padecer al ex presidente Fujimori.
De igual pensamiento es Jimmy Carter, otro inepto ex presidente de ese país. Este piensa que las poblaciones más allá de sus fronteras, o sea nosotros, debemos someternos a una especie de tutela por ser chicos muy malos que no entendemos la manera de ser de ellos. ¿Será por eso que no firmaron la Carta de la OEA? Bueno, Clinton y Carter provienen de dos estados súper atrasados del sur de EE.UU., de modo que de ellos o gente como ellos solo podremos esperar problemas.
Por otro lado, los caviares peruanos y su gran prensa creen que el pueblo se chupa el dedo. Luego de las críticas directas del alcalde Castañeda, ahora manipulan sus encuestadoras para publicar que Castañeda y Keiko lideran las opciones para el 2011. Tal cual lo advertimos a principios de año, así irán las encuestas manejadas por el caviarismo hasta que, a medida que se acerca el fin del año en curso y comienzos del próximo, su candidato Toledo vaya subiendo para convertirse en la estrella de la segunda vuelta.
Por el contrario, si el pueblo, especialmente los jóvenes, hacen que triunfe en una sola vuelta Castañeda o Keiko, eso pondrá a los caviares y a la quinta columna chilena existente en el Perú al borde de un ataque de nervios.
La cuestión será convencer al nuevo gobierno (suponiendo que no será pro caviar) que hay que realizar varias acciones inmediatas, entre ellas la reformulación del sistema judicial y su personal, sacar al Perú de la Corte “caviar” de San José, hacerle seguimiento a las ONG y “dirigentes” que promueven paros en el norte moderno, regresar al sistema antiterrorista anterior, entre otros.
En verdad, las condiciones de vida en el Perú serían óptimas, pues nuestra situación económica es espectacular a partir de la década de los noventa del siglo pasado (hemos tenido la suerte por vez primera de tener una secuencia de excelentes ministros de Economía y Finanzas, tales como Boloña –el iniciador del ciclo–, Camet, Zavala, PPK, Carranza y posiblemente Aráoz) con un manejo prolijo y buen desarrollo de planes de inclusión social y educación pública, si no fuera porque tenemos el escollo de la vecindad con Chile y su afán expansionista de agrandar su territorio metropolitano hasta Ecuador, tanto como el inicio de la nueva etapa del terrorismo debido a la permisividad de los gobiernos de Paniagua (García-Sayán fue rojo en su juventud) y Toledo y el actual que está jugando con fuego al dejar que esa gente perturbe la tranquilidad del Perú.
Chile ha impedido que rearmemos a nuestras Fuerza Armadas desde el gobierno de Toledo –donde sus enviados especiales tenían oficina en Palacio– e incluso antes, desde la década de los ochenta fijaron las metas de las FF AA del Perú debido a su influencia en Washington. Lo advirtió entonces el general “Gaucho” Cisneros y las cosas devinieron de mal en peor. Solo la intervención actual del ministro de Defensa, Rey, ha permitido que por lo menos en el VRAE mejore la posición militar estratégica.
Pero fíjese el lector que ni el anuncio de compra de radares por poca plata en comparación a otros gastos militares se hizo realidad (por eso fue fácil robar la famosa avioneta de Nasca), porque, según los chilenos, como sus parlamentarios Errazuriz o Tarad o Pizarro, a los cholos peruanos les impedimos convertirse en lo que su clase dirigente cree que debe ser, chocando con la realidad de su propio país, el que, según periodistas chilenos, tiene a la mitad de la población en la pobreza.
Piensan seguir adelante con sus planes ilusos, pese a que Dios les cobró la factura a su vanidad con un terrible terremoto. Ahora están amargos porque los cholos ecuatorianos ya no quieren ser sus servidores.
Así y todo Toledo y los caviares tienen la desfachatez de querer venderles nuestro gas y volverse a presentar a la reelección en el 2011.
En cuanto a Sendero ya sabemos que a los gobiernos de Paniagua y Toledo los manipularon los caviares y la quinta columna chilena y por eso soltaron terroristas, que con más experiencia y años están nuevamente planeando hacer desmanes en el Perú.
Son pocas las oportunidades que se le han dado al Perú republicano para engrandecer su futuro y ésta es una de ellas. Ojalá que la juventud, que es la dueña de su futuro, sepa valorar esta etapa de nuestra historia y antes de terminar su mandato el actual gobierno llame pronto a su gabinete a gente independiente para permitirnos tomar el aire necesario con el que podamos llegar a buen puerto en el 2011.
Mientras esto ocurre en la vecindad, hoy la preocupación mayor es la guerra que le ha declarado el islamismo a Occidente y sus posibles repercusiones en un plazo no lejano, tema que trataremos en la próxima entrega.
NB1.- Me felicito de que varios medios estén tratando en serio o en broma el tema del club Bilderberg creado por Churchill y los servicios secretos británicos M-15 y M-16 a finales de la segunda guerra mundial, de lo que hemos tratado con amplitud hace tres años. Los libros de Daniel Estulin se venden en las calles de Lima.
Ahora vamos a presentarles un comentario sobre el descubrimiento por los chinos del Pacífico americano. En el magnífico libro denominado “1434” (web www.1434.tv), el inglés Gavin Menzies explica con pruebas que el emperador Ming Zhu Zhanji envió una flota inmensa de grandes juncos a occidente al mando del almirante Zhen-He, que al final fue destrozada por el tsunami Mahuika entre 1440–1450.
NB2.- El escaso Ollanta se asemeja a los Studebaker del 49. Se le mira y no se sabe si va o viene. Es nacionalista (según él) al mismo tiempo que izquierdista pro Chávez y benefactor de Chile con sus declaraciones y los paros que promueve en el atrasado sur del país, junto a Patria Roja. A menor producción minera del Perú mejor le va a Chile. A nadie sorprendería que el Congreso de ese país lo condecore por servicios a la Nación.
NB3.- Recortar las gratificaciones no es una medida de austeridad, es una estupidez. Si quieren recortar algo que sean los puestos de trabajos inútiles como los del puerto del Callao, los de Tacna, entre otros que sustentan a la burocracia y perjudican al Perú o los generosos y cuantiosos emolumentos que perciben los ineptos congresistas.


LA RAZON

Un pueblo que no conoce su historia…

Autor: Fritz Du Bois



La repentina reaparición de Sendero en nuestras vidas ha generado un escalofrío de temor en una población que lo había olvidado demasiado rápido. En realidad, si uno mira nuestro reciente pasado, fue hace solo 12 o 18 años cuando la mayoría de los terroristas fueron capturados. En cualquier otro país del mundo, considerando el daño que causaron, pasarían no menos de tres décadas antes de que alguno de ellos fuera liberado. Sin embargo, en nuestro caso, la gran mayoría ya está suelta, incluso algunos de ellos han vuelto a las andadas subversivas. ¿Qué ocurrió?

La combinación de hechos y errores que nos ha llevado a esta situación demuestra que entre nuestros políticos la historia cuenta poco y que lo único que les importa es el corto plazo. Así tenemos la arrogancia de fines de los 90 que impidió que se le diera el tiro de gracia a Sendero; luego, la irresponsable actitud de Paniagua y de Toledo de flexibilizar el tratamiento a terroristas como parte del cuestionamiento a Fujimori, para concluir con la incompetencia de este gobierno, que recién se dio cuenta, en su cuarto año, de que los estaban excarcelando a la velocidad de un rayo. Como resultado de una década de errores y de relajo en prisión, solo queda el 15 por ciento de los que fueron originalmente sentenciados.

Lo que queda ahora para proteger al ciudadano, y evitar que se repita una terrible historia, es reasignar los recursos en Defensa e Interior para darles prioridad a los servicios de Inteligencia y que puedan cumplir su función manteniendo a los terroristas que han sido liberados bajo supervisión.

Por otro lado, el cortoplacismo del actual presidente del Parlamento le impidió ver la posibilidad que tuvo de colocar su nombre en la historia. Si en lugar de estar regalando a sus amigas nuestro dinero y maquinando con todas las bancadas buscando su reelección se dedicaba a cumplir con el programa legislativo propuesto en el último mensaje de Fiestas Patrias por el jefe de su partido, hoy estaríamos por lo menos camino a un histórico referéndum para lograr la renovación por tercios y el voto facultativo. En lugar de ello, tenemos otro año legislativo para el olvido.

Finalmente, como reafirmando la falta de visión de nuestros parlamentarios, esta semana se cumplió 41 años de la nefasta promulgación de la Ley de Reforma Agraria, que destruyó un eficiente agro enviando, hasta el día de hoy, a la informalidad y pobreza a millones de peruanos.
¿Qué propuestas existen en la agenda del Congreso para acelerar la modernización del agro y poder así cerrar ese desastroso capítulo de nuestra historia? Aunque no lo crea, no solo no hay ninguna iniciativa creativa o positiva, sino que la bancada del partido de gobierno propone repetir el error y poner nuevamente límites a la propiedad en el agro. Increíble. Más aun, en el colmo del cortoplacismo, aparentemente sería para favorecer a un grupo que no quiere pagar por la propiedad, pero tampoco ceder el control, de un par de ingenios lambayecanos.

Estando ad portas de varias elecciones habría que agregar a la lista de requerimientos para ser candidato la aprobación de un examen de historia para ver si de esa manera se reduce el riesgo de seguir repitiendo errores.


PERU 21

El que contamina paga

Es interesante, y a la vez alentador, que un gobierno presione a una gran empresa para que acepte compensar el perjuicio que causa. Barack Obama logró que British Petroleum (BP) destinara al menos U$20.000 millones a un fondo que cubra los reclamos por perjuicios económicos de la población del Golfo de México y el costo de la limpieza de la contaminación ambiental.

Éste ha sido el mayor desastre ambiental en Estados Unidos, pero las peores catástrofes ecológicas fueron causadas por empresas transnacionales en países en desarrollo. Esas empresas han pagado muy poco o nada, y los gobiernos de los países sede suelen hacer la vista gorda.

Tres casos emblemáticos ilustran esto: el de Bhopal (India), el de la región amazónica de Ecuador y el del Delta del Níger (Nigeria).

En Bhopal, la emisión de gases venenosos de una fábrica de la estadounidense Union Carbide en 1984 afectó a más de medio millón de personas. La empresa nunca aceptó la responsabilidad por el desastre y sólo terminó pagando U$470 millones en 1989, en un acuerdo con el gobierno indio.

En Ecuador, Texaco (ahora Chevron) fue responsable del vertido en la selva amazónica de más de 1.300 millones de litros de petróleo crudo y 70.000 millones de litros de residuos tóxicos. A principios de los 90, la empresa pagó al gobierno ecuatoriano U$40 millones por los costos de la limpieza, una cantidad ínfima dada la inmensidad del daño causado.

Al Delta del Níger, John Vidal dedicó un artículo de The Observer titulado “La agonía de Nigeria deja pequeño el derrame de petróleo del Golfo: Estados Unidos y Europa lo ignoran”.

Estos tres casos revelan un gran contraste entre lo que hace el gobierno de Estados Unidos para que una transnacional asuma su responsabilidad económica y la forma en que empresas similares que provocan catástrofes ecológicas en países en desarrollo salen impunes o pagan cifras absolutamente inadecuadas.

Lo que hacen el gobierno y el Congreso de Estados Unidos para que BP compense el daño ambiental y económico que está causando es encomiable. Los países en desarrollo deben aprender la lección y adoptar medidas similares acordes con el principio de que “el que contamina paga”.

Es igualmente importante que los gobiernos de los países de origen de las transnacionales también actúen para que sus empresas se hagan responsables de sus acciones cuando se instalan en otros países y compensen debidamente cuando provocan daños ambientales.

LA PRIMERA

Que se vea lo que decimos

Expresar es manifestar con palabras, miradas o gestos lo que se quiere dar a entender. Expresar puede ser también definido como hacer presión de adentro hacia fuera. Es decir, para que salga, para que se vea, para que los otros vean, escuchen, sientan, entiendan lo que estoy sintiendo, pensando, imaginando, queriendo decir.

Es fácil comprobar lo difícil que se nos hace expresar emociones, sentimientos, ideas, etc. A muchos parece darles lo mismo estar alegres, eufóricas, molestas, tristes, rabiosas, sorprendidas, al menos por lo poco que dice su rostro y por lo que sentimos de su voz, monótona y aburrida.

Lo que se ve de nuestra personalidad es una máscara o careto (la palabra persona viene de la voz griega personnae que quiere decir máscara). Esta nuestra cara o máscara es la que usamos o ponemos mientras nos comunicamos ya sea por facilismo, por comodidad o como si porque nos hemos acostumbrado a su buen resultado no nos atrevemos a cambiarla. Debajo de esa máscara fija y casi única están muchas otras que escondemos como temiendo algo, como si pensáramos que al exponerlas estuviéramos haciendo el ridículo. Estas otras máscaras o caras que no nos atrevemos a mostrar y a las que tememos, constituyen nuestra capacidad expresividad y al no usarla a plenitud nos estamos perdiendo el mostrarnos a los demás como realmente somos.

Cuántas veces nos ha tocado estar en una reunión social donde algún conocido se ha tomado un par de tragos de más y entonces sufre como una transformación, se vuelve el alma de la fiesta, alegre, participativo, simpático, hablador en suma una persona encantadora que nos sorprende porque normalmente no es así, más bien lo conocemos como callado, inhibido, poco participativo, en suma alguien aburrido ¿qué fue lo que pasó con él? Pues que se soltó, se desinhibió, rompió su máscara y nos permitió ver a quien realmente era, en su lado bueno y afectuoso, pero que no le conocíamos porque no nos lo permitía, nos acostumbramos a su gesto duro y único, a su voz desganada y su Música como un sonsonete.

“Me solté la trenza hermana”, dicen las mujeres Bolivianas para indicar que se liberaron de sus ataduras y que han decidido comenzar a vivir a preocuparse por ellas y a que los demás lo sepan. Por si este dato no basta para hacernos ver la enorme importancia de ser plenamente expresivos, es decir de usar a plenitud nuestros recursos orales y corporales para gritar con fuerza que estamos vivos, aquí va la letra de una milonga Uruguaya cuyo texto me parece contundentemente expresivo:

“De una bailanta con acordeón / até la luna con el sol / por una noche no fui peón / hombre volví y en eso estoy”.

La invitación es entonces es a probar, en cuanta ocasión se nos presente, a hablar en voz alta, a utilizar toda la gestualidad de nuestro rostro y descubrir así que podemos usar nuestro cuerpo además de todos los recursos de nuestra voz, para expresar plenamente, para que todos vean lo que queremos decir.



la primera

El gas del terrorismo

No hay terrorismo en el país, por lo menos no más del que hubo a lo largo de la década, pero sí hay un barco recorriendo los mares con parte del Gas Natural que estaba reservado para el consumo interno y que tenía un precio especial por haber sido extraído de los pozos que descubrió la Shell y devolvió al país sin costo alguno y el Estado cedió a la explotación privada, en una de esas piruetas neoliberales que abren puertas a la corrupción que después sorprende a todos.

El hecho es que se está organizando el negocio redondo de revender gas peruano barato a 20 veces el precio a boca de pozo, pasando por encima de la ley que prohibía el transporte y comercialización de las reservas del lote 88, en una probable triangulación marítima hacia Chile, donde se paga más por el producto, y reduciendo el gas disponible para cubrir la demanda nacional que en todo caso terminará abastecida por futuros pozos con gas más caro.

Esto ocurre y la prensa está atenta al enorme riesgo que representa una marcha de banderas de tres decenas de personas reclamando amnistía, las pintas que de pronto aparecen en otras Universidades, la requisa en Santa Mónica que, por supuesto, va a frustrar la liberación de la bailarina Garrido-Lecca, las fotos en el Vrae, etc. ¿Nos amenaza Sendero Luminoso? ¿Es verdad que lo que podemos esperar en las próximas semanas son coches bombas en las ciudades? ¿Se habrán vuelto estúpidos los seguidores de Guzmán cómo para luchar por salir de la cárcel para luego buscar la forma de volver a ella?

Está ocurriendo una nueva brutal estafa contra el futuro de los peruanos: como en la época del guano, o del petróleo de Talara, la ley de minería de los 50 o la depredación de la riqueza pesquera en los 60. La vieja historia de los recursos naturales, la riqueza efímera y los intereses extranjeros que cargan con ella sin dejar otra cosa que profundos huecos vacíos hacia el fondo de la tierra. Nos están saqueando a sabiendas del gobierno, porque García sabe que han falseado las cifras de reservas y porque él mismo denunció el carácter delictivo de las normas que autorizaron la exportación en 2004, y en las que se está amparando para traicionar al país.

Y es porque saben de qué se trata que han levantado el fantasma del “terrorismo” para que miremos a otra parte. De esa habilidad para manipular las conciencias debe ser que se felicita Alan García, quien acaba de condecorar a la partera que lo trajo al mundo y a la clínica donde nació, como antes premió, en nombre de la nación, al carretillero que le vendía “zanguito” en la puerta del colegio, rindió honores de Estado a los artistas en vida amigos suyos y celebrar su cumpleaños con pasacalle en la avenida Brasil.

El hombre que está dejando sin gas al Perú está seguro que ese no es el problema, como tampoco lo es que haya investigaciones sobre alta corrupción contra los más altos funcionarios de su gobierno (que apuntan contra el propio presidente, que se hace el desentendido); el punto es que él mantiene el control de la situación con el cuento de que el sistema está en peligro, sea por los perros del hortelanos, los candidatos estatistas o el terrorismo resucitado según la conveniencia. ¿Quién más podría hacerlo?


la primera

23.6.10

Editorial: TC: No más caos y contaminación por autos usados

Finalmente, el Tribunal Constitucional (TC) determinó que las írritas medidas cautelares del Poder Judicial que posibilitaron la libre importación de vehículos usados carecen de toda eficacia, por lo que son nulas en todos sus alcances.

El deslinde, al más alto nivel del control constitucional, sienta un precedente vinculante trascendental que debe ser complementado por los otros poderes: el Judicial, para que instruya correctamente a los jueces y sancione cualquier transgresión; el Ejecutivo, a través del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), para aplicar de inmediato la medida; y sobre todo del Congreso, para evitar más perforaciones al ordenamiento legal vigente.

El TC precisa: “A partir del 6 de noviembre de 2008, todas las resoluciones judiciales que hayan inaplicado las normas legales que regulan los requisitos para la importación de autos usados son ineficaces por contravenir la uniforme y reiterada jurisprudencia del Tribunal Constitucional”.

Ahora el MTC puede demandar la nulidad de las resoluciones judiciales emitidas a partir de esa fecha, definida previamente por el Tribunal Constitucional a través de otras resoluciones que, de modo escandaloso, no fueron acatadas por algunos magistrados.

Esta terminante decisión es sobre todo un severo llamado de atención a los jueces indolentes, venales y corruptos que, sin ninguna justificación, aceptaban burdas acciones de amparo por parte de inescrupulosos importadores, que así se saltaban a la garrocha la prohibición establecida por ley.

Incluso los importadores de autos de Tacna aprueban la medida del TC que, según su entender, pone fin a la competencia desleal y caótica de importadores informales.

De antemano debemos advertir sobre la recusable reacción de algunos padres de la patria que, de modo irresponsable y populista, pretenderían ahora modificar otra vez el marco legal y volver todo a fojas cero: es decir, que nuevamente se permita el ingreso de vehículos obsoletos, contaminantes e inseguros, con antigüedad mayor a cinco años, sin pensar en las graves consecuencias que tendría este retroceso.

Como hemos informado, en los últimos años, a través de írritas medidas de amparo de jueces venales ingresaron al país miles de vehículos de 15 a 20 años de antigüedad, muchos de ellos siniestrados en sus países de origen. Los resultados los sufrimos diariamente, con altos índices de accidentes y de contaminación, a más de una escandalosa competencia desleal con la industria formal que importa autos nuevos.

No se trata, pues, como pretenden confundir algunos, de afectar el derecho al trabajo, sino de poner orden en un tema que se había ido de las manos por la acción de malos magistrados y la indolencia de ciertas autoridades.

La sentencia del Tribunal Constitucional debe restaurar la ley y el principio de autoridad, así como terminar con las interpretaciones arbitrarias y sospechosas de malos jueces o legisladores.


EL COMERCIO

Indemnizaciones inauditas

Con un total desconocimiento de la realidad peruana –y de su reciente historia caracterizada por la lucha de más de dos décadas contra el terrorismo genocida de Sendero Luminoso y el MRTA–, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que irónicamente preside hoy Diego García Sayán, el ex ministro de los regímenes de Valentín Paniagua y Alejandro Toledo que hicieron concesiones y luego abrieron las puertas de las cárceles a los terroristas, no sólo se ha dedicado a fallar contra el Estado –por presuntas violaciones a los derechos humanos– sino que también viene imponiendo exorbitantes cargas a nuestro emergente país por concepto de reparaciones o indemnizaciones a favor de los terroristas.


De acuerdo a la calificación hecha por el ministro de Justicia, Víctor García Toma, la actitud de la CIDH es evidentemente “desconsiderada e incorrecta”, porque no aplica un parámetro objetivo y porque las indemnizaciones no guardan proporción con la situación económica del país, ni con las reparaciones que fijan los tribunales nacionales. Esto da lugar a una increíble paradoja: la corte –que debe defender los derechos humanos de las sociedades que se enfrentan a lacras como el terrorismo– termina financiando indirectamente a estas organizaciones. No sólo juzga a los Estados con un criterio ambiguo y sectario, manifiestamente en contra de sus fuerzas armadas y policiales, sino que los debilita económica y moralmente con indemnizaciones millonarias que acaban en manos de genocidas.

En efecto, y sólo como uno de los centenares de casos existentes, citamos el de Kenneth Ney Anzualdo Castro –quien en 1993 fue intervenido por desconocidos al interior de un microbús cuando regresaba a su casa luego de estudiar–, la CIDH impuso al Estado peruano un pago de más de medio millón de dólares desdoblado en diversos rubros, incluido los estipendios cobrados por los abogados de sus deudos ante los tribunales peruanos e internacionales. Estos no eran sino los abogados del Instituto de Defensa Legal (IDL) y de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh), ONGs desprestigiadas por su sectarismo y mercantilismo, con lo cual queda en evidencia que el lucro es la verdadera finalidad del trabajo de estas ONG. Esta plaga –con su caja de resonancia internacional, la CIDH– también ha cometido despropósitos en otros países de nuestra región, como Paraguay, donde la CIDH otorgó una indemnización superior a 5 millones de dólares por un caso de violación de derechos humanos. “A un país pobre como Paraguay no se le puede plantear una reparación (civil) por ese monto, por más que el delito haya sido execrable, cosa que lo fue, ciertamente. Esas sumas de dinero son siderales para un país pequeño como es Paraguay” ha declarado con propiedad el ministro García Toma.

El Perú ha planteado, como corresponde, una reconsideración en el caso Anzualdo, demandando un debate realista al interior de la corte sobre las implicancias de fallos e indemnizaciones abusivas, desproporcionadas –y hasta dirigidas a financiar la reagrupación de los terroristas– como las que ha adoptado.


LA REPUBLICA

Sl real & sl imaginario

Por Mirko Lauer

Sendero Luminoso tiene hoy un evidente atractivo mediático. No son solo las banderitas rojas y los doctrineros machacones que vuelven irreductibles del pasado. SL también aporta la insidiosa idea de que nada ha cambiado, y de que el escenario de una democracia amenazada podría repetirse al menor descuido.

Refuerzan este sentimiento algunos datos. En las zonas cocaleras se sigue combatiendo contra SL, aunque sea un membrete disminuido y con otro signo. El orden público es un permanente desafío para el Estado, y en muchas de las frecuentes protestas sociales es visible el esfuerzo por mantenerse pacíficas.

Así, lo que en 1992 y los años siguientes pareció una victoria definitiva sobre la violencia, luego de más de diez años de crecimiento económico sostenido de pronto es presentado por algunos como el simple inicio de un interregno: los terroristas retornan de las cárceles para relanzar un discurso liquidador del orden constitucional.

Los actores de la democracia enfrentan este escenario con diversas actitudes. Unos sostienen que el peligro está siendo magnificado con fines electorales, mientras que otros consideran que estamos volviendo a vivir el descuido de otros decenios. Las dos posiciones parecen ciertas, y de hecho no se contradicen. Pero ambos precisan ser moduladas.

El problema del SL guzmanista ya no es de vida o muerte como en otros tiempos, pero a la vez exige ser enfrentado. Lo cual a su vez plantea la cuestión de hasta dónde es preciso mantener o recortar los principios liberales de nuestra Constitución. En otras palabras, el tema es qué aprendió la democracia entre 1980 y 1992.

Algo que recién se está aprendiendo, quizás, es que no bastaba meter presos a los cabecillas y anunciar el fin del problema. Eso tenía que ser complementado con el tipo de batalla política que nunca se dio. Pero el fujimorismo se esforzó por inculcarle a la población (y confirmarle a SL) que el orden constitucional no le servía al país.

La idea de terroristas liberados por reducción de penas o de candidatos electorales senderistas está resultando demasiado para la opinión pública, aun si ambas cosas pudieran estar dentro de lo legal. De modo que ni SL ha cambiado (aunque volverse electoral podría marcar un cambio), ni la población ha superado el trauma de la carnicería.

Es interesante advertir el paralelismo entre SL-Guzmán y el fujimorismo en esta etapa. Ninguno se arrepiente de sus actos delictivos, los ignora. Ambos buscan en las urnas excarcelación para su jefe máximo, y tácitamente postulan una vuelta al pasado reciente. Los dos tienen desdén por el sistema partidario de la democracia.


LA REPUBLICA

No exportar el gas y “propaganda electoral”

Por Humberto Campodónico

La campaña de prensa que busca desprestigiar la exigencia de vastos sectores de la población peruana de que se priorice el mercado interno –lo que exige detener la exportación– ha tomado variadas formas y expresiones en los últimos días.

Una es decir que, sin el contrato de exportación en estos momentos no habría desarrollo de toda la infraestructura de gas. Eso es falso, pues el contrato Camisea se firma en diciembre del 2000 y el gas llega a Lima en agosto del 2004, mientras que el contrato por el Lote 56, que va a la exportación, se firma en setiembre del 2004 (ver Camisea y los bajos instintos, Cristal de Mira, 18/06/10).

Agreguemos que, solo después que se renegocia el contrato por el Lote 88 para permitir su exportación (DS-006-2006 de enero del 2006), se firman, en febrero, los contratos entre Peru LNG y el Consorcio Camisea.

También se dice que el argumento de que va a faltar el gas “es una fantasía, una construcción ideológica y política” que es usada electoralmente (Fernando Rospigliosi, Agitación electoral, La República, 20/06/2010). No es así. La crítica a la política de exportación de gas –y al cambio ilegal de la legislación gasífera que lo permitiría– comienza en el 2002, cuando el Ing. Herrera Descalzi se lo comunica al entonces ministro de Energía, Jaime Quijandría.

Por nuestra parte, en el 2005 dijimos: “Lo que es inadmisible es que en el Perú se hayan dado modificaciones legales que apuntan a que el gas del Lote 88 pueda también ser utilizado para la exportación. Esa puerta se abre con la Ley 28552, promulgada la semana pasada. Es inadmisible porque el mundo ha entrado en un período de escasez de fuentes de energía, que se agravará en las próximas décadas” (Para exportar gas, primero hay que encontrarlo, Cristal de Mira, 26/06/2005).

Por eso, es también falso que oponerse a la exportación sea “propaganda electoral”. En esa época no había elecciones ad portas. Y si ahora estamos en año preelectoral, eso no invalida las razones técnicas para que no se exporte el gas, que el mismo García señaló como “delito” el 28 de julio del año pasado.

También se dice que hay reservas suficientes y no habría desabastecimiento del mercado interno. Tampoco es cierto. El gobierno infla las reservas sumando papas, camotes y peras, como son las reservas probadas, las probables y las posibles. La verdad es que solo las reservas probadas son materia de contratos comerciales y no hay suficiente para los industriales, como lo dice la carta de la Sociedad de Industrias del 17/05/2010: “Señor Premier, si hay suficiente gas para atender el mercado interno, ¿por qué no se atienden todas y cada una de las solicitudes para la oportunidad en que se soliciten”?

También se dice que “el problema del gasoducto del sur es la escasez de demanda. El gasoducto es muy caro y su construcción solo se justificaría si existieran suficientes compradores. Ahora no los hay” (Rospigliosi, ídem). Pero lo mismo sucedía con el gasoducto a Lima, que tampoco era rentable.

Para que lo fuera, el gobierno le dio el “take or pay” de Electroperú, que garantizaba un consumo de 70 millones de pies cúbicos diarios. También se otorgó la Garantía de la Red Principal a TGP, que simulaba que el gasoducto estaba lleno, pagándole a TGP la diferencia, no importando cuál fuera el volumen real de gas que se transportaba.

También se benefició el Lote 88 del DL 818, que amplió el arrastre de pérdidas de 4 a 8 años, le otorgó la devolución anticipada del IGV y que los aranceles de importación se pagaran en 7 años, y no de inmediato.

¿Por qué estas condiciones, típicas de una “industria naciente”, no podrían dársele al gasoducto andino? No hay ninguna razón, salvo aquella, ideológica y centralista, que le da todo a Lima y nada a provincias. Por estas, y otras razones, es absolutamente correcto –no politiquero– plantear que no se exporte ni una sola molécula de gas.


LA REPUBLICA

Centro radical

Por Augusto Álvarez Rodrich


Una entrevista póstuma a Valentín Paniagua Corazao.

Un plato fuerte de Politai –revista editada por alumnos de ciencia política y gobierno de la PUCP–, que se presenta mañana, es una entrevista inédita realizada a Valentín Paniagua por Eduardo Dargent y Alberto Vergara, en el año 2003, un documento valioso para un momento de extremismos alterados. Extractos de la entrevista para animarlos a que la lean completa (entrevista y revista):

“Creo y tengo la profunda convicción de que el desencuentro histórico del país proviene del hecho de que cuando se emancipó, logró soberanía para el Estado pero no la soberanía y la libertad para la nación. Extrañamente en el primer decreto que dicta San Martín dice que el primer empeño será lograr la emancipación y después se verá lo que sea necesario para asegurar la libertad. Esa postergación tomó casi 200 años porque yo sostengo que el indio peruano fue admitido en el país recién en el año 1964, cuando se dicta la ley de reforma agraria, y hasta ese entonces vivió en una servidumbre total. Había un sesgo admitido por todos que favorecía a ciertos grupos y discriminaba a otros, discriminación que subsiste en una proporción bastante grande hasta el día de hoy (aunque la gente no admite sus prejuicios). El Perú es un país terriblemente prejuicioso.

“Este país se ha modernizado buscando su propio camino. Gamarra es el símbolo, no de la informalidad sino de la imaginación y la revolución del conocimiento. El sudeste asiático ha tenido éxito en la globalización porque comenzó por globalizarse al conocimiento. Primero la educación, la capacitación de sus profesionales, el mejoramiento de los niveles productivos, la elevación de los estándares comerciales y después, cuando ya se tiene una economía competitiva, apertura de fronteras. Entonces usted tiene una producción industrial o agrícola capaz de soportar la competencia del exterior. Es por esto que el sudeste asiático progresó. Nosotros no, y no vamos a progresar mientras no haya ese cambio explícito.

“¿Cómo puede ser liberal alguien que no cree en la libertad? (…) El gran problema es que el término liberal ha sufrido a lo largo del tiempo una serie de cambios en la percepción y en el juicio de los distintos sectores del país. Cuando nosotros éramos estudiantes, ser liberal era naturalmente estar identificado con la política de Odría o de Pedro Beltrán. Para los izquierdistas, quienes defendíamos la democracia que ellos llamaban formal en esa época, es decir, la democracia representativa, éramos muy liberales, liberales burgueses. Para la derecha conservadora el liberalismo era como para los norteamericanos una forma de izquierdismo sospechoso de marxismo. El término liberal en el Perú es un término equívoco. Yo creo que hay liberales y liberales.

Bobbio prefiere usar el término libertario y por eso él, siendo un liberal, dice que es un liberal socialista, porque él no entiende la libertad sin un acento social y sin un sentido de responsabilidad y solidaridad elemental con los demás”.


LA REPUBLICA

Bollocks!

Sólo al pintoresco Belmont se le puede ocurrir una cantinflada chiflada como eso de buscar castigar con pena de prisión a la "obscenidad" (sin ni siquiera definirla). No me sorprende que congresistas como Sasieta o los humalistoides apoyen este disparate, pero sí me apena que incluso gente que parece cuerda como los pepecistas Raúl Castro y Juan Carlos Eguren apoyen esta pelotudez de marca mayor. ¿No tienen algo más útil que hacer en el Congreso que estas gansadas patéticas?

¿Y qué es obsceno en el tan erotizado Occidente del siglo XXI? ¿Un par de senos, un pene, un trasero, una vagina, alguna de esas ilustres partes del cuerpo humano que todos tenemos como muestra de nuestra naturaleza? ¿El acto sexual? ¿Un escote, un calzón tipo hilo dental, una ropa de baño de hombre tipo "carpa", un sostén que sale por los hombros y muestra el canalillo, un pantalón caído que enseña el poto, un "topless", una tanga? ¿El pasquín La Nación o El Confidencial? ¿Las lisuras?

El término proviene del latín "obscenus", que significa "repulsivo". ¿No es obsceno tal vez ser el abogado de una extraña compra del Jockey Plaza, por ejemplo, Sr. Castro? ¿No es obsceno hacer una colecta entre socios de accionariado difundido y que al final no vean el dinero nunca, Sr. Belmont? ¿No es obsceno que una asistenta le lave los pies, Sra. Sasieta? ¿No es obsceno un Congreso tan repudiado en las encuestas?

Como decía uno de esos traviesos versos romanos llamado "Priapeas": "Obscenis, peream, Priape, si non uti me pudet improbisque verbis sed cum tu posito deus pudore ostendas mihi coleos patentes cum cunno mihi mentula est vocanda" ("Preferiría morir antes de utilizar palabras obscenas e impúdicas, pero cuando apareces Príapo, como un dios, con tus bolas colgando, me es apropiado hablar de penes y vaginas"). "Bollocks!" ("¡Pelotudeces!"), gritan malhumorados los ingleses cuando se topan con imbecilidades como estas iniciativas legales. Qué sabios...

- No hay duda de que la mejor fórmula para saber qué es lo correcto es escuchar al congresista Lescano (no pongo su primer nombre por no insultar al idioma inglés) e inmediatamente asumir la posición contraria. Ayer le escuchaba oponerse a que razonablemente se sancione a los peatones que puedan provocar accidentes de tráfico con sus irresponsabilidades, dado que provocan la aplastante mayoría de éstos, y pensaba cómo este hombre tiene tal capacidad para siempre decir tonterías de ese calibre y haya gente que lo elija. Todo un fenómeno.

- Si alguna enseñanza queda de todos estos despelotes en San Marcos (marchas y estrategias de retorno senderistas impunes, guerra civil entre profesores para ocupar puestos directivos, tomas de facultades y una educación cada vez peor) es que hay que cambiar radicalmente la universidad pública peruana, que es un gran desastre, de la misma manera como se está tratando de enmendar la enseñanza secundaria pública con una medida tan interesante como la carrera pública magisterial. No puede ser que San Marcos nos cueste US$100 millones al año y sea tan patética. No puede ser que sea una fábrica de abogados y sociólogos antes que de ingenieros y científicos. No puede ser que te jalen eternamente y sigas siendo estudiante habiendo pasado los 30 años, como la mayoría de los rojos. No puede ser que aún existan tantos tarados allá adentro que crean aún en el marxismo, o peor aún, en el senderismo. No puede ser que una monumental estupidez arcaica como Patria Roja sea aún determinante allí. Al rector sanmarquino se le debería elegir como al titular de una reguladora o de la Contraloría. Eso de la autonomía universitaria sólo ha servido para generar esas desgracias de claustros públicos. Y habría que botar de frente al 70% del profesorado, que enseña cosas de la década del 50. Bueno, la tendencia es clara: la incesante migración a la universidad privada va a terminar extinguiendo a la universidad pública. Pero lo malo es que ese darwiniano proceso le cuesta mucho al contribuyente.


CORREO

Un largo gemido

Uri Ben Schmuel


En esto del “debate ideológico” con Sendero se ha perdido completamente la brújula. ¿Acaso a alguien en su sano juicio se le ocurriría en Alemania debatir con neonazis colocados con toda razón fuera de la ley? Con asesinos no se debate. A los asesinos se los combate. En los hechos y con las ideas.
En todo caso de lo que habría que hablar es de dar la batalla ideológica. Y ésta no significa sentarse a filosofar frente a los representantes de una banda criminal (allá los que consideran a SL un partido político). Significa, más bien, desnudarlos en toda su vesania. Mostrarle a una generación que ha crecido escuchando como única “verdad” la de la CVR y las ONG derechohumanistas el real significado de Sendero Luminoso.
Y del MRTA, por cierto. Que es una banda tan criminal como la encabezada por Abimael y no un puñado de guerrilleros románticos. Contrabando tremendo éste, que aún hoy pretenden introducir en las mentes jóvenes algunas testas coronadas del caviaraje. Las mismas que ahora se rasgan las vestiduras porque los miraflorinos son “intolerantes” –¡hasta los han comparado con los nazis!– y no quieren que Lori Berenson viva en ese distrito, emblemático del sufrimiento causado por la subversión.
Y hay que ser muy cándido o muy mal intencionado para sostener, como lo ha hecho más de un columnista en días recientes, que es saludable para la democracia que SL desfile con sus trapos rojos por universidades y distritos. Dicen que esto es preferible a que asesinen o hagan estallar coches-bomba. Lo que estos corazones sangrantes no entienden (o se hacen que no entienden) es que las marchas y los trapos son el paso previo a los asesinatos y los coches-bomba. ¿O alguien por ventura cree seriamente que SL ha experimentado una epifanía y de súbito cree en el sistema democrático?
Pero ¡ay! durante muchos años, demasiados, se ha cedido terreno, palmo a palmo. Se ha permitido a los hijos de Gramsci copar la agenda y manejarla a su antojo. Deformaron el lenguaje –“militantes del PCP-SL”, “conflicto armado interno”, “violación sistemática de los DD HH”, “reconciliación”– como paso previo a la deformación de los hechos. Y a la persecución y satanización de los que ganaron la guerra contra el terror. Y a la excarcelación de los que la perdieron.
Y así estamos, a punto de regresar al casillero uno, a desandar todo lo andado. Y es lamentable que haya tanta gente detenida en el árbol, cuando sólo un poco más atrás está el bosque, y en él, una emboscada a la democracia. Como dice el verso de T. S. Eliot, parecería que nos desmoronáramos, no “de un grito, sino de un largo gemido”.

LA RAZON

Perú campeón, Perú campeón

Autor: Fritz Du Bois


Hace 28 años que no vamos al Mundial pero, por segundo año consecutivo, nos hemos coronado como campeones del mundo.

El año pasado le ganamos a Colombia el título del mayor exportador de cocaína. Este año, pese a la excusa oficial que suena a comentarista deportivo, diciendo que es matemáticamente posible que aún no lo seamos, parece que, como productores de coca, somos los primeros en el mundo. Brillante resultado que confirma –como pregona el Gobierno gastando en publicitarse el dinero de todos los peruanos– que el Perú está avanzando, aunque, en este caso, en el sentido equivocado.

Así, tenemos que el avance del narcotráfico, con su secuela de sicarios y extorsionadores que tienen secuestrado a todo el norte, no emana de la nada. Es consecuencia del relajo o incompetencia de los encargados. Es un escándalo que, pese a los cientos de millones de dólares que se han destinado a la erradicación, la producción de coca casi se ha triplicado en los últimos 10 años.

Por otro lado, ya nos 'industrializamos’ exportando ahora un producto caro y elaborado, atrayendo con ello a sangrientos cárteles a instalarse en nuestro país. Así que si queremos ver el futuro diferente que nos espera, echémosle una mirada a Ciudad Juárez y a las decenas de decapitados que recogen a diario.

Ese es el infierno dantesco del narcotráfico al que nos están llevando autoridades , jueces y policías corruptos que son fácilmente sobornados, así como políticos oportunistas que protegen a cocaleros cuya producción ilegal solo puede ser utilizada para elaborar droga. Pero más importante aún es adónde nos están llevando sucesivos gobiernos que no parecen preocupados por el alto riesgo que corremos como sociedad si no logramos revertir el explosivo crecimiento del narcotráfico.

Incluso, la baja prioridad que le da este gobierno quedó confirmada al haber destinado a la división especializada en la lucha antidrogas a investigar los 'petroaudios’. ¿Cuánto se habrá expandido el narcotráfico en los meses durante los cuales nuestros expertos sabuesos estaban preocupados en proteger a los 'compañeros’?

Durante el primer gobierno de García, la producción de coca se duplicó. Parece que ahora aumentará el score. Ojalá que su sucesor obtenga mejores resultados ya que el próximo gobierno se juega el último partido contra el narcotráfico. Si también lo pierde, nos fregamos.


PERU 21

Primeros clasificados

Aunque creo que México será un rival temible para Argentina pienso que los gauchos deberían pasar a cuartos. El mundial pasado nos demostró que los aztecas tienen una buena selección pero necesitan más historia para eliminar a un campeón mundial.

En esta Copa, México se ha dado el lujo de ganar y eliminar justamente a un campeón mundial. Algo que jamás había hecho. Y eso, estoy seguro que le servirá a la hora de jugar ante los gauchos.

Erick Garay me dice que México elimina a los sudamericanos. Lo veo complicado, pero habrá que ver. Me parece que Argentina tiene los mejores jugadores del mundial. Hace cuatro años, me pareció lo mismo.

Pero la ventaja de Argentina, pese a que tiene a Maradona, parece ser que no se enfrentará a una selección con jerarquía e historia, por lo menos hasta la semifinal. Si Alemania reclasifica primero en su grupo, lo más probable es que ambas escuadras se enfrenten en cuartos de final. Pero esta vez estarán en una cancha neutral. Y hoy los argentinos son más que los germanos. Pero hay que esperar que los teutones primero clasifiquen y luego analizamos.

Aunque prefiero que Uruguay pase a los cuartos de final (no por ser sudamericano, sino porque es una buena selección), creo que Corea del Sur dará la campana. Y es que Uruguay no atemoriza a sus rivales como sí lo hace por ejemplo Alemania, Brasil o Argentina. El ganador de ese partido es probable que se mida con Inglaterra en cuartos, por ello pensaba antes del mundial que los británicos son los que tenían el camino más libre a semifinales. Si pasa Corea del Sur no dudo que Inglaterra pasa, pero si es Uruguay habrá que ver.

Y digo prefiero que sea Uruguay porque los charrúas tendrán más ambición en cuanto avancen más. Un equipo como Corea del Sur sólo se conforma con pasar y luego acaba el mundial para ellos. Y siempre prefiero a los equipos con historia, porque cuando van avanzando asumen más su responsabilidad. Y para todos aquellos que gentilmente me llaman para preguntarme como quedan los partidos antes que se juegue y herméticamente no digo nada, aseguro que hoy Australia le debe ganar a Serbia.


LA PRIMERA

Rompiendo cadenas: Importaciones asiáticas, algodoneros, textiles y confecciones

La crisis internacional nos ha mostrado que el TLC no ha sido el factor fundamental para acceder a los mercados internacionales. Una mirada sobre el comportamiento de las importaciones de textil confecciones de los EE.UU. es ilustrador. Según datos del Departamento de Comercio de los EE.UU., la caída de las importaciones textiles habría afectado más a países de América latina -con los que los EE.UU. tienen TLC-, que a las importaciones asiáticas. Las importaciones con México habían caído un 18.9% en el contexto del NAFTA, un 22.3% con Honduras en el contexto de vigencia del CAFTA-DR, y habían tenido una caída del 26.6% con el Perú con un recién estrenado TLC. Con los países asiáticos la caída fue mucho menor, siendo del 4.1% con China, 2.4% con Vietnam, 9.6% con la India y 5.7% con Indonesia.

La mayor estabilidad del acceso de estos productos al mercado de los EE.UU., no dependió de complejas negociaciones y compromisos en el marco de los TLC, sino de ventajas comparativas basadas en precios bajos que aseguraron mayores mercados a las exportaciones asiáticas. Las prendas chinas que ingresan al mercado peruano pagando 17% de arancel, fijan precios que según comentan los propios confeccionistas de Gamarra no les permiten ni siquiera cubrir costos de materia prima.

Pero este fenómeno no sólo afecta a los confeccionistas, sino propicia una fuerte desarticulación de la cadena productiva, y nuevamente los algodoneros pagan pato. Ya que en el caso de textil confecciones vemos un cada vez más importante rol de las importaciones de textil básico (63.6% durante el 2009 principalmente de India) generando un dramático desplazamiento del consumo de algodón nacional. Según datos del Comité Textil de la SNI, el consumo del algodón nacional por la industria nacional ha caído significativamente, y durante el 2009 el algodón proveniente de las importaciones (54.3%) superó al de producción nacional (43.9%). Esta tendencia está afectando el número de hectáreas sembradas de algodón, las mismas que se redujeron a menos de la mitad entre el 2006 y el 2010, pasando de 86,298 hectáreas, a alrededor de 30,000 hectáreas.

Hoy el ingreso de las importaciones de textiles y prendas de India y China, constituyen una durísima competencia desleal para los distintos actores de la cadena textil de confecciones. En estas preocupaciones coinciden la SNI, los confeccionistas de Gamarra, los productores algodoneros de AGAP y CONVEAGRO. ¿Qué nos dicen el gobierno, dónde quedó la prioridad exportadora que supuestamente tenía el sector, qué rol está jugando INDECOPI en este proceso, cómo se valoran exportaciones que cada vez tienen menor componente nacional?


LA PRIMERA

Nueva amenaza a la Amazonía

César Lévano


Se veía venir: el presidente Alan García ha observado la Ley de Consulta Previa a los Pueblos Indígenas. Habíamos denunciado oportunamente esa intención, puesto que el proyecto aprobado por el Congreso de la República chocaba con el afán de García de entregar la Amazonía a un puñado de ricachos y transnacionales.

La doctrina enunciada por García en “El síndrome del perro del hortelano” propugna la entrega de la selva a grandes capitales que puedan explotar, con tecnología “moderna”, petróleo, gas, madera, oro, sin importar el despojo a los indígenas y el daño al medio ambiente.

Dice el oficio dirigido al Congreso con la firma del presidente García y de Javier Velásquez Quesquén, presidente del Consejo de Ministros, que la norma “debe consignar de manera expresa que si no se logra el acuerdo o consentimiento al que hace referencia, ello no implica que el Estado renuncia al ejercicio del ius imperium (poder de aplicar leyes)”.

Es decir, te consulto, pero no te hago caso. Me burlo de la consulta previa, porque tengo compromisos previos.

En sus observaciones, García y Velásquez alegan que el Estado “debe privilegiar el interés de todos los ciudadanos”. Es un sofisma envuelto en un falso dilema: amazónicos versus todo el Perú. En primer lugar, si no me equivoco, los nativos de la selva son tan peruanos como García y su clan.

Ese mismo vicio tiene la alegación de que “la Selva es de todos los peruanos”. Lo que el presidente omite es que, bajo su mandato y su proyecto, la selva es y debe ser de Dionisio Romero y varias petroleras y mineras. No conozco a ningún peruano de a pie que sea dueño de la selva. A mí que me rebusquen.

El Poder Ejecutivo, es decir, García, que ordenó la matanza de Bagua, esgrime otra vez el hacha de guerra contra los nativos de la Amazonía. No puede esperar una reacción sumisa.

Los pueblos de la selva esperaban la promulgación inmediata de una ley que había sido aprobada por una mayoría amplia y plural de congresistas, y que acogía el resultado de diálogos con los nativos, y se encuadraba, además, en la letra y el espíritu de resoluciones de las Naciones Unidas y en el marco del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo.

García ha observado la ley en la hora undécima, cuando está a punto de concluir la legislatura del Congreso. No es casual esa dilación. García sigue considerando a los amazónicos como ciudadanos de segunda o tercera categoría.

N.B. Por error de digitación, se atribuyó ayer en esta columna el nombre de Manuel Antonio al general Manuel Arturo Odría. Desde Estados Unidos y en el Perú me corrigen, diciendo que el nombre real es Manuel Apolinario. En verdad, este último apelativo fue inventado por el APRA para subrayar la condición de serrano del tarmeño.


LA PRIMERA

El Secreto Metafisico para obtener lo deseado. Piense bien y sea Rico




22.6.10

(Editorial) Metropolitano: una obra que no debe politizarse

Existe una intencionalidad politiquera de inmiscuir a los medios de comunicación independientes en estrategias electorales que no les corresponden
Martes 22 de junio de 2010 - 07:16 am

Bien podría decirse que el Corredor Segregado de Alta Capacidad (Cosac), conocido como Metropolitano, ha sido, por lo menos en el último año, el hecho que mayor debate y preocupación ha concitado en la capital.

Las razones son claras: desde su construcción, a fines del 2006, técnicos y urbanistas han reconocido que puede ofrecer múltiples beneficios al pasajero y a la ciudad, lo que reconocemos. Sin embargo, en estos casi cuatro años, tampoco han pasado desapercibidas las denuncias de sobrecostos y postergaciones que, desde nuestra opinión, podrían haber sido aclaradas oportunamente. Primero, por Pro Transporte, que no fue suficientemente claro y explícito; y segundo, por el propio alcalde, para no afectar el desarrollo de este costoso e importante proyecto. Después de todo, si bien el Metropolitano solo atenderá entre el 7% y 9% de la demanda, Lima necesita construir no uno, sino varios corredores similares para ordenar el transporte, que es uno de los problemas más graves después de la delincuencia, según las últimas encuestas de El Comercio, elaboradas por Ipsos Apoyo S.A.

Desde este punto de vista, la prensa en general ha cumplido un papel medular. No solo para dar a conocer el avance de las obras y difundir la información oficial de la Municipalidad de Lima, sino también los aportes de técnicos especializados, interesados en que el Metropolitano funcione bien y sea una estructura con accesibilidad arquitectónica y urbanística, pero también un espacio público de convivencia, pensado para y por los ciudadanos.

Como El Comercio solo puede responder por su propia agenda informativa, debemos señalar que hemos estado presentes en los momentos más gravitantes del proceso. Cuando se dio a conocer el hallazgo de cables de alta tensión, restos arqueológicos y otras estructuras en la avenida Grau; o cuando se anunciaron licitaciones, compra de buses y la ampliación de los presupuestos, que demoraron las obras, como reconoció el alcalde Luis Castañeda, en entrevista con nuestro Diario en julio del 2009.

Igualmente, hace poco, difundimos el inicio de los recorridos que, a manera de ensayo, puso en marcha la comuna.

Pero, este Diario —que se debe al público, no a intereses partidarios— tampoco podía dar la espalda a las quejas de los vecinos, como los de Barranco y Chorrillos, afectados por las alteraciones producidas en sus distritos; o a los problemas de planificación, que se pusieron en evidencia en el cierre simultáneo e inconsulto de varias calles. Además, no podía ignorar los informes de la contraloría sobre errores en el trazo de la ruta; las marchas y contramarchas en la suspensión de las rutas que circulaban originalmente en la Vía Expresa; ni el escandaloso caso de un chofer del Metropolitano con más de 90 papeletas.

En conclusión: Así como reconocemos la importancia de este sistema, también cumplimos con reportar los planteamientos de técnicos, urbanistas, vecinos y usuarios sobre una obra que, en lugar de convertirse en eje de innecesarias polémicas, debería someterse a ajustes y correcciones, para concluirse de una vez por todas. Por lo mismo, queda en claro que la supuesta demolición de candidatos es inexistente y que, más bien, existe una intencionalidad politiquera de inmiscuir a los medios de comunicación independientes en estrategias electorales que no les corresponden.

comercio

Editorial: Contra la infiltración del terrorismo en los claustros

el comercio


La ciudadanía y los propios estudiantes ajenos y opuestos a esta banda delictiva exigen una reacción urgente y firme de las autoridades universitarias
Domingo 20 de junio de 2010 - 08:02 am

Las demostraciones públicas realizadas por simpatizantes de Sendero Luminoso, que se han atrevido a marchar con trapos rojos dentro del campus de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, despiertan rechazo e indignación y hacen revivir los horrores de una etapa sangrienta que creíamos superada.

El presidente Alan García ha sido enfático al señalar que su gobierno no permitirá este tipo de manifestaciones en pro de quien, con acierto y valentía, ha calificado de “carnicero”, es decir el criminal Abimael Guzmán, “Gonzalo”.

La ciudadanía y los propios estudiantes ajenos y opuestos a esta banda delictiva exigen una reacción urgente y firme de las autoridades universitarias, cuya indolencia, irresponsabilidad y permisivismo han facilitado que se llegue a estos extremos.

Al respecto, llama poderosamente la atención la minimización de estos escandalosos por parte del rector de la Universidad Decana de América, doctor Luis Izquierdo Vásquez. Para él, no pasa nada.

Compete también al Gobierno y al Ministerio del Interior reforzar las labores de inteligencia e identificar fehacientemente a quienes vienen haciendo apología del terrorismo en este y otros centros universitarios. Los extremos a que se está llegando demandan la exhaustiva revisión y aplicación de las políticas antiterrorista y de seguridad ciudadana.

No se puede descuidar ni minimizar las acciones de los senderistas que subsisten ahora como mercenarios del narcotráfico, con armamento de última generación, en las zonas del VRAE y en el Huallaga. La coordinación de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas tuvo inicialmente buenos resultados, pero los recientes asesinatos perpetrados contra nuestras fuerzas del orden son un campanazo para afinar estrategias.

Urge, entonces, modernizar el equipamiento y el armamento, así como lograr un trabajo unificado de los servicios de inteligencia, lamentablemente debilitados durante el gobierno de Alejandro Toledo en nombre de una errada política de derechos humanos. Es también necesaria una mayor presencia y acercamiento del Estado en esos valles alejados, así como inversiones que beneficien a la población capturada por los intereses del narcotráfico.

Con la marcha prosenderista en San Marcos, las páginas web apologistas y las publicaciones de ideario violentista, está claro que los grupúsculos terroristas apuntan a un trabajo político para engatusar a una juventud que no tiene recuerdo de la insania criminal y la destrucción y miseria generadas por estos delincuentes a lo largo de los años 80 y principios de los 90.

Fue, precisamente, en las universidades, y hay que recordarlo, donde germinó el senderismo con una prédica marxista-leninista-maoísta que promovía el odio de clases y la destrucción del “Estado burgués” para refundaruna república gestada en la mente pérfida de Abimael Guzmán.

Estas ideas cautivaron a algunos desadaptados y desencadenaron una ola de crímenes sin precedentes, como lo evidencian los más de 60 mil muertos y desaparecidos que dejó la barbarie terrorista repelida por el Estado democrático, con tardanza y ciertos excesos en un escenario de guerra contra el Perú.

Recordar esto es fundamental, sobre todo para las autoridades y docentes de las universidades estatales. En el caso de San Marcos resulta grave y peligroso que, como han denunciado algunos docentes y alumnos en los últimos días, el propio rector permita el resurgimiento de grupos prosenderistas, solo porque apoyan una agenda reeleccionista de las actuales autoridades universitarias.

Tal miopía cortoplacista sería terrible para San Marcos, para las universidades, para los estudiantes ajenos a estos hechos y, por supuesto, para el país. El rector Izquierdo está debilitando peligrosamente la legitimidad institucional de la autoridad universitaria.

No hay que confundir las cosas. Las universidades son repositorios de enseñanza, investigación y debate de ideas, pero dentro de las coordenadas de lo legal, lo científico y lo democrático. Cuando se hace apología del terror, de la violencia y de los caudillos senderistas genocidas dentro de un claustro universitario, se cruza los límites de lo deseable y permisible dentro del Estado de derecho en que la gran mayoría de peruanos y peruanas aspira a vivir.

Colombia unida

El casi 70 por ciento de votos con el que abrumadoramente ha ganado en segunda vuelta la presidencia de Colombia el candidato oficialista, Juan Manuel Santos, derrotando al candidato del Partido Verde, Antana Mockus, muestra a las claras que el mensaje que los colombianos han querido dar a la región –y al mundo– es que se encuentran unidos contra el terrorismo que las FARC representan. Porque ha sido el gobierno de Álvaro Uribe –a cuyo régimen sirvió como ministro el electo presidente Santos– uno que, con política firme, sin concesiones ni medias tintas, ha logrado aislar y debilitar a las FARC al punto que, podría decirse, se hallan en fase de derrota y desintegración; aun cuando –como en el caso de Sendero Luminoso–siguen siendo una amenaza para la estabilidad y la democracia. Precisamente por ello el pueblo colombiano ha respaldado al heredero político de Uribe. Porque no quiere dar marcha atrás en esa batalla para recudir el enorme costo de vidas y recursos para Colombia que representa el terrorismo de las FARC. Y porque, además, ese pueblo ha comprobado que la seguridad y la promoción de las inversiones es la fórmula adecuada para apuntar al progreso. Todos los indicadores socioeconómicos muestran una Colombia pujante que, a pesar de las FARC, avanza en todo aspecto.

Por ello, las primeras palabras del presidente elegido, Santos, no hacen sino reflejar ese sentimiento popular. “Soy el presidente electo de todos los colombianos, de todos los que me apoyaron y también de los que no me apoyaron”, agregando que su acuerdo de unidad nacional "ya está en marcha". Crear prosperidad democrática con salud, educación de calidad, vivienda digna y oportunidades para todos, seguridad en las ciudades y combate a la corrupción y la impunidad, son sus ejes más importantes y la principal obligación de todo buen gobernante: mejorar la calidad de vida de la población.

Pero esta unidad no sólo se ha manifestado abiertamente en contra del terrorismo de las FARC sino en respaldo a la política firme que Colombia ha mantenido frente a Hugo Chávez y su régimen, encarando sin subterfugios sus amenazas, sus constantes bravatas, sus infundadas acusaciones. En repetidas ocasiones Chávez dijo que su enemigo era el gobierno y no el pueblo colombiano, al que llamó a la buena vecindad. Sin embargo, ahora ese pueblo se ha pronunciado contundentemente en defensa de su gobierno, de aquel que puso los puntos sobre las íes y desenmascaró a Chávez. Pese a ello, el presidente electo ha señalado con talante de estadista –cosa que por cierto Chávez desconoce– que dos gobiernos pueden ser como el agua y el aceite pero si se enfrentan los que sufren son los pueblos.

Las FARC deben entender el mensaje del pueblo colombiano y, antes que nada, liberar a los militares y policías que permanecen secuestrados –exigencia que Juan Manuel Santos ha vuelto a reiterar– como paso previo a su rendición definitiva. Colombia unida ha demandado –con la votación del domingo– su afirmación democrática y la apuesta nacional por la inversión, la estabilidad, el orden y la justicia social.


expreso

Contra la corrupción

Digno de destacar es el anuncio hecho por el coordinador de la Comisión de Alto Nivel Anticorrupción, Genaro Matute, quien anuncia que planteará un conjunto de sugerencias a los institutos armados y policiales para garantizar la transparencia en las compras militares y el uso de gasolina. Dos temas polémicos y espinosos que constituyen, de antiguo, puntos críticos de gestión y corrupción en el Estado. Esas iniciativas se harán –claro está– tras exhaustivo estudio al interior de las FF AA y la PNP, habida cuenta de que, en el caso de los vales de gasolina, este insumo tiene diferentes usos; por ejemplo, forma parte del sueldo de algunos miembros del personal militar, o se abona a un fondo común para fines remunerativos. Esta irrealidad felizmente acabará con la nueva modalidad de remuneraciones a ejecutarse el próximo año. En materia de las compras de equipos militares se requiere un análisis más detallado de esos procesos para recién proponer medidas que contribuyan a fomentar la transparencia en este mecanismo.

Atinada la iniciativa de tocar dos temas recurrentes de la historia de la corrupción en el aparato estatal. Ello, sin embargo, no debe obstar para plantear, concurrentemente, líneas generales aplicables a todos los demás sectores públicos, aspecto en el que se ha avanzado muy poco pese a varios intentos puestos en marcha. Sigue la corrupción enquistada en la administración pública debido a muchos factores; y sin embargo no hay una respuesta apropiada a la magnitud del problema. Baste decir que mientras la cooperación internacional destina recursos a campañas informativas y de concienzación en este tema álgido, no hay una contrapartida adecuada por parte del Estado. Apenas algunas iniciativas burocráticas que no han tenido suerte.

En este contexto, focalizar el esfuerzo de la comisión de alto nivel en estos dos temas iniciales es un buen comienzo. Pero hay que exigir que el esfuerzo se inicie y concluya con decisión y vigor, para conseguir que sus sugerencias sean incorporadas en las normas administrativas y legales que fueran menester. Establecer el componente de observadores externos en los procesos ayudará también significativamente. Y, finalmente, señalar con claridad la obligación de las instituciones de apoyar el trabajo. En ese contexto, si las recomendaciones de la mencionada comisión –tras el proceso acucioso al que se abocará– no son vinculantes, pues el trabajo no tendrá efecto y sólo serán más y más sugerencias para la larga lista que duerme el sueño de los justos en los anaqueles de las reparticiones públicas.

Hay que dar señales precisas de que desde los poderes públicos se quiere de verdad luchar contra la corrupción caiga quien caiga. Si no, la sombra de los escándalos acabará neutralizando todo esfuerzo por enfrentarla como la ciudadanía lo demanda.


EXPRESO

Grilletes electrónicos

La liberación de la terrorista Lori Berenson, de la misma manera que la de otros condenados por esa lacra que saldrán en breve de prisión, plantea una cuestión de orden fundamental: cómo proteger a la sociedad de estos elementos que se han beneficiado de la irresponsable legislación toledista que otorga facilidades a los genocidas –abriéndoles las puertas de la cárcel– sin que quede constancia de que han dado muestras efectivas de arrepentimiento.

En tal contexto, es pertinente la propuesta del presidente de la Corte Superior de Justicia de Lima, César Javier Vega Vega, quien sugiere el uso de grilletes electrónicos para los condenados por terrorismo que salgan de los presidios, como una forma de estar seguros de poder monitorear sus movimientos, a fin de detectar a tiempo el menor intento delictivo.

En esa misma línea, y ratificando la posición del Ministerio de Justicia y las gestiones del anterior titular, Aurelio Pastor, el actual encargado de esa cartera, Víctor García Toma, aprobó el uso del sistema de la vigilancia electrónica, a través del uso de mecanismos especializados, para aquellos sentenciados por terrorismo que obtengan su libertad antes de o tras cumplir su condena. García Toma señaló que en la actualidad el reglamento de la ley aprobada por el Legislativo está en proceso de elaboración, participando en la misma representantes del Ministerio Público, Poder Judicial y la Policía Nacional del Perú. Se estima que en un mes dicho instrumento legal complementario estará listo.

La propuesta del magistrado Vega Vega –que cuenta con el aval del Ministerio de Justicia– tiene la virtud de provenir de una alta autoridad del Poder Judicial, y de emplear la tecnología más avanzada de seguimiento a reclusos o ex reclusos; además de ser justa y viable porque amenguaría el problema de fondo que plantea la excarcelación de un terrorista de cuyo real arrepentimiento tenemos todos el derecho a dudar por los antecedentes.

La propuesta del titular de la corte Metropolitana no es, por cierto, aislada. Se inscribe en su firme exhortación a los jueces de Lima a tener en cuenta –por sobre todo– el interés nacional y social del país, antes de aprobar excarcelaciones de condenados por terrorismo que se han acogido a los beneficios penitenciarios otorgados irresponsable y temerariamente por el gobierno de Toledo.

Es evidente que en estas declaraciones del presidente de la Corte Superior de Lima hay un cuestionamiento a la legislación que permite esas excarcelaciones, al mismo tiempo que una valoración de los sentimientos de la ciudadanía con los cuales debe sintonizar el poder político que propone y aprueba las leyes de la República. En ese contexto se enmarca su llamado para que, sin más trámite, en lo sucesivo el Instituto Nacional Penitenciario (Inpe) –que cuestionablemente tiene a su cargo la calificación para otorgar libertad a un delincuente, a través de la presentación de un informe de parte como prueba ante un juez– agote todas las investigaciones técnicas y psicológicas previas para llegar convencimiento de que un terrorista no es ya un peligro para la sociedad, antes de recomendar su libertad.


EXPRESO

La historia no debe repetirse

EXPRESO ha venido advirtiendo al país mes a mes sobre el latente peligro de un rebrote terrorista que, al igual que en sus siniestros comienzos, amenazaba darse política e ideológicamente en las universidades públicas, mientras sus remanentes militares –por cierto muy venidos a menos y desconectados por completo de la población y de la realidad regional y nacional– hacían lo propio en algunas zonas muy focalizadas del país. La respuesta de la llamada clase dirigente fue la desidia y el desdén cuando no el silencio desaprensivo y negligente. Como consecuencia de esa alerta no escuchada y desatendida tenemos que lamentar hoy día el retorno de una imagen que el Perú había ya desterrado de su galería histórica y que fue el inicio de una barbarie que tiñó de sangre más de dos décadas de nuestra historia republicana: grupos de activistas marchando y repitiendo consignas senderistas a plena luz del día en el campus universitario de San Marcos.


Todos sabemos que así empezó la época oscura y sangrienta del terrorismo. En el campus de la Universidad de Huamanga en Ayacucho, un grupúsculo de docentes y estudiantes marcharon y arengaron sin que –como ahora– nadie se diera por aludido o advertido. Paralelamente, una acción armada inicial en poblados y caseríos que se fue extendiendo a las capitales de las provincias, iba ganando terreno y amedrentando a la población. Mientras el vandalismo homicida de Sendero Luminoso trataba de ganar el campo para luego asaltar la ciudad, según la vieja regla maoísta, las huestes terroristas se instalaban cómodamente, como lo empiezan a hacer ahora, en algunas universidades públicas de las ciudades como San Marcos y La Cantuta.

No puede ni debe repetirse la historia. Por ello ponderamos la decisión del presidente Alan García de autorizar el ingreso al campus universitario en el caso de que vuelvan a ocurrir hechos parecidos. No se trata de violar la autonomía universitaria –que no significa de ninguna manera extraterritorialidad– sino de velar por la seguridad del país y por el imperio de la ley, ya que quienes piden a viva voz amnistía para Abimael Guzmán –el más grande carnicero que ha tenido la historia del Perú, como lo ha calificado el primer mandatario– están haciendo apología del terrorismo y eso está penado legalmente.

Demandamos al rector de San Marcos poner orden en casa
y comunicar oportunamente cualquier eventualidad al Ministerio del Interior y al Poder Judicial para que tomen cartas en el asunto. Como lo ha señalado el ministro de Justicia, Víctor García Toma, “los rectores no pueden quedar al margen de su compromiso, defender con fe y energía estos principios democráticos de convivencia pacífica y armónica”. En un Estado democrático como el Perú no hay islas y ninguna universidad puede convertirse en tierra de nadie; eso debe quedar totalmente claro.

Que el senderismo genocida haya cambiado o no de estrategia no es finalmente importante. Lo importante es seguir dando una batalla frontal contra él o lo que queda de él. En todos los planos y en todos los frentes. Porque lo que está en juego es el presente y el futuro del Perú.


expreso

Hasta quemar la última molécula de gas en el Perú

Por Mirko Lauer

Acaba de darse en el sur un paro contra la exportación de gas. Como era previsible, el gobierno lo considera un fracaso, sus organizadores un éxito. En cualquier caso, como expresión colectiva de opiniones, la movilización ha sido importante, en una zona donde protestar es sobre todo una manera de hacer política. El asunto es más amplio que el gas.

Hay una parte de la política y de la población contestatarias buscando un tema capaz de aglutinar a muchos detrás de una candidatura. En un momento pensaron que los petroaudios/la anticorrupción iban a ser eso. Luego Bagua. Ahora es la exportación del gas, con ecos de la línea de Evo Morales. Bolivia exportará gas a Brasil hasta el 2019.

Petroaudios se volvió un asunto demasiado complicado y laberíntico como para su uso electoral de sinónimo de corrupción. A estas alturas se necesita un plano para ubicar a los malos y a los menos malos. Además no es fácil encontrarle al tema aristas territoriales o directamente vinculadas a la economía de las personas.

 Bagua rápidamente perdió octanaje como causa radical. La celebración del aniversario hace un par de semanas fue muy poco indígena, con solo cuatro dirigentes (Alberto Pizango & los hermanos Puerta) vestidos a la usanza. La marcha que se dio, con un par de miles de personas, fue bajo pancartas pidiendo paz.  

 A los dos anteriores intentos de aglutinación nacional se ha sumado ahora el gas, que tiene algunos importantes elementos para la agitación: intríngulis técnicos incomprensibles para el laico, data discutible, toca cuerdas nacionalistas, nada en el tema es comprobable a corto, y probablemente ni siquiera a mediano plazo.

 La idea-fuerza detrás del gas es la misma que en Bagua, y viene desde el Inca Garcilaso de la Vega: la expoliación de los peruanos en beneficio de extranjeros. Un argumento fuerte en el paro del gas, como lo fue en el paro del agua, fue que el producto iba a ser vendido a los chilenos (evidentemente clientes mexicanos tocan menos fibras).

 ¿Puede funcionar? Sí puede. En 1963 la promesa de resolver el asunto petrolífero de La Brea y Pariñas ayudó a Fernando Belaunde a llegar a Palacio, y en 1968 el mismo tema lo sacó de allí. Pero extrañamente el verdadero artífice político de la cuestión todavía no ha aparecido, y todo se limita a levantar presión.

 El gobierno ha sido tajante en afirmar que hay gas suficiente para un futuro de consumo en el país, así como que la inversión y el contrato que la acompaña, desde el 2002, van a ser respetados. Hasta el momento nadie realmente ha estructurado su campaña electoral en torno a una modificación de esos términos.



LA REPUBLICA

Carlos Monsiváis (1938-2010)

Por Mirko Lauer

En un país de intelectuales, escritores y artistas particularmente poderosos, el mexicano Carlos Monsiváis fue el más querido. La imagen del joven que casi solo confrontó al Estado asesino de la masacre de Tlatelolco (1968) lo acompañó toda la vida. Usó su celebrado ingenio para satirizar los usos y costumbres de la política mexicana.

Aunque siempre se consideró sobre todo un periodista, su prestigio provino de la crónica y el ensayo culturales. Casi medio centenar de obras lo estableció como la voz contracultural de referencia en México. Días de guardar (1971), acaso su libro más apreciado, inauguró una nueva manera de ser intelectual en el país.

A pesar de que desde temprano la fama, el respeto y el poder lo rodeaban por todas partes Monsi, como lo llamaban sus amigos, hizo todos los esfuerzos del mundo por vivir como el marginal que había sido en su juventud. Desde la vestimenta más que informal hasta el gesto social más que hosco, y la dulzura de un hombre abrumado por sus logros.

En el fondo nunca se instaló en lo institucional. Mientras iba recibiendo algunos de los premios más importantes de la lengua, siguió siendo el contestatario que aceptaba becas juveniles, dictaba cursillos esporádicos, complementaba sus derechos de autor con cachuelos internacionales. Le huía al cuello y corbata como al mismo diablo.

Tlatelolco lo volvió un ícono de sucesivas oleadas de protesta juvenil mexicana. La rebelión de Chiapas reforzó su vocación de apoyo a los movimientos sociales. La fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD 1989) lo metió de lleno en la política activa, y se mantuvo cerca del partido hasta el final.

Su principal legado fue un conocimiento profundo del México cotidiano, desde su incomparable erudición sobre el mundo del espectáculo y la cultura hasta sus análisis sobre las complicadas ceremonias de la identidad mexicana. Tuvo frases que lanzaron líneas de reflexión completas en las ciencias políticas mexicanas.

Por el camino cosechó, además de la abrumadora popularidad que ya comentamos, una buena cuota de polémicas. La más sonada fue con Octavio Paz (1978), donde Monsiváis rompe lanzas en defensa de la izquierda, a la vez que acusa al poeta de ser benévolo y acomodaticio con el poder. Las chispas del intercambio todavía vuelan en México.

Visitó el Perú numerosas veces. Al comienzo para enriquecer foros culturales, hacia el final para recibir reconocimientos académicos. Se sentía cómodo en Lima, y aceptaba cada una de sus invitaciones. Veía en nosotros una provincia remota de algunas costumbres mexicanas, y por algún motivo la idea lo reconfortaba.


LA REPUBLICA

El espejismo de la integración energética

Por Humberto Campodónico

Se acaba de firmar en Manaos el “Acuerdo para el Suministro de Electricidad al Perú y la Exportación de Excedentes al Brasil”. Se trata de la construcción de centrales hidroeléctricas en la selva peruana que abastecerán el mercado nacional y, también, exportarán electricidad a Brasil.

Miramos con simpatía todo intento de integración energética pues se trata de un objetivo que permite que dos países (o más) exploten sus recursos de manera tal que ambos obtengan beneficios. El anuncio, además, es refrescante pues son pocos los avances en integración energética en los últimos años, aparte de la construcción de redes de transmisión entre algunos países (Perú-Ecuador y en toda América Central).

Por el contrario, se vinieron abajo los planes de construcción del gasoducto del Sur (que iría desde Venezuela hasta Argentina) y, también, se rompieron los acuerdos de exportación de gas entre Argentina y Chile. Así, lo que queda son las antiguas represas de Salto Grande, Yacyretá e Itaipú y los gasoductos que unen a Bolivia con Brasil y Argentina.

No solo eso. Ahora pareciera que a varios países de la Región más les interesa “la seguridad del suministro”, venga de donde venga la energía, lo cual se demostraría con la construcción de plantas regasificadoras de Gas Natural Licuado (GNL) que permiten el abastecimiento vía tanques metaneros que traen el gas de cualquier parte del mundo.

No es el caso del Acuerdo Perú/Brasil, que establece que se construirán centrales por un máximo de 6,000 MW (con una tolerancia de 20%) y la energía se venderá, primero al mercado regulado peruano, luego al mercado libre peruano y, de haber excedentes, estos serán exportados al Brasil. Y excedentes va a haber porque la actual capacidad peruana de generación es de 5,000 MW y no vamos a utilizar 6,000 MW más en ningún futuro cercano.

Una vez establecida la cantidad necesaria para el mercado peruano –y sus respectivos precios– se determinará la cantidad de electricidad para la exportación, lo que tendrá una duración de 30 años y no podrá ser modificado.

Así, parecería un Acuerdo que cumple con los objetivos elementales de la deseada integración energética, a los cuales se añade una meta geopolítica: un acuerdo con la sétima economía del mundo que es, además, la primera potencia económica, productiva y comercial de la Región implica la puesta en marcha de intereses comunes, lo que desemboca en lazos políticos importantes.

Pero cuando se mira con más detalle se encuentran las falencias propias de la concepción abiertamente liberal adoptada por el Perú desde hace más de 20 años. Veamos. Brasil establece claramente sus intereses estratégicos en el campo energético sobre la base de dos empresas estatales eficientes (Petrobrás y Eletrobrás), que se apoyan en uno de los bancos de fomento más grandes del mundo (el BNDES).

En este acuerdo, los proyectos fueron desarrollados por Eletrobrás, que invertirá, con la participación de grandes empresas como Odebrecht y Andrade Gutierrez, los US$ 15,000 millones que cuestan las centrales. En el Perú lo que prima no son los objetivos estratégicos del Estado (no tenemos un Plan Energético de Largo Plazo) sino los objetivos de negocios de las empresas energéticas que se afincan en el país. Una muestra: Electroperú está excluida del proceso.

Ese es el problema principal, al cual se agregan –con igual calidad y mérito– una serie de objeciones acerca de los impactos negativos en el medio ambiente y en el banco genético de especies, algo que ha sido resaltado, entre otros, por Marc Dourojeanni y organizaciones como la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental.

Si un Estado no tiene claras sus prioridades nacionales, el objetivo deseado de la integración energética del Acuerdo Perú-Brasil podría terminar en su contrario, como ha sido, por ejemplo, la exportación del gas de Camisea por el consorcio Peru LNG. Esperemos que eso no suceda.


LA REPUBLICA

Doe Run debe irse, ya

Por Humberto Campodónico

Hay varias razones que explican el porqué Doe Run ha podido llegar a esta situación de burla a las leyes y autoridades peruanas. La primera es el bien conocido comportamiento tramposo de Ira Rennert, propietario de Doe Run y del Complejo Metalúrgico de La Oroya –con una fortuna personal en el 2010 de US$ 5,300 millones, según Forbes–, quien también tiene acusaciones en Utah, donde la agencia ambiental de EEUU la consideró, en 1999, “como la industria más contaminadora”.

La segunda es el comportamiento blandengue de las autoridades peruanas desde el inicio de sus operaciones en 1997. Dice Juan Aste que “el balance de pérdidas y ganancias de Doe Run para 1998-2004 da una pérdida neta de US$ 24.6 millones. Sin embargo, en el mismo período el envío de fondos a su casa matriz y a los bonistas en EEUU fue de US$ 130.7 millones” (“¿Cierre o continuidad de La Oroya?”, 2005).

Lo mismo sucedió con las sucesivas prórrogas para el cumplimiento del PAMA, lo que en el 2004 culminó con la prórroga hasta el 2009, que fue también incumplida. En octubre, el Congreso promulgó la Ley 29410, que le dio otra prórroga de 10 meses, que se cumplen este 24 de julio.

La razón de las prórrogas es la reticencia de los gobiernos a “poner en orden” a una empresa extranjera que adquirió La Oroya cuando el Estado la privatizó en octubre de 1997, con el argumento de que esto “dañaría al proceso de privatización en su conjunto”. Esta “carta blanca” dio lugar a la prepotencia, al punto que Doe Run fue expulsada de la Sociedad de Minería en enero del 2010.

También que la Constitución de 1993 (Art. 60) establece la subsidiariedad de la actividad empresarial del Estado (solo puede haber empresa estatal donde los privados no quieran entrar). Así, el Estado, inclusive hasta hoy, no considera esa posibilidad, lo que hace que los trabajadores, al ver que el único empleador posible es Doe Run, se hayan puesto de su lado en varias oportunidades, lo que ha sido aprovechado por la empresa, algo que fue admitido por Alan García el 28 de julio pasado.

Asimismo, el Art. 62 de la Constitución dice que los contratos ley “no pueden ser modificados legislativamente”, sino solo si hay acuerdo entre las partes. Esta disposición no existe en las Constituciones de otros países de la Región y, claro, otorga al inversionista un excepcional “blindaje jurídico” en una disputa internacional. Estos dos artículos deben derogarse, como lo hemos planteado numerosas veces.

¿Cuál sería la salida legal de aquí al 24 de julio? Una de ellas es que, vía Indecopi, se constituya la Junta de Acreedores, como se planteó el año pasado. Aquí un problema es que algunos acreedores privados no quieren hacerse cargo de la empresa. Otra solución pasa por garantizar a los trabajadores una indemnización que termine con la actual situación de paro y bloqueo de carreteras. Según María Chappuis, ex directora de Minería del MEM, otorgar US$ 10,000 a cada uno de los 3,800 trabajadores costaría US$ 38 millones.

La cuestión es que –con todo el blindaje legal que le otorga la actual legislación a Doe Run– una nacionalización de La Oroya podría salir “más cara que la camisa” y eso sería, precisamente, lo que busca Rennert. En efecto, las deudas a asumir –más los juicios pendientes a Doe Run en EEUU por la contaminación en La Oroya– ascienden a US$ 1.280 millones.

Dicho esto, no cabe duda de que el Estado va a tener que intervenir porque la actual situación es ya insostenible debido a la laxa y complaciente conducta de los gobiernos desde 1997. Lo que nos dice que la readecuación de las relaciones entre mercado, Estado y empresa privada necesita un replanteamiento profundo. ¿No es cierto?


la republica

Vuvuzela fujimorista

Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

Las fortalezas y debilidades de esta candidatura.

La candidatura presidencial de Keiko Fujimori ha crecido durante el último par de meses lo suficiente como para que la última encuesta nacional urbana de Ipsos-Apoyo la coloque en primer lugar, ligeramente delante del anterior puntero, Luis Castañeda, pero hasta el más ferviente fujimorista sabe que el camino futuro es muy difícil.

Según dicha encuesta, la intención de voto de Fujimori pasó, entre abril y junio, de 18% a 22%, mientras que en el mismo lapso Castañeda perdió un punto y llegó a 21%. Con un margen de error de la encuesta de +/- 2.8%, se puede hablar de empate técnico pero lo claro es que la fujimorista está en alza.

La razón evidente de ese crecimiento es la serie de hechos vinculados al terrorismo que ha ocurrido en el último bimestre, desde la liberación judicial de Lori Berenson hasta la marcha senderista en la Universidad de San Marcos, e incluyendo los treinta años que han pasado desde que Sendero Luminoso inició la lucha armada en Chuschi, Ayacucho.

Pero no se puede ser injustos pues el reconocimiento principal del repunte de la candidatura de Keiko Fujimori se les debe conceder, en realidad, a los que, a partir de esos hechos, se encargaron de hacer sonar la vuvuzela con fuerza y destreza con el fin de aprovechar para meter al arco esa bola que había quedado dando botes en el área chica. Mérito al oportunismo.

Ese ruido les conviene a dos sectores: al aprismo en su lucha contra Alejandro Toledo –a quien pretende culpar del supuesto desmadre senderista–, y al fujimorismo por su creencia justificada de que el crecimiento de la sensación de avance del terrorismo es la gasolina principal de su candidatura.

Así, el temor a una vuelta de Sendero le ha ayudado al fujimorismo a consolidar su peso político específico –equivalente a alrededor de la quinta parte del electorado–, pero lo que aún está por verse es la capacidad de crecer más allá de eso.

A favor de ese aumento podría estar la confianza en el número creciente que se está observando de los interesados en tocar en la orquesta de la vuvuzela fujimorista, desde algunas encuestadoras con preguntas absurdas hasta ciertos medios que las rebotan con entusiasmo interesado, y no pocos políticos y allegados en el gobierno actual.

En contra de la pretensión de que crezca la candidatura de Keiko Fujimori podría estar el 17% que dice que nunca votaría por ella, es decir, seis veces más que Castañeda o 50% más que Toledo. Eso apuntaría a lo que señaló hace poco Mirko Lauer en este diario: que los mismos factores que están taponeando la candidatura de Alex Kouri sean los que perjudiquen a la fujimorista. Además, la gente ya conoce el ruido de la vuvuzela fujimorista y va a ser más difícil aturdirla otra vez.



la republica