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22.2.10

"El arte de mecer", un sabroso artículo de Mario Vargas Llosa

El laureado escritor cuenta cómo una empresa se demoró más de un año para instalar una chimenea en su casa de Barranco


Esta mañana, a la hora del almuerzo, escuché a mi hija Morgana contar los cuentos que les cuenta, a ella y a Stefan, su marido, la compañía de Cable Mágico para justificar su demora en instalarles el sistema de televisión por cable. Les juran que irán esta tarde, mañana, mañana en la tarde, y nunca van. Hartos de tanto cuento, han decidido pasarse a la competencia, Direct TV, a ver si es más puntual.

Lo ocurrido a Stefan y Morgana me ha tenido varias horas recordando la maravillosa historia de Ventilaciones Rodríguez S.A. que viví y padecí cerca de doce meses, aquí en Lima, hace la broma de treinta años. Nos habíamos comprado una casa en el rincón de la ciudad que queríamos, frente al mar de Barranco, y un arquitecto amigo, Cartucho Miró Quesada, me había diseñado en toda la segunda planta el estudio de mis sueños: estantes para libros, un escritorio larguísimo de tablero muy grueso, una escuadra de sillones para conversar con los amigos, y una chimenea junto a la cual habría un confortable muy cómodo y una buena lámpara para leer.

Las circunstancias harían que la pieza más memorable del estudio fuera, con el tiempo y por imprevistas razones, la chimenea. Era de metal, aérea y cilíndrica y Cartucho la había diseñado él mismo, como una escultura. ¿Quién la fabricaría? Alguien, tal vez el mismo Cartucho, me recomendó a esa indescriptible empresa de apelativo refrigerado: Ventilaciones Rodríguez S.A. Recuerdo perfectamente aquella tarde, a la hora del crepúsculo, en que su propietario y gerente, el ingeniero Rodríguez, compareció en mi todavía inexistente estudio para firmar el contrato. Era joven, enérgico, hablador, ferozmente simpático. Escuchó las explicaciones del arquitecto, auscultó los planos con ojos zahoríes, comentó dos o tres detalles con la seguridad del experto y sentenció: “La chimenea estará lista en dos semanas”.

Le explicamos que no debía apurarse tanto. El estudio solo estaría terminado dentro de mes y medio. “Ese es su problema”, declaró, con un desplante taurino. “Yo la tendré lista en quince días. Ustedes podrán recogerla cuando quieran”.

Partió como una exhalación y nunca más lo volví a ver, hasta ahora. Pero juro que su nombre y su fantasma fueron la presencia más constante y recurrente en todos los meses sucesivos a aquel único encuentro, mientras el estudio se acababa de construir y se llenaba de libros, papeles, discos, máquinas de escribir, cuadros, muebles, alfombras, y el hueco del techo seguía allí, mostrando el grisáceo cielo de Lima y esperando a la chimenea que nunca llegaba.

Mis contactos con Ventilaciones Rodríguez S.A. fueron intensos, pero solo telefónicos. En algún momento yo llegué a contraer una pasión enfermiza por la secretaria del ingeniero Rodríguez, a quien tampoco nunca vi la cara ni conocí su nombre. Pero recuerdo su voz, sus zalamerías, sus pausas, sus inflexiones, su teatro cotidiano, como si la hubiera llamado hace media hora. Hablar con ella cada mañana, los cinco días hábiles de la semana, se convirtió en un rito irrompible de mi vida, como leer los periódicos, tomar desayuno y ducharme.

“¿Qué cuento me va usted a contar hoy día, señorita?”, la saludaba yo.

Ella nunca se enojaba. Tenía la misma irresistible simpatía de su jefe y, risueña y amable, se interesaba por mi salud y mi familia antes de desmoralizarme con el pretexto del día. Confieso que yo esperaba ese instante con verdadera fascinación. Jamás se repetía, tenía un repertorio infinito de explicaciones para justificar lo injustificable: que pasaban las semanas, los meses, los trimestres y la maldita chimenea nunca llegaba a mi casa. Ocurrían cosas banales, como que el señor de la fundición caía preso de una gripe con fiebres elevadas, o verdaderas catástrofes como incendios o fallecimientos. Todo valía. Un día, que yo había perdido la paciencia y vociferaba en el teléfono como un energúmeno, la versátil secretaria me desarmó de esta manera:

“Ay, señor Vargas Llosa, usted riñéndome y amargándose la vida y yo desde aquí estoy viendo el cielo, le digo”.

“¿Cómo que viendo el cielo? ¿Qué quiere usted decir?”

“Que se nos ha caído el techo, le juro. Anoche, cuando no había nadie. Pero no es ese accidente lo que me da más pena, sino haber quedado mal con usted. Mañana le llevamos su chimenea sin falta, palabra”.

Un día tuvo la extraordinaria sangre fría de asegurarme lo siguiente:

“Ay, señor Vargas Llosa, usted haciéndose tan mala sangre y yo viendo desde aquí su chimenea linda, nuevecita, partiendo en el camión que se la lleva a su casa”.

Mentía tan maravillosamente bien, con tanto aplomo y dulzura, que era imposible no creerle. Al día siguiente, cuando la llamé para decirle que no era posible que el camión que me traía la chimenea se demorara más de veinticuatro horas en llegar de la avenida Colonial de Lima hasta Barranco (no más de diez kilómetros) se sobrepasó a sí misma, asegurándome en el acto, con acento afligido y casi lloroso:

“Ay, usted no se imagina la desgracia terrible que ocurrió: el camión con su chimenea chocó y ahora el chofer está con conmoción cerebral en el Hospital Obrero. Felizmente, su chimenea no tuvo ni un rasguño”.

La historia duró más de un año. Cuando la chimenea llegó por fin a la casa de Barranco ya casi nos habíamos acostumbrado al hueco del techo por el que, un día, una paloma distraída se extravió y aterrizó en mi escritorio. Lo más divertido —o trágico— del final de este episodio fue que a la chimenea bendita solo pudimos usarla una sola vez. Con resultados desastrosos: el estudio se llenó de humo, todo se ensució y yo tuve un comienzo de asfixia. Nunca más intentamos encenderla.

Aquella secretaria mitológica de Ventilaciones Rodríguez S.A. era una cultora soberbia de una práctica tan extendida en el Perú que es poco menos que un deporte nacional: el arte de mecer. “Mecer” es un peruanismo que quiere decir mantener largo tiempo a una persona en la indefinición y en el engaño, pero no de una manera cruda o burda, sino amable y hasta afectuosa, adormeciéndola, sumiéndola en una vaga confusión, dorándole la píldora, contándole el cuento, mareándola y aturdiéndola de tal manera que se crea que sí, aunque sea no, de manera que por cansancio termine por abandonar y desistir de lo que reclama o pretende conseguir. La víctima, si ha sido “mecida” con talento, pese a darse cuenta en un momento dado de que le han metido el dedo a la boca, no se enoja, termina por resignarse a su derrota y queda hasta contenta, reconociendo y admirando incluso el buen trabajo que han hecho con ella. “Mecer” es un quehacer difícil, que requiere talento histriónico, parla suasoria, gracia, desfachatez, simpatía y solo una pizca de cinismo.

Detrás del “meceo” hay, por supuesto, informalidad y una tabla de valores trastocada. Pero, también, una filosofía frívola, que considera la vida como una representación en la que la verdad y la mentira son relativas y canjeables, en función, no de la correspondencia entre lo que se dice y lo que se hace, entre las palabras y las cosas, sino de la capacidad de persuasión del que “mece” frente a quien es “mecido”. En última instancia, la vida, para esta manera de actuar y esta moral, es teatro puro. El resultado práctico de vivir “meciendo” o siendo “mecido” es que todo se demora, anda mal, nada funciona y reinan por doquier la confusión y la frustración. Pero esa es una consideración mezquinamente pragmática del arte de mecer. La generosa y artística es que, gracias al meceo, la vida es pura diversión, farsa, astracanada, juego, mojiganga.

Si los peruanos invirtieran toda la fantasía y la destreza que ponen en “mecerse” unos a otros, en hacer bien las cosas y cumplir sus compromisos, este sería el país más desarrollado del mundo. ¡Pero qué aburrido!



EL COMERCIO

Clima: Más allá de Copenhague y de apagar la luz

Todos somos afectados, de una u otra manera, por estos cambios, que no tienen visos de solución mientras no adoptemos políticas y hábitos de vida y consumo radicalmente diferentes


No podemos cruzarnos de brazos ante el fracaso de la cumbre mundial del clima en Copenhague. Esa es la principal conclusión de la mesa redonda, organizada por El Comercio, en la que diversas personalidades trazaron una interesante carta de navegación sobre lo que nos queda por hacer, como país y como ciudadanos, para paliar los efectos del cambio climático.

Lo primero es tomar conciencia a todo nivel, desde las más altas instancias del Gobierno hasta el ciudadano común, de la gravedad del problema: el cuasi diluvio en el Cusco y el sur, la irrupción de un fenómeno de El Niño débil pero peculiar, las temperaturas cambiantes que nos sorprenden y hasta las lluvias inusuales que no se habían visto por siglos en Lima serían finalmente consecuencia de la patología climática mundial, de la que todos somos responsables.

En la mesa redonda participaron desde el ministro del Ambiente, Antonio Brack, hasta especialistas en el tema del BID y la Confiep, y el presidente de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), Jorge Caillaux, entre otros. Todos ellos remarcaron que si los líderes mundiales en Copenhague (Dinamarca) no llegaron a ningún acuerdo, el Perú puede y debe liderar una campaña nacional que, aparte de asegurar nuestra supervivencia, pueda abrir nichos que nos dejen réditos económicos y sociales.

En esta perspectiva, no pueden postergarse más las políticas para el ingreso y promoción de combustibles limpios como el gas, lo que debe llevar a un cambio en la matriz energética y automotriz. Detrás de ello está la constatación de que los combustibles fósiles, derivados del petróleo, además de contaminantes, son lesivos para el equilibrio del ecosistema y contribuyen al calentamiento global.

Al respecto, se espera con gran expectativa que el Ministerio del Ambiente presente en febrero el plan nacional de adaptación al cambio climático, que detallará las zonas más vulnerables del país, la inversión y las acciones de mitigación y adaptación frente al fenómeno global. Un aspecto importante será el proyecto para instalar 23 rellenos sanitarios, lo que requerirá la participación activa y responsable de los alcaldes provinciales y distritales.

Evidentemente, un plan de esta envergadura requiere ingentes recursos humanos, financieros e institucionales, que exigen la participación del sector privado. Y no solo para comprometerse con una economía basada en la energía renovable, sino también para aprovechar el interesante mercado de bonos de carbono con proyectos bien sustentados que atraigan inversiones.

Todos somos afectados, de una u otra manera, por estos cambios, que no tienen visos de solución mientras no adoptemos políticas y hábitos de vida y consumo radicalmente diferentes. Es nuestra obligación preservar el ambiente y pensar en el mundo que les espera a nuestros hijos en el futuro inmediato.

Por lo mismo, deben organizarse campañas comunicacionales masivas, en las que participe el Ministerio de Educación, para que los peruanos nos involucremos activamente con un plan que implica no solo cerrar el caño, apagar la luz o desechar correctamente los residuos, sino también hacer entender este problema a la familia, al vecino, al amigo, en una larga cadena de despertar conciencias antes de que sea demasiado tarde.

ELCOMERCIO

Colombia: reeleccionismo es antidemocrático

El presidente Álvaro Uribe se ha colocado él mismo en un difícil dilema que tiene en vilo a toda una nación: mantenerse como posible candidato a una eventual re-reelección, forzando incluso el marco legal vigente, lo que constituiría un negativo precedente para la democracia.


El presidente Álvaro Uribe se ha colocado él mismo en un difícil dilema que tiene en vilo a toda una nación: mantenerse como posible candidato a una eventual re-reelección, forzando incluso el marco legal vigente, lo que constituiría un negativo precedente para la democracia.

La campaña electoral, iniciada ayer, está marcada por la incertidumbre no solo de los ciudadanos, sino también de los contrincantes y del propio partido oficialista, a la espera de dos cosas: un sí o un no de Uribe; y el pronunciamiento de la Corte Constitucional, respecto de la validez de una Ley de Referendo para consultar a los ciudadanos si apoyan una reforma en la Carta Magna que permitiría una segunda reelección inmediata.

No está en duda la capacidad de gestión de Uribe, que ha logrado reconciliar a su país con niveles aceptables de desarrollo y seguridad. Su destacada política antisubversiva, que asestó duros golpes militares a las FARC, pero sin cerrar las puertas al diálogo y la desmovilización de terroristas, le ha valido altos picos de popularidad, inusuales al final de un mandato presidencial.

Sin embargo, la pregunta es: ¿Por qué tiene que hipotecarse el futuro de un país a la suerte de un solo hombre? Esto es lo más ajeno al sistema democrático que, junto con el voto universal y la división y el equilibrio de poderes, considera la alternancia en el poder como principio capital. La democracia necesita oxigenarse y no es compatible con la idea de hombres o mujeres predestinados e insustituibles. En el extremo de ello, algunos países solo aceptan la reelección inmediata, pero solo por una vez y no de modo indefinido.

Eso es precisamente lo que diferencia la democracia de los regímenes autoritarios, dictatoriales y totalitarios, que se basan en la voluntad de un hombre o de una cúpula. Estos deciden por sí y ante sí, sin debate ni fiscalización, lo que supuestamente le conviene al país, pero finalmente terminan cegados por la ambición de poder, la intolerancia, la corrupción y hasta el crimen.

Ejemplos tenemos muchos, como Venezuela, cuyo mandatario elegido por las urnas aprovechó los instrumentos democráticos para convertir a su país en una dictadura totalmente ineficiente, a pesar de los millonarios ingresos de petrodólares.

Es más, Chávez ha contagiado la patología del atornillamiento a sus seguidores “bolivarianos” en desmedro de la oposición democrática. A propósito, uno de los mejores argumentos de Colombia para enfrentar a la dictadura chavista es la autoridad moral y las credenciales democráticas de su presidente, que no puede entrar en el sospechoso “club de los re-reeleccionistas”.

En el Perú, sin ir más lejos, en la década de los 90, hemos sufrido también duramente los embates del re-reeleccionismo, cuando el régimen fujimontesinista forjó su caída estrepitosa tras arbitrarias maniobras para acomodar el marco legal a sus designios.

En tal contexto, mientras llega el 12 de abril (última fecha para inscribir candidatos en Colombia), esperamos que el presidente Uribe reflexione y considere que el mejor legado democrático que puede dejar a su país y a la región latinoamericana es su apartamiento de la contienda electoral y su apoyo a un candidato, que seguramente él ha formado en su partido —ese es su gran reto— y contará con su respaldo.



EL COMERCIO

30.1.10

Obama regresa a la pelea

A sólo un año de la creciente esperanza producida por la elección del primer presidente negro en Estados Unidos, Barack Obama parece repentinamente vulnerable. El Partido Demócrata perdió la semana pasada un escaño “seguro” en el Senado, el de Massachusetts que quedó vacante tras la muerte de Edward Kennedy.

La victoria de los republicanos en Massachusetts sonó como una alarma para Obama, cuya popularidad cayó del 68% en abril al 50%.

Los demócratas deberán evaluar ahora las razones de este repentino cambio de la opinión pública.

El deterioro de la economía y la percepción de que Obama no ha hecho lo suficiente para contrarrestarlo es quizás la principal. Se percibe que el gobierno de Obama se puso del lado de los ricos de Wall Street, mientras el estadounidense común perdía su trabajo y su vivienda, y los ahorristas fueron obligados a obtener un interés cercano a cero. Obama no debería ser culpado de una recesión que no creó y que ayudó a contener. Pero lo castigan por haber establecido mal sus prioridades. Invirtió sus mayores energías en lograr la aprobación en el Congreso de la ley de reforma sanitaria.

Sus detractores también lo fustigan por el aumento del déficit fiscal como consecuencia de los programas de estímulo y los rescates de bancos, lo que aumentó el temor de una deuda pública sin precedentes que debe pagarse con un aumento de los impuestos.

Los efectos de la derrota en Massachusetts serán de largo alcance.

Los demócratas tienen ahora cincuenta y nueve escaños en el Senado, uno menos de los necesarios para aprobar los proyectos de ley. Y en noviembre podrían perder varios más si continúa la tendencia revelada en Massachusetts.

Obama debe reconsiderar su estrategia si aspira a recuperar su popularidad. El 21 de enero se pronunció contra los grandes bancos, pidiendo límites a su tamaño y capacidad de asumir riesgos. Una semana antes había propuesto establecer un impuesto a cincuenta de los mayores de ellos para recuperar las pérdidas de los rescates.

“Estamos por meternos en una gran pelea con los bancos”, declaró Obama. Seguramente escucharemos muchas veces la palabra “pelea” a medida que el presidente cambie de táctica para recuperar apoyo. El 22 de enero en Cleveland, donde se mostró inusualmente desafiante, la utilizó más de veinte veces.

Parece claro que Obama ha decidido pelear, en lugar de inclinarse ante sus detractores. Que tenga éxito en un país dividido, aún está por verse.



LA PRIMERA

14.1.10

El apátrida

Autor: Jaime Bayly

Ya no tengo nada en Miami, salvo unos recuerdos que asocio a la enfermedad, el tedio y la muerte.

Sin darme cuenta, terminé viviendo quince años en esa ciudad (en esa isla de Miami) y ahora (también sin darme mucha cuenta) siento que me he ido de Miami para no volver más.

Nunca quise vivir en Miami, yo quería ser un escritor y aquella no me parecía una ciudad propicia para escribir ni para vivir como un escritor (que es una cosa casi tan importante como lo que uno escribe), pero el azar me llevó a Miami a mediados del 91 (cuando se me terminó la visa de turista en Madrid) y me arrojó de nuevo a Miami a principios del 92 (al día siguiente del golpe de Estado en el Perú) y me devolvió a Miami a mediados del 94 (cuando mi mujer se graduó en Washington y nos fuimos a pasar el verano a las playas de Miami) y me obligó a refugiarme en Miami a principios del 95 (cuando mi mujer me dijo que estaba embarazada de nuevo y acordamos que el bebé nacería en Miami y no en Lima).

En todas esas ocasiones, llegué a Miami porque venía huyendo de algo (de la ilegalidad en Madrid, de la dictadura en el Perú, del frío de Washington, de la hostilidad de mi suegra en Lima) y con la certeza de que me quedaría poco tiempo, que Miami era una ciudad perfecta para estar de paso, en tránsito a otra parte, a una ciudad mejor.

No elegí Miami como la ciudad ideal para vivir, no por eso me mudé nunca a Miami. La elegí bajo circunstancias adversas, como una buena ciudad para escapar, como una ciudad conveniente para protegerme de la crueldad o el ensañamiento o las dificultades que había encontrado en otras ciudades. En ese sentido, Miami pareció siempre un refugio cómodo, una ciudad fácil, un lugar apropiado para perderse y descansar y escribir sin que a uno lo interrumpan.

Este año que termina, mi relación con Miami parece haber llegado a un brusco e inesperado final. He dejado Miami y creo que no quiero volver a vivir allí. He dejado la casa, he vendido el auto, he guardado unos pocos muebles en un depósito (los demás los he regalado a instituciones de caridad) y he reducido mi vivienda al diminuto tamaño de una casilla postal. Siento que la vida o las vidas que viví en Miami pertenecen al pasado y que lo que me quede por vivir no habrá de ocurrir en esa ciudad. Lo veo con absoluta claridad: no me conviene seguir viviendo en Miami, ya no tengo edad para seguir huyendo, ya debería ser momento para elegir no la ciudad en la que quiero esconderme sino la ciudad en la que quiero vivir como me dé la gana con quien me dé la gana (aunque, ya se sabe, no siempre las ganas de uno coinciden con las del otro).

Tres eventos fortuitos (o, al menos, ajenos a mi voluntad) conspiraron para que me fuese de Miami sin ganas de volver: una crisis hepática que casi me costó la vida, la descorazonadora mediocridad de la televisión de esa ciudad (para no mencionar la de su prensa escrita) y el descubrimiento de que mis hijas ya no querían ir ni siquiera de vacaciones. Tal vez fue una crisis de paranoia, pero me sentí rodeado de gente chismosa, intrigante, mediocre, de gente sin país y sin alma, de viejas locas y maricas pérfidas, de gente que me hacía mal como escritor.

Siempre pensé que me iría de Miami a vivir como escritor ermitaño en Buenos Aires, y por eso compré un departamento en Buenos Aires, pero (así como hace años me entró una alergia por ir a Chile, alergia de la que todavía no me recupero: de pronto me pareció que todos los que en Chile decían ser mis amigos eran unos felones y por eso sigo sin ir a Chile y desconfío de cualquier chileno que diga ser mi amigo) ahora siento que no debo pisar Buenos Aires por un tiempo largo, al menos mientras mi instinto me dicte como un susurro o una advertencia que en esa ciudad corro peligro, que el placer (o la quebradiza sensación de placer que se deriva de sentirse libre) me será vedado en esa ciudad donde todo lo demente parece razonable y donde los que gobiernan el país me dan mala espina.

Ya viví en Madrid y me sentí un intruso, un indeseable metido a la fiesta sin invitación, y ya sé que allí no quiero vivir. Ya viví en Washington y me congelé de frío y ya sé que allí tampoco quiero volver a vivir. Ya me aburrí de Miami y este año quemé mis naves y me fui para no volver. Ya sé que en Chile los que antes me querían ya no me quieren (hace años me querían tanto que debí sospechar que era una impostura) y que los que se decían mis amigos no lo eran, nunca lo fueron. Podría irme a Buenos Aires a escribir los últimos libros que me quedan (dos o tres, no creo que más), pero siempre he seguido mi corazonada y ella me dice que vientos insidiosos me esperan en Buenos Aires y que mi destino no está escrito en esas calles.

Por lo visto (y nada de esto estaba en mis planes antes de que mi hígado empezara a cansarse de mí), sólo me van quedando Lima y Bogotá para vivir lo que me quede por vivir (que tal vez no será poco si consigo donante de hígado), para escribir lo que tengo que escribir (que con suerte merecerá el desganado elogio de los críticos estreñidos cuando me muera, no antes, desde luego) y para caminar de noche cuando los que trabajan duermen y los que nunca hemos trabajado caminamos para ver cómo es la ciudad, o cómo sería, si la poblásemos sólo los haraganes como yo.

De Bogotá me gusta que llueve, que la montaña es verde, que la gente al parecer me quiere, que me cuidan guardaespaldas armados y policías en moto, que sus noches me asaltan con ficciones criminales y me educan en la venganza como una forma de arte incomprendido. Pero siendo ya residente, con casa y automóvil, con custodios y policías que me despejan el tránsito, no encuentro en Bogotá a tres personas que, cuando sonríen, me hacen creer el embrujo de que mi vida no fue del todo en vano y que aún queda cierto camino por andar. Esas tres personas están en Lima. Son mis hijas y su madre. Cuando las abrazo y las veo sonreír y quedo absorto contemplando su belleza, siento que es estúpido seguir viviendo lejos de ellas, viéndolas sólo los fines de semana, siento que el único país en el que quiero vivir son las calles donde vivan ellas, donde pueda verlas todos los días, todos, donde pueda caminar (o, como ahora, tomar el ascensor de un piso a otro) para recordar lo que a veces, por tonto, parezco olvidar: que yo iré adonde vayan ellas, y que no concibo el futuro lejos de ellas, y que cada día sin verlas sonreír es un día perdido en un país equivocado.

Por eso ahora quiero vivir en Lima con ellas, todo el tiempo que ellas quieran vivir en Lima. Y si después deciden irse de Lima (como parece probable cuando terminen el colegio), yo iré adonde ellas vayan, adonde ellas me lleven (si quieren llevarme, y para eso debo portarme bien). Tal vez soy un apátrida porque no me siento peruano, norteamericano, colombiano o argentino. Mi patria son mis hijas: viviré con ellas, en las patrias donde ellas vivan, para, con suerte, seguir viviendo en su memoria, cuando mi patria sea una tumba olvidada o los libros (olvidados) que dejaré escritos.

Autonomía ¿para qué?

Por: Beatriz Boza

¿Debemos preocuparnos por lo que pasa en Argentina? Fundamentando la necesidad de pagar la deuda externa, la semana pasada la presidenta argentina destituyó al presidente del Banco Central de ese país por negarse a financiar la deuda usando las reservas. Cristina Fernández no está sola. En Venezuela, Ecuador y Bolivia ya se ha debilitado significativamente la autonomía de sus bancos centrales. Y para algunos economistas los bancos centrales no deben ser una isla sino que deben formar parte de la orquestación de la política económica del gobierno. ¿Necesitamos una banca central autónoma?

En democracia, la economía y la política son dos aspectos intrínsecos de la vida en sociedad. Mientras que el sistema económico debe sentar las bases para generar riqueza, valor agregado y desarrollo, el sistema político busca garantizar bienestar, justicia e igualdad de oportunidades, para lo cual la política social cumple un rol fundamental. La economía y la política están altamente interconectadas, tan es así que ante situaciones de crisis económica la respuesta sea política: a quién se protege y cómo toda la sociedad asume los costos. Situaciones de crisis política afectan a su vez la economía, generando pérdida de confianza, fuga de capitales, etc.

Para que el sistema funcione, se requiere de determinadas condiciones fundamentales. Una de ellas es que la moneda valga, es decir, que sea aceptada, que puedas ahorrar y llevar tus cuentas en esa moneda. En ausencia de ello, se hace imposible llevar a cabo transacciones económicas en la sociedad. A la par, la democracia requiere que se proteja el ahorro de las familias y se franquee acceso al crédito como una forma de inclusión económica, además de garantizar igualdad ante la ley y que el dinero de nuestros impuestos se utilice bien. Las sociedades se organizan de distintas maneras para garantizar que estas condiciones fundamentales se den.

En países como el nuestro, hemos aprendido que se requieren seguros institucionales para cuidar estas condiciones fundamentales sin las cuales el sistema económico no funcionaría. Esos seguros son la autonomía institucional del BCR, SBS, Contraloría de la República y Poder Judicial consagrada en nuestra Constitución. Pueden haber sistemas mejores, pero la historia vivida nos ha enseñado que en el Perú la autonomía constitucional es el mejor arreglo institucional con que contamos.

Precisamente porque soplan vientos distintos en la región, la ocasión es propicia para que cuidemos y consolidemos nuestros seguros institucionales.



EL COMERCIO

La necesidad de debatir

CIUDADANÍA Y POLÍTICA



Por: Ernesto Velit Analista político

Las elecciones en nuestro país, que nos esperan este año y el próximo, ponen en agenda la necesidad de utilizar el debate político como instrumento de deslinde y competencia y en forma tal que ayude al elector a clarificar sus criterios y legitimar su decisión.

Entre nosotros no está asentada la cultura del debate, sin lugar a dudas. Y esto representa un problema sociológico en la medida que todo el cuerpo social resulta maltratado, que la participación en política y la vocación por asociarse colectivamente parecieran camino a desaparecer inexorablemente, y en que se ve, con preocupación, que hay desánimo, insensibilidad e indiferencia en sectores claves de nuestra población.

Una suerte de quietismo califica a la mayoría del conjunto de nuestra sociedad, la gente se autoexcluye de la actividad política y del interés por el destino del país. “La exclusión —dice Ignacio Ramonet— es económicamente mala, socialmente corrosiva y políticamente explosiva”.

Creemos que perder el hábito del debate abierto, democrático, civilizado, es dejar libre el camino a las frustraciones y, en algunos casos, a la ruina de las ideologías, es favorecer el discurso monocorde, carente de contenido pero lleno de fuegos fatuos, es salpicar la política de males específicos y convertirla en un ritual de sombras y poder.

Precisamente en sociedades como la nuestra, heterogénea y plural, es donde el debate se vuelve imprescindible como una forma de racionalizar la palabra y restarle elocuencia y frondosidad, cerrándoles el paso a populismos que esterilizan, a fascismos encubiertos, a quienes apuestan a la magia y a soluciones fáciles y, finalmente, a quienes pretenden aprovechar la debilidad institucional que padecemos y levantar dividendos…

Pero el debate tiene sus condiciones, y es la no exclusión y el reconocimiento al derecho del otro, sin descalificaciones y con pluralidad de ideas como exigencia elemental, es capacidad de autocrítica, es construir espacios democráticos. En pocas palabras, es testimonio de honestidad política e intelectual.

El debate político debe comprometer a todos los grupos sociales, sin excepción, así permite descubrir escenarios de confrontación de posiciones y roles para definir reglas, todo lo cual termina en responsabilidades a favor de las mayorías al coincidir con el concepto global de nuestras propias necesidades.

Los escenarios para el debate los tenemos a la mano, son la universidad, los sindicatos, los colegios profesionales, las empresas, las organizaciones comunales, los gobiernos regionales y locales, etc. Y serán los partidos políticos las correas de transmisión del imaginario social.

La prensa peruana tiene como obligación irrevocable propiciar el debate político mediante el aval moral que la califica como el escenario por excelencia. Lo contrario es una interpretación infrapolítica de sus imperativos, es renunciar a un liderazgo que le pertenece legítimamente, es inconsecuencia frente al país.




EL COMERCIO

¿Es viable la reducción del mandato parlamentario?

BICAMERALIDAD, LA PRIMERA REFORMA


Por: Raúl Ferrero Jurista

El grupo parlamentario aprista ha propuesto la reducción del mandato congresal a dos años y medio. Es decir, a la mitad del actual, de forma que el electorado sea el que defina a quienes escoge para que se queden y a cuáles quiere reemplazar.

En el fondo, se trata de una forma de revocatoria congresal total, pudiendo ser reelegidos los que se considere que deben quedarse en mérito a su buen desempeño.

La propuesta nos parece interesante y, por lo tanto, debe ser vista como un aporte positivo para tratar de mejorar el rendimiento del Congreso, aunque nada garantiza que los nuevos elegidos no traigan los mismos defectos, si es que las agrupaciones políticas no escogen mejor los candidatos que ofrecen a la ciudadanía dentro de sus listas parlamentarias. Esto pasa por que se tenga un mayor cuidado al analizar sus hojas de vida para que el pueblo pueda estar debidamente informado sobre los candidatos entre los cuales debe escoger y así no siga ocurriendo lo sucedido con algunos miembros del Congreso, quienes con su conducta han afectado el prestigio de la institución, que de paso ya se encuentra bastante mellado, tal como lo refleja su bajo nivel de aceptación.

Sin embargo, el riesgo es que una elección parlamentaria total, sobre todo la que se realice a mitad del período presidencial, podría crear un cierto grado de inestabilidad política que influya negativamente sobre nuestro aún débil sistema democrático.

Es por eso que pensamos que la propuesta debería complementarse con el regreso al sistema bicameral, lo que permitiría tener un período reducido de dos años y medio para los diputados y de cinco años para los senadores que conformarían la segunda cámara. Esto permitiría que la Cámara de Senadores se constituya en el factor equilibrio del sistema parlamentario de forma que la elección de los diputados a mitad de período no genere un clima que desestabilice el sistema.

Si se restableciese el Senado (digamos con 45 miembros), también se podría pensar, tal como lo han propuesto algunos distinguidos constitucionalistas, en que este pueda ser renovado por tercios, aunque nosotros nos inclinamos por regresar a un mandato de 5 años, permitiéndose la reelección, tal como es una tradición parlamentaria mundial.

Si bien es cierto que la propuesta de reforma bajo análisis hubiera sido mejor discutirla a comienzos de este gobierno, también es verdad que en todo momento, diversas bancadas parlamentarias que hacen mayoría, se opusieron a los intentos de reforma constitucional que fueron planteados.

A pesar de que consideramos que una reforma integral sería definitivamente mejor, también somos de opinión de que si para introducir una enmienda puntual o parcial se tienen que enfrentar tantas dificultades, el pretender una más ambiciosa y general conllevaría tantas dificultades que sería casi imposible que prospere en las actuales circunstancias.

Consideramos que la iniciativa de reducir el mandato congresal es positiva, pero que debería inscribirse dentro de una que incluya la bicameralidad para que así, con un Senado elegido por un período que coincida con el del presidente de la República, se reduzcan las posibilidades de introducir un elemento de inestabilidad que puede resultar perjudicial al sistema democrático que tanto esfuerzo cuesta mantener en países como el nuestro, en que todavía es frágil e imperfecto.



EL COMERCIO

24.7.09

Los trabajadores frente al mensaje de 28 de julio

El 28 de julio, Alan García dará su cuarto mensaje al país e intentará justificar el incumplimiento de sus ofrecimientos electorales para subordinarse a los preceptos neoliberales que hoy sumergen al Perú en una serie de conflictos sociales, debido a la incapacidad del gobierno de cumplir los acuerdos suscritos y atender las demandas postergadas de millones de peruanos, que no se benefician del modelo económico neoliberal que hoy es la fórmula aprista para desarrollar el país.

Es necesario precisar que el APRA ha condenado a la mayoría de connacionales a la pobreza y la exclusión. Para “atraer” la inversión extranjera, se ha renunciado a la soberanía y se propicia la entrega del patrimonio nacional y el saqueo de recursos naturales, garantizándoles máximas ganancias que se acrecientan con los privilegios tributarios, recorte de derechos laborales, congelamiento de los salarios, entre otros. A esto se suma, la desprotección a los productores nacionales, entrega del mercado interno y se propicia la dependencia alimentaria, para favorecer a los oligopolios importadores.

A pesar que muchos países desarrollados recurren a la intervención del Estado y adoptan medidas para proteger sus economías de los efectos nocivos de la crisis mundial, aquí se insiste en aplicar a rajatabla las recetas neoliberales responsables del colapso económico que vive el mundo que se demuestran con el fracaso del denominado Plan de Estimulo Económico.

Por estos motivos, exigimos al Presidente que en su mensaje exprese una sincera rectificación de errores y apreciaciones sobre la crisis y asuma medidas que resuelvan los problemas, como se planteó en la propuesta de la CGTP, llamada “Plan en Defensa del Empleo y la Economía Popular”.

En ese sentido, frente al mensaje presidencial, los trabajadores esperamos lo siguiente: a) Medidas efectivas para enfrentar la caída de la producción, la pérdida de puestos de trabajo y protección a la soberanía alimentaria b) Aumento de sueldos y pensiones c) Solución de los conflictos laborales y sociales; d) Atención a los problemas regionales y sectoriales e) Investigación de la matanza de Bagua f) Cese de la represión y persecución, además de garantías para el retorno de Alberto Pizango g) Lucha frontal contra la corrupción h) Derogatoria de los decretos legislativos que criminalizan la protesta y privatizan la economía i) Aumento de presupuesto 2010 para educación y salud.

(*) mrhuaman3@gmail.com / www.cgtp-peru.blogspot.com / www.youtube.com/cgtptv

LA PRIMERA

20.7.09

La mediterraneidad de Bolivia y el juicio en La Haya

El presidente de Bolivia ha señalado que la demanda peruana ante la CIJ sobre el límite marítimo con Chile, podría “afectar y retrasar una de las posibles soluciones” a la aspiración boliviana de salida al mar. Más allá de los factores de sensibilidad emocional que oponen a Evo Morales y Alan García y que pueden explicar la forma y el momento de esa declaración (conmemoración militar del “Día del Mar”), lo cierto es que se trata de una opinión que representa la posición oficial de La Paz y que evidentemente tiene consecuencias en las relaciones boliviano-peruanas y chileno-bolivianas. Y que las tendrá en la propia evolución futura de la diplomacia marítima de Palacio Quemado.

El gobierno de Bolivia debe saber y ser consciente que esa afirmación no es cierta. La única hipótesis de que el juicio obstaculice una posible fórmula de salida al mar por Arica (a ello hace referencia Morales cuando se refiere a “una de las posibles soluciones”), sería que, como resultado del fallo, Arica quede mediterránea. Pero esta hipótesis es un imposible jurídico, pues así la Corte sentencie enteramente a favor del Perú, Arica siempre tendrá un mar adyacente de extensión suficiente a través del cual Chile pueda ofrecer un acceso de Bolivia al mar.

Conforme al Tratado de 1929 y su protocolo complementario, toda posibilidad de acceso al mar por Arica conlleva imperativamente un acuerdo con el Perú, sin el cual no es posible materializar ninguna fórmula de solución. Para que el Perú concurra a un acuerdo constructivo deberá siempre haber una negociación y en ella se deberán contemplar los intereses nacionales del Perú, entre ellos los marítimos. Si el tema de la inexistencia del límite marítimo entre el Perú y Chile no se resuelve, evidentemente el Perú no podría siquiera considerar cualquier fórmula que haga referencia a la zona marítima en controversia con Chile. En otras palabras, mientras subsista la controversia marítima peruano-chilena no es posible considerar solución alguna por Arica. Si la demanda peruana en La Haya tiene algún impacto sobre la salida al mar de Bolivia, es exactamente lo opuesto a la valoración negativa hecha por Morales. Hay aquí un delicado error de apreciación. En realidad, lejos de ser un obstáculo o entorpecer, la demanda aparece como una acción de consecuencias positivas para los intereses marítimos bolivianos, pues luego de la sentencia que resuelva el límite marítimo entre el Perú y Chile recién se habrán creado las condiciones objetivas para considerar cualquier fórmula de solución por Arica. Y estas nuevas realidades se obtendrán en un tiempo relativamente corto en relación a la historia centenaria de la justa reivindicación boliviana.

Es importante que la Cancillería boliviana sopese detenidamente la situación y repare con agudeza diplomática que cualquier fórmula por Arica no requiere sólo una consulta con el Perú, sino un acuerdo entre Perú y Chile, lo que implica un proceso de negociación en el que, necesariamente, se deberán contemplar los intereses nacionales del Perú y muy especialmente los de Tacna, que quedó mediterránea al perder su puerto natural (Arica), con lo acordado en el Tratado de 1929.

En cualquier hipótesis, sólo un enclave o corredor paralelo a la línea de La Concordia no es aceptable para el Perú, como ya se señaló oficialmente el 20 de noviembre de 1976. Hay que pensar en fórmulas de integración tripartita en torno a modalidades de internacionalización del puerto de Arica.

la primera

Los políticos no sintonizan

Esta última encuesta de Apoyo revela otra vez lo poco que sintonizan todos nuestros políticos con la población. ¿Cuáles han sido las dos principales preocupaciones de ésta, según muestra Apoyo? Pues la gripe y los asesinatos de dos famosos locales. ¿Acaso hemos visto a Humala, García, Lourdes, Keiko o Castañeda hablar más sobre seguridad pública o salud? ¿Algún grupo opositor ha criticado los errores gubernamentales frente a esta crisis sanitaria tan seria? ¿Algún opositor ha reclamado que se aplique la pena de muerte -medida muy popular- sólo para fríos asesinos, convictos y confesos, que matan con alevosía, crueldad y ventaja como Mamanchura o Glenni? ¿Alguien ha planteado cómo parar a los pandilleros? ¿Algún político se ha referido a la necesidad de despistajes masivos para evitar muertes por cáncer de colon como la de Micky? ¿Alguno ha hablado de alternativas de movilidad, como el tren, durante el paro de mañana? ¿Alguno está en Pisco, preocupándose por los damnificados ahora que se acerca otro aniversario del sismo? ¿En Gamarra para ver cómo Venezuela les paga a esas pequeñas empresas? ¿En Ica para enfrentar el serio problema de agua para cultivos? ¿Ha visto a alguno de ellos en Puno, ocupándose del friaje? ¿En La Oroya para ayudar a resolver el problema de Doe Run? ¿O el bono de chatarreo para mejorar el transporte?

No. Más se ocupan de si Sipán es de tercera, si es capaz o no para el premierato o si estuvo bien que Martín Pérez se haya integrado al gabinete o que Fujimori le haya dado una CTS coimera a Montesinos o de cuál es el futuro político de Yehude Simon o si mandaron a Rómulo León a su casa o que si Bieto salió a husmear a la calle... Cosas por el estilo que al 99% de la población le interesa un rábano. Durante la semana que se revelaron los "petroaudios" me puse a recordar mi pasada experiencia de investigador del ILD y me puse a hacer un pequeño trabajo de campo. A nadie, nadie, le llamaba la atención los "petroaudios" -y recién se fijan ahora un poco más en éstos por las geniales imitaciones televisivas- y lo que detecté fue que lo que les preocupaba sobremanera a las personas era que la botella de aceite había pasado de S/.4 a S/.8... Lo que la gente en general espera de los políticos es que éstos le hagan la vida un poco mejor o que se ocupen de lo que le preocupa. Incluso Fujimori lanzó un discurso en el juzgado sobre los lejanos "hiperinflación y terrorismo" cuando debió acompañar esa perorata con una relación pormenorizada de sus obras públicas, ahora que la gente siente que hay plata y que se está haciendo muy poco en obras (y su hija Keiko comete el mismo error. Debería saberse de paporreta cada obra pública de su viejo y soltar ese rollo a cada rato).

No, no sintonizan. Ni "sistemas" ni "antisistemas" ni fujimoristas. Están en otra. Castañeda tiene ese 78% de aprobación porque les hizo escaleras para que trepen fácil el cerro y les hace esperar que el Cosac los llevará más rápido al trabajo y a casita. Después vienen los "analistas" caviares y los sapientes "opinólogos" con densas teorías políticas y filosóficas sobre la representatividad, la comunicación, los "excluidos", la democracia, la "sociedad civil", citan pomposamente a

Lacan, Carl Schmitt, O'Donnell, Arguedas y al poto del gato cuando la cosa es más sencilla: oír a la gente, caminar por la calle. Aceite, gripe, crimen, cosas comunes y corrientes... Sintonizar. Nada más.

correo - Aldo Mariategui

Don Hugo, un recibito

Por Mirko Lauer

Alberto Sánchez Aizcorbe, alcalde de La Victoria, ha ampliado su radio de acción para reclamar al gobierno venezolano que libere el pago de más o menos US$500 millones adeudados a exportadores textiles de su distrito. Son casi 400 empresas del centro comercial Gamarra que precisan ese oxígeno para seguir operando.

Caracas viene arrastrando los pies en esa remesa desde hace medio año, lo cual lleva a los acreedores a sospechar la presencia de mala fe política, aunque no hay pruebas en este sentido. La titular de Produce, Mercedes Aráoz, ha informado que el gobierno central también viene haciendo gestiones para el pronto pago de la suma.

Pero un factor que viene afectando las gestiones del gobierno es que los comerciantes de Gamarra, famosos por sus vínculos con los usos de la informalidad, se resisten a presentar los documentos que acrediten la naturaleza, los plazos y el monto exacto de la deuda. Datos que por cierto ya deben obrar en poder de las autoridades venezolanas.

El tiempo que se viene tomando Caracas podría tener un sentido adicional a la simple morosidad. Un breve estudio de Alejandro Grisanti para Barclays Capital muestra que la deuda venezolana está creciendo a gran velocidad, entre otras cosas porque los problemas del momento vienen siendo cubiertos por nuevos préstamos.

Que el tema no es político lo sugiere que en mayo pasado un sector de empresarios ecuatorianos empezó gestiones en Caracas para una cobranza similar, en este caso por US$130 millones. En ese caso el problema viene siendo atribuido a la ineficiencia de las autoridades encargadas de liberar divisas para pagos al exterior.

En el contexto de la caída de los precios del petróleo, la deuda externa de Venezuela ha crecido 18.6% en los pasados seis meses. Como la deuda interna ha crecido todavía más, la combinación de ambas para el periodo llega a ser 25.2% del PBI. Palabras mayores para un país que supuestamente se baña en la bonanza.

En ese mar de deuda US$500 millones son una gota de petróleo. Pero igual no descartemos que la demora en pagar a los exportadores de Gamarra y otros tenga que ver con una decisión de aferrarse a todos los dólares que se pueda, y de mejorar la balanza de pagos frenando las importaciones. Demorar pagos es una manera algo tosca de hacerlo.

Todas estas son malas noticias para los exportadores no tradicionales en general, ya que Venezuela es el segundo destino de sus productos (US$354 millones en el 2008). El cable Dow Jones informa que la embajada de Caracas en Lima no responde llamadas que le preguntan sobre el tema. Quizás habría que contactarse con los acreedores ecuatorianos.

LA REPUBLICA

18.7.09

Tribunal a la deriva

Desde hace un tiempo, el Tribunal Constitucional no deja de ser cuestionado ni de estar enfrentado con otros poderes del Estado. Hubo un extenso debate en el anterior Congreso sobre las atribuciones legislativas que se estaría arrogando el tribunal en algunos de sus fallos. Incluso el Tribunal presentó un proyecto para modificar su ley orgánica y aumentar sus atribuciones, el cual no prosperó, aunque fue luego de una agria discusión con parlamentarios.

Posteriormente, tuvo marcadas diferencias con el Jurado de Elecciones y ahora las tiene con el Poder Judicial. Estas discrepancias no tendrían nada de malo e, incluso, deberían ser saludables si es que nacieran de resoluciones fundamentales que hayan sido bien estructuradas y meditadas. Lamentablemente, ese no parece ser el caso, y el tribunal ha venido pecando de ligereza o de falta de rigurosidad en muchos de sus fallos.

Por otro lado, en el último par de años hemos presenciado una serie de desacuerdos públicos bastante subidos de tono entre sus miembros. Incluso en una ocasión, digna de un callejón, dos de ellos estuvieron a punto de irse a las manos. A esos incidentes hay que sumarle una tendencia entre algunos de sus miembros a adelantar opinión a los medios, lo que resta credibilidad y solvencia a las decisiones que, finalmente, adopta el tribunal.

Adicionalmente, ya no parece existir uniformidad de criterio en sus resoluciones, ni todos sus miembros están plenamente informados de los fallos que han aprobado. Daría la impresión de que, en lugar de una amplia discusión de la sala en Pleno para decidir los casos, estos serían patrocinados o adoptados por alguno de ellos. De esa manera se estaría efectuando un proceso de intercambio bilateral de apoyo por expediente en lugar de un abierto debate jurídico. Así logran el número necesario de firmas para aprobarlos, pero quienes los respaldan no tienen siquiera pleno conocimiento de las causas.

FRITZ
PERU 21

Extraños lineamientos

Por Mirko Lauer

Alejandro Toledo ha llamado a Javier Velásquez Quesquén “un premier de tercera línea”, y con ello se ha abierto una incógnita sobre cómo clasifica este ex presidente a los primeros ministros. Debemos suponer que los suyos fueron todos primeros ministros de primera línea. ¿Cómo hizo para identificarlos como tales?

Michel de Montaigne escribió que uno siempre aprende más de los malos ejemplos que de los buenos. Toledo ha podido recoger la lección de todos aquellos que al inicio le mezquinaban en público cualidades que luego demostró tener en sus cinco años de gobierno. Parece que ha preferido olvidar ese pasaje de su vida política.

Si recordamos bien, Toledo siempre ha querido encarnar a una persona que surge desde abajo, se sobrepone a la adversidad y a la discriminación de todo tipo. Nadie hubiera sospechado que utilizaría su éxito en la vida como un mirador para lanzar dardos de prejuicio contra los que considera ubicados más, o incluso demasiado abajo.

Los méritos intrínsecos de JVQ son materia opinable. ¿Pero por qué un político que accede al premierato desde la presidencia del Congreso, a la cual llegó luego de una larga militancia (rasgo cada vez menos frecuente en la vida pública), sería de tercera línea? Debemos suponer que en este caso Toledo sabe algo que los demás ignoramos.

Hay que reconocer que Toledo no está solo en esta visión de las jerarquías en la política. Una expresión como “gabinete de lujo”, por ejemplo, sutilmente da a entender que se considera a los ministros demasiado buenos para el cargo. En cambio para la oposición rara vez el ministro está a la altura del encargo.

Extraño destino el de los primeros ministros. No pueden tener poder político propio, pues ello le comería del suyo al Presidente de la República. Pero a la vez se les exige una autonomía, que en tales circunstancias no puede ser sino pura voluntad política: gesto, no sustancia. Cuando acatan la realidad, son acusados de sumisos.

No debe haber nadie interesado en extenderle un cheque en blanco a JVQ. Lo más probable es que su actuación se produzca dentro de los márgenes de su circunstancia, que es la de ser un cuadro aprista. Ser de primera, segunda o tercera línea, para empezar a utilizar la nueva escala de Toledo, no modificaría mucho ese condicionamiento personal y político.

A Toledo el precandidato le ha ido bien hasta ahora con sus declaraciones fuertes y al paso. Pero con el tiempo se les está pegando un aroma a choque y fuga que puede resultarle contraproducente. Debería dejar que los funcionarios encuentren su propio nivel, y entonces puede criticarlos dura y legítimamente por sus errores percibidos.

LA REPUBLICA

Textiles y confecciones en el piso

Por Humberto Campodónico

La recesión económica internacional ha golpeado de lleno a las exportaciones peruanas, que en enero-mayo 2009 versus 2008 cayeron 30%, de US$ 13,400 a 9,200 millones. Han sido golpeadas tanto las exportaciones tradicionales (sobre todo minería) como las no tradicionales.

Estadísticas recientes elaboradas por ADEX permiten apreciar la dureza de la caída de uno de los sectores “estrella” de la exportación no tradicional: textiles y prendas de vestir (o confecciones). Así, las exportaciones textiles –que tienen que ver con el mercado y la industria de las telas, los tejidos y las fibras para tejer– cayeron de US$ 161 millones en enero-mayo del 2008 a US$ 134 millones en el 2009.

Venezuela, que es el mercado más importante para las exportaciones textiles, aumentó en 52% en el periodo, mientras que Colombia, Ecuador y EEUU disminuyeron sus ventas. Es importante resaltar que las exportaciones textiles son realizadas por empresas pequeñas y medianas, muchas de ellas situadas en Gamarra. El problema que enfrentan los exportadores al mercado venezolano es la demora en el pago de sus ventas, debido a las restricciones en la oferta de divisas en ese país.

Las exportaciones de prendas de vestir son las más importantes del sector y casi cuadruplican a las exportaciones textiles. En el 2008, sumaron US$ 662 millones en enero-mayo, cayendo 33% en el 2009, hasta US$ 440 millones. La caída más fuerte se ha dado, justamente, en los dos países de destino más importantes de las confecciones: EEUU y Venezuela (ver cuadro). En Colombia y Alemania, que son el destino # 3 y # 4, respectivamente, las exportaciones siguieron creciendo.

Así las cosas, para el sector en su conjunto (textiles y prendas de vestir) la caída fue de 30%, siendo las más fuertes en EEUU y Venezuela, con US$ 111 y 110 millones. En términos porcentuales la mayor caída es la de Venezuela (44%). Si la tendencia se mantiene, las exportaciones del sector (US$ 2,018 millones en el 2008) caerían en US$ 600 millones en todo el 2009.

La caída en las exportaciones del sector se ha producido en países que no cobran aranceles a la entrada de productos peruanos. Es el caso de EEUU (antes con el ATPDEA, hoy con el TLC), Alemania y toda la Unión Europea (por el Sistema Generalizado de Preferencias) y los países de la Comunidad Andina (lo que incluye a Venezuela, país con el cual el arancel cero culmina en el 2011, pues se salió de la CAN en el 2006).

Un punto a favor para los exportadores, en medio de la crisis, es que, en el marco del Plan Estímulo, el gobierno aumentó de 5 a 8% el drawback, que es un monto adicional a sus exportaciones que el Estado les entrega por concepto de devolución del pago de los aranceles de los insumos utilizados en el proceso productivo.

Pero la crisis también golpea fuerte a los trabajadores. Dice Hipólito Alvarez, de la Federación de Trabajadores Textiles, que ya se han despedido más de 80,000 trabajadores, muchos de ellos con 15 a 20 años de servicio, pero que tenían contratos temporales de un máximo de 90 días (http://portalgamarra.blogspot.com). Así vamos.

LA REPUBLICA

Ignorancia o corrupción, escoja Ud.

Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

¿Por qué critican tanto al SNIP?

Cada cierto tiempo, el gobierno arremete contra el siempre vilipendiado Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP) y lo usa como chivo expiatorio de su propia incapacidad para ejecutar la inversión con agilidad y eficiencia. Ocurría con Alejandro Toledo, y sucede con Alan García, quienes en esto, como en varias otras cosas, parecen cortados por la misma tijera.

Todos los indicadores del ritmo de la inversión pública, a cualquier nivel del Estado, concluyen que esta avanza con una pachocha espantosa. En el primer semestre sólo se pudo ejecutar el 22.3% del total previsto para todo el año 2009.

En el gobierno central, el peor es el Ministerio del Interior, que solo concretó el 2.9% del total de la inversión pública prevista para todo el año. Entre los gobiernos regionales, los peores son los de Tacna y Ancash, que tienen los índices de ejecución presupuestal más bajos: 6.6 y 6.1%, respectivamente. Entre los distritos de Lima Metropolitana, el que está en la cola es San Miguel con sólo 4.2%. Y del ‘óbolo’ minero solo se ha ejecutado 33%. La cosa es para llorar.

El presidente García se llena la boca criticando a los gobiernos locales, especialmente al de Trujillo por la derrota histórica que ahí tuvo el Apra, pero la inversión pública hace agua por donde se vea el barco estatal.

El efecto de este retraso generalizado es muy grave: achata el crecimiento económico en un contexto de crisis internacional al atrasar el Plan de Estímulo Económico; mella la calidad de vida de la población al demorar obra pública necesaria; y profundiza la sensación de que el manejo económico no produce beneficios para el ciudadano más pobre.

A los gobiernos nunca les gusta reconocer errores, y entonces, buscan un biombo para esconder su propia incapacidad y lo suelen ubicar en el SNIP. Esto es falso porque la obra se retrasa básicamente por: burocracia incompetente; demoras en obtención de autorizaciones ambientales, arqueológicas, de disponibilidad de agua o de los ministerios de Educación y Salud; falta de saneamiento legal; y estudios deficientes.

Ninguna de esas razones tiene que ver con el SNIP. De la inversión prevista para el 2009, solo 1% del gobierno central está pendiente de viabilidad; de los gobiernos regionales, solo 7%; y de los gobiernos locales, 24%.

Ninguna flexibilización adicional al sistema va a acelerar la inversión pública y, en cambio, sí fomentaría menor transparencia en la obra pública. Los que critican al SNIP lo hacen por ignorancia o por que están interesados en profundizar la corrupción con obras hechas a la medida del bolsillo de la empresa que ejecuta la obra y del funcionario que la autoriza.

LA REPUBLICA

12.7.09

Recuperación económica en un mundo inestable

La crisis económica y financiera internacional es la más profunda de los últimos setenta años. Hace unas semanas la opinión de la mayoría de los analistas económicos internacionales era que había brotes de esperanza y que ya se había "tocado fondo". Sin embargo, en los últimos años se ha producido un súbito vuelco hacia el pesimismo, básicamente por el alza de la desocupación en Estados Unidos a 9.5% y las perspectivas poco halagüeñas en Europa.

Al final pienso que sí se verá un principio de recuperación hacia fines de año por causa de la enorme expansión de crédito inorgánico del banco central en Estados Unidos, el Reino Unido y Japón. Y mientras tanto las economías de China y de la India siguen jalando fuerte, con crecimientos respectivos en 2009 de 7.5% y 8%, aunque esta última es poco sostenible con un déficit fiscal demasiado grande. Sin embargo, el déficit fiscal de la India es menor que el gigantesco déficit fiscal de Estados Unidos, 13% del producto, sin contar los ingentes déficits de los estados de la federación norteamericana.

Una pregunta que estas tendencias suscitan es si la recuperación será sostenible y si hay un riesgo que termine en una fuerte inflación internacional de aquí al 2011. Por ahora la inflación parece poco probable, pero, si ocurriera, estaría reflejada en una fuerte alza del precio internacional del petróleo, la cual a su vez probablemente anularía la recuperación como ha ocurrido en el pasado.

¿Qué debe hacer el Perú en este ambiente incierto? En pocas palabras, mantener el estímulo económico a través de la inversión pública (el "acelerador") pero con disciplina fiscal y monetaria (el "freno"). Sabemos que es difícil manejar con un pie en el acelerador y estar listos para saltar sobre el freno, pero eso es lo que se tendrá que hacer hasta que la economía mundial mejore y se estabilice.

Ejemplos concretos de acción:

I. Seguir con el "plan anticrisis". En la inversión pública el plan está teniendo éxito: la inversión del sector público (infraestructura, obras, hospitales, etc.) este año llegará a 5% del producto, en comparación con 3.5% en años anteriores. Es casi una duplicación. Hay críticas, por cierto: se podría hacer más en apoyo a la vivienda popular y en pequeñas obras en provincias.

II. Promover un plan de fortalecimiento energético: más contratos de exploración petrolera y gasífera, apoyo a la inversión en hidroeléctricas, conversión del transporte público urbano al gas natural. Y hay que remover trabas burocráticas a estas iniciativas: por ejemplo, Lima podría tener 550 MW de capacidad generadora adicional en menos de dos años en plantas de "ciclo combinado" de gas (que no usarían un gramo más de gas que las actuales plantas) si se acaba con la procrastinación burocrática actual.

III. Seguir promoviendo grandes concesiones de infraestructura (autopistas, aeropuertos, puertos, generación eléctrica y líneas de transmisión, transporte urbano) y a la vez apoyar pequeños proyectos de infraestructura al nivel de localidades, con diálogo con las poblaciones locales. Ese tipo de comunicación ayudaría a evitar algunos de los problemas que han ocurrido en la Sierra y la Amazonía recientemente.

IV. Flexibilidad, pero con prudencia en la política fiscal y monetaria. Eso es lo que se está haciendo ahora. El éxito de esta política se vio en los últimos días cuando el gobierno vendió US$1.000 millones de bonos en el mercado internacional y recibió ofertas de compra por más de Us$4.000 millones, a pesar de haber rebajado la tasa de interés.

El pesimismo no es un buen consejero. Pero habrá más pesimismo en las próximas semanas, cuando se espera que la tasa de desocupación en Estados Unidos toque 10%. Observadores respetados piensan que seguirá alrededor de ese nivel hasta el 2011. Me parece políticamente improbable, pero es una expectativa que hay que tener en cuenta cuando diseñamos nuestra política anticrisis aquí en el Perú.

correo

4.7.09

Nuevas definiciones para el periodismo

¿Qué es el periodismo? ¿Una función que consiste en recoger, editar y difundir información considerada relevante? ¿Un método profesional de interpretación de la realidad? Vejeces, obsolescencias, senectudes…

Tal como se han presentado las cosas en los últimos días, los antiguos manuales han sido arrojados al tacho haciendo un ruido que ha llegado hasta las más lejanas aulas de aprendizaje de esta vieja y querida profesión.

Periodismo no es ya otra cosa que la recolección y publicación preferente de noticias de la farándula, los delincuentes y los deportistas. Quedan excluidas las informaciones políticas, económicas, culturales, etc. que ocupan espacios que pueden ser muy bien destinados a más noticias de la farándula, delincuentes y deportistas.

También hay que olvidar la segmentación de públicos, es decir, aquella que decía que a sectores Altos y Medios no les interesa las noticias que estaban destinadas a la curiosidad de los sectores Bajos y Más Bajos y viceversa. Ahora todos son iguales porque los crímenes no conocen de segmentaciones: son buenos para todos, desde “Asia” hasta el kilómetro 24 arriba.

Igualmente ha desaparecido la clasificación que otorgaba calidad de “Referencia” o modelo a ciertos medios informativos. En el viejo pensamiento se trataba de medios que mostraban cómo debían ser los periódicos, es decir, una fuente de información relevante cuidadosamente seleccionada para brindar al usuario visiones lo más objetivas posibles de lo que estaba pasando. Quien siga este vetusto camino está en el error.

La frase descriptiva “Periodismo sensacionalista” ha desaparecido porque ya no hay más amarillaje ni chichería; ahora todo el periodismo es igual pues sigue los mismos criterios de noticiabilidad y en consecuencia no hay ya referente, no hay manera de comparar cuál es mejor o peor…

Todo lo anterior ¿es verdad? ¿Está sucediendo en el periodismo del Perú? No totalmente porque hay excepciones honrosas pero el paso a segunda o tercera línea de interés como las de Honduras, Bagua, Censura al Gabinete, Pandemia, en beneficio del crimen de la “Princesita del Folclore” ha sido una formidable demostración de que estamos en ese camino. En la ruta de “lo que le gusta a la gente”.

Varios comentaristas han señalado esta peligrosa elección editorial y nuestro aporte resulta quizá ya reiterativo y hasta pesado. Pero hay que abrir una discusión al respecto para que la chatura de los días anteriores no pase a ser, como casi todo en el país, de ocasional a permanente.

La frase descriptiva “Periodismo sensacionalista” ha desaparecido porque ya no hay más amarillaje ni chichería; ahora todo el periodismo es igual.