24.7.09

Si será...

Uri Ben Schmuel
uribs@larazon.com.pe


Si las declaraciones de Ollanta Humala en Europa a favor de Sendero Luminoso y el MRTA eran alucinantes, las que soltó ayer Carlos Tapia, vocero del Partido Nacionalista, son para el Libro Guinness de récords mundiales (categoría: despropósitos).
Porque Tapia no solo reiteró que su agrupación apoya la afirmación de su líder respecto a que “SL y el MRTA son grupos ya derrotados y no constituyen un problema de seguridad nacional”. También defendió la apología del terrorismo que hicieron los militantes de Patria Libre en el Congreso por invitación del (en el mejor de los casos candelejón) congresista Mayorga. Y por si fuera poco, afirmó que las críticas hacia el ex candidato presidencial y al parlamentario “benefician a Alberto Fujimori y a la derecha”.


Así que estamos notificados. Prohibido criticar la tremenda patinada de invitar a simpatizantes terroristas al recinto que el MRTA pretendió capturar en algún momento con la complicidad de Lori Berenson (¡cuyo esposo fue uno de los invitados por Mayorga!). Y mucho menos tocar siquiera con el pétalo de una rosa a los asesinos de miles de peruanos. Solamente podemos hablar de las bandas de Abimael y Polay si es que las sahumamos.

Bueno, allá Ollanta Humala y Tapia. Si antes de los exabruptos el nacionalista tenía, según la reciente encuesta de la U. de Lima, 4.8% de confianza como político, después de esto va a pasar al pelotón de “Otros”. Porque si hay un tema en el que existe unanimidad en el Perú es respecto al rechazo absoluto a SL y el MRTA. Excepción hecha, naturalmente, de unos cuantos progres que en el fondo admiran a los que tuvieron el “coraje” de “irse al monte” mientras ellos hacían la “revolución” desde los cafetines de moda sanisidrinos y miraflorinos.

Y ahora, estos pobretólogos profesionales e igualócratas compulsivos, estos revolucionarios de café, pretenden callar a quien opine distinto. Dicen que cualquier condena a los carniceros es claro indicio de simpatías fujimoristas y de perversas tendencias derechistas. Además de tontos útiles son ciegos. Porque de haber llegado Sendero al poder –lo que no estuvo muy lejos de ocurrir si no hubiera sido por las FFAA, PNP y ronderos y por la estrategia del ex presidente hoy condenado a 25 años de cárcel por ganar la guerra– los primeros en morir hubieran sido ellos. SL los consideraba más peligrosos que la “derecha” porque “engañaban al pueblo”. ¡Cuanta razón tenía Einstein al decir que la estupidez humana es más infinita que el Universo!

LA RAZON

Por Alicia y Marco Antonio

Observar los crueles, confesos y fríamente calculados asesinatos de la cantante Alicia Delgado y del estilista Marco Antonio reafirman mi posición favorable a la pena de muerte para este y otro tipo de crímenes atroces. Por eso transcribo una columna pasada ("Sobre la pena de muerte", 11 de enero del 2007) que se basa parcialmente en un artículo escrito para la estupenda revista Etiqueta Negra:

"Apruebo la pena de muerte porque creo en el castigo por la justicia que éste implica per se y no porque tenga que variar comportamientos. Admito la pena de muerte en público porque no temo que se me caricaturice como 'mortícola bushista', 'neandertal conservaduro' o 'fascistón latino' en típica falacia ad hóminem. Estoy a favor de ella porque es posible salvar siete vidas inocentes por cada criminal ejecutado: Isaac Ehrlich (Universidad de Buffalo) probó así que ante la posibilidad de ese castigo, otros (7) delincuentes evitan cometer asesinatos.

Así, la pena de muerte es disuasiva, intimida a los criminales (también lo sostienen el Premio Nobel de Economía Gary Becker y el genial profesor Gordon Tullock, de la Universidad George Mason). La admito por eso -la ciencia me respalda-, pero sobre todo por un contrato social básico: uno pierde su derecho elemental a la vida propia cuando incumple su deber humano elemental de respetar la existencia ajena. Estoy de acuerdo con la pena de muerte para todos aquellos (violadores de niños, homicidas, terroristas, cabecillas del narcotráfico y secuestradores) que atacan con violencia atroz los valores que más debemos proteger en la sociedad (integridad del niño, vida del prójimo, tranquilidad, salud pública y libertad individual). Acepto la pena de muerte porque no creo que ese tipo de personajes sean 'redimibles' (...) Creerlo es un cándido idealismo adolescente, no un ejercicio de sentido común ni una muestra de experiencia de adultez.

La sociedad expresa su denuncia de las malas conductas a través del castigo, decía el magistrado inglés Lord Denning, y lo cito: 'Para mantener el respeto a la ley es esencial que el castigo infligido a crímenes graves refleje la repulsa que siente la mayor parte de la ciudadanía hacia éstos. Algunos crímenes son tan atroces que la sociedad insiste en un castigo adecuado porque el delincuente lo merece, al margen de que éste sea disuasivo o no'.

Voto por la pena de muerte porque creo en la democracia y en lo que quiere la mayoría: siete de cada diez personas piden que se ejecute la pena capital (...) Creo en la pena de muerte porque amo la vida humana (...). '¿Acaso multar a un criminal muestra falta de respeto hacia la propiedad o encarcelarlo hacia la libertad personal?', escribió John Stuart Mill. 'Mostramos nuestro respeto a ésta (la vida) por la adopción de una norma que establece que aquel que viola ese derecho de otro pierde ese derecho para sí mismo', añadió.

Y estoy a favor de la pena de muerte en un sentido laico, al margen de creencias religiosas u opiniones clericales. La apruebo abiertamente porque me gusta polemizar contra el discurso 'políticamente correcto' y castrante a nivel intelectual de la izquierda y de la Iglesia. Ambas organizaciones olvidan que sus matrices deben de haber sido las que más han matado en la historia. (Como buen liberal, legalizaría de inmediato el matrimonio gay, las drogas, los sindicatos de prostitutas y la eutanasia)".

CORREO

Hijos pródigos de la democracia

Por: Mirko Lauer

En junio pasado uno de los dos dirigentes del partido Patria Libre que participaron en la conferencia de prensa que les armó esta semana el congresista Víctor Mayorga envió una carta a un diario local para argumentar y defender su situación personal y política.

En esencia fue el reconocimiento de haber participado en la lucha armada junto al MRTA, y de haberlo pagado con casi 17 años de prisión, así como su actual compromiso con la promoción de “una alternativa política, democrática y ética en nuestro país”.

La explicación de lo que dicha alternativa significa se encuentra en los 14 puntos acordados por la primera convención de Patria Libre y figura (junto con la carta) en la página http://patrialibre21.blogspot.com/2009/06/carta-abierta-al-diario-correo....

El planteamiento está todo lo a la izquierda que se usa en estos tiempos en América Latina, pero no es un llamado a la lucha armada. Su panteón de héroes reconocidos es un mix de insurgentes e intelectuales, guerrilleros y un militar de la resistencia antichilena del siglo XIX.

Aunque les toca a ellos mismos decirlo, el texto no trae nada que no podrían firmar el humalismo o algunos otros grupos de la izquierda legal. Lo cual sirve para recordarnos que en cuanto a ideas, no métodos, sobre política y sociedad el MRTA ha sido de un izquierdismo bastante convencional.

Si hemos entendido bien, aunque a Patria Libre le cueste un poco decirlo en su prosa, los integrantes ex MRTA han decidido impulsar sus ideas por la vía electoral. Un tipo de viraje que hizo Patria Roja a comienzos de los años 80, y en el que se ha mantenido desde entonces.

En la teoría muchos de estos procesos se conciben como un cambio de táctica para tratar de alcanzar los mismos objetivos. Pero la experiencia sugiere que una nueva táctica puede modificar a una organización mucho más allá de sus objetivos originales. Somos muchos los hijos pródigos de la democracia.

Para el sistema democrático es una buena noticia que antiguos cultores de la violencia se incorporen a los mecanismos electorales. La sospecha es comprensible (sobre todo cuando se escucha loas a connotados terroristas), pero no descalifica el intento de cambiar.

En la expresión de su incomodidad, el congresista Mayorga se ha excedido. Ha preferido quedar como un bobo sorprendido en lugar de tomar distancias con la arenga de sus invitados pero sostener el derecho a realizarla. ¿No era la invitación precisamente parte de una futura alianza electoral?

Esta democracia debe aprender a luchar con eficacia contra los insurgentes, pero también debe aprender a convivir con todas las ideas ubicadas dentro de la legalidad, vale decir la libertad de expresión y el estado de derecho. ¿Suena ingenuo? Más ingenuo es alimentar las filas de la subversión.

LA REPUBLICA

Unión Nacional frente a la crisis ¿externa?

Por: Humberto Campodónico

A pesar de que el gobierno y muchos medios de comunicación nos machacan cada día que la culpa de la enorme caída del crecimiento del PBI la tiene el magro avance de la inversión pública, ese argumento no resiste el menor análisis. Veamos.

Lo primero es identificar los sectores que componen el PBI, lo que hemos hecho por el lado del gasto. El sector que tiene la mayor ponderación (peso) en la estructura del PBI es el consumo privado, representando en el 2008 el 63.7% del PBI. Como el consumo privado creció 8.7% en el 2008, su contribución al crecimiento de 9.8% del PBI ese mismo año fue bastante grande.

El problema es que, en el 2009, el consumo privado solo crecerá 2.8%, según Macroconsult. Ese es uno de los principales motivos por los cuales la proyección del crecimiento del PBI es de tan solo 1.7% para el 2009.

Veamos ahora la inversión privada, cuya ponderación en la estructura del PBI fue 21.4% en el 2008, año en que creció en nada menos que 25.6%. Aquí hemos tenido carrera de caballos y parada de borricos, pues se proyecta una retracción del 7% en el 2009. Ha disminuido tanto la inversión extranjera como la privada nacional, lo que denota una caída en las expectativas de ganancias. Este es otro factor importante que contribuye a la caída del PBI.

Lo mismo sucede con las exportaciones (con una ponderación del 27.4% en el 2008), que crecieron 8.2% en el 2008, pero caerían 5.5% en el 2009. Esto se debe, de un lado, a la caída de los precios de los minerales, lo que incide en las exportaciones tradicionales y, de otro, a las menores compras que realizan los clientes de las exportaciones no tradicionales, sobre todo, textiles (-30%), agroindustria (-10%) y, también, aunque también las siderometalúrgicas (-58%) y químicas (-17%).

Así las cosas, ¿quién podría salvarnos? ¿Acaso el consumo del gobierno, que duplicará su crecimiento, de 4 a 8% del PBI? No, porque su peso en la estructura del PBI apenas llega al 8.9%. ¿Será entonces la inversión pública, que creció a la impresionante cifra de 42% en el 2008 y lo hará en un 35% adicional en el 2009? No, porque su peso en la estructura del PBI es “súper pequeño”: solo fue el 4.2% del PBI en el 2008.

La conclusión clara es que en el 2009 apenas si crecerá el PBI porque el Perú está insertado en la globalización y sufre sus embates. El ejemplo más claro son las exportaciones mineras: si estas aumentan, lo mismo sucede con las divisas, los ingresos fiscales y el PBI. Lo contrario sucede cuando los precios bajan.

Mal puede decir entonces el gobierno que este es el año de “la unidad frente a la crisis externa”. Ciertamente la crisis se originó en el extranjero, pero tiene también sus causas internas. También es “nuestra” por la modalidad de inserción y porque estamos en el mismo bote del capitalismo mundial.

Dicho esto, sucede también que los defensores del modelo neoliberal se han acordado demasiado tarde de la importancia de contar con un Estado moderno y eficiente. ¿Por qué? Porque durante años se dedicaron a reducirlo a su mínima expresión, porque eso es lo que dice el dogma. Algo que no se hizo en los otros países de la Región, donde la ponderación promedio de la inversión pública es el 6.5% del PBI, muy por encima de nuestro 4%. Esta es otra de las razones que nos permite afirmar que la crisis no es solo “externa”. Buena parte es “made in Perú”.

LA REPUBLICA

Conversar (en Madrid) no es pactar

Por: Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

La cita Ollanta Humala-Mario Vargas Llosa

Mucho más sorprendente que el encuentro de Ollanta Humala con Mario Vargas Llosa en su casa de Madrid, es la irritación que la cita produjo a algunos, revelando la pérdida de la sana costumbre del diálogo entre quienes no piensan igual.

Los dardos vienen de diferentes lados y van hacia distintos objetivos. Para empezar, están los mentecatos que critican a Vargas Llosa por reunirse con Humala, a lo cual agregan un supuesto interés subalterno suyo por aceptar el liderazgo para la concreción del Museo de la Memoria.

Pero la puntería principal se dirige hacia Ollanta Humala, a quien ‘acusan’ de utilizar la reunión para irse corriendo al centro político cuando, en realidad, ‘no ha cambiado lo suficiente’. A los de esta trinchera les cayó de perillas el incidente en que el parlamentario Víctor Mayorga apareció en el Congreso con un trío de impresentables que lo usaron de ‘tonto útil’, pero que es obvio que no tiene más significado que el que le quieren dar algunos aprovechados.

Volviendo a Madrid, el tema que más interés produjo la cita fue si Humala logró convencer a Vargas Llosa de que no es cáncer o sida (nunca quedó claro quiénes eran Ollanta y Keiko en esa figura). El ‘nacionalista’ sugiere preguntarle al escritor si ahora lo sigue considerado “peste o solo un resfriado”, mientras que se conoce –a través de Fernando de Szyszlo– que “nada de lo conversado ha hecho que Mario cambie de manera de pensar y así se lo dijo a Humala”.

Hay varios problemas en esto. El principal es la creencia absurda de que toda cita entre políticos debe ser para llegar a un acuerdo, convencerse o –peor aún– lograr un triunfo. ¿Acaso todas las conversaciones son para ganar o perder algo?
Ese supuesto es una consecuencia de la pérdida de costumbre por la generación de espacios de diálogo, especialmente entre los que piensan diferente, con el único interés de conocerse, tender puentes y eliminar prejuicios, lo que no implica –¡por favor!– ceder posiciones o renunciar a principios.

Asimismo, no deja de ser extraño el interés de Humala por obtener una especie de ‘bendición’ o espaldarazo de Vargas Llosa o, al menos, de persuadir a alguien que su propia amiga brasileña y notable intelectual Nélida Piñon, de visita en Lima, define como una “excepcional intransigencia honesta”.

Sería magnífico que políticos, empresarios, sindicalistas, intelectuales, etc. reactivaran la sana costumbre del diálogo solo para tender puentes, romper prejuicios y no necesariamente para convencerse. Y mejor sería hacerlo antes de que se venga con todo la temporada electoral, un período en el que la mayoría ya anda con la cara pintada en son de guerra.

LA REPUBLICA

Actores profesionales

El reparto de actores crece para agitar las aguas latinoamericanas con miras a instituir gobiernos títeres manipulados por la denominada “revolución bolivariana”. En el caso del Perú, las elecciones generales se realizarán en abril de 2011.

Sin embargo desde ahora la agitación frenética ha empezado en diversos escenarios. Por ejemplo, mientras el candidato favorito de Hugo Chávez, de nombre Ollanta Humala, adquiere roce internacional en elegantes foros europeos y en giras destinadas a quitarle la imagen de militarote velasquista, tozudo e insurrecto, otros son los que organizan las huelgas o, como las llaman ahora, “jornadas de lucha”, y desde el Parlamento se continúa con las tareas de agitación.

No cabe duda que ante el fracaso del paro programado para los días 7, 8 y 9 de julio, algo tenían que idear las huestes humalistas, aliadas a todo ese mosaico de grupos que van desde radicales de la izquierda infantil hasta facciones terroristas sumidas hoy en sus procesos de reconstrucción interna, pero todos alentados por el entusiasmo y los dólares del chavismo. Así, se tenía que buscar gente con cara de “yo no fui”, o personajes que simulan no matar ni una mosca. Para eso entró en escena el congresista Víctor Mayorga, quien permitió no sólo el ingreso de emerretistas al Congreso de la República, sino que les autorizó a dar allí una conferencia de prensa. Parte del guión fue mostrarse sorprendido por las declaraciones de la facción Patria Libre, que dicho sea de paso no es un nuevo partido que quiere participar en la política, sino que subrepticiamente lo hace desde 20 años atrás como fachada del MRTA.

Mientras Ollanta Humala quiere aparecer por encima del bien y del mal, aunque atacando a medios de prensa con falacias para no responder por sus temerarias declaraciones en el exterior, aquí en Perú el guión sigue exponiéndose capítulo por capítulo. Así un cándido Mayorga salió a disculparse por distintos medios pero su objetivo lo había logrado: poner ante los ojos de millones de televidentes a nada inofensivos dirigentes de Patria Libre, quienes tienen la misión de agudizar las contradicciones con miras a la campaña electoral que se aproxima. Lamentablemente en medio de ese teatro, donde todas las fuerzas de izquierda suman –unas desempeñando el rol de galán y otras en calidad de personajes secundarios–, tampoco podían faltar los “extras”, quienes se encargarán de aumentar el volumen de la caja de resonancia noticiosa sobre el resurgir de la izquierda antisistema bajo el “socialismo del siglo XXI” promovido por el imperialista petrolero Hugo Chávez.

Para aumentar el drama e intriga en la platea, uno de esos “extras” ha espetado: “los informes de inteligencia no sirven para nada” y exige que “termine la persecución política contra Patria Libre”, desconociendo que es vital para todo Estado libre prevenir amenazas presentes o futuras mediante la producción de inteligencia, y que esas acciones en sí mismas no constituyen “persecución”, toda vez que se hacen para evitar mayores acechos colectivos a la sociedad. Y otro “extra”, pese a haber sido ministro del Interior, ha dicho con total empacho que “el MRTA no existe”. Por Dios, con tanto ingenuo rentado por ONGs o motivado por la figuración, vemos que el país no supera yerros del pasado. Como cuando aquel ex ministro de gobierno belaundista, José María de la Jara, en la década del sesenta minimizó a grupos radicales que luego germinaron la lucha armada con el saldo de veinte mil muertos y miles de millones de dólares en pérdida


EXPRESO

El círculo vicioso de los radicales

El problema es que mientras más violencia ejerce esa opción en las calles, menos posibilidades electorales tiene. Y a mayor fracaso electoral, más desesperación violentista

Por: Jaime de Althaus Guarderas

La “gaffe” —si lo fuera— del congresista Víctor Mayorga, de apadrinar una conferencia de prensa de ex requisitoriados por terrorismo, muestra claramente los límites electorales del nacionalismo y de la izquierda en general. Mientras Humala se esforzaba en conseguir la bendición de Mario Vargas Llosa, Mayorga hacía evidente el doble juego, por lo demás también traslúcido en otras declaraciones ambiguas del líder nacionalista.

Humala necesita moderar su imagen para captar electorado de centro, pero al mismo tiempo se ve obligado a respaldar e incluso azuzar movilizaciones radicales no solo por convicción sino para no perder bases ahora disputadas por las candidaturas alternativas de Marco Arana y Miguel Palacín (de Conacami) Por eso Humala no puede hacer deslindes claros con Patria Libre ni con movimiento radical alguno.

Pero el violentismo aleja al electorado. Mayorga apareció, por ejemplo, además, junto a José Carlos Abarca, el incendiario de Canchis. El problema —ya no solo de Humala, sino de los grupos más radicales— es que mientras más violencia se ejerce en las calles, menos posibilidades electorales se tiene. Es un círculo vicioso. Pues a mayor fracaso electoral, más desesperación violentista. Por eso la izquierda termina planteando la revocatoria presidencial, adelanto de elecciones y asamblea constituyente. No solo porque ese es el libreto chavista, que posee financiación, sino porque está implícito en el método de lucha. En la medida en que la violencia callejera y los paros forzados alejan la posibilidad electoral, solo queda el “putch” revolucionario.

En muchos casos las paralizaciones se imponen por la fuerza y el límite entre dirigencia radical y banda delincuencial no es muy claro. Es una lástima, porque no cabe duda de que al país sí le haría bien un debate electoral en el que quienes planteen políticas críticas o alternativas lo puedan hacer racionalmente, no con una piedra por delante. Eso enriquecería a todos.

El problema es que esas modalidades de lucha, que son un rezago anacrónico y caricaturizado de las viejas tesis revolucionarias, se han reactivado gracias al aliento, esperanza y dinero del eje bolivariano. Y a ese juego responde también Humala. Por eso, tampoco puede hacer un deslinde claro ese frente.

Por eso, resulta fundamental pasar a la ofensiva no solo en el diálogo y la lucha contra la pobreza en la sierra, con toda la fuerza técnica y presupuestal posible, sino generando una presión para denunciar ante la OEA, por violación de la Carta Democrática, a aquellos gobernantes que aprovecharon la democracia para llegar al poder y una vez allí cambiaron las reglas de juego para someter a las instituciones, a la oposición, a la prensa y reelegirse indefinidamente. Que son los que quisieran incorporar al Perú a su red.

EL COMERCIO

Más allá de la diatriba

UNA MIRADA A HONDURAS


Por: Manuel Bernales Politólogo

¿Qué factores hay en la negociación en Costa Rica? Micheletti mantiene su ilegalidad internacional, sin préstamos ni donaciones tendría 30% menos recursos. Ahora se verá el efecto del petróleo venezolano: “20.000 barriles diarios de combustible a precios preferenciales. Honduras solo pagará al contado el 60% de la factura y el 40% lo dejará como préstamo a 25 años…”, según el periodista salvadoreño Víctor Flores. El Banco Central de Honduras (BCH) señala: la deuda pública externa a diciembre del 2007 era US$5.587 millones. Zelaya entró al ALBA en el 2008, gobernó sin presupuesto en el 2009.

Luego de su visita a Honduras Insulza se pronunció a favor de una negociación que se había incubado en la comunidad interamericana ante el disenso interno de Zelaya. El cardenal Rodríguez, ex presidente de la Comisión Anticorrupción de Honduras, sentenciaba: un país de mayor estatura estratégica no habría sido mal tratado. Antes, él y todos los obispos denunciaron ilegalidades y propósitos de continuismo de Zelaya, también lo hicieron la Corte Suprema de Justicia, el presidente del Congreso, pastores y obispos de iglesias cristianas, así como la inmensa mayoría de su partido y los de oposición.

Tres factores le permitieron actuar con iniciativa, audacia y fuerza: se pensaba que se podía esperar las próximas elecciones porque ya había perdido toda posibilidad en este campo; había temor de que los negociados político-económicos de opositores fueran destapados y hubo falta de valor y capacidad para un enfrentamiento temprano y eficaz; incluso los militares, está documentado, solicitaron al Congreso y a la Corte Suprema de Justicia que los respalden para no obedecer órdenes del presidente que fueron ilegalizadas.

¿Podrá el régimen resistir hasta las elecciones en noviembre y la juramentación del nuevo presidente en enero, sin préstamos, donaciones y el petróleo venezolano? ¿Estarán los empresarios dispuestos a sacrificar ganancias o preferirán el retorno de Zelaya?

En San José habrá una pregunta importante: ¿Cesarán las acciones legales y administrativas contra Zelaya a cambio de que no vuelva y haya elecciones por lo menos en la fecha constitucionalmente establecida?

EL COMERCIO

¿Por qué nos demoramos tanto?

Por: Francisco Miró Quesada C*

En los trágicos acontecimientos del mes pasado en Bagua, lo mismo que en los sucesos de Andahuaylas, Sicuani y otros puntos del país, las autoridades o las personas encargadas de resolver el problema llegaron cuando ya se habían producido. Bagua es el caso más dramático pero los demás no dejan de serlo. No quiero ser injusto con Yehude Simon, el ex presidente del Gabinete. Su capacidad de diálogo, su inalterable paciencia y su respeto por las personas con quienes hablaba irradiaban una buena fe que debe ser reconocida. Pero el hecho es que llegó tarde y que en nuestro país casi siempre se llega tarde.

¿Por qué somos tan demorones? Para comprender esta negativa característica nacional hay que retroceder en la historia hasta la Conquista. Durante el Virreinato se creó en el país una burocracia gigantesca. La Colonia se organizó sobre esta base, en todo nuestro territorio. Esta situación se prolongó cuando llegamos a ser un país independiente y se ha mantenido hasta nuestros días.

La burocracia en sí misma no es mala, más aun es necesaria, como ha mostrado el famoso sociólogo alemán Max Weber. Un Estado moderno no puede funcionar sin burocracia, pues necesita ser administrado. Pero si se hace demasiado extensa y sus líneas de acción ser cruzan y entrecruzan, entonces se produce una especie de parálisis, y las cosas nunca pueden terminarse en el tiempo previsto.

Y esto sucede no solo con el Gobierno sino con todas las instituciones importantes, como los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Las decisiones del Gabinete, con excepciones que no son muchas, se demoran más de lo debido. El Parlamento se demora, los juicios en los diversos niveles parecen no terminar nunca. Lo mismo sucede con las obras públicas, como carreteras y construcciones y hasta con los municipios. Incluso con el de Lima. Una gran mayoría de limeños considera que el alcalde Luis Castañeda Lossio ha hecho una obra extraordinaria no superada por ninguno de sus antecesores. Sin embargo, se está demorando en la construcción del terminal terrestre subterráneo. Los plazos fijados no han podido cumplirse.

¿Es posible superar esta grave situación? ¿Cómo hacer para que los burócratas de diversas instituciones del país mejoren su trabajo y permitan terminar las cosas a tiempo? La única manera es prepararlos adecuadamente. Mas esto no puede hacerse por concurso, pues quienes lo ganen pueden ser inteligentes y honestos pero se encontrarán con colegas que no han cambiado ni querrán cambiar. Por eso creo que la única salida es crear una institución, como lo que existe en Francia y otros países europeos: una escuela de administración pública, a la que se ingrese por concurso y cuya enseñanza sea del más alto nivel universitario. Terminados sus estudios, se podrá ingresar al servicio de las diversas instituciones en las que podrán desarrollar una acción rápida y de primera calidad.

El día en que las instituciones nacionales tengan una burocracia que funcione con rapidez y conocimiento de causa, nuestro país habrá cambiado y podrá llevar a cabo proyectos que mejoren sus extraordinarias posibilidades de progreso y bienestar general.

(*) Director general

EL COMERCIO

Las dudas de fondo del humalismo ante el MRTA

Estamos alertados. En estos últimos días los peruanos hemos sido testigos del peligroso doble discurso del humalismo respecto de la subversión, lo que no puede atribuirse a simple confusión o ingenuidad de algunos de sus miembros.

En este contexto, resulta inverosímil y sumamente riesgoso para el sistema democrático que un congresista humalista, Víctor Mayorga, haya permitido que miembros de Patria Libre, un grupo de fachada del emerretismo, utilice las instalaciones del Congreso para lanzar una perorata subversiva. Peor aun, que sus invitados hayan aprovechado la ocasión para reivindicar la trayectoria y figura de un terrorista como Néstor Cerpa Cartolini, uno de los asaltantes de la residencia del embajador japonés en Lima y enemigo de la democracia.

La explicación de que no sabía quiénes eran los invitados es por demás insostenible y vergonzosa. ¿Cómo puede un congresista al que el Estado paga asesores actuar de modo tan irresponsable? Y el hecho de que su bancada salga a respaldarlo, sin asumir ninguna responsabilidad, es sumamente revelador y nos hace preguntarnos hacia dónde querría llevar el humalismo al Perú, pues es conocida su pretensión de tentar la presidencia.

A propósito de ello, el líder del movimiento, Ollanta Humala, ha tenido dos apariciones públicas ciertamente contradictorias. Por un lado, se reunió en España con nuestro laureado escritor, Mario Vargas Llosa, ante quien reiteró su supuesta vocación democrática. Sin embargo, por el otro lado, al dirigirse a un grupo de compatriotas que reside allá, ha dicho que “el MRTA y Sendero Luminoso no constituyen un problema de seguridad nacional”.

Habría que preguntarle al señor Humala, ante quién combatía cuando vestía el uniforme del Ejército y fue enviado a la selva. ¿Y quiénes son aquellos que arman emboscadas contra patrullas del Ejército y de la Policía Nacional y matan a nuestros soldados y policías? ¿Y por qué resulta tan difícil combatir al narcotráfico en el VRAE y otras zonas del país, si no es por su alianza diabólica con las fuerzas del terrorismo con las que se han asociado?

Por todo ello, como lo sabemos la mayoría de peruanos, la lucha contra los terroristas del MRTA y de SL —enemigos a sangre y fuego de la paz, el desarrollo y la democracia— sigue siendo una prioridad en cualquier programa de gobierno. Se necesita una firme voluntad política, al más alto nivel, para erradicar estas lacras, con una estrategia integral que involucre a las FF.AA. y la PNP, así como a otros sectores.

En el caso de los invitados de Mayorga, como queda dicho, lo más criticable no es que hayan estado en la cárcel, sino que persistan en promover la doctrina de confrontación y subversión que tanto daño hizo al país. Distinto sería el caso si, como ha sucedido en otros países como Colombia, España, El Salvador e Irlanda, los ex subversivos se regeneran y forman partidos genuinamente democráticos, para lo cual tendrían que abdicar de sus métodos violentistas y aceptar los principios del sistema democrático, lo que no se ha hecho acá.

En momentos en que en el Perú, quizá prematuramente, empiezan a perfilarse candidaturas con miras a la alternancia democrática del 2011, estas señales que da el humalismo son preocupantes y demandan una definición clara y directa sobre sus convicciones democráticas, que ahora, por boca de sus propios líderes, han puesto en entredicho. Esto es aun más exigible en el contexto actual donde el humalismo sigue vinculado al chavismo intervencionista, autoritario y estatizante.

EL COMERCIO

23.7.09

Armando ‘CC’ Massé

Armando Massé está a punto de convertir el APDAYC en una pieza de museo administrativo, la que perjudicaría directamente a los consumidores de música. Como presidente vitalicio de dicho ente público, intenta reglamentar un tarifario; un canon digital a todo dispositivo que tenga potencial de copia privada (un cel, mp3 players, CD en blanco, etc.), dizque para proteger a los cantores y compositores –gran logro: Amador Ballumbrosio murió en la miseria-. En estos momentos, mi gato Pop está a la salida de su oficina, comiendo tico tico mientras espera a Armandito para preguntarle qué ha fumado y de ‘pasadena’ hacerle un corte de cabello vanguardista a punta de su katana –surcos cual pin amarillo de The Comedian, con su salpicadito sangriento, a lo “Watchmen”-. Si Armando cree que rulea con su medida protectora de los derechos de autor, pues fuiste, pe, tío, tá ‘cocharcas’ tu cantimplora. Él va contra la época, bro; si se pone un impuesto a los soportes de almacenamiento musical, entonces es como si TODOS los usuarios se amenacen con una Colt sólo para sacar dinero sin distinción de culpa (“tú copias, paga”; “…pero si no lucro”), generando un círculo donde la sociedad perdería conocimiento en segundos, desacelerándola, además abriendo la brecha de exclusión tecnológica en sociedades latinoamericanas donde campea la pobreza extrema. El hecho de que Ricardo Ghibelini, reciente ‘man’ de IRTP, haya concedido a APDAYC el control de Radio Nacional no hace omnipotente a este causa. Que Armando deje la cachiporra porque Capitán Cavernícola (CC) sólo hay uno. Si el discípulo de la SGAE española logra su cometido se crearía un freno al hábito cultural musical, aparte de lo más grave: ‘CC’ le hace la cuartada maquiavélicamente al utópico político, el adormecer a los jóvenes para que ni piensen ni se rebelen, teniendo en cuenta el poder veloz de la música como agitador de lo establecido. Para tu Alan, Massé, esto sería perfecto. Un golazo digital atrapa masas.

LA PRIMERA

¿De quién es la luna?

En el marco de la antigua obsesión colonizadora, los poderes terrestres han construido la fantasía de dominar el universo. Hoy el mundo recuerda la llegada del hombre a la luna hace cuarenta años, esa aventura espacial nacida de la guerra fría en la que competían los Estados Unidos de América con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y que no se resolvió por la tecnología más avanzada sino por la política más audaz: la URSS gastó todos sus recursos en ganar la guerra tecnológica al espacio mientras USA invirtió en desunir a la Unión Soviética y, así, ganó la guerra de las galaxias.

En esos momentos, la carrera estelar parecía significar la ruta para liderar el planeta, en lo que la URSS tomó la delantera con el Sputnik en octubre de 1957, con Laika en noviembre de ese año y con Youri Gagarín en abril de 1961. Años después, en julio de 1969 los astronautas norteamericanos liderados por Neil Armstrong, caminaron en la luna alcanzando la “nueva frontera” soñada por Kennedy y relegando el liderazgo soviético que perdió la U mayúscula de su nombre con mayor austeridad, control político y sacrificio, mientras los estadounidenses la conservaban con mayor producción, despilfarro y consumo globalizados.

Los soviéticos descuidaron el avance de la tecnología ligada a la calidad de la producción y del consumo, a su impacto en la economía y en la vida cotidiana de su sociedad. Con ello empezó a desmembrarse a la URSS y se hundió en una terrible derrota simbolizada por la caída del Muro de Berlín, la diáspora de sus repúblicas que enterraron los principios iniciales del socialismo haciendo visibles los rasgos ocultos de un control mafioso de la economía generador de severas desigualdades sociales.

Guerra tecnológica y guerra política, siempre enmarcadas en una guerra militar que acosaba de cerca, impulsaron la globalización económica y comercial que nos llevó a la actual crisis financiera internacional y a la reconfiguración del mapa político planetario, con nuevos países compitiendo por terminar con la abusiva hegemonía estadounidense y nuevas alianzas tejiéndose para acumular fuerzas mayores a las que construyeron los poderes del pasado, cabe preguntarse ¿quién colonizará la luna y para qué?


LA PRIMERA

Bienvenido, Herr Lieberman

CESAR H.

El ministro de relaciones exteriores de Israel llegará en las próximas horas al Perú.

Espero que el gobierno peruano tenga la decencia de tratarlo con la cautelosa distancia de la diplomacia y que no se atreva ni a condecorarlo ni a rendirle homenajes.

Porque Avigdor Lieberman, el canciller en cuestión, es mucho más que un halcón: es un monstruo.

Halcón era Ariel Sharon, que destruyó dos veces el sur del Líbano. Halcón fue Menahem Begin, que ordenó aquella invasión de 1982 (la de Sabra y Chatila).

Pero el señor Lieberman ha superado todas las marcas del extremismo sionista.

El 16 de marzo del 2009 el corresponsal en Jerusalén del diario español “El País”, Juan Miguel Muñoz, escribió lo siguiente a raíz del nombramiento de Lieberman como canciller del gobierno que preside Benjamín Netanyahu:

“Lieberman, que ha propuesto el empleo del arma nuclear en Gaza y lanzar a los palestinos al Mar Muerto, ha pactado con Netanyahu que uno de los objetivos será “derribar el gobierno de Hamas”. Una misión que, visto lo sucedido en la reciente guerra de Gaza, sólo sería posible perpetrando una matanza descomunal...”

Dos meses después de este despacho, el señor Lieberman autorizó a su partido, el Israel Beiteinu (Israel, nuestra casa), para que presentara ante el parlamento dos proyectos de ley cuyos destinatarios eran los ciudadanos israelíes de procedencia árabe (árabe porque allí vivían ellos o sus padres cuando Israel decidió expandirse después de ganar las guerras que tuvo que enfrentar).

El primero de los proyectos exigía a esos ciudadanos un juramento de lealtad al Estado Judío (así, con mayúsculas) y el otro prometía la cárcel (tres años de reclusión) para quien considerara en público que la creación de Israel (1948) fue una catástrofe para los derechos de sus ascendientes.

O sea que con uno se garantizaba “la unidad judía” del presente. Y con el otro se borraba de la memoria el trauma del origen del Estado de Israel, nacido del mundialmente consentido despojo de la nación palestina. Era la construcción del pretérito perfecto según el modelo Lieberman.

El señor Lieberman ya había cautivado a los ultras israelíes diciendo que Israel debía enfrentar el problema de Gaza “de la misma manera como los estadounidenses enfrentaron y terminaron con la agresión japonesa”. Era la primera vez que un líder israelí hacía clara alusión al poderío nuclear del estado judío.

También había dicho que a los israelíes de origen árabe que simpatizaran con Hamas “habría que fusilarlos, del mismo modo que fueron fusilados los colaboracionistas franceses en la posguerra”.

Por supuesto que a Lieberman le fascinó la masacre de Gaza. Pero, por lo visto, la muerte de 1,400 palestinos, trescientos de ellos niños, y la destrucción de 200 colegios y 50,000 viviendas no fueron para él suficientes. Total, ¿para qué bombardear Gaza si se la puede borrar del mapa con el arma atómica?

Ahora, como canciller israelí, Lieberman, aparte de desconocer los acuerdos de Annápolis y de decir que Israel “no está obligado a buscar la paz”, es el más firme apoyo para la continuidad de los ilegales asentamientos en la Cisjordania ocupada.

Un judío genial y decente como Noam Chomsky lo ha dicho con todas sus letras en reciente entrevista:

“A Israel no le importa mucho Gaza, estarían felices de que se pudrieran y se hundieran en el mar. Lo que sí les importa es Cisjordania, ahí hay tierra con valor, tierra arable, ahí están los placenteros suburbios de Jerusalén y Tel Aviv...Así que continúan apoderándose de los recursos, las tierras, principalmente el agua de Cisjordania, para así dividirla en cantones inviables en los cuales la población se pudra y, esencialmente, a la larga, haya un éxodo...”

Ahora llega el señor Lieberman a advertirnos de que Irán es una amenaza para el mundo porque pretende construir una bomba atómica.

Habría que preguntarle si esa bomba, en el caso de que se construyera, tendría los mismos megatones que la que él usaría en la despreciable franja de Gaza. Esa bomba que Israel ya creó y que tiene guardada para el momento en que la voz del todopoderoso le exija emplearla.

LA PRIMERA

Ex Salud

CESAR LEVANO


Circula en hospitales y policlínicos de EsSalud un volante en el cual se denuncia el intento de privatizar servicios y atenciones del sistema.

Sabido es, por otra parte, que en la voceada construcción de hospitales del Seguro están interesados personajes de las altas esferas del APRA.

La denuncia volanteada precisa que se pretende transferir a empresas privadas algunos servicios y tratamientos esenciales, que estarían sujetos a pago.

Indica, además, que la privatización tomaría como ejemplo lo ocurrido en Colombia, donde una empresa vinculada al presidente Álvaro Uribe ha tomado las riendas -y el negocio- de la seguridad social.

El doctor Santiago Vinces, presidente de la Asociación Médica del Seguro Social del Perú, ha revelado a nuestro diario que el presidente de EsSalud, Fernando Barrios, con el apoyo de un directorio de predominio aprista, ha aprobado conceder a empresas privadas hasta por 32 años, la construcción, equipamiento y administración de hospitales del Seguro en terrenos de la institución.

En la actualidad, la mayoría de trabajadores carece de seguro. Ahora se trataría de mermar ese derecho cuyo reclamo fue formulado por los pioneros del sindicalismo y programado por José Carlos Mariátegui.

En el mundo, el seguro social fue creado por Otto von Bismarck, el canciller de hierro prusiano, quien se apropió de una reivindicación de la social democracia alemana, que a fines del siglo XIX crecía impetuosamente.

En el Perú correspondió a Óscar Raimundo Benavides, la creación del seguro social y la construcción del primer hospital del sistema, el Hospital Obrero de la Avenida Grau. Otro dictador, Manuel Arturo Odría, fundó el seguro del empleado.

El presidente Alan García ha reiterado que aspira a que la seguridad social atienda a 12 millones de personas.

¿Ha visitado alguna vez el doctor García, de súbito y sin cohorte móvil, un hospital o policlínico del Seguro?

¿Sabe que a una persona seriamente enferma le pueden recetar que vuelva dentro de un mes?

¿No ha escuchado que a una dama con siete meses de embarazo le recomendaron que volviera dentro de tres meses?

Por supuesto que el primer mandatario puede replicar que hay 17 hospitales del Seguro en construcción. El doctor Vinces aclara que en más de un caso se trata de simples pabellones anexos.

En todo caso, no existen hoy instalaciones, médicos ni presupuesto para acoger a 12 millones de asegurados potenciales.

¿No hay fondos para atenderlos?

Si no se hicieran compras sospechosas, si no se llenaran planillas con nuevos empleados con carné del partido, sin duda se podría mejorar y ampliar la atención.

Todo indica que, si las compañías de seguros se muestran tan interesadas en la privatización, ha de ser porque allí aguardan, sobre seguro, ingresos rebosantes de EsSalud.

LA PRIMERA

No se puede estar con Dios y con el diablo

Es evidente la confusión conceptual en la que se encuentra el Partido Nacionalista en su intento por ampliar su base electoral. Por un lado, buscan dar la imagen de formar parte de una corriente socialista moderada o izquierda 'vegetariana’, como se le llama, con acercamientos a cierto tipo de industriales o tomando té con liberales como Mario Vargas Llosa.

Mientras, al mismo tiempo, les dan tribuna en el seno del Parlamento –que el MRTA quiso volar– a simpatizantes emerretistas, quienes son el más radical ejemplo de izquierda carnívora o cavernaria, para que realicen apología del terrorismo.

Si bien en todo partido pueden existir alas diversas o incluso extremos diferentes, en este caso la confusión se da en la misma persona, como lo denotan las contradictorias posiciones que adopta el líder de ese partido. Por ejemplo, ayer, al resaltar que había tenido una reunión con Vargas Llosa –quien había llamado al nacionalismo “la peste del siglo XX”–, Ollanta Humala echó al agua su jornada de moderación indicando que no consideraba que el MRTA ni Sendero Luminoso constituían un riesgo para la seguridad de los peruanos.

Lamentablemente para Humala, fue como si el destino quisiera demostrarle lo desacertado y equivocado que fue su comentario, ya que el mismo día se dio a conocer otro enfrentamiento armado en el Huallaga entre miembros del Ejército y una columna senderista.

En realidad, esta ambigüedad para no condenar con firmeza al terrorismo no es nueva en la izquierda peruana. Durante la década del terror fue evidente cómo muchos políticos no deslindaron claramente con el terrorismo, sentándose en el balcón sin tomar posición, suponemos que manteniendo abierta su posibilidad de poder ser contado en caso la violencia hubiera dado resultados y hubieran logrado tomar el poder.

Ahora se percibe una situación similar de indeterminación en el nacionalismo, el cual quiere ganar apoyo a como dé lugar y, por lo tanto, está dispuesto a convocar –con mensajes diametralmente opuestos– tanto al ciudadano ponderado como al extremista. Eso planteará una interrogante para los votantes que no son partidarios, quienes constituyen la inmensa mayoría del electorado, ya que no sabrán cuál de las dos posiciones es la verdadera: si la búsqueda desesperada por la moderación o la cercanía intuitiva con el radical

peru 21

Caviares al borde de un ataque de nervios

Uri Ben Schmuel
uribs@larazon.com.pe


Una vez más, las encuestas demuestran que la progresía y sus postulados “políticamente correctos” están a años luz del sentir popular. El último Barómetro de la U. de Lima es contundente: Keiko Fujimori le disputa a Castañeda la condición de político más confiable (y ojo que en el mayoritario sector E obtiene 35.5% y el alcalde de Lima 20 por ciento). No solo eso. También está segunda, detrás de Meche Cabanillas, cuando se indaga quién es el principal líder del Legislativo.
Pero es el resultado de otra pregunta –“¿Votaría por Keiko Fujimori para presidente del Congreso?”– el que hizo que anoche se agotaran las reservas de ansiolíticos en las zonas residenciales donde mora el caviaraje. Oído a la música, como diría El Veco: 82.8% respondió que sí, que elegiría para presidir el Parlamento a la hija del ex presidente, perdón, de esa bestia negra (en el “E” la cifra trepa a un récord de 95.7 por ciento).


Con esto no pretendemos desmerecer a Víctor Andrés García Belaunde, que ante la misma pregunta obtiene un sólido 95 por ciento. Pero el buen “Vitocho” le cae simpático a todo el mundo (menos, claro está, a Giampietri). En cambio, el porcentaje de Keiko se recoge luego de nueve años de incesante satanización a su padre (y últimamente a ella). En portadas, sesudos artículos, ilustradas columnas y bombásticos reportajes televisivos se ha tratado de pintar al ex mandatario –y de rebote a su hija– como poco menos que la encarnación del Mal en la tierra. Y luego, también, de tres condenas a las que habrá que sumar las que vendrán (¿o alguien cree que existe Justicia cuando de un Fujimori se trata?). Tanto odio, tanta bilis, tanta basura vertida sobre un solo hombre para que ahora gran parte la ciudadanía quiera que su hija presida el Congreso (sin mencionar que encabeza las encuestas de intención de voto para el 2011). ¿Será porque ese chino maldito derrotó el terrorismo, acabó con la hiperinflación, firmó la paz con Ecuador y sentó las bases de un Perú moderno? Preguntamos, nomás.

En cambio, ¿qué han logrado los perseguidores de la familia Fujimori? Mientras Keiko tiene 18.5% de confiabilidad como política, Susy Villarán –en estos días de descanso de sus labores revolucionarias en la proletaria Máncora– araña el patético 1.9% (¡0.0% en el E!). Y Javier Diez Canseco obtiene escuálido 1.3% (¡0.0% en el D, 0.0% en el E!). O sea que los voceros de la “sociedad civil” son un error estadístico. El pueblo en nombre del cual se llenan la boca (y los bolsillos) no los quiere ver ni en pintura.

Por supuesto, como los progres tienen el pellejo más grueso que el de un rinoceronte, hoy saldrán con alguna sabihonda interpretación sociológica para “explicar” tamaño papelón. Lo cierto es que a estas alturas son muy pocos los que se tragan el sebo de culebra que venden. Por más que la argolla mediática caviar intente tapar el sol con un dedo, lo que indican los sondeos es que en el 2011 puede haber un Fujimori de nuevo en Palacio de Gobierno. ¡Valeriana y agua de azahar para el soponcio, por favor!

LA RAZON

Ultrasiete educativo

No sé por qué se complican tanto con el Canal 7, con las críticas y sugerencias eternas: que se politiza siempre (¡ineludible en cualquier régimen!), que hay que crear un consejo consultivo para controlarlo (¡y que se metan los caviares!), que no debe tener comerciales (¿y cómo lo financias?), que debe privatizarse (sería cuerdo, pero es políticamente imposible), que no debe comercializarse, que debe pasar harta música criolla y vernacular, etc...

Para mí el tema es muy sencillo: si el Estado va a tener una estación de tv (porque El Peruano actual es un disparate. Debería ser simplemente un delgado boletín de normas y anuncios legales. La agencia estatal de noticias Andina sí no la tocaría. En todos lados existe una y es algo necesario), pues que sea básicamente educativa. Como sabemos, hay canales de cable maravillosos en ese aspecto, muy entretenidos y didácticos (History, Discovery, NatGeo). Pues haces un convenio con éstos y les compras la programación antigua. Eso posibilitaría que la población de los estratos bajos que no accede a esta oferta televisiva pueda llegar a ver estas maravillas. Es más, lo coordinaría con el currículo escolar (que transmitan por ejemplo programas sobre la II Guerra Mundial, el Egipto de los faraones o el Señor de Sipán por unos días y que ese sea el examen de la próxima semana). Otro tema sería comenzar a dar cursos técnicos, cibernéticos y universitarios a distancia, tan exitosos en países extensos como Australia. Y, last but not least, masificar la enseñanza del inglés, que ya no es un idioma sino una herramienta para la vida. Saber inglés ahora es tan esencial como dominar Word o saber manejar un auto. Sin inglés estás profesionalmente frito hoy y lo estarás mucho más en el futuro conforme avance más internet. Eso también debería coordinarse con las escuelas públicas para tomar lecciones, etc...

Lo anterior se complementaría con algún noticiero matutino y nocturno, algún programa de cultura e historia peruana y algunos espacios de política pública (las inevitables manifestaciones políticas más importantes, como discursos presidenciales, plataformas para todos los partidos durante las elecciones, etc...) y listo. El resto es perder el tiempo y el dinero. No sé por qué no hacen algo tan sencillo y se olvidan del tema. El Canal 7 no debe ser una televisora comercial ni un cementerio de viejos artistas criollos ni una herramienta política del gobierno de turno ni una aburrida caviarada "políticamente correcta", como los canales estatales chilenos (que son universitarios. ¡Imagínense al Canal 7 en manos de San Marcos o la Católica) y españoles. Si va a existir, que eduque.

- Examino la última encuesta capitalina de la U. de Lima y alucino con que el ministro Carranza haya subido 11 puntos, con un casi 44% positivo contra un 34% negativo, aprobado en todas las clases sociales menos "E".

Y que sea particularmente fuerte en mujeres (casi 42% contra 29%) y en jóvenes (50% contra 28%). ¡Se supone que el ministro de Economía es el ogro! ¿Será por estos últimos S/.500 de gratificación (pero aquí la pregunta es por qué eso lo beneficia a él y no a García. Además, esa suma sólo le tocó a los empleados estatales)? ¿Será porque la gente anda asustada por la crisis externa y está apreciando más la actual estabilidad interna? Como bromeaban en EE.UU. con respecto a Alan Greenspan, diciendo que habría que ponerle anteojos oscuros y hacer creer que está vivo si acaso fallece (tal como el personaje de una película cómica), el Puma se le ha vuelto básico a Alan.

CORREO

Masacrando el dato concreto

Por Mirko Lauer

Se ha vuelto norma en los textos más furiosos en torno de los sucesos de Bagua referirse a ellos como una masacre, sin precisar de qué se trató exactamente. Este tipo de manipulación viaja particularmente bien en aquellos textos que aparecen en la red postulándose como una denuncia, sin contexto alguno.

Quien lee que hubo fuerzas del orden enfrentadas a grupos de nativos y luego una masacre no tiene cómo imaginar que la gran mayoría de los asesinados fueron policías, no nativos. Por si acaso este dato clave se filtrase, hay textos que siguen presentando un abultado número de víctimas nativas que no corresponde a la realidad.

Todo esto es simple desinformación, una táctica de propaganda de la que hoy nadie se priva en el mundo. Como la idea de que los nativos pueden ser más asesinos que los policías va contra cierto sentido común, en este caso la palabra masacre va camino de volverse sinónimo de culpa de la policía que llegó a reprimir.

Hay otros textos en los cuales cuando se vuelve evidente que la policía llevó la peor parte se pasa a acusar de la masacre (policías y nativos) a la ineficiencia del gobierno. Con lo cual otra vez se evita ubicar también a los nativos en el papel de los que mataron, en algunos casos incluso con evidente alevosía.

Es notoria, de otra parte, la ausencia de textos que reclamen los sucesos de Bagua como una victoria de los nativos sobre el terreno, y de sus apoyadores a la distancia en el espacio político: menos bajas, revocatoria inmediata de las cuatro leyes más cuestionadas, atención preferencial por parte del gobierno.

La puesta en marcha de una comisión mixta para establecer qué sucedió exactamente y cómo ha encontrado resistencias en los dos extremos del espectro ideológico. El argumento es que no se va a llegar a la verdad, pero un malpensado podría suponer que también es porque a la hora de lanzar acusaciones la verdad no interesa, y más bien estorba.

Gabriel García Márquez (citado por Michael Reid) cuenta que como las bajas de la huelga del Magdalena contra la United Fruit en los años 20 que aparece en Cien años de soledad eran realmente pocas, se tomó la licencia literaria de elevarlas a 3,000, para que los cadáveres llenaran los vagones de la historia. La cifra luego adquirió vida propia en la realidad.

Son varios los sectores que desde el inicio han querido establecer una versión de Bagua con “vida propia”. Un mínimo respeto por los muertos de ambos lados desaconseja este camino, y quienes se declaran interesados en alguna forma de efectiva justicia por lo sucedido deberían entenderlo.

LA REPUBLICA

Taboada: la papa caliente de la Contraloría

Por Humberto Campodónico

“Ocurrió en la reunión del Consejo de Ministros del 1º de julio. El ministro Francis Allison lo dijo con todas sus letras: no firmaría el contrato de concesión del proyecto Taboada. Mencionó varias razones. Una de ellas produjo el efecto de un disparo.

–Además, han intentado sobornarme –dijo. Tres ministros han confirmado para esta nota esa afirmación y las que siguen. Allison añadió que el abogado Domingo Orezzoli le ofreció un millón de dólares para firmar el contrato”.

El párrafo anterior proviene de una prolija investigación periodística de Ricardo Uceda, autor de “Muerte en el Pentagonito”, que acaba de ser publicada por la Revista Poder. “Diez mil coliformes y un millón de dólares”, título del reportaje ilustra, con lujo de detalles lo que pasó antes, durante y después que la española ACS ganara la buena pro del contrato de Taboada (para tratamiento de las aguas servidas de Lima) el 22 de febrero pasado.

Todo comienza en mayo del 2006 cuando la RS-024-2006 EF autoriza que ProInversión otorgue en concesión el Proyecto Taboada. Si bien la brasileña Odebrecht (cuyos lazos con el aprismo son notorios y de larga data) presentó la iniciativa, una vez que esta fue lanzada se presentaron seis empresas más.

Una de ellas fue ACS, que finalmente ganó la licitación. Cuando “se hizo evidente que Odebrecht había perdido por apenas US$ 100,000 –la obra costará US$ 170 millones– los representantes brasileños hicieron públicas sus objeciones a la manera como se había llevado a cabo la licitación” (Diez mil…).

Uceda relata que, antes de la apertura de los sobres (el 22 de febrero), una serie de organismos del gobierno hicieron aportes, sugerencias y críticas a la modalidad técnica de inversión (lo que, por razones de espacio, no tratamos aquí). El soporte de la mayoría de las críticas es el DS 042 de setiembre del 2008 (posterior a la convocatoria de la licitación), que establece que las aguas tratadas por Taboada no podían tener más de 10,000 bacterias coliformes fecales por cada 100 mililitros.

La cuestión es que, antes de la apertura de los sobres, nada se preveía. Pero cuando gana ACS, Odebrecht impugna el proceso y en un comunicado público dijo que la propuesta ganadora no ofrecía ningún tratamiento para eliminar los residuos y el material flotante.

Comienza entonces la intervención de altos personajes. Dice Uceda que un ministro ha dicho que el rey Juan Carlos llamó al presidente García (también el presidente del Real Madrid, dueño de ACS) y que lo mismo hizo el presidente Lula. Entre dimes y diretes que van y vienen, Odebrecht decide retirar la impugnación, lo que dejaba entrever que el contrato se firmaría con ACS.

Sorpresivamente, el 2 de julio, un día después del “intento de soborno”, se promulga el DU 070-2009, que le quita el proceso a ProInversión para dárselo al Ministerio de Vivienda. EL DU 070 da una serie de explicaciones técnicas para justificar este “pase” que, como dice Uceda, “es una declaración del fracaso del sistema estatal de promoción de la inversión privada”, es decir, de ProInversión. Agrega Uceda: “Coinciden todas las fuentes en decir que solo Alan García tiene el poder suficiente en el gobierno para aprobar un decreto de esa manera”.

Este DU 070 fue firmado por el ministro de Educación José Chang, encargado de la cartera del MEF, en ausencia de Carranza. Esto motivó la queja de Carranza y “la visita de la directora de ProInversión, Cayetana Aljovín, con su renuncia en la mano”. Para evitar una crisis mayor, se opta por la siguiente “solución”: expedir un nuevo DU, el 071 2009, pasándole la “papa caliente” a Fuad Khoury, el nuevo contralor, para que “absuelva la consulta sobre la legalidad del proceso”. Pero se cuestiona que el Contralor tenga facultad “dirimente”.

Para terminar, relata Uceda que el Dr. Orezzoli ha negado el intento de soborno y que Allison no ha denunciado dicho presunto intento ante la Fiscalía “porque sería su palabra contra la mía”. Sea lo que fuere, la investigación de Uceda nos dice claramente que algo está podrido en este proceso, hecho que ya viene siendo reseñado en todos los medios internacionales. Y que el contralor Khoury está frente a una prueba de fuego en la que deberá demostrar su independencia. El caso amerita una atención bastante más grande de los medios, dedicados a otros menesteres estas últimas semanas.

LA REPUBLICA

Una verdad incómoda

Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

¿Por qué no avanza más rápido el Acuerdo Nacional?

Con el fin de conmemorar los siete años de la firma del Acuerdo Nacional (AN), esta mañana se va a realizar un conversatorio sobre el impacto de este foro en la gobernabilidad democrática, el cual será una buena oportunidad para evaluar por qué sus compromisos no se están cumpliendo con la rapidez requerida.

Los siete partidos (Apra, Perú Posible, Unidad Nacional, UPP, AP, Somos Perú y FIM) y siete organizaciones de la sociedad civil (CGTP, SNI, Confiep, Conferencia Episcopal Peruana, Concilio Nacional Evangélico, Coordinadora Nacional de Frentes Regionales y Mesa de Concertación de Lucha Contra la Pobreza) que suscribieron el AN se propusieron acordar políticas de estado que le otorguen al país estabilidad para alcanzar un desarrollo sostenido y darle legitimidad a la democracia y al sistema político mediante la construcción de una visión compartida, el fortalecimiento de los partidos, y la obtención de consensos que sustituyan los conflictos.

Quizá lo más valioso del AN sea que, con el fin de concretar esos importantes propósitos, se acordaron 31 políticas de estado en cuatro áreas fundamentales: democracia y estado de derecho; equidad y justicia social; competitividad; y estado eficiente, transparente y descentralizado.

La precisión y detalle de esas políticas de estado que, en teoría, debieran ser la hoja de ruta para la estabilidad y desarrollo del país durante el siguiente par de décadas los puede encontrar en http://www.acuerdonacional.gob.pe. Luego de revisarlas, tengo la sensación de que el ritmo de avance es mediocre e insuficiente.

En este contexto, han surgido varias críticas al AN que apuntan a que este foro debiera ser cerrado pues ni sirve ni pasa de ser un puñado de buenas intenciones al que nadie les hace caso, además de considerar a la entidad un elefante blanco. Dichas críticas me parecen injustas y miopes.

Además de que su estructura administrativa es pequeña, en cuanto al tema de fondo, es decir, por qué no se cumplen las políticas acordadas, antes de preguntarle al AN hay que exigirles una respuesta a los políticos que, por liderar la política nacional, han tenido la obligación de hacerlo y en la práctica han conseguido muy pero muy poco.

En este sentido, Max Hernández, el secretario del AN, podría preguntarles por las razones de ello a los cuatro premieres –de diferentes ‘líneas’ (políticas, por si acaso)– que expondrán en el conversatorio de esta mañana: los apristas Javier Velásquez y Jorge del Castillo, y los chakanistas Pedro Pablo Kuczynski y Carlos Ferrero, dos de los cuales han presidido el Congreso. Será interesante escuchar sus excusas.

LA REPUBLICA

Alan García volverá a bailar con Gisela

Hace tiempo que el dirigente del Partido Nacionalista, Ollanta Humala, viene lavándose la cara para presentarse a las elecciones generales del 2011. Pero en Madrid (España) ha llegado al colmo de hacerse un peeling. El encuentro de Humala con el novelista Mario Vargas Llosa nos lleva a comprobar que se ha tomado muy en serio esta aspiración y está decidido inclusive a bajar el tono de sus postulados radicales –y simular un estratégico retroceso sobre sus formas políticas autoritarias– a fin de acabar de triunfador en las ánforas y constituirse –a como dé lugar– en presidente del Perú. Deben quedar plenamente establecidos varios elementos en esta suerte de nuevo estilo del nacionalista, quien por lo visto va por un lado mientras su bancada parlamentaria enrumba por otro, luego de conocerse los coqueteos de ésta con los seguidores del terrorista Víctor Polay, encarnados actualmente en “Patria Libre”, y hasta sirviéndoles de coordinadora para la conferencia de prensa lanzada desde el Congreso de la República para dar loas al gestor del asalto criminal (Néstor Cerpa Cartoloni) a la residencia del embajador del Japón en el Perú. Esta descoordinación “nacionalista” es la mejor prueba de la hipocresía y de la escopeta de dos cañones del humalismo, hechos que deben advertir los incautos a fin de que, al final de la campaña electoral –siempre engañosas–, no acaben apoyando a un chavista disfrazado de demócrata para conducir al país por un camino desastroso ya experimentado.

Pero esta táctica, exteriorizada desde Madrid, se afina justo después de la respuesta institucional hondureña al transfuguismo de Manuel Zelaya –converso de liberal a chavista–. Zelaya es la más reciente demostración de que la antropofagia de Hugo Chávez no tiene límites y que puede captar –obviamente “comprar” con fondos petroleros– a líderes disfrazados de demócratas, inclusive a políticos luego de que éstos juren como presidentes –como notamos en países vecinos y distantes– con la seguridad de hacerlos virar hacia la ruta de su denominado “socialismo del siglo XXI”. Tampoco olvidemos que en el objetivo de capturar el poder, uno de los partners de Chávez, Fidel Castro, hace medio siglo concretó similar maquiavelismo, cuando –por ejemplo– convocó a demócratas latinoamericanos y conformó misiones en países –hasta en el Perú– a fin de pedir ayuda para derrocar al dictador Batista, pero una vez que lo consiguió vendió su revolución al Partido Comunista del Kremlin.

El cambio de estrategia también puede funcionar al revés. Es decir desde la periferia de Venezuela y no sólo desde el centro del chavismo (Palacio de Miraflores). Ocurre cuando los adláteres de Hugo Chávez –Ollanta Humala en el caso peruano– aguzan sus planes mediáticos ya sea comprando o alquilando medios de comunicación, o reuniéndose con connotados intelectuales liberales para “blanquearse” y entonar mejor con el elector promedio, a quien engatusan para captar el voto situado en el centro. Por eso no escatiman ponderar ahora a favor de la inversión privada o del libre mercado, dando así –sin rubor– un giro de 180 grados respecto a sus propuestas y discursos de hace solo meses. En este proceso, a Ollanta Humala no le interesa asumir pequeños costos. Total, sus huestes radicalizadas suman muy poco para ganar una elección. Lo importante para él es llegar al gobierno trampeando al elector de centro. Y una vez consolidado en el mando supremo imponer su ideología original. Entonces el debate no va por el significado de la palabra “nacionalismo” (discusión bizantina) sino por las actitudes de quien lo encarna: arbitrariedad, engaño, estatismo, totalitarismo y mesianismo.

EXPRESO

228 este 28

Quizás no todo esté bien, quizás no todo funciona como se debe, quizás aún nos falta mucho… pero este 28 tenemos razones para creer en el Perú

Por: Beatriz Boza

Alistándome a celebrar Fiestas Patrias reflexionaba sobre cómo nos referimos al Perú y qué dice ello de nosotros como país, como sociedad, como personas. ¿Cuando nos referimos al Perú nos incluimos en él? ¿Lo sentimos propio? ¿Usamos la tercera persona?

Fruto del auge de nuestra gastronomía, liderada por Gastón Acurio, los triunfos de Kina Malpartida, Sofía Mulanovich y Juan Diego Flórez, el reconocimiento de Machu Picchu como maravilla del mundo, la capacidad empresarial que nos coloca como el primer productor de plata del mundo desde el 2002, los diseñadores peruanos que triunfan fuera y que incluyen cada vez más símbolos peruanos en sus creaciones y tantos otros importantes logros —más o menos anónimos—, presenciamos cómo se ha revalorizado el Perú en el corazón de muchos peruanos y extranjeros, quienes con orgullo se refieren a nuestro país como “mi país”.

Para muchos, sin embargo, el Perú sigue siendo “este país”. No se incluyen, no lo sienten propio, se distancian. Frases como “típica de los peruanos” o “eso solo pasa en el Perú” demuestran que lo observan desde fuera como algo ajeno y lo juzgan con desprecio. “¡Este país!” muchas veces significa frustración y hasta resignación.

Pero el contexto está cambiando y muchas autoridades en todos los niveles de gobierno en el ámbito nacional están marcándonos la pauta. El Equipo Técnico del Premio a las Buenas Prácticas en Gestión Pública (BPG), liderado este año por José Ricardo Stok, acaba de calificar como BPG 228 casos de éxito provenientes de 14 regiones del país. Doce ministerios, incluyendo la Inspectoría General del Ministerio de Defensa, ocho gobiernos regionales, 29 municipalidades, 14 de ellos de Lima, ocho cortes y fiscalías, cuatro comisarías, además de otros organismos públicos compiten ahora por merecer del jurado el máximo galardón.

Son 228 buenas prácticas, 228 casos replicables, 228 buenas razones para celebrar y festejar este 28 a un Estado que se orienta cada vez más a servir al ciudadano. Son 228 buenas nuevas que nos demuestran que la innovación, ganas de servir y excelencia desfilan de manera descentralizada forjando un Perú que es una suma de muchos y crisol de todos.

Quizás no todo esté bien, quizás no todo funcione como se debe, quizás aún nos falta mucho y deban pasar varias generaciones para hacer tangible el cambio, pero lo que sí es cierto es que este 28 tenemos 228 razones más para celebrar, para creer en el Perú y para referirnos con orgullo a nuestro

EL COMERCIO

¿Rumbo al cadalso?

Por: Pedro Morales Mansilla*

La Comisión de Constitución del Congreso —luego de que su titular lanzara el globo de ensayo por la reelección presidencial inmediata, vale decir, del presidente García— elevó al pleno un dictamen que elimina el voto preferencial y modifica principalmente el artículo 21 de la Ley Orgánica de Elecciones.

No entendemos el afán y apuro por consolidar la omnipotencia de las cúpulas partidarias de sesgo autocrático, motivo principal de la deserción de militantes y de la animadversión de la población a la institución partidaria. Más aun si el dictamen se sustenta solo en el resumen de los power point ofrecidos por el Jurado Nacional de Elecciones, que esgrime razones que a la luz de recientes experiencias son deleznables para justificar el establecimiento de “listas cerradas y bloqueadas en toda elección popular”.

Esta norma es motivada por tres posibles beneficios: promover la existencia de partidos políticos sólidos para fortalecer la democracia y beneficio de la sociedad; simplificar el proceso de elecciones, reducir costos y simplificar el escrutinio para no distorsionar la voluntad popular; y poner fin a la competencia desleal de los candidatos de una lista, mantener el orden determinado por las elecciones internas, reducir gastos de campaña ejecutados individualmente, el despliegue publicitario y las actitudes clientelistas.

Sin embargo, si antes no existían condiciones para que lo ideal funcione, resulta contraproducente llevar el derecho —democratizador— al voto preferencial rumbo al cadalso.

La sensatez aconseja gradualidad. Empezar por dar normas que garanticen procesos de democracia interna transparentes en la elección de dirigentes y de candidatos, establecer las responsabilidades de la ONPE en la supervisión y crear una instancia de ética extra partidaria.

Sin democracia interna, no es viable el sistema de lista cerrada.

El fortalecimiento de partidos también pasa por limitar, durante el proceso electoral, la publicidad individual, vigorizar la del grupo y, obviamente, por el cumplimiento de la ley de su financiamiento público.

La actual norma no tiene fuerza para garantizar la legitimidad de comicios internos y varias dirigencias han perdido el valor de la ética.

El Congreso de la República tiene la palabra si en verdad quiere consolidar la democracia, imposible sin partidos políticos.

(*) Ex congresista de la República

EL COMERCIO

Reforma del Estado, tolerancia e inclusión

DESPUÉS DEL MENSAJE PRESIDENCIAL DE FIESTAS PATRIAS

Por: Enrique Bernales Ballesteros Politólogo

Todo gobierno suele atravesar durante su mandato por tres etapas: la de la ilusión, de la acción y de mantener lo ganado y corregir lo que se hizo mal. Si aplicamos este criterio a la gestión del presidente García, el tiempo de la ilusión y de la acción corrieron raudamente durante estos tres años y queda por delante la etapa de mantener y rectificar.

¿En qué consistió el período de la ilusión? Superada la euforia de las promesas, no siempre realizables, se gestó la esperanza de una segunda gestión del presidente García, superior a la anterior. Así ha sido, pero la ciudadanía esperaba más. Aguardaba el fortalecimiento de la institucionalidad democrática, que la tasa de crecimiento económico fuese acompañada por una propuesta redistributiva mediante políticas sociales y programas para los más necesitados, el fortalecimiento de la lucha contra la corrupción y la reforma del Estado.

La etapa de la ilusión tiene como contraste la acción, que nunca está exenta de dificultades insalvables. La esperanza popular reclamaba al aprismo histórico uno de sus mejores lemas: “Justicia social”. Para lograr ese camino el Apra tenía que fortalecer un espacio político propio — el de centroizquierda— y manejar a discreción el centro para propiciar consensos y atender demandas justificadas de su lado izquierdo. Esta dinámica no implicaba enemistarse con la derecha democrática, que por democrática es razonable y dialogante. Pero el gobierno aprista cometió un error de cálculo político y antes de poner al día sus viejos espacios, prefirió acomodarse en el espacio de la derecha. No es grave ser gobierno de derecha, pues hay experiencias notables por su capacidad de negociar acuerdos y flexibilizar políticas. La democracia es diálogo, acuerdo y, por tanto, cesión programática.

En esa perspectiva —la de gobernar desde la derecha—, debe reconocerse que el gobierno del presidente García presenta logros significativos: el sostenimiento del crecimiento económico, la promoción de un marco favorable a la inversión privada, el libre comercio con las potencias económicas, el sostenimiento de los diálogos que redujeron las tensiones sociales (especialmente con Del Castillo), el respeto a las instituciones democráticas, entre otros.

Pero también se dieron fallas que no debieron ocurrir: políticas sociales con impacto insuficiente, olvido de la promesa de renegociar contratos (algunos de ellos, leoninos), ortodoxia rígida del discurso neoliberal en lo económico, intolerancia y confrontación excesiva con otras opciones políticas. No se dio curso a la esperada reforma estatal. La administración pública continuó siendo lenta y burocrática, la estructura legislativa cargó sus viejas rémoras, lentitud judicial, pereza en los procedimientos administrativos, desconexión con la vida municipal y regional.

Esta tercera etapa, que viene adelantada, es la más complicada, pues, suele estar acompañada por pérdida de aceptación. Sería conveniente preparar el terreno para las reformas institucionales y fortalecer los mecanismos de diálogo con las fuerzas políticas, para llegar a acuerdos.

Convendría en esta etapa promover la concertación y alistar la continuidad de un modelo cuya perfección debe radicar en la redistribución y las políticas sociales.

Aspiramos a que el período que se abre, luego del mensaje presidencial de Fiestas Patrias, sea promotor de tolerancia; que bajo esta inspiración el Gobierno consagre estos dos años que nos separan del 2011 a un trabajo intenso por la reforma del Estado, el reforzamiento de la democracia y una modernización inclusiva.

EL COMERCIO

Castañeda Lossio: el balance entre gestión y transparencia

En momentos en que la ciudad capital está envuelta en un sinnúmero de obras, muchas inconclusas, el alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, ha salido a explicar los lineamientos de su gestión, las causas de los retrasos y su visión de lo que debe ser la Lima del futuro.

Saludamos este esfuerzo de informar a los vecinos y electores por parte de la máxima autoridad de la ciudad y también que lo haya hecho en entrevista exclusiva con El Comercio.

Sin embargo, es preciso subrayar que este diálogo con los ciudadanos, a través de los medios de comunicación, debe ser la regla —y no la excepción— en el Estado de derecho y el sistema democrático. Más aun, deben crearse canales de comunicación adecuados para la obligatoria y periódica rendición de cuentas de todas las autoridades.

Dicho esto, ha sido interesante y necesario conocer el leitmotiv de la gestión de Castañeda, que él mismo resume como la aspiración de mejorar la calidad de vida de los vecinos.

Efectivamente, debemos reconocer que, luego de la administración del recientemente fallecido Alberto Andrade, quien inició la recuperación del Centro Histórico, la capital ha avanzando en muchos aspectos, sobre todo en los conos. Castañeda Lossio, a decir de muchos, es uno de los alcaldes que más obra ha hecho en la historia de la ciudad.

Aparte de implementar escaleras para mejorar el acceso a las viviendas ubicadas en los cerros de barrios pobres y populosos, es evidente que los parques zonales, ahora llamados clubes, se han convertido en dinámicos centros de esparcimiento sano, impecables y ordenados, para cientos de miles de conciudadanos.

Adicionalmente, ha habido una notable mejora en la infraestructura vial, sobre todo en las troncales, arreglo de pistas y construcción de “by-passes”, con un esquema moderno y fluido que considera tanto el transporte privado como el público.

No obstante, y este es un punto medular y polémico, es evidente el malestar de un gran sector de vecinos por la profusión y retraso de las obras vinculadas al sistema metropolitano de transporte urbano. Según el burgomaestre, lo importante es que se hace obra, lo que está bien, pero ello tiene que ejecutarse de un modo más planificado y transparente.

Bien es cierto que hay organismos contralores, pero la misma municipalidad ha reconocido que los presupuestos han tenido que ser ajustados más de una vez, lo que demanda una explicación más detallada ante las entidades que financian las obras y ante el público. Ello no necesariamente porque haya indicios de corrupción, sino por la obligación principista de rendir cuentas sobre la estructura y ejecución presupuestaria.

La nueva página web de la municipalidad debería ser el medio primario para dar información permanente y actualizada sobre contigencias de este tipo, avance de obras, etc.

Finalmente, como es usual, Castañeda ha evitado responder a las preguntas sobre una eventual candidatura presidencial, pero remarca la capacidad de convocatoria de su partido. No obstante, es indudable que mantiene un alto porcentaje de aprobación ciudadana, la que no se restringe solo a la capital, porque, a pesar de todo, se percibe que Lima está mejorando.

EL COMERCIO

22.7.09

La vigencia del NOAL

La presencia de destacados líderes del mundo en desarrollo en la ciudad egipcia de Sharm El-Sheik a mediados de julio demostró la vigencia del Movimiento de Países No Alineados (NOAL).

El NOAL nace a partir del deseo de la primera generación de dirigentes post independentistas de resguardar a sus países de la dominación de las dos principales potencias de entonces: Estados Unidos y la Unión Soviética. La conferencia de Bandung en 1955, encabezada por Sukarno (Indonesia), Nehru (India), Chou Enlai (China) y Nasser (Egipto), fue la chispa que condujo a su creación en 1961.

La Guerra Fría terminó, pero el NOAL –con 118 miembros- sigue siendo tan necesario como antes, subrayaron gobernantes presentes en Sharm El-Sheik. Evitar la dominación de una superpotencia o de un grupo de países desarrollados parece seguir siendo su fuerza motriz. No obstante, tal vez habría que reformular su imagen y misión.

“Un mundo mejor es posible y el NOAL tiene un papel fundamental para lograrlo”, afirmó el presidente cubano Raúl Castro, quien presidió el Movimiento en los últimos tres años. En tanto el presidente entrante, el egipcio Hosni Mubarak, dijo que la paz internacional está amenazada por el terrorismo, el repliegue del Tratado sobre la no proliferación de armas nucleares y numerosos conflictos, en primer lugar la cuestión palestina, que motivó una declaración especial de la cumbre. Algunos gobernantes señalaron que mientras grandes potencias, como Estados Unidos y algunos países europeos, continúan teniendo o construyendo bombas nucleares amenazan a países más pequeños, como Corea del Norte, por desarrollar armas nuevas.

El impacto de la crisis financiera mundial fue motivo de preocupación en la cumbre, que reclamó la reforma del desequilibrado sistema económico mundial, dándole a las Naciones Unidas una función central y otorgándoles a los países en desarrollo una representación justa en los procesos de toma de decisiones en el FMI y el Banco Mundial.

El presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, dijo en nombre de los países latinoamericanos que los 20,000 millones de dólares que el G-8 prometió para los países en desarrollo es insignificante comparado con los dieciocho billones de dólares ofrecidos a sus bancos, más que el PNB de todos los países de África y América Latina juntos.

Los documentos adoptados por la cumbre servirán como un mapa de ruta, dijo el primer ministro de Malasia, Najib Tun Razak, quien habló por los países asiáticos en la sesión de clausura de la cumbre, y exhortó a adoptar criterios proactivos y nuevos en los próximos tres años.

La Cumbre de Sharm El-Sheik fue un estímulo para el NOAL. Queda por delante el gran desafío de trascender las prácticas de siempre y encontrar otras que ayuden a los países en desarrollo a enfrentar las numerosas crisis mundiales.

LA PRIMERA

El caso Antauro

El hábeas corpus de Antauro Humala ha tenido efectos inesperados: (a) ha hecho enfrentarse al Poder Judicial con el Tribunal Constitucional y que el presidente de la Corte Suprema amague con la posibilidad de desconocer el fallo del organismo garante de la constitucionalidad; (b) ha hecho que el secretario general del APRA, Mauricio Mulder, amenace abiertamente a los magistrados del TC, para que no oficialicen lo que ya han votado, la libertad del líder etnocacerista, si no quieren que el Congreso reabra el debate para eliminar esta instancia del poder del Estado; (c) ha hecho que se inicie un debate sobre “quién se beneficia y quién se perjudica”, con la eventual libertad de Antauro, como si eso pudiera determinar las resoluciones judiciales y constitucionales.

Puede ser cierto que la defensa de Antauro Humala haya estado buscando lograr la libertad provisional de su cliente por exceso de carcelería y le haya dado cuerda para sus desplantes. Pero aún en esa circunstancia los responsables son los jueces que son los que dirigen el proceso. La garantía que está en juego aquí trasciende largamente al dirigente del Andahuaylazo. Porque si no nos gusta el acusado y tememos de lo que puede hacer afuera, no podemos inventar un pretexto para que se quede dentro, cuando está en manos de la justicia acabar el proceso a tiempo para que no haya injusticia. No hay que olvidar que este asunto empezó cuando se cumplieron los primeros 18 meses desde el día de la detención y se declaró un proceso complejo que no podía resolverse en un año y medio, y se extendió el plazo sin sentencia a 36 meses.

Los jueces sabían que estaban jugando un tiempo suplementario, ¿Y qué hicieron? Mantuvieron, imperturbables, el ritmo moroso, que arrastra los pies, seguros de una segunda prórroga, esta vez con una norma ad hoc y con nombre propio. Es decir que el tribunal encontró una manera de no decidir (que significaba resolver la situación de la mayoría de los implicados que no tuvo nada que ver con la muerte de los policías fuera de la comisaría tomada) y evitarse el cargamontón que ahora cae sobre el TC. Señalar que un reo puede pasar 72 meses (seis años) sin recibir sentencia, solamente porque tiene tal nombre o pertenece a tal organización política parece, lamentablemente, de lo más normal. Pero el abuso contra uno es siempre un riesgo para el derecho de los demás. Cómo será de descabellado este asunto que mientras la teoría moderna del derecho habla de la necesaria celeridad de los procesos, de descongestionar las cárceles, a un grupo de más de 100 procesados se les confina a estar permanentemente en la condición de nosentenciados, porque los jueces no se atreven a dictaminar el caso.

Raúl Wiener
LA PRIMERA

De primera

CESAR H.

El presidente Alan García ha dicho que erradicar el analfabetismo es uno de los objetivos de su gobierno.

El problema, como dicen algunos educadores metidos en los problemas del presente, no es esa franja, cada vez más reducida, de analfabetos abiertos y censados.

El problema es el analfabetismo funcional. O sea aquel que consiste en no ejercer de lector (ni siquiera en Internet).

Ahora bien, hay varios tipos de analfabetos funcionales.

El primero es el que no lee a secas y al que la sesera de las letras se le va secando hasta quedar como dátil.

El segundo es el que lee alguna prensa de cincuenta céntimos y reduce su consumo de información y cultura a una dieta de muerte lenta. Son los señores que terminarán creyendo que Melcochita es un gran actor, el fútbol peruano un arte incomprendido, la viveza criolla algo plausible y la señora Valcárcel una diva.

El tercer tipo de analfabeto funcional ha logrado, por lo general, un sitio encumbrado en la escala modificada de la burocracia (lo que demuestra que en el Estado las exigencias no son muy grandes).

Estos señores son casi vírgenes del hipotálamo, cerokilómetros del ventrículo cerebral izquierdo, sin estrenar del lóbulo frontal. Tienen, además, una memoria con decenas de gigas sin usar.

Y, sin embargo, son tan eficaces como obedientes. Resultan imprescindibles a la hora de formar comisiones, nombrar directorios públicos, corretear detrás de un expediente. Y es que para ser eficaz en un Estado como el nuestro se puede prescindir de la incómoda inteligencia. La anancefalia y el ascenso en el funcionariado son, en el Perú, cosas perfectamente compatibles.

De lo que no es posible prescindir en ese mundo es de la obediencia y la lealtad con rabo. No hablo de la lealtad a una idea ni de la obediencia a un destino sino de la lealtad a un sátrapa y la obediencia a un califa.

El analfabeto funcional de este rango ha borrado todo asomo de duda y se ha instalado en ese mundo en el que los demás están equivocados y uno es el que lleva la cruz nunca entendida de la verdad.

Si fuera honesto y alguien le preguntara cuál es el último libro que ha leído, tendría que recordar los cromos de Coquito, las hazañas aéreas del Hombre Araña, el cielo sellado por la señal de Batman. Pero como la honestidad le es tan ajena como la lectura, el analfabeto funcional tipo 3 dirá: “La agonía del Estado-nación”.

Y por supuesto que de Fernando Fuenzalida no ha leído ni la biografía que de él figura en la enciclopedia de Milla Batres.

Pero así es esta criatura surgida del presupuesto y para el presupuesto.

Todo en él es simulación y pura apariencia.

Se puede decir aprista, pero de Haya sabe lo que le escuchó decir a Villanueva y las reseñas que alguien le preparó para una charla en Pomalca.

Y está convencido de que el doctor García es un pensador. Porque los analfabetos funcionales aman la prosa del doctor García.

Este espécimen de escalador brioso de cargos y honores está dotado de un blindaje de locuacidad y dominio de escena que lo hace parecer siempre solvente e impertérrito.

Muy pocas veces, como si de un guiño irónico se tratara, suelta un “teníanos” que expresa su verdadera identidad. Pero eso sucede con mínima frecuencia. Por lo general, parece un presidente de Congreso y hasta un presidente de Consejo de Ministros. Porque los analfabetos funcionales son de primera.

LA PRIMERA

Hecho impropio

CESAR LEVANO


El programa Techo Propio en Sitio Propio que el régimen definió como cimiento de su vocación de justicia distributiva, ha sido interrumpido por falta de fondos.

La parálisis tiene efectos múltiples. En primer lugar, para los más pobres, que alistaron sus terrenos, destruyendo a veces sus viviendas precarias, con el fin de construir una nueva morada con los 16,750 nuevos soles de bono familiar no reembolsable ofrecido por el gobierno.

Esas familias se han quedado a la intemperie. Otro sector afectado es el de las empresas constructoras privadas que contrajeron deudas con los bancos y contrataron personal para la construcción de viviendas a la fecha terminadas, y también para continuar con el programa.

El problema exhibe dos males incurables de la actual administración. La distancia entre los hechos y las palabras; entre las promesas y la realidad. Las encuestas han revelado más de una vez que la opinión reprocha al presidente García el ser mentiroso.

El otro estigma es el de privilegiar a los ricos y desproteger a los pobres. A éstos se les pueden arrebatar derechos y beneficios. A los otros no se les tocan las ganancias ni con los pétalos de un impuesto.

El caso de Techo Propio es alarmante. En primer lugar, por el abandono de un proyecto social; pero además porque éste formaba parte del Plan Anticrisis elaborado en vista de que, contrariamente a los anuncios optimistas del presidente Alan García, la crisis global ya tocaba a nuestras puertas.

No sólo el techo esperado se viene abajo para muchos. También se resquebraja el Plan Anticrisis.

El caso descubre varias fallas típicas de los actuales gobernantes: la incapacidad de prever, calcular y presupuestar; y la incoherencia. Esto último se transparenta en que una cosa es el acuerdo del Consejo de Ministros, y otra, la decisión del Ministerio de Economía.

Ello ocurre en momentos en que el jefe de Estado llama a gastar sin medida ni clemencia. En el primer semestre del año hemos crecido apenas 0.5%, o sea nada. La inversión pública demora y la inversión privada se ha detenido.

En tal coyuntura la suspensión de programas sociales no sólo afecta a los beneficiarios previsibles, sino también a la economía en su conjunto.

OTROSÍ.- En mi texto de ayer sobre Nadeira Barahona omití dos datos: siendo colegiala, ella dirigió, como secretaria general de los estudiantes apristas de Secundaria, una huelga por la gratuidad de la enseñanza y, cuando, bajo Odría, la apresaron, fue conducida, junto con otros presos, al despacho del siniestro Esparza Zañartu, director de Gobierno. Éste los sermoneó. Al final, Nadeira avanzó hacia él y le asestó una bofetada sonora. Por eso ella permaneció en prisión, en completo aislamiento. La visité, a los días de haber salido yo libre, con un mensaje secreto.


LA PRIMERA

Al caer la recesión, asoma la protección

Qué equivocados estábamos cuando considerábamos que en el Perú era irreversible la integración a la economía mundial basada en la libertad comercial o que ya no quedaban proteccionistas que no consideraran que el futuro de una economía tan pequeña como la nuestra dependía del desarrollo de las exportaciones. Sin embargo, a la primera señal de un bache, a un importante sector manufacturero le entra miedo y retorna de inmediato a las malas prácticas del pasado.

Más aún, lo más alarmante de este ataque de nervios –que los ha llevado a buscar nuevamente la evasión de la realidad, cayendo en el proteccionismo– es que le ocurre a uno de los sectores estrella de la economía peruana, como es el textil, que ha sido uno de los que más se ha beneficiado de las políticas de apertura al mercado. Así tenemos que las exportaciones textiles, que cuando vivíamos aislados en el 90 escasamente llegaban a los 300 millones de dólares anuales, lograron pasar la barrera de los 2,000 millones el año pasado, generando un volumen de empleo asociado a ellas que alcanza los 600 mil puestos de trabajo.

Es normal en el mercado que existan ciclos malos como el actual; los buenos empresarios deben estar preparados para soportarlos y volver a crecer no bien se recupere la economía mundial. En el interín, algunas empresas cambiarán de propietarios, otras saldrán del mercado, mientras que también habrá nuevas compañías que ingresarán cubriendo ese espacio. Lo que sería un disparo al pie para un país que requiere aumentar sus mercados de exportación es pedir que se cierre –vía salvaguardas– el mercado peruano simplemente porque algunos no pueden competir con otros productores de hilados que son más eficientes, ya que ni siquiera han encontrado prácticas desleales para denunciarlos.

La más valiosa herencia que dejará este gobierno a la posteridad va a ser la integración peruana a la economía mundial gracias a los tratados de libre comercio, lo que nos debe asegurar crecientes mercados en un marco de reciprocidad en la libertad. Poner eso en riesgo, amenazando al mismo tiempo la competitividad de la exportación de confecciones, que es donde realmente está el empleo potencial, solo para sostener el margen de utilidad de algunos empresarios, sería un imperdonable retroceso a un pasado mercantilista que creímos enterrado.

PERU 21