27.10.09

TC: la sentencia del día siguiente

Por Mirko Lauer

La sentencia del Tribunal Constitucional sobre la llamada píldora del día siguiente sigue causando polémica y perplejidad. Esto último sobre todo a partir de la insólita divergencia que se advierte entre las dos sentencias del TC sobre el tema, que arrojan dudas sobre la compostura de algunos de sus miembros.

En la primera, de abril, declaran infundada la demanda de ALAS (la ONG de Luis Solari) los vocales Juan Vergara, Carlos Mesía, Ricardo Beaumont, César Landa y Fernando Calle. Hay un voto singular de Gerardo Eto Cruz y Ernesto Álvarez, también firmado y rubricado. En este caso se fue firmando de a pocos, como se usa, y sí hubo sentencia.

La segunda, de este mes, que en cambio declara fundada la demanda está firmada por Vergara, Mesía, Beaumont, Cruz y Álvarez y es la que por su contenido ha desatado la polémica. El cambio de posición en pocos meses frente a algo tan serio y ya firmado habla de problemas de entereza, consecuencia y autonomía en el TC.

En la primera sentencia se adopta la teoría de la anidación (no hay embarazo cuando el embrión está anidado) para establecer el inicio del embarazo de acuerdo con las normas internacionales, y también de nuestros códigos civil y penal. Pero resulta que la fundamentación de la segunda sentencia es radicalmente opuesta.

Luego está el tema de la discriminación, en que el MINSA veta a quienes no pueden pagar. Esto además de discriminar es contradictorio con el propio criterio de la segunda sentencia. Si la píldora fuera abortiva, la prohibición tendría que incluir a todos. Este tema está considerado en la primera sentencia, pero no en la segunda.

Dicho sea de paso, fue Solari cuando era ministro de Salud quien autorizó la comercialización de la píldora. Así, como ministro autoriza una píldora abortiva según su criterio, y luego desde el llano exige que se prohíba su distribución gratuita. Lo cual lo vuelve un candidato de fuerza para integrar el actual TC.

Más de lo mismo: a propósito de una Acción de cumplimiento para que el MINSA distribuya la píldora, lo cual entonces había sido paralizado por diversas presiones, el TC emitió en el 2006 una sentencia declarando que la píldora es anticonceptiva, y que por tanto había que cumplir con distribuirla. Este tema aparece solo en la primera sentencia.

Lo menos que podrían hacer los vocales del TC que cambiaron su sentencia es explicar a la ciudadanía por qué lo hicieron, es decir qué camino lógico y jurídico recorrieron entre una sentencia y otra. Pues lo sucedido con la píldora del día siguiente lanza sombras sobre las anteriores sentencias, y las que vengan.


LA REPUBLICA

Paita: un contrato de concesión inmejorable

Por Humberto Campodónico

Es increíble todo lo que está pasando en Paita. En el plano político, los ministros de Economía y de Transportes han protestado por el “tarifazo”. Pero, oiga, los ministros Carranza y Cornejo forman parte del Consejo Directivo de ProInversión (junto con Energía, Vivienda y Producción). Entonces, ¿Luis Carranza, presidente de ese Consejo Directivo, no sabe qué es lo que hace la directora ejecutiva que él nombró? Grave.

En el plano contractual, las quejas no cesan. Pero sucede que el aumento de los servicios regulados estaba incluido en el Anexo 5 del Contrato. El problema, entonces, es de origen: el monopolio puede aumentar tarifas desde el día 1 sin que haya realizado inversiones. Esto, a su vez, genera otros aumentos en los servicios no regulados y en las tarifas de las navieras. Grave.

La “gran zanahoria” de esta concesión-privatización es que el nuevo inversionista hará obras por US$ 127 millones (las más importantes: el dragado del puerto, el patio de contenedores, los rellenos, una grúa pórtico de muelle, dos grúas pórtico de patio, mejoramiento de suelos y el amarradero de 300 metros de largo). Pero cuando se revisa bien el contrato aparecen los conejos (1). Veamos.

En el acápite 6.11 del Contrato se dice que la Construcción de las Obras Mínimas “deberá iniciarse a más tardar a los 30 días, contados a partir del momento en que se cumplan todas y cada una de las siguientes condiciones”. ¿Cuáles son esas? La primera es que la Autoridad Portuaria Nacional (APN) designe al Supervisor del Expediente Técnico. Para eso tiene un plazo de cuatro meses.

Después de nombrado el Supervisor, TPE tiene que entregar el Expediente Técnico en un plazo de 10 meses (Cláusula 6.3). Luego, la APN tiene 2 meses de plazo para aprobarlo y TPE tiene 30 días para responder a las observaciones, las cuales serán contestadas por la APN en un plazo de 30 días. Ojo que ya van 19 meses.

Solo después viene el Estudio de Impacto Ambiental (EIA), que deberá ser presentado por TPE a la Autoridad Ambiental Competente (Cláusula 12.8) en un plazo de dos meses, previéndose una prórroga de un mes adicional. Luego, la Autoridad Ambiental tiene un mes para contestar.

Hasta aquí ya transcurrieron 22 meses sin que comience la inversión, plazo que seguramente se ampliará a pedido de las partes aduciendo “problemas”. La cuestión es que, mientras tanto, TPE estará “haciendo caja” con los S/. 12 millones anuales de utilidades de Paita, que van a aumentar por el “tarifazo”.

No solo eso. El contrato prevé Ingresos Mínimos Anuales Garantizados (IMAG) para TPE (Cláusula 10.1.2) por un total de US$ 330 millones para las Etapas 1 y 2 (ver cuadro con todos los ingresos anuales en “Privatización de Paita, así cualquiera”, www.cristaldemira.com, 21/03/09), los cuales salen “sí o sí” del Presupuesto de la República, aun cuando los ingresos efectivos de TPE sean menores. En otras palabras, TPE está blindada de cualquier riesgo.

La cuestión es que ese contrato es “inmejorable” porque no se le puede mejorar, ya que la Cláusula 8.23 dice: “Las Partes declaran su compromiso de mantener a lo largo de todo el periodo de duración del Contrato el equilibrio económico-financiero de este”. Esto quiere decir que si, digamos, se quiere rebajar el “tarifazo”, TPE exigirá que se le compense con alguna otra medida para restablecer el equilibrio económico-financiero.

El contrato debe derogarse porque crea un monopolio privado, porque no habrá inversión fresca (TPE hará caja con las utilidades actuales) y porque se lesiona la competitividad de los exportadores piuranos y tumbesinos. Lamentablemente, apostamos doble contra sencillo que eso no lo hará este gobierno (sus ministros quejones no asumen su responsabilidad), por lo que la tarea queda pendiente.

(1) Ver un análisis detallado de todo el contrato en La República Lobbysta de Manuel Dammert, Lima 2009.


LA REPUBLICA

El debate debe continuar

Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

Sobre la despenalización del aborto en el Perú.

El preparativo de un viaje al exterior me impidió firmar una declaración difundida la semana pasada sobre la despenalización del aborto en casos de violación y cuando el ser en formación conlleve al nacimiento con graves taras, pero quiero aunarme a dicho comunicado resumiendo sus ideas principales, con las cuales estoy de acuerdo.

En relación con la propuesta de la comisión encargada de revisar el Código Penal sobre la despenalización del aborto existe una presión para que esta sea reconsiderada, lo cual se explica por la injerencia política de grupos conservadores que, dejando de lado los argumentos técnicos jurídico-médicos que respaldan esta decisión, sustentados en el derecho comparado e internacional, buscan imponer una posición confesional.

En una sociedad democrática, este debate debe recoger las distintas posturas existentes, pero las normas de carácter general y la implementación de políticas públicas requiere que se atiendan criterios de salud pública y de derechos humanos.

Argumentos jurídicos respaldan la decisión adoptada por la comisión. Los derechos fundamentales son el fin supremo de la protección del Estado, y en situaciones concretas existen colisiones entre derechos que deben ser atendidas.

Los supuestos de aborto en discusión son casos típicos de estas confrontaciones. Para resolverlas, la experiencia comparada ha determinado que la penalización del aborto implica una irrazonable preeminencia de uno de los bienes jurídicos en juego, la vida del concebido, y el consiguiente sacrificio absoluto de todos los derechos fundamentales de la mujer embarazada. El derecho no debe imponer a las personas obligaciones que impliquen un sacrificio de sus propios derechos.

Argumentos médicos respaldan la despenalización del aborto en los supuestos en discusión, pues la salud es un estado completo de bienestar no sólo físico sino mental y social. En los embarazos producto de una violación y cuando el ser en formación conlleve al nacimiento con graves taras, hay graves daños a la salud de la gestante que hacen inexigible que jurídicamente se obligue a continuar el embarazo. Además, existen opiniones mayoritarias en el gremio médico favorables a la ampliación de los supuestos de aborto legal en estos casos.

Por todo lo expuesto, se justifica la ampliación de los supuestos de aborto no punible en los casos de violación y cuando el ser en formación conlleve al nacimiento con graves taras físicas o psíquicas, en la imposibilidad de que el derecho exija a las mujeres acciones que menoscaban sus derechos fundamentales.


LA REPUBLICA

Educación y salud

Si el Perú quiere realmente avanzar hacia el desarrollo necesita invertir cada vez más en Educación y Salud.

La tarea no es imposible pero sí ardua y difícil. Porque no sólo se trata de destinar importantes recursos económicos –con perspectiva de mediano y largo plazo– sino que esa perspectiva se afiance sobre la estabilidad política, económica, social e institucional, a cuya construcción y consolidación hay que dedicar también importantes esfuerzos. Sobre todo de actitud y aptitud. Crítica labor para un país que debe responder a los retos del presente, respondiendo a la vez –con ímpetu– a los del futuro. Promover el vigor de las instituciones democráticas y del sistema que las cobija, mantener la estabilidad macroeconómica e incrementar el flujo de las inversiones, y desarrollar una política de inclusión social que extienda los beneficios del avance a todos los peruanos, es una grande, compleja y seria tarea.

Por ello es tan aleccionador lo que ha conseguido el Perú en materia de Educación y Salud. Algo que ha sido registrado por el reciente estudio de la ONU sobre nuestro país, que abarca desde 1990 hasta el 2008, periodo en el cual nuestra población se incrementó de 22 a 29 millones de habitantes.

En Educación el país ha logrado que el analfabetismo descienda en forma sostenida: del 18.1% registrado en 1991; 12% en el 2004; y 6% el 2008. Entre tanto, el número de alumnos inscritos en universidades se ha elevado de 368,000 en 1991 a 654,000 el 2008. En cuanto a la culminación de la educación primaria, indicador clave de desarrollo social, en particular en el medio andino y rural, la proporción de alumnos que terminan la primaria –entre las edades de 12 y 14 años– subió de 56% en 1994 a 77.7% el 2008, siendo ahora mayor el número de mujeres que cursan Primaria y Secundaria en el país. Todo ello en el marco de una profunda reforma que tiene como uno de sus pilares la elevación del nivel del magisterio.

En Salud, de otro lado, la mortalidad infantil en niños menores de 5 años disminuyó de 57% en 1990 a 18% el 2008; mientras que en ese mismo período la tasa de vacunación contra el sarampión subió de 60% a 90% entre la población infantil. Además, la mortalidad materna por 100,000 nacidos vivos bajó de 265 casos en 1996 a 70 el 2008, haciendo posible que el Perú adelante varios años de lo previsto metas fijadas para los países dentro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Todo este esfuerzo será consolidado y extendido en el marco de la aplicación gradual del Aseguramiento Universal en Salud iniciado en agosto pasado en las regiones más pobres del país.

Educación y Salud son las vigas maestras del desarrollo. Sostengámoslas todos con convicción y perseverancia, de tal manera que tengamos en ambos sectores políticas de Estado apoyadas resueltamente por la ciudadanía.


EXPRESO

El sexo del tribunal

Por: Mariella Balbi

Suponíamos que el Tribunal Constitucional era como los ángeles, no tenía sexo, era imparcial. La institución es relativamente joven, se creó bajo el fujimorismo, fue objeto de una ofensiva poderosa y penosa para traérselo abajo. El gobierno de Fujimori lo logró, “disolvió” el TC y hubo persecución política contra algunos de sus miembros. Luego, en regímenes democráticos, se supo que en el TC había favoritismo afectivo para ciertos contratos laborales. Hoy es cuestionado, entre otros, por el secretario general del Partido Aprista, Mauricio Mulder, quien considera innecesaria su existencia. Basta con la Corte Suprema, dice. Se piensa además que como el Parlamento elige a los miembros del TC los partidos políticos que los respaldaron tienen cierta representación en esta institución. Digamos que el TC no las tiene todas consigo en las altas esferas de la política.

Con el absurdo fallo sobre la píldora del día siguiente el TC ha perdido el respeto ciudadano. Muchos ni conocen su existencia y para quienes saben de ella condenan que haya prohibido que el Ministerio de Salud reparta de manera gratuita la atacada pastilla. Está penalizando a las mujeres pobres, que no tienen plata para comprar este medicamento. El TC, lego en leyes, ignorante en medicina y políticas públicas lleva a la práctica un prejuicio o respalda a un grupo contrario a la píldora del día siguiente. Definitivamente, Dios es peruano, tenemos a un grupo de juristas que son doctos en todo y ante la duda —solo de ellos, no de la ciencia— exigen que el Estado se les cuadre. Dios del alma, las mujeres de Perú, sus decisiones, sus deseos están en manos de un grupo de notables que las excluye de un derecho.

Sumido en el paroxismo, un miembro del TC ha dicho que quienes están a favor de la píldora de marras respaldan el aborto, nada más maniqueo. ¿Con qué derecho el TC puede definir la política de planificación de un gobierno? ¿Cómo así se arrogó esa prerrogativa? El mal está hecho, pero el Gobierno tiene que proteger a sus ciudadanas. La versión moderna del ojo por ojo tranquilamente puede ser: a leguleyada, leguleyada y media. Entonces proponemos, en nombre de las damas peruanas y de su aparato reproductor, que como el fallo absurdo del TC prohíbe la distribución gratuita de la píldora, esta se venda a diez céntimos en los puestos de salud y que se divulguen sus bondades de manera masiva para que nos beneficiemos de los avances de la ciencia. El precio también podría ser un céntimo, lo que vale el fallo del Tribunal Constitucional.


EL COMERCIO

Píldoras para sincerarnos

EL INCREÍBLE FALLO DEL TC

Por: Fernando Vivas

Primera píldora: El artículo 2 de nuestra Constitución dice: “El concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece”. Es a partir de este inciso que los conservadores buscan frenar todo avance liberal en materia de derechos sexuales y reproductivos.

En la agenda “ultra” está penalizar toda forma de aborto, incluido el terapéutico que hoy es legal; determinar judicialmente que la anticoncepción oral de emergencia (AOE) es abortiva y, por lo tanto, cancelar no solo su distribución gratuita como acaba de ordenar el TC sino su libre venta en el mercado; cuestionar, por extensión, a todos los métodos anticonceptivos que incluyan los componentes de la AOE mientras se hacen campañas sobre la presunta ineficacia del condón; oficializar el registro nacional del concebido que se creó en época del ministro Fernando Carbone; estigmatizar el sexo no procreativo. Ante nubes tan oscuras, qué digo, oscurantistas, es hora de un profundo debate constitucional para que el Congreso reforme ese inciso y precise que sus alcances limitan con los derechos reproductivos de las mujeres.

Segunda píldora: El argumento técnico conservador contra la AOE reposa en el posible efecto, además de inhibir la fecundación, que esta podría tener sobre la implantación del óvulo en el endometrio, o sea, luego de la concepción. Nuestro Colegio Médico y la Organización Mundial de la Salud (OMS) no se han detenido en esa duda remota y recomiendan su uso. Sucede que la doctrina farmacológica obliga a los laboratorios a dejar constancia de cualquier efecto colateral por más incierto que sea. Hay que ser sinceros y proporcionales: ese mistificado tercer efecto sobre un embrión apenas nacido, aun si se diera (no hay investigaciones que lo demuestren a carta cabal), no puede frenar una política que beneficia a mujeres pobres y en especial a las víctimas de violaciones. O se ignora de plano como ha hecho la OMS o se supera su debate con una legislación que despenalice el aborto.

Tercera píldora: Aquí no hay provida versus antivida, sino discrepancia entre quienes ponen el acento en la concepción y quienes lo ponen en la vida de las mujeres y el ejercicio de su libertad.

Cuarta: No es este el primer fallo del TC contra la marcha del Estado moderno. Acaba de golpear al INC con igual gravedad. Hay que refundarlo.

Quinta: A nadie le gusta el aborto ni el abuso de métodos de emergencia. Hay que prevenir los embarazos no deseados con educación sexual responsable.



EL COMERCIO

ALBA: organizando la fragmentación

¿MARCANDO LA PAUTA ECONÓMICA LATINOAMERICANA?

Por: Alejandro Deustusa Internacionalista

A pesar del importante esfuerzo de coordinación económica desplegado por el G20, las fuerzas fragmentadoras fortalecidas por la recesión se despliegan de manera más organizada. Estas, a su vez, influyen en el campo de la seguridad, retroalimentando las dinámicas de poder emergente desde el fin de la Guerra Fría.

Una de esas fuerzas es la del regionalismo “ecológico” sustentado en un nacionalismo sui géneris que se identifica como antagónica a la interdependencia global. En América Latina esa fuerza ha encontrado corporeidad en el ALBA, que acaba de realizar su séptima cumbre en Bolivia.

A falta de organización que la contrapese, ALBA acapara el diagnóstico político regional de la crisis económica. Y, en medio de la anarquía que neutraliza al Grupo de Río, al Mercosur y a la Comunidad Andina y del desequilibrio estratégico en el área, la ALBA pretende definir la agenda de la integración planteando, además, las bases de una alianza militar que confronta al sistema hemisférico de seguridad colectiva.

No satisfecha con haber contribuido a entrampar el proceso de integración vigente, el ALBA se propone reemplazarlo con uno alternativo: ALBA-TCP. Cuestionando ideológicamente los fundamentos de la integración de mercados con el oropel de la “solidaridad” y de la “cooperación” sui géneris, esa organización pretende cancelar lo que queda de la zona de libre comercio regional que la Aladi no ha sabido consolidar.

Al respecto, el ALBA ha diseñado dos instrumentos que, aunque destinados al fracaso, pueden tener hoy influencia desestabilizadora: El “tratado de comercio de los pueblos” (como opuesto a los acuerdos de libre comercio y de complementación económica vigentes en el área) y la empresa “grannacional” (en contraposición tanto a la empresa transnacional como a las irresponsablemente abandonadas empresas multinacionales andinas).

A este instrumental desarticulador del intercambio de bienes y servicios que se fundamenta en el cuasitrueque y la asignación estatal de recursos, se ha añadido uno financiero: el Sucre (Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos) para eliminar la dependencia del dólar y lograr independencia monetaria.

Aunque las economías dolarizadas del ALBA (como Ecuador) no podrán hacer mucho al respecto, el punto es que la iniciativa es parte de un movimiento general contra el predominio de la divisa estadounidense. A favor de la cancelación se han pronunciado desde el señor Zoellick (Banco Mundial) hasta Brasil, Rusia, India y China, los países BRIC (que, junto con otras potencias, plantean un medio de cambio más balanceado al estilo SDR). Mientras tanto, el dólar va perdiendo sitio en el comercio intrarregional asiático, lo ha perdido declarativamente en el intercambio argentino-brasileño (con efectos aun marginales) y ha sido cancelado, como es evidente, en el comercio intraeuropeo.

Si la debilidad del dólar poscrisis acarrea su sensato cuestionamiento como medio de cambio universal, otra cosa es el patrocinio de una corrida del dólar que generaría una crisis monetaria global. Si el ALBA plantea lo primero, quizás desea también lo segundo, a pesar de su dependencia de la divisa estadounidense.

Para salvarla de sí misma y de los planes de desestabilización militar que fragua, los estados latinoamericanos sensatos ya no pueden dejar hacer y dejar pasar.


EL COMERCIO

La economía más allá del plan de estímulo fiscal

A manera de balance, el ministro de Economía, Luis Carranza, ha defendido los resultados del plan de estímulo fiscal para enfrentar los estertores de la crisis internacional. Sin embargo, también ha debido reconocer que la inversión en nuevos proyectos no ha marchado al ritmo de lo esperado, debido a las debilidades del aparato estatal para administrar eficaz y eficientemente el gasto público.

Es claro que esta política contracíclica —orientada a gastar más en una época de menores ingresos— empezó muy tarde, cuando la crisis ya había estallado. En este sentido, es un avance que la inversión sea del 51% , aunque esos resultados revelan también que la capacidad del gasto del Estado tiene que mejorar.

Y es que si bien en el plan de infraestructura se han cumplido las metas —en proyectos de inversión el avance es del 40%, fideicomisos regionales 36%, continuidad de inversiones 34% y mantenimiento de carreteras 100%)—, en materia de los programas de reinserción laboral se ha avanzado un 3%.

Ante esto y frente a los vaivenes de la economía mundial, los analistas señalan en que no debemos ser pesimistas, pero tampoco complacientes respecto a la situación del país.

De un lado, consideran que si bien en el 2008 crecimos en 10% y este año apenas se llegaría al 2%, la economía no se ha encogido; es más, el PBI creció 0,25% en agosto.

De otro lado, no obstante, exigen que Estado gaste bien y sobre todo mantenga una política monetaria vigilante que examine con cuidado las consecuencias en el largo plazo de bajar las tasas de interés en el aumento del crédito. Asimismo, señalan el papel de los gobiernos regionales y locales, con una gran responsabilidad en la administración del gasto.

Renglón aparte es la caída de las exportaciones y de sectores como el manufacturero, que junto con la inversión privada contribuyen al PBI. Como hemos señalado en esta columna, el aporte del sector privado es fundamental para retomar un crecimiento sostenido, aun cuando es evidente que su participación se ha visto menoscabada este año por la crisis internacional y el próximo puede verse igualmente afectada por la coyuntura electoral.

Por ello, si bien el Perú será el único país de la región en terminar el año con cifras en azul, ello debería ser un estímulo para asumir las tareas que exige un desarrollo sostenible. Y es que, como otras naciones latinoamericanas, tenemos el reto de incrementar el ingreso per cápita, y no solo a niveles precrisis.

El Gobierno debe, pues, conducir a buen término el plan de estímulo fiscal, con los fondos disponibles, para devolver al país y a los diferentes agentes económicos la confianza que se necesita en el modelo económico.


EL COMERCIO

26.10.09

La confirmación

Está confirmado: mi hija va a confirmarse.
Está igualmente confirmado: a pedido suyo, no asistiré a su confirmación.
Debe entenderse que la confirmación de mi hija, junto a la de sus amigas del colegio, constituye una ceremonia religiosa en la que ella confirma su fe en las creencias, dogmas y supersticiones de la Iglesia Católica.

Debe suponerse que una persona solo puede confirmar unas creencias si antes creía en ellas. El acto de confirmarse en una fe religiosa solo tiene sentido si esa persona creía en dicha fe y ahora quiere dejar constancia de que lo que antes creía lo cree ahora con más certeza o con pareja certeza. La confirmación vendría a ser entonces, si entiendo bien, una celebración de las creencias religiosas de una persona, una manera de afirmar tales creencias, de confirmarlas, de aferrarse a ellas o de expresar que no le caben dudas al respecto.

Sin embargo, si esa persona no ha creído nunca en tales o cuales creencias religiosas, mal podría confirmarse en ellas. No puede uno confirmarse en una fe que no poseía. En tal caso, estaría iniciándose en esa fe, no confirmándose en ella.

Lo que está claro (y confirmado) es que mi hija va a confirmarse en la fe católica y por consiguiente en los mandatos morales de esa confesión religiosa.

Según fuentes relativamente confiables (la madre de mi hija), la decisión de confirmarse ha sido tomada libre y voluntariamente por mi hija, sin ninguna presión, coerción o manipulación ejercida por la familia o las amigas.
Como consecuencia de esa decisión (que puede que sea libre o que sea bajo presión, esto es materia de investigación), mi hija ha pasado un fin de semana lejos de casa, fuera de la ciudad, confinada en un retiro espiritual, bajo la celosa custodia de las señoras de una secta o cofradía llamada “Avanzada Católica”.

Desconocía que existiera dicha secta. No desconocía, desde luego, que existieran los retiros. De niño y adolescente me despacharon a no pocos retiros. Tengo un recuerdo avinagrado de ellos. Solo se hablaba de sexo y se prohibía el sexo y por consiguiente uno solo pensaba en sexo. Eran retiros para disuadir las apetencias sexuales o para posponerlas indefinidamente, pero en la práctica solo servían para estimularlas. Tan mala fue mi experiencia en dichos retiros, como mala fue mi experiencia con los señores vestidos de sotana que decían ser ministros de Dios y como tales se sentían urgidos a auscultar y hurgar en mi entrepierna en cumplimiento de sus tareas ministeriales, que, llegado el momento, decidí no confirmarme, un acto de rebeldía que provocó estupor en mis padres.

En mi caso, no confirmarme fue sin duda una confirmación. Confirmé mis dudas sobre la iglesia católica, confirmé que me sentía a gusto dudando de lo indudable, confirmé que mi lugar estaba en el de los marginales y los impíos y que no podía creer todas esas inflamadas ficciones religiosas que nos contaban los curas que luego venían a palpar mi zona urogenital (no menos inflamada que sus ficciones).

Como era de suponer, no recibí con alegría la noticia de que mi hija había partido a un retiro espiritual de “Avanzada Católica”, organizado con el propósito de entrenarla para su confirmación. ¿En qué dirección avanzaba o quería avanzar esa brigada de beatas asustadas de sus clítoris? ¿Llevaban armas filudas, además de sus lenguas? ¿Estaban dispuestas a morir pregonando la superioridad moral de la virginidad? Avanzaban, por lo visto, en dirección a mi hija, avanzaban dispuestas a conquistar a mi hija, a someterla, a subyugarla, a enlistarla en las filas de las damas de cuevas vitriólicas, ajadas, resecas, nunca horadadas, del batallón o regimiento purificador llamado “Avanzada Católica”. Avanzaban, pues, a secuestrar moralmente a mi hija.

Expresé mis reservas y temores, dije que me parecía una simulación que mi hija se confirmase en unas creencias en las que no creía, pero no hallé eco en la madre de mi hija, que me dijo que no todas las personas eran “traumadas” como yo. Comprendí de inmediato que la madre de mi hija, y su madre, y mi madre, querían (quieren) que mi hija se confirme no tanto por razones religiosas cuanto por razones frívolas o sociales: porque quieren que mi hija confirme que se parecerá a ellas y nunca, en ningún caso, a mí. Es solo lógico que tal cosa suceda. Sería insólito que las tres damas desearan, conjuradas, que mi hija se pareciera a mí y no a ellas. Pero yo, desde luego, quiero que mi hija se parezca a ella y a nadie más que a ella, y por eso me daba miedo todo esto de la confirmación, porque intuía que tal vez ella no estaba segura de confirmarse.

Cuando volvió del retiro, me dijo que la pasó regular, que no quería hablar del asunto.

A riesgo de ser majadero, le dije que la iglesia católica obliga a sus feligreses a no tener relaciones sexuales de ninguna índole hasta contraer matrimonio (religioso, claro está) y que una vez contraído dicho casamiento (previo pago por los servicios prestados), la ortodoxia católica prohíbe expresamente que el esposo recubra su colgajo viril con un preservativo o que la esposa tome píldoras anticonceptivas, del mismo modo que condena la masturbación antes, durante y después del matrimonio, como proscribe las relaciones sexuales entre adultos del mismo género. Añadí que su confirmación en la fe católica llevaba implícita la afirmación de que creía en esas reglas (quizá no antes, pero sí en el momento de confirmarse y hacer alarde de ello) y estaba dispuesta a cumplirlas, o al menos a intentar cumplirlas.

Mi hija me dijo que no creía en nada de eso, que esas reglas le parecían una tontería.

Le dije que si no creía en esas cosas, tal vez no debía confirmarse públicamente en ellas como si las creyera, puesto que en ese caso la confirmación sería una ceremonia frívola, histriónica, carente de verdadero sentido.

Mi hija me dijo que las cosas eran más simples de lo que parecían: si no se confirmaba, su madre y sus abuelas le harían la guerra; si se confirmaba, no habría guerra.

Le dije que me parecía perfectamente razonable simular una fe religiosa para salvar la vida o evitar una guerra y que su lucidez hubiera salvado millones de vidas en la historia de la humanidad.

Le dije también que estaba orgulloso de ella, pues había confirmado mis sospechas: su “confirmación” lo era no en la fe religiosa sino en su legítimo deseo de pasarla bien, de divertirse con sus amigas, de no defraudar a su madre y sus abuelas, de ser, en suma, una chica querida y popular.

Le pregunté si quería que la acompañase el día de su confirmación, ya sabiendo que era no una confirmación religiosa sino una en su astucia y su cinismo para el arte de la simulación, es decir una confirmación de que es mi hija y además una actriz natural.

Me dijo que, ya que se trataba de pasarla bien y usar a la iglesia como un lindo decorado para jugar a ser virtuosas con sus amigas, era mejor que me abstuviera de acompañarla, pues mi presencia en una iglesia le parecía peligrosa, inconveniente, “una mala foto”, esas fueron sus palabras.

No me pareció inútil decirle que mis creencias religiosas no tienen por qué ser siempre las suyas y que la fe es un asunto que concierne a la intimidad y que si ella decidiera abrazar tal o cual confesión religiosa, y abrazarla al punto de practicarla con fanatismo, y si esa confesión estuviera en entredicho con mis creencias o mi falta de creencias, yo seguiría amándola, porque ninguna religión, ficción o superstición (valga la redundancia) será nunca más importante que mi amor por ella y su hermana. Me pareció importante decirle que si ella se confirmaba en la fe católica porque de veras creía en esa fe, no tenía que mentirme, pues yo estaría de su lado, aun discrepando. Le dije por eso que, teniendo la alergia que tengo por la iglesia católica y por las iglesias en general (pero por la católica en particular), no dudaría en acompañarla en su confirmación si ella me lo pidiera, como no dudaría en llevarla al altar si decidiera algún día casarse ante la iglesia católica (Dios no lo quiera). Le dije, en resumen: mi iglesia eres tú y mi diosa eres tú y haré por tanto lo que tú me pidas.

Creo que le gustó que le dijera eso, porque se sintió más en confianza para rogarme que de ninguna manera me asome al templo el día de su confirmación.
De modo que la confirmación de mi hija ha venido a confirmar unas cuantas cosas: primero, que los retiros siguen siendo odiosos como lo eran ya en mi tiempo; segundo, que ella no cree en lo que dice que cree y no puede por tanto “confirmar” que cree en lo que antes no creía; tercero, que mi hija es lo bastante despierta como para hacer lo que más le conviene, y si lo que más le conviene es fingir o exagerar en público sobre ciertas creencias religiosas, no tiene el menor reparo en entregarse gozosamente a dicha simulación; cuarto, que es una actriz consumada; y quinto, que mi hija y yo hemos confirmado estos últimos días que nos queremos sin necesidad de que ningún cura, pastor o predicador nos lo confirme en una ceremonia religiosa.
La confirmación de mi hija ha servido, entonces, para confirmar cuánto nos queremos ella y yo, y cuán dotados estamos para el histrionismo puro.

PD. Atentos saludos a “Avanzada Católica”. Que sepan que estamos en guerra y que no desmayaré hasta neutralizar y repeler sus avances ni descansaré hasta que mis libros se lean en sus retiros.


jaime bayli

La foto de mi padre

Cuando mi padre murió hace casi tres años, no sentí nada parecido a la tristeza. Sentí un alivio profundo y una tranquilidad culposa.

Mi madre me llamó al celular a las cinco de la mañana para darme la noticia. Estaba llorando. Mi padre había muerto en sus brazos y le había pedido que me diera un abrazo, el abrazo que él no pudo darme, o eso fue lo que me dijo mi madre.

Yo había dejado el celular prendido porque sabía que mi padre no pasaría de esa noche. Pude ir a la clínica a acompañarlo en sus últimas horas, pero varios de mis hermanos estaban con mi madre en el cuarto, y no me pareció una buena idea ver morir a mi padre. Además, esa madrugada yo venía saliendo de la televisión, había terminado el programa, estaba en terno y corbata, y quería estar a solas, en silencio.

Antes de que mi madre me llamase, sentí que alguien me tocaba la espalda, dándome dos palmadas (yo estaba durmiendo tendido bocabajo). Desperté sobresaltado, pensando que había un intruso en la habitación. No había nadie. Pero con seguridad alguien me había tocado. Minutos después, sonó el celular y mi madre me confirmó la muerte de mi padre. No soy creyente, pero tal vez mi padre me tocó la espalda aquella noche para despedirse de mí.
Mi madre estaba tranquila en el teléfono, ya todos sabíamos que la muerte de mi padre era inminente. No lloré. Regresé a la cama y seguí durmiendo. Sabía que si no seguía durmiendo, terminaría llorando, y no quería llorar, no quería llorar por mi padre. Por eso me obligué a seguir durmiendo. Tomé unas pastillas y dormí hasta el mediodía, temeroso de que alguien me tocase la espalda de nuevo.

Aquella tarde de diciembre pasé por la casa de mi madre y contemplé a mi padre muerto dentro de un ataúd instalado en el comedor. Estaba de traje y corbata, muy elegante, y le habían puesto su Rolex preferido. Se veía apuesto y sereno, como si estuviera cómodo allí, a pesar de la sañuda devastación a la que el cáncer lo había sometido.

He visto fotos de mi padre de joven y era muy guapo. Fumaba, andaba en moto, era corpulento, vestía pantalones vaqueros apretados, pasaba por ser el James Dean de la ciudad. Nunca imaginó que su hijo mayor, el que llevaba su nombre, le saldría tan distinto a él. Yo odiaba todo lo que a él le gustaba: las pistolas, los revólveres, las escopetas, las motos, los safaris, las linternas, los relojes de lujo, los cuchillos, las borracheras, las rancheras, las marineras. Y él me odiaba, o me detestaba, o me tenía una cierta alergia, porque no era tan despistado como para no darse cuenta de que le había salido un hijo mariquita, y para colmo de males, su hijo mayor y el que llevaba su nombre. Tal vez por eso, para desahogar la rabia o la frustración, o porque simplemente nunca fue bueno controlando su lado animal, tuvo siete hijos más, todos hombres, todos heterosexuales que se sepa, aunque nunca se sabe bien (o yo nunca he sabido bien ser una cosa o la otra).

Miré a mi padre muerto, finalmente muerto, finalmente derrotado, y no sentí nada. Me había despedido de él unos días antes, en la clínica, cuando ya estaba inconsciente y yo no sabía si me podía escuchar. Le di un beso en la frente, le dije que había sido un buen padre, lo tomé de la mano y besé su mano. Fue un gesto cortés, una despedida caballerosa. No me emocioné ni sentí que estuviera diciendo rigurosamente la verdad (pero a veces la cortesía consiste en escamotear la verdad). Porque conmigo no fue un buen padre o no pudo serlo o su padre lo programó para que repitiera los abusos que él padeció y de los que nunca se recuperó.

Puedo entender que me insultase y en ocasiones me pegase con una correa: era comprensible que, estando borracho, y teniendo tantos hijos díscolos y chillones, y arrastrando esa cojera desde niño, odiase al mundo y, en particular, a su hijo marica o amariconado o amanerado; lo que no puedo entender (o perdonar) es que me humillase en presencia de sus amigos, riéndose todos de mí como unas hienas: esas burlas envenenadas, esos apodos desdeñosos con los que me llamaba, las cosas que les contaba a su amigos, haciendo escarnio de mí (por ejemplo, que me gustaba escuchar el programa Ovación de Pocho Rospigliosi, o que me gustaban las canciones de Julio Iglesias, o que me gustaba la canción Don Diablo de Miguel Bosé), me parecían una traición. Que mi padre se deleitara empequeñeciéndome ante sus amigos me dolía más que cualquiera de sus correazos. Y que sus amigos, esos pusilánimes, esos mequetrefes, se rieran junto con mi padre, rebajándome, ridiculizándome, celebrando lo afeminado e idiota que yo les parecía, encendía una llamarada en mi estómago, un fuego que nunca acabaría por extinguirse, y me hacía pensar que algún día me vengaría de todos esos mediocres de pacotilla, que algún día esos gallinazos que se reían de mí sabrían bien quién era yo, quién era capaz de volar más alto.

En casa de mi madre, al lado del ataúd donde empezaba a corromperse el cadáver de mi padre, la gente me daba el pésame. Nadie sabía bien cómo darme el pésame. Algunos decían “mis condolencias” o “mis más sentidas condolencias” o “mi sentido pésame” o “te acompaño en tu dolor”. Todo me parecía falso, no solo por el modo en que lo decían, sino porque algunos de los que me daban las condolencias eran los mismos gallinazos que treinta años atrás se habían reído de mí, en complicidad con mi padre (ahora los gallinazos tal vez sabían quién volaba más alto y me saludaban con respeto, al tiempo que yo los miraba como si fueran translúcidos, como si no existieran).

Yo no sentía ningún dolor, en todo caso sentía un alivio considerable. Podía respirar mejor. Era como si me hubieran quitado un peso de encima, un lastre que casi acabó por hundirme en el pantano con lagartos y caimanes que fue la vida con mi padre. Ahora podía caminar tranquilo, el viejo ya no seguiría diciéndome que mis libros eran una basura (la última vez que me lo dijo fue en presencia de su buen amigo, el gran Pepe Valle Riestra: dijo que cierta novela mía le había parecido deleznable, al punto que la había dejado, disgustado, tras las primeras páginas, y enseguida pasó a elogiar sin reservas una novela que Pepe había escrito) y que mis programas eran una vergüenza (la última vez que me lo dijo fue en la clínica, y cuando lo conté en una crónica, se enfureció conmigo porque había revelado que estaba enfermo) y que la familia estaba asqueada, abochornada, harta de mí.

Al día siguiente les pregunté a mis hijas si querían ir al funeral de mi padre. Me dijeron que sí, que les daba curiosidad. Nunca habían asistido a un funeral. Aunque a duras penas conocían a su abuelo muerto, querían fisgonear el mórbido espectáculo. Por eso fuimos al sepelio en el sur.

Subimos a la camioneta mis dos hijas, dos empleadas domésticas y yo. Mi hija menor no estaba contenta con su vestido. Quería otro vestido, uno más lindo, uno que le quedase mejor. Nos detuvimos en un centro comercial, el Jockey Plaza, y compró un vestido que le pareció apropiado para la ocasión. Luego conduje a toda prisa, tan rápido que las empleadas iban asustadas, pidiéndome que bajase la velocidad, vaya más despacio, joven Jaime, que nos vamos a morir toditas machucadas y nos van a enterrar antes que a su papito.

A medio camino en la autopista al sur, sobrepasamos la caravana de autos que seguían al vehículo de la funeraria que llevaba el cadáver de mi padre. Mis hijas parecían contentas y yo también. Escuchamos canciones de Coti, de Calamaro, de Drexler, de Julieta Venegas. Mi padre estaba muerto, rumbo al cementerio, y, sin embargo, era un día feliz.

En el cementerio, mis siete hermanos cargaron el ataúd. Yo me mantuve distante, como distante me mantuve durante tantos años sin hablar con mi padre. Mis hermanos me miraron con severidad, reprochándome esa última, predecible deserción. Pero yo no quería cargar a mi padre porque ya había soportado esa carga durante cuarenta años y ahora sentía que me tocaba descansar. El cura habló las pomposas zarandajas de siempre y nadie pareció entender nada ni prestarle siquiera atención. Algunos de mis hermanos lloraban. Yo me sentía tranquilo y hasta risueño, tomado de la mano por mis hijas, que se veían preciosas.

Antes de que empezaran a echar tierra sobre el ataúd de caoba, mi madre y mis hermanos se acercaron y dejaron flores. Sentí que debía estar a la altura de la refinada hipocresía en la que se me educó. Me acerqué, besé el ataúd y me retiré con gesto adusto, simulando una tristeza profunda. Pero no estaba triste. Era solo una demostración de mi talento histriónico.

De regreso en la camioneta, mis hijas y yo cantamos algunas canciones de Coti y Calamaro y sentí que una extraña forma de júbilo o euforia se había apoderado de nosotros, como si un veterano enemigo se hubiese marchado para siempre, como si hubiese conseguido ganar la guerra más despiadada, como si por fin hubiera derrotado a un adversario que en algún momento me había parecido indestructible, invulnerable.

No he vuelto al cementerio ni volveré. No he rezado por mi padre ni rezaré. No creo que volveré a verlo y ciertamente no tengo ganas de verlo y si volviera a verlo en otra vida quizá fingiría que no lo conozco. Tengo en la casa de Miami una foto suya que me regaló mi madre. Mi padre aparece sonriendo. Es por eso una foto falsa, forzada: así nunca me sonrió a mí. Ese señor que sonríe con aire beatífico no es mi padre, o no es el que yo recuerdo. Ahora que estoy mudándome a Bogotá, tal vez debería deshacerme de esa foto.


peru 21

Estás enfermo

Parecería comprensible que una persona mediocre sueñe con una vida mejor. Se diría que son pocas las personas que se saben mediocres y se resignan a ser mediocres y encuentran un cierto mórbido placer en sentirse mediocres, fracasadas. La mayor parte de las personas mediocres no saben que son mediocres y creen que están pasando por una fase temporal de mala fortuna y están seguras de que pronto dejarán de ser mediocres (es solo una mala racha) y tendrán el éxito que creen merecer (pero que con seguridad no merecen y no van a alcanzar). Esa pujanza de los mediocres suele ser el origen de las catástrofes, desgracias e infortunios que los hundirán en unas vidas aún peores de las que no estaban resignados a vivir, a no ser que el mediocre sea lo bastante sabio como para quedarse tranquilo, disfrutando si cabe de su medianía, aceptando que la suya es y será una suerte chata y gris.

Parecería menos comprensible que una persona exitosa (si medimos el éxito como se mide en estos tiempos: en fama y fortuna y libertad para hacer con tu vida lo que te dé la regalada gana) sueñe con una vida distinta y todavía mejor de la que ya vive. Las personas exitosas no podrían ignorar que son exitosas. Por lo general, son lo bastante perspicaces para advertir, comparándose con los demás, y comparándose con lo que ellas fueron tiempo atrás, que han tenido éxito, que han sobresalido, que han descollado entre sus pares. Son pocas las personas exitosas que no son conscientes de su éxito. Sin embargo, la mayor parte de ellas suelen creer que se merecen el éxito y mucho más: soy famoso y tengo plata y hago lo que quiero porque me lo he ganado gracias a mi indiscutible talento, que es un talento superior. Es infrecuente encontrar a una persona que te diga: no me explico mi éxito, no lo merezco, tiene que ser obra del azar, de la pura casualidad, de la buena suerte: tengo éxito no gracias a mí, sino gracias a que alguien tiró los dados y cayeron a mi favor como podrían haber caído en mi perjuicio y en ese caso sería un mediocre, un fracasado más.

Podemos suponer entonces que la mayor parte de los mediocres no saben que son mediocres y sueñan con una vida exitosa (que creen merecer, que está por venir, ya vendrá la buena racha) y que la mayor parte de los exitosos saben que son exitosos y sin embargo sueñan con una vida aún más afortunada. Uno se pregunta quién es más peligroso, quién más odioso: si el mediocre obstinado en triunfar o si el exitoso inconforme y ávido de más glorias y recompensas. Ambas son, me parece, enfermedades de nuestro tiempo, pero la primera parecería una enfermedad menos estúpida, porque quienes la padecen son un poco tontos y no tienen la culpa de lo que hacen o de lo que se imaginan, mientras que la segunda es una enfermedad viciosa, altamente tóxica, y en cierto modo despreciable, porque quienes la padecen han elegido contagiarse de ella, se han enfermado a sabiendas, se han enfermado porque se aburrían de estar saludables y ya bastante ganadores.

He notado últimamente que la gente famosa y exitosa no está contenta, no se encuentra satisfecha, no sabe estarse quieta y quiere hacer con su vida una cosa distinta de la que ya hace tan bien y que además le ha procurado tan buen provecho económico. Esto no lo entiendo y me provoca un cierto desasosiego. No entiendo por qué tanta gente tocada por la gracia y la fortuna no se queda tranquila con el desmesurado éxito que ha alcanzado y trata de disfrutarlo un poco y a ser posible con la debida discreción. Pero tal cosa no parece posible en estos tiempos en los que nadie está contento con la suerte que le ha tocado en gracia: los mediocres quieren una vida distinta (quién podría condenarlos) y los exitosos también (quién podría compadecerse de ellos), y en ese afán se les escapa a todos el sosegado goce de los días, el disfrute modesto de las pequeñas o grandes cosas que de momento se poseen.

Esta parecería ser la enfermedad de los tiempos que corren: la depredadora ambición de querer tenerlo todo y de inmediato y a cualquier precio, y cuando ya parece que lo tienes todo, querer ser otra persona todavía más exitosa, cambiar de oficio, demostrar que tu talento no tiene límites y que puedes triunfar en lo que te propongas, en lo que te salga del forro, en lo que te encapriches por pura vanidad. Tal conducta inmoderada es terrible y cruel, porque entraña una humillación a los mediocres, quienes, como es lógico suponer, repudian que los exitosos les machaquen una y otra vez que sus talentos son infinitos y que ellos, los mediocres, son y serán siempre infinitamente mediocres, incapaces de llegar a la cima y ponerse a hacer piruetas, acrobacias y toda clase de mohínes disparatados como los que hacen los exitosos inconformes. La venganza de los mediocres consiste en rechazar ofuscados la insolente pretensión de que el éxito es una carrera atropellada, infinita, y pasar a detestar (e incluso a odiar y querer matar) a los que antes admiraban. El mediocre termina odiando al exitoso a quien antes admiraba porque piensa: no permito que seas tan abusivamente exitoso, no permito que me humilles recordándome que tú tienes tantos talentos y yo ninguno, que la suma de tus éxitos sea el inventario de mis fracasos.

Veo con alarma que a las personas más incautas las están haciendo creer que si desean con suficiente tenacidad una cosa, el universo conspirará para que la consigan y sin duda la conseguirán. La conseguirán, les dicen, porque la merecen, porque han nacido para tener éxito y nada ni nadie les impedirá alcanzarlo: tú puedes, sí se puede, piensa en grande, no desmayes, sal a conquistar el mundo y lo harás tuyo. Lamento discrepar. No, no se puede, o tú no puedes, no lo intentes siquiera, no vas a conseguir siempre lo que más imprudentemente deseas. Mi experiencia es que el universo conspirará, si acaso, para que no lo consigas. Yo deseé con obstinación ser un hombre y nadie conspiró para que pudiera serlo y desde luego no pude serlo cabalmente.

No entiendo por qué las personas que han llegado a la cima de una gran montaña de pronto se encuentran insatisfechas, ansiosas, necesitadas de trepar más alto todavía, y entonces descienden por un despeñadero peligroso y escalan otra montaña más alta y empinada, preñada de riesgos. Desde luego, y como era previsible, muchas tropiezan y caen en tal empeño y quedan malheridas, pudiendo haberse quedado tranquilas en la cúspide a la que habían llegado.

No escribo estas cosas porque se me acaban de ocurrir: las escribo porque las he visto.

He visto a una cantante que ha conquistado el mundo decir que ahora quiere ser actriz y conquistar el mundo de nuevo y ganar todos los premios posibles como actriz, puesto que ya ganó todos los premios posibles como cantante.

He visto a un escritor que ha conquistado el mundo con sus prodigiosas técnicas de hechicería narrativa subir al escenario para demostrar que también puede ser actor, un actor acartonado y soporífero que relata con memoria portentosa lo que otros han escrito y él recita ante los ojos arrobados, lánguidos, de una bella dama a la que tal vez quisiera conquistar (ya que no va a conquistar al público, que disimula sus bostezos, aplaude por cortesía y sale del teatro como si hubiera salido de una prisión).

He visto a un cantante famoso decir que no le basta con tener un avión privado, pues lo que ahora necesita (y con urgencia) es un avión más grande y espacioso en el que pueda tener una cama king size para él y camas pequeñas para sus invitados.

He visto a un hermano millonario pedirle a mi madre todos sus ahorros para invertirlos en negocios de alto riesgo, sin que los demás hermanos se enterasen de que mi madre había vaciado sus cuentas bancarias para saciar la codicia, al parecer insaciable, de su hijo.

He visto a mis amigos de toda la vida decirme que debo aprovechar la relativa comodidad que me han dado veinticinco años dedicados mercenariamente a la televisión para dar el salto a la política y postularme a Presidente de la República del país en el que nací y en el que elegí no vivir y en el que, seamos francos, preferiría no vivir.

He visto todo eso y sigo sin entender por qué somos incapaces de quedarnos tranquilos y agradecidos con lo que ya tenemos (que no es poco y suele ser más de lo que merecemos). Sospecho que buena parte de los males que padecemos tienen su origen en esa curiosa enfermedad de nuestro tiempo: la de no saber estarnos quietos y a gusto con lo que ya tenemos, con lo que ya somos.

Como casi siempre queremos ser una cosa distinta de la que somos, una cosa mejor de la que ya somos (lo que a menudo acaba convirtiéndonos en una peor), la muerte parece un acto de estricta justicia, que debería complacer a todos, a los exitosos y a los mediocres por igual: no estabas contento con lo que tenías, pues ahora no lo tendrás más y serás algo distinto: un cadáver.

Tal vez no sea exagerado decir entonces que los que persiguen el éxito más terca y obsesivamente acaban propiciando su propia muerte, o cuando su menos su propia infelicidad, que es una manera de seguir vivos estando ya muertos.

jaime bayli

Jaime Bayly: "Soy escritor y presidente en el exilio"

Política Dom. 25 OCT '0

El polémico conductor de TV viene jugando con su posible candidatura a la Presidencia desde hace meses. En esta entrevista hace algunas precisiones sobre sus propuestas y sus eventuales competidores.


Por Emilio Camacho

¡Dispara! Como buen francotirador, Jaime Bayly exige que se le acribille a preguntas cuando se le entrevista. Y claro que lo hicimos, pero después de enviarle tres ráfagas de interrogantes, Bayly se mantuvo en pie. Es la suerte de quien se cree presidente desde chiquito.

¿En realidad quiere ser presidente? ¿Por qué? ¿Qué le hemos hecho?
No quiero ser presidente. Ya soy presidente. Desde chico soy presidente, solo que los peruanos no se han enterado.

¿Cómo que ya es presidente?
A mí me dijeron de chico que yo había nacido para ser presidente, y yo me lo creí. Desde entonces me he sentido presidente en secreto y luego en el exilio.

Una encuesta sobre el perfil del próximo presidente dice que los peruanos votarían por una persona de 40 a 50 años, mujer, economista, con experiencia en el sector público y privado. Usted solo llena uno de los requisitos, ¿siente que va con desventaja?
Yo diría que lleno un requisito y medio.

Ha dicho que Enrique Ghersi, Fernando Berckemeyer, Alfredo Bullard y Pedro Pablo Kuczynski integrarían su gabinete, ¿ya tiene los nombres de los otros 13 ministros?
Trece son muchos ministros. Hay que hacer una poda. Si hay una ministra de la Mujer, ¿por qué no hay un ministro del hombre?

También ha afirmado que no presentará candidatos al Congreso, ¿cómo haría para aprobar sus reformas?
El Congreso es la Casa Matusita. Está lleno de almas en pena, de criaturas fantasmagóricas. Habrá que gobernar por decreto. Y uno de los primeros decretos presupuestales será que los congresistas no ganen un centavo ni tengan los escandalosos privilegios de los que abusan ahora.

De acuerdo, pero los candidatos al Congreso muchas veces financian la campaña de los candidatos a la Presidencia. Sin candidatos al Congreso, ¿cómo financiaría su campaña?
No sé. Con mi plata, supongo. No me gusta pedirle plata a nadie.

¿Realmente cree que las Fuerzas Armadas deberían desaparecer?
Sí, por supuesto. Costa Rica lo hizo hace medio siglo. Nadie la ha invadido ni ha tenido guerras ni golpes militares. Un país pobre puede (y debe) vivir sin ejército. La plata que gastamos en armas hay que gastarla en educar bien a los niños pobres.

Si las Fuerzas Armadas desaparecen, ¿qué haríamos con todos los suboficiales y oficiales que ya existen?
Pasarían a ser policías, si así lo desean, o se jubilarían y recibirían una indemnización si lo prefieren.

Supongamos que no logre inscribir una organización política y tampoco vaya en alianza con otro partido, como probablemente ocurra, ¿por quién votaría en 2011?
No sé. Es muy pronto para saberlo. Lo decidiré el día de la elección, si estoy vivo el día de la elección.

Si usted no gana, su propuesta para poner la educación pública al nivel de la privada se perdería. ¿Aceptaría ser ministro?
No. Yo soy escritor y presidente en el exilio. No se puede ser escritor y ministro. Hay un conflicto de intereses éticos y estéticos.

¿Cómo mejoraría la educación?
Construyendo colegios y contratando buenos profesores, bien pagados, que enseñen en las escuelas públicas. De nada sirve construir un buen colegio si los profesores son mediocres. En los colegios públicos hay que tener profesores igual de buenos que en el Roosevelt o el Markham. Hay que pagarles igual.

¿Cuánto del PBI destinaría a educación?
No sé. Todo lo que se pueda.

Eso de “todo lo que se pueda” suena a las respuestas que le daba José Luis Risco cuando usted le preguntó por los presidentes de otros países…
Usted me preguntó por un porcentaje. Yo no quiero atarme a un porcentaje. ¿Normalmente un padre de familia fija un porcentaje inamovible para la educación de sus hijos? No. Se elige el mejor colegio, no se fija un porcentaje.

¿Ollanta Humala sigue siendo la peor de las opciones para el 2011?
Peor sería su hermano Antauro.

A excepción de lo que ocurrió con Alan García en la segunda vuelta de 2006, los candidatos que ha apoyado no han tenido éxito. ¿Es por eso que comprometió su apoyo a Keiko Fujimori, porque quiere que no gane?
Keiko es mi amiga. Le deseo suerte. Me cae bien. Eso no significa necesariamente que votaré por ella. Pero si gano, indultaré a su padre por razones humanitarias.

¿Las razones humanitarias pesan más que los cargos por corrupción que el propio Fujimori acepta?
¿El Perú del año 2000 era mejor o peor que el de 1990? Si usted piensa como yo, que el Perú en el año 2000 era un país menos inhabitable que el país en ruinas que dejó Alan en 1990, entonces habría que aceptar razonablemente que, siendo corrupto, el señor Fujimori hizo algunas cosas buenas que, puestas en la balanza, terminan pesando más que las cosas malas, horribles que sin duda perpetró. Y en 2011 sería ya un anciano y habría pasado varios años en la cárcel: me parece suficiente castigo.

¿Lourdes Flores debería postular de nuevo a la Presidencia o sería mejor candidata a la Alcaldía de Lima?
Yo creo que Lourdes debe ser candidata a la Presidencia. Alguna gente dice que está quemada. ¿No decían eso de Alan García cuando estaba en París?

¿Y cree que ella ya aprendió a escoger mejor a los personajes de su entorno?
El problema con Lourdes es que no tiene entrenamiento en escoger gente cercana porque nunca ha tenido que escoger novio o novia o esposo o concubina. Como no se ha ejercitado en eso, se equivoca mucho con la gente. Pero lo hace de puro cándida. Es la Cándida Eréndira de la política peruana.

¿Qué piensa de una nueva victoria electoral de Alejandro Toledo?
No es improbable. No hizo un mal gobierno. Si el pueblo lo elige, habrá que desearle suerte.

¿Le desea suerte? ¿No cuenta para nada el perfil frívolo que Toledo se ha construido a pulso?
Yo le deseo suerte a todo el mundo, pero más suerte me deseo a mí mismo. El problema con Toledo no es que sea frívolo. El problema es que si te preguntan cuántos hijos tienes, deberías ser capaz de responder. Y él hasta ahora no lo tiene claro, creo. No tiene dos hijas. Tiene una hija y fracción. Eso no es serio.

¿Por qué el voto en blanco ha dejado de ser una opción? Y por favor, no me responda que ha dejado de serlo porque usted es candidato.
Yo no soy candidato. Yo soy presidente en el exilio. No necesito ser candidato para seguir ejerciendo la presidencia itinerante. El voto en blanco es siempre una opción respetable. Pero el voto debería ser libre, voluntario, y no un acto que muchos peruanos cumplen a regañadientes, solo para no ser multados.

¿Qué piensa del aborto?
Cada mujer adulta debería ser libre de decidir, ante su conciencia, si quiere o no ser madre. No es una decisión que yo ni nadie debería tomar por ella misma. Si los hombres pudiéramos quedar embarazados, le aseguro que el aborto sería legal en todo el mundo (y hasta el octavo mes de embarazo).

En sus columnas habla de un hombre que perdió un hijo por pedir a su esposa que aborte, ¿es su caso?
No.

El valor de la vida

Es importante reflexionar sobre lo que viene ocurriendo en el Perú, con respecto a los accidentes de tránsito y más importante aún, es comprometernos con la posibilidad de influir contundentemente en la solución a este problema de carácter humano que nace a partir de un accidente, sea este de menor o mayor cuantía. Hay algo que está por encima de estos graves y atendibles hechos humanos y no podremos evitarlos en la medida que no se inicie profundamente y desde las mismas entrañas de la colectividad un proceso que involucre directamente a la educación vial en la niñez, la juventud y en la población adulta, con comprometidas y sostenibles campañas de prevención en seguridad vial. Sin educación vial es difícil de lograr el cambio cultural que se requiere y sin la participación del Estado a través de autoridades comprometidas de las instituciones privadas y de la comunidad se convierte en casi imposible. En los centros de educación básica, superior y técnica se debe instaurar como asignatura obligatoria la educación vial, como es en otros países que desde la niñez empiezan a internalizar los fundamentos básicos de la percepción del riesgo, el valor y respeto que le debemos dar a la vida y cuando ingresan a la adolescencia y juventud, la internalización de la normatividad y seguridad vial…a trabajar funcionarios del ministerio de Educación…. El valor de la vida no es una frase llena de retórica, es más que eso, es el derecho fundamental a la calidad de vida de los seres humanos que nos lleva a considerar este hecho como irrenunciable y justo. Debemos dejar huella en nuestra colectividad sobre el valor de la vida, para mitigar los accidentes producidos por seres humanos contra otros seres humanos.


LA PRIMERA

La orden de disolver Aidesep

En una crónica que está circulando en la red, el notable antropólogo peruano Stéfano Varese, autor de La sal de los cerros. Resistencia y utopía en la Amazonía peruana (Lima, 2006, Fondo Editorial del Congreso del Perú), un estudio fundacional de la etnografía peruana, expresa su asombro de que cuarenta años después de la promulgación de la ley 20653, de Comunidades Nativas y Promoción Agropecuaria de la Selva, “una de las leyes más progresistas y avanzadas del continente”, el Perú del 2009 haya retrocedido tanto en la reivindicación, reconocimiento y justicia con los pueblos indígenas.

Cuando el destacado estudioso de las culturas indígenas del Perú y México exteriorizó su consternación sobre la situación dramática de los pueblos indígenas amazónicos aún la Procuradora Pública del Ministerio de Justicia, doctora Lourdes María del Carmen Rivera Santander Medina, no había recibido la orden de solicitar la disolución de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) porque “esta organización viene infringiendo flagrantemente sus propios principios al venir realizando acciones que contravienen el orden público y el estado de derecho”.

Como Varese, la opinión pública nacional e internacional no encuentra explicación racional a este acoso y feroz ensañamiento del gobierno contra los pueblos indígenas amazónicos. Mi hipótesis, formulada desde que se inició esta especie de “correría” como la que efectuaban los caucheros contra los indígenas en la Amazonía, es que el doctor García no perdona y no perdonará nunca a los pueblos indígenas el descalabro político que le infligieron éstos en los meses de mayo y junio de este año.

Para eso, para cobrarse la venganza “ojo por ojo y diente por diente” el gobierno ha armado una maquinaria de guerra judicial, económica y política que funciona las 24 horas del día en todo el país. La orden que ha recibido la Procuradora Pública del Ministerio de Justicia para disolver Aidesep es apenas una de las acciones del aparato de demolición.

La otra es la denuncia formulada por un juez de Yurimaguas contra el apu Bladimiro Tapayuri Murayari, el coordinador de la mesa 2. Tapayuri es inflexible en la defensa de los derechos indígenas y esa actitud es intolerable para el gobierno. La maquinaria también está apuntando a Carlos Navas, alcalde de Imacita e influyente líder de la causa indígena. Sus 7 proyectos de obras con código SNIP han sido totalmente paralizados por Óscar Altamirano Quispe, el presidente regional de Amazonas.

Los apus saben que el gobierno irá hasta el final para disolver Aidesep. Pero saben también que nunca podrán disolver la unidad y la resistencia indígena que ha prevalecido a través de los siglos sobre todos sus opresores


LA PRIMERA

Las cuentas del tío

Jorge del Castillo es un tío ejemplar. Es al mismo tiempo un paradigma de aprista. Entrará en la historia como un compañero dispuesto a enriquecer, literalmente, la nómina de los nuevos ricos, sobre todo si son sus parientes.

Sabido es que sus hijos también son unas joyas.

No es sólo cuestión de su nuera Patricia Lozada, contratada, sin que nadie pueda explicar por qué, como directora de la Oficina de Control de Drogas (Ofecod) con el modesto sueldo de diez mil soles mensuales. No se le conoce trabajo o estudio en ese campo; pero tiene un mérito insoslayable: está casada con Miguel del Castillo, hijo del dirigente aprista.

Por otra parte, Roxana Haas, hermana de la esposa de Del Castillo, trabaja en el consulado del Perú en San Francisco, con un sueldo alto, a pesar de que no sabe nada sobre las funciones a su cargo. Lo malo no es que trabaje allí, sino que trata muy mal a los connacionales, tal como ha sido denunciado en la prensa estadounidense en español. Su sueldo en dólares supera el de diplomáticos de carrera; pero, en fin, no es poco mérito el ser cuñada del ex premier, un hombre con tan buenos vínculos en Washington y en San Francisco. Ella se desempeña como asesora administrativa del consulado en San Francisco.

La señora Haas percibe mensualmente 21,690.56 soles, que traducidos al cambio significan alrededor de siete mil dólares.

Según informe de Jorge Castañeda Méndez, embajador del Perú en Estados Unidos, doña Roxana fue nombrada para el cargo el 26 de junio de 2002, es decir, en la época de Alberto Fujimori. Cesó el cuatro de junio de 2006; pero el 19 de julio de 2006, en vísperas de la asunción del poder por el Apra, fue restituida en su puesto.

El Apra es el partido de los nuevos ricos, puestos al servicio de los ricos antiguos y las transnacionales. Cada acceso al poder ha significado para los apristas el asalto a la planilla fiscal.

Esa fue la interpretación que ellos dieron a la frase de Víctor Raúl Haya de la Torre en el mitin del reencuentro, en 1945, en la plaza San Martín: “No queremos quitarle la riqueza a quien la tiene, sino crearla para el que no la tiene”. Le faltó agregar: siempre y cuando tenga carné del partido.

El Apra fue en sus inicios, en los años 20 del siglo pasado, un movimiento a la vez político y ético. Todavía en los años 30 de esa centuria fue una organización de combate, rebeldía y honradez. Por eso la prohibieron, persiguieron y asesinaron.

Hoy, una generación que no conoció prisión, ni tortura ni destierro, encarnada por Alan García y Jorge del Castillo, sólo aspira a engordar engordando sus cuentas bancarias, aunque para ello tengan que entregar al peor postor Collique o los puertos, castigar a los pobres y desempeñar cargos para los que son ineptos. Se van de robo.


LA PRIMERA
CESAR LEVANO

A salvar el deporte más popular

Si bien este gobierno no se ha caracterizado por su ímpetu reformista, algunos sectores han tratado de compensar por la falta de entusiasmo generalizado. Es el caso de educación, donde se está intentando mejorar por primera vez, en treinta años, la calidad del profesorado y ahora está planteando reformar el fútbol profesional.

En realidad, el fútbol peruano nunca ha estado en un nivel tan bajo, ya sea en lo que respecta a la selección –somos los últimos en la región– como en la eterna sucesión de fracasos de los clubes en las competencias continentales. Esa vergonzosa situación se debe a la pésima dirigencia que existe tanto en la federación como en prácticamente todos los clubes que forman la asociación.

Sobre la federación, la pelea frontal habrá que llevarla a Zúrich, ya que es la FIFA la que protege a la camarilla que durante años se ha enquistado en el cargo. En lo que respecta a los clubes, las dirigencias pese a ser pasajeras actúan como si fueran propietarias absolutas dejando siempre al final de su gestión millonarias deudas, escándalos y fracasos. Incluso, no es sorpresa que sean muy pocos los dirigentes que llegan a una institución luego de ser exitosos en la actividad privada. La mayoría de ellos buscan beneficiarse de los clubes en lugar de servir desinteresadamente.

Más aun, toda la base legal que protege la actual estructura de las asociaciones civiles sin fines de lucro que son en teoría los clubes profesionales, parece una broma de mal gusto ante cada negociado en la compra y venta de jugadores en que han participado dirigentes quienes nunca han dado nada a la institución; al contrario, en muchos casos simplemente la han saqueado.

La presente e inaceptable situación es de instituciones débiles y con balances quebrados, condenadas a un permanente fracaso en las competencias internacionales. La experiencia en otros países demuestra que la transparencia en el manejo a la que están obligados los clubes cotizados en el mercado va fortaleciendo el manejo gerencial y con ello aumenta la posibilidad de tener equipos exitosos en el campo de juego.

También es una forma concreta de capitalizar los sentimientos de fidelidad que millones de hinchas tienen por sus equipos. Desde cualquier punto de vista, es una reforma fundamental que busca modernizar y rescatar una de las mayores pasiones de la población.

PERU 21

Jacuzzis al paredón

Uri Ben Schmuel
uribs@larazon.com.pe


No es novedad que las políticas antiliberales aplicadas en los regímenes de izquierda terminan tarde o temprano en racionamiento. Eso por la simple razón que al limitarse los precios por decreto, o sea artificialmente, se reduce la producción. Cuba y su famosa “libreta de abastecimiento” es un buen ejemplo de ello. Pero ni siquiera al castrismo, con más de 50 años en el poder, se le ha ocurrido lo que al adalid del socialismo del siglo XXI, Hugo Chávez: racionar el tiempo que sus compatriotas pasan en la ducha y declarar al jacuzzi un instrumento corruptor del capitalismo.
Como el nivel de agua de la principal represa venezolana descendió a límites preocupantes, el Duce llanero ha decretado que la población debe tomar “baños comunistas de tres minutos como máximo”. “La gente canta debajo de la ducha por espacio de media hora. Sin embargo, creo que tres minutos son suficientes; yo me baño en tres minutos y no quedo hediondo”, dijo Chávez en una reunión transmitida por televisión. “Si están mucho tiempo en el baño, con el jabón y se meten en…esto…cómo se llama …en un jacuzzi; imagínense, qué clase de comunismo tendremos. No estamos en tiempo de jacuzzi”, agregó. Así como lo leen.


Chávez no explicó cómo hará el Gobierno venezolano para que se cumpla este dictado. ¿Enviará grupos de choque a fisgonear en los baños, cronómetro en mano? ¿Todo aquel que cante, señal inequívoca de que utiliza más de tres minutos bajo la ducha, será encarcelado? ¿Se expropiarán las bañeras para hidromasajes al igual que las petroleras, las cementeras, las siderúrgicas y el Hilton? En fin...

Lo interesante es que al preguntarse “qué clase de comunismo tendremos”, el gorila puso en evidencia cuál es el sistema político que pretende imponer no solo en Venezuela, sino también en los países que considera como sus aliados ideológicos y en toda la región. Pero no nos desviemos hacia temas baladíes. Chávez, como buen líder, ha marcado el rumbo de la agenda política latinoamericana. Habrá que averiguar qué opinan al respecto Ollanta Humala y el cura Arana. ¿Serán pro o anti jacuzzi?


LA RAZON

¿Dios ha muerto o goza de buena salud? Y si está vivo, ¿qué quiere?

Por Mirko Lauer

Algunos temas de la concepción (aborto, píldora del día siguiente) han colocado al país de lleno en la polémica ciencia-fe, Estado laico-Estado confesional. En cifras las opiniones corren más o menos parejas, y en algunos puntos divide al público una obvia línea de clase. Al centro de este asunto están los fueros de la religión.

Una encuesta limeña PUCP-IOP en abril pasado recobra actualidad. Los limeños se declaran católicos al 75%, evangélicos al 11%. Cifras parecidas a las de un sondeo nacional IOP en ciudades del 2006. Entre los más pobres, D/E, las cifras 2009 en Lima 66% y 17%. El catolicismo viene reteniendo el porcentaje de fieles.

Un 62% se considera poco religioso, y a la hora de decidir asuntos de importancia 61% ubica la opinión de su familia por encima de sus propias creencias religiosas. Un 51% considera que la religión tiene poca influencia en la sociedad, y que esta incluso está disminuyendo. No es, pues, ni remotamente una ciudad de fanáticos.

En la encuesta nacional del 2006 solo 17% consideraba el aborto justificable. Ya entonces la divisoria social era clara: 26.8% A/B y 13.3% C/D. En cuatro años las cifras a favor y en contra se han equiparado, según la reciente encuesta de la Universidad de Lima. La tolerancia frente al aborto ha ganado considerable terreno.

Un posible resumen de lo dicho hasta aquí sería que la población sigue igual de religiosa, pero que los sectores más acomodados, y modernos, le asignan un papel menos importante que antes a su religión. En el pasado lustro la tolerancia al aborto ha avanzado en términos absolutos en todos los sectores sociales.

Estamos en el mundo en medio de una lucha de lo religioso por recuperar parte del terreno que ha venido perdiendo en occidente desde el siglo XVIII. Son síntomas de ello los debates sobre aborto, contracepción o evolución de las especies que se dan por todo el mundo, donde las ideas de la Ilustración son a menudo puestas a la defensiva.

God Is Back: How the Global Revival of Faith Is Changing the World (2009), de John Micklethwait y Adrian Wooldridge , postula que se viene dando un fuerte retorno de la religiosidad antigua en el mundo cristiano, y el consiguiente retroceso de las visiones laicas de la condición humana.

La polémica peruana de estos días corresponde a ese movimiento: la defensa de una legislación científica y laica frente a concepciones premodernas de un orden de precedencia particular frente a lo que es la vida. Lo cual incluye por cierto el libre albedrío de la persona frente a su propio cuerpo.


LA REPUBLICA

Los ayatollahs del TC

De confirmarse que el TC ha decidido interrumpir la distribución de la píldora del día siguiente en los hospitales públicos, la conclusión sería que estamos entrando a una especie de régimen semiteocrático, tipo el aparentemente extinto Virreinato del Perú, y que nunca más deberíamos criticar o asombrarnos de los musulmanes cuando nos llegan noticias de que el velo se volvió obligatorio, que lapidaron a una mujer por adúltera, que un fanático cometió un atentado suicida o que le cortaron el clítoris a una niña. ¡Bienvenidos a Perustán! Ya vamos a estar como los seculares israelíes que tienen que batallar diariamente para que su Estado siga siendo laico y un oasis democrático en el Medio Oriente frente a la ofensiva diaria de los fundamentalistas judíos, estos señores que quieren imponer el descanso sabatino y las patillas largas con ropa negra al resto. O como esos republicanos yanquis que tienen que soportar que el partido de Lincoln haya sido capturado por los extremistas religiosos. Me apenó que un tipo tan normal como McCain haya cometido el desa-tino de colocar a una insoportable extremista religiosa y una pueblerina ignorante como Sarah Palin de compañera de fórmula presidencial contra Obama. Ya suficiente fue oír recientemente esas sandeces sobre obligar -¡bajo pena de prisión!- a una violada a tener un hijo fruto de ese ataque sexual o que había que alumbrar niños con serios defectos congénitos para ahora enterarse que un tribunal compuesto de gente aparentemente cuerda y moderna ha bajado la cerviz frente a la cucufatería y ha decido que quienes son seculares (mi caso) o no cristianos tengan que obedecer los criterios religiosos de otros en su vida diaria. Parece que mucha gente no se ha dado cuenta de que vivimos en el siglo XXI (y ya en el siglo XX eran inadmisibles estos disparates tras el glorioso año 1968). ¿Qué sigue en el TC? ¿También van a declarar que no se enseñe la teoría de la evolución de Darwin en las escuelas, negar que el hombre desciende del mono y que nos hicieron de barro? ¿Prohibirán los condones? ¿Pondrán fuera de la ley a los gays? ¿Penarán con cárcel el sexo oral? ¿Encarcelarán a los adúlteros y fornicadores? ¿Atormentarán con supercherías a los adolescentes respecto a la masturbación? ¿Volverá la censura y otra vez se desalojarán a palos los cines que pasen las películas de Pasolini, como vergonzosamente sucedió en la dictadura de Velasco en el extinto cine Roma, o se pasará La última tentación de Cristo en trasnoche, como penosamente pasó en el primer gobierno aprista? ¿Otra vez nos van a obligar a ir a misa los domingos? ¿Por qué no le cambiamos el nombre al TC por "Consejo Supremo Islámico", tipo Irán o Arabia Saudita? Además, todo el concepto es tan clasista, tan discriminador. Si soy pobre y no puedo pagarme esa pastilla -que la venden en cualquier farmacia a quien tenga para comprarla-, pues no accederé a la última opción anticonceptiva que tengo antes de acudir al abortero con su gancho de ropa o su rodada de escalera con patadas al vientre. El poeta Quevedo recitaba: "En el rico es diversión y en el pobre es borrachera". Seguimos en las mismas� Increíble cómo pueden polarizar hasta a los seculares moderados que respetamos sus prácticas y que no tenemos nada en contra del Vaticano, reconociendo sus aportes históricos (por más polémicos que sean) en la identidad occidental. Estas cosas despiertan reacciones anticlericales en cualquiera.


CORREO

¡Gracias, Uruguay!

iexcl;Latinoamérica -mejor dicho "Cretinoamérica"- es tan reconfortante!

Cuando uno experimenta sus aprensiones sobre lo mal

que vota el "electarado" en el Perú, que pone a cualquiera ("violín",

"robaluz", "comepollo", "mataperro") en el Congreso y en las

regiones (el puneño Fuentes es indescri-ptible), o que casi coloca

a un hombre de tan pocas luces como Ollanta en la Presidencia,

debe echar una mirada a algunos vecinos

supuestamente más cultos para exhalar un suspiro de alivio. Se

supone que chilenos, argentinos y uruguayos están mucho

mejor educados y alimentados que los peruanos, además que

generalmente han sido más abiertos a las últimas tendencias

mundiales. Por ende, uno pensaría que votan mucho mejor

que nosotros, un país con tanto semianalfabeto desnutrido.

Pues no, para masaje de nuestra autoestima. Argentina ha tenido

de presidentes recientes a gente tan impresentable como Menem

y estos Kirchner, amén de proseguir con ese culto lunático a rufianes

como los Perón, pareja que impidió que hoy en día sea una

nación equivalente a Australia o Canadá, a pesar de tanta similitud

con ambas naciones en su estructura productiva. Aquí hemos tenido

de todo, pero nada como ese "organized crime" fascistoide y

regresivo, tan nefasto y persistente, como el peronismo, que en

"Cretinoamérica" sólo es empatado por el PRI azteca, favorito para

las próximas elecciones mexicanas, porque allá tampoco aprenden

y les gusta la demagogia corrupta e ineficaz.

Si bien en Chile no se da esto, aún no entiendo cómo un personaje

tan, tan mediocre como Bachelet puede tener esa aprobación

tan alta con un gobierno tan flojito. O que un improvisado

candidato presidencial (Enríquez-Ominami), un aventurero muchachito

alocado y sin equipo, diga barbaridades como que le

avergüenza ser chileno y ahora esté en el segundo lugar; o que

un "hueso" como Frei sea el candidato oficialista y tal vez

pueda volver a La Moneda. Vamos a ver si los chilenos son inteligentes

y eligen a Piñera en diciembre. A nosotros no nos conviene,

porque volverían a una política económica más

reformista y de nuevo Chile crecería a esas tasas mágicas que

alguna vez ostentó.

Y ahora Uruguay acude en nuestro "emotional rescue" (rescate

emocional), como dirían The Rolling Stones. ¿Votaría usted por alguien

que es una mixtura de Waisman con Negreiros, Hugo

Blanco y Polay, por un tipo que ha sido terrorista, que tiene pinta

de cochino y que suelta las mayores sandeces, un "Sancho

Panza" demagogo, simplón y poco cultivado?

Pues tal es este "Pepe" Mujica, el candidato oficialista que es el

favorito. ¿No era Uruguay conocido como "la Suiza de América",

un pequeño país alfabetizado hace años, con la mayor parte de

ciudadanos con secundaria y con una población universitaria importante?

¡Pues véanlo, están por elegir a Mujica! Hegel tenía

mucha razón cuando dijo que cada país tiene el gobernante que

se merece, aunque él lo planteó como un elogio a los Hohenzollern,

pues creía que el Estado Prusiano era la máxima evolución

política del género humano.

A mí Hegel siempre me pareció muy charlatán muy inferior a

Spinoza, Kant, Locke y Hume, pero creo que su máxima tiene

mucho de verdad.

¡Gracias, Uruguay! Nos haces más fácil sobrellevar a los personajes

que tenemos que aguantar aquí diariamente gracias a la sabiduría

de nuestro pueblo, que es capaz de elegir presidenta a

Susan Hoefken o al mono del Parque de las Leyendas.


CORREO

Paita: un contrato de concesión inmejorable

Por Humberto Campodónico

Es increíble todo lo que está pasando en Paita. En el plano político, los ministros de Economía y de Transportes han protestado por el “tarifazo”. Pero, oiga, los ministros Carranza y Cornejo forman parte del Consejo Directivo de ProInversión (junto con Energía, Vivienda y Producción). Entonces, ¿Luis Carranza, presidente de ese Consejo Directivo, no sabe qué es lo que hace la directora ejecutiva que él nombró? Grave.

En el plano contractual, las quejas no cesan. Pero sucede que el aumento de los servicios regulados estaba incluido en el Anexo 5 del Contrato. El problema, entonces, es de origen: el monopolio puede aumentar tarifas desde el día 1 sin que haya realizado inversiones. Esto, a su vez, genera otros aumentos en los servicios no regulados y en las tarifas de las navieras. Grave.

La “gran zanahoria” de esta concesión-privatización es que el nuevo inversionista hará obras por US$ 127 millones (las más importantes: el dragado del puerto, el patio de contenedores, los rellenos, una grúa pórtico de muelle, dos grúas pórtico de patio, mejoramiento de suelos y el amarradero de 300 metros de largo). Pero cuando se revisa bien el contrato aparecen los conejos (1). Veamos.

En el acápite 6.11 del Contrato se dice que la Construcción de las Obras Mínimas “deberá iniciarse a más tardar a los 30 días, contados a partir del momento en que se cumplan todas y cada una de las siguientes condiciones”. ¿Cuáles son esas? La primera es que la Autoridad Portuaria Nacional (APN) designe al Supervisor del Expediente Técnico. Para eso tiene un plazo de cuatro meses.

Después de nombrado el Supervisor, TPE tiene que entregar el Expediente Técnico en un plazo de 10 meses (Cláusula 6.3). Luego, la APN tiene 2 meses de plazo para aprobarlo y TPE tiene 30 días para responder a las observaciones, las cuales serán contestadas por la APN en un plazo de 30 días. Ojo que ya van 19 meses.

Solo después viene el Estudio de Impacto Ambiental (EIA), que deberá ser presentado por TPE a la Autoridad Ambiental Competente (Cláusula 12.8) en un plazo de dos meses, previéndose una prórroga de un mes adicional. Luego, la Autoridad Ambiental tiene un mes para contestar.

Hasta aquí ya transcurrieron 22 meses sin que comience la inversión, plazo que seguramente se ampliará a pedido de las partes aduciendo “problemas”. La cuestión es que, mientras tanto, TPE estará “haciendo caja” con los S/. 12 millones anuales de utilidades de Paita, que van a aumentar por el “tarifazo”.

No solo eso. El contrato prevé Ingresos Mínimos Anuales Garantizados (IMAG) para TPE (Cláusula 10.1.2) por un total de US$ 330 millones para las Etapas 1 y 2 (ver cuadro con todos los ingresos anuales en “Privatización de Paita, así cualquiera”, www.cristaldemira.com, 21/03/09), los cuales salen “sí o sí” del Presupuesto de la República, aun cuando los ingresos efectivos de TPE sean menores. En otras palabras, TPE está blindada de cualquier riesgo.

La cuestión es que ese contrato es “inmejorable” porque no se le puede mejorar, ya que la Cláusula 8.23 dice: “Las Partes declaran su compromiso de mantener a lo largo de todo el periodo de duración del Contrato el equilibrio económico-financiero de este”. Esto quiere decir que si, digamos, se quiere rebajar el “tarifazo”, TPE exigirá que se le compense con alguna otra medida para restablecer el equilibrio económico-financiero.

El contrato debe derogarse porque crea un monopolio privado, porque no habrá inversión fresca (TPE hará caja con las utilidades actuales) y porque se lesiona la competitividad de los exportadores piuranos y tumbesinos. Lamentablemente, apostamos doble contra sencillo que eso no lo hará este gobierno (sus ministros quejones no asumen su responsabilidad), por lo que la tarea queda pendiente.



LA REPUBLICA

Los topos y los infiltrados

Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

El Perú sigue siendo el reino de la mermelada.

El reportaje que El Comercio publicó ayer sobre conexiones indebidas del ex presidente de Petroperú César Gutiérrez constituye un magnífico aporte a la revelación de la manera como en verdad funcionan muchos círculos de poder e influencia en el país que son dirigidos por personas que se exhiben como defensores del interés común cuando su preocupación solo es su billetera.
El reportaje apunta a “negociados incompatibles a través de operaciones simuladas y acciones trianguladas que hasta ahora permanecían ocultas”, para los cuales Gutiérrez habría recurrido a firmas de asesoría empresarial y relaciones públicas.

Ahí se alude a pagos encubiertos de empresas privadas a determinadas personas para que estas las favorecieran a través de una variedad de modalidades que van desde la compra de decisiones de funcionarios u otro tipo de ‘profesionales’.

Al margen de la explicación que ofrecerán los denunciados en este caso, lo cierto es que esta manera sucia de proceder es pan de cada día en el Perú y enloda la decencia indispensable de cualquier actividad. Es un problema profundo del ‘gato por liebre’ donde algunas personas dicen que son lo que en realidad no son, y cobran por lo que hacen cuando esto es algo muy diferente de lo que se supone o todos creen que debe hacer.

Por ejemplo, el periodista o comentarista que cobra por lo bajo y/o a través de terceros a algunas empresas para hacerles publicidad encubierta (mucho más efectiva que la regular). O el abogado que se presente como ‘independiente’ al opinar de un tema en el que ha sido contratado por una de las partes para fortalecer su posición ante la opinión pública.

O el consultor empresarial que opina como si le preocupara ‘el interés de la sociedad’ cuando este no es otro que el de la sociedad comercial que lo contrató. O el ministro que decide pensando en el cliente que lo va a contratar cuando deje el cargo.

O el congresista que se vendió a una causa desde el momento en que postuló. O el amigo presidencial que funge de asesor pero actúa como tramitador de directorios empresariales. O el intelectual que escribe con mucha pompa cuando solo está promoviendo los proyectos de los que le pagaron por eso.

Los conflictos de interés pueden aparecer en la vida de cualquier profesional. La diferencia entre los decentes y los inmorales radica en cómo los enfrentan. Los primeros, lo hacen con integridad y absteniéndose de participar en el tema; los segundos, los convierten en su modus vivendi. Y las empresas que los contratan son tan delincuentes como estos topos e infiltrados.

LA REPUBLICA

Defensa de la Policía

En los luctuosos sucesos de Bagua quedó claramente retratada la situación inerme de la Policía. ¿La causa? Los dispositivos legales que la maniatan por la prédica interesada de las organizaciones defensoras de los derechos humanos, siempre y cuando éstos no correspondan a militares y policías. Allí –como en otros lamentables episodios– la PNP fue sacrificada y empujada a la represión con los trágicos resultados que conocemos. Sin embargo es grave que, a pesar de todo, no hayamos aprendido la lección.

En efecto, el dictamen recientemente aprobado por la Comisión de Defensa del Congreso sobre el uso de la fuerza, elimina un artículo clave para que la Policía Nacional pueda defenderse. Se trata del artículo 9 de lo que inicialmente fuera el proyecto de ley 3447, “Ley que regula el empleo de la fuerza por parte del personal de la PNP”, presentado por el Poder Ejecutivo, que señala: “Al dispersar reuniones violentas, el personal policial podrá utilizar fuerza letal cuando resulta insuficiente emplear el control físico o las técnicas defensivas no letales, de acuerdo a lo establecido en el artículo 6 de la presente ley”. El artículo se refiere al uso de la fuerza en caso la vida del efectivo o de la población que resguarda esté en grave riesgo.

La eliminación de este artículo vuelve inoperante el dispositivo y atenta contra su espíritu, porque es en una situación extrema donde se necesita una norma que faculte el accionar de la misión policial, y no lo convierta en una farsa cuyas consecuencias, como hemos visto, son mucho más trágicas que la situación que se trata de evitar.

Precisamente el ministro del Interior, Octavio Salazar, señaló en su oportunidad que la inclusión de este artículo podía evitar una nueva masacre de agentes del orden, como la ocurrida en la “Curva del Diablo” el 5 de junio, cuando una turba de miles de nativos, manipulados por agitadores extremistas, los atacó con saña y sevicia. Al día siguiente, otros efectivos policiales fueron igualmente torturados y salvajemente asesinados porque no se atrevieron a disparar cuando la multitud los rodeaba y acabó asesinándolos, precisamente porque la ley no los facultaba a hacer uso de sus armas de reglamento.

En el artículo que la Comisión de Defensa ha eliminado señalaba que si en acto de servicio se emplease la fuerza letal, el personal PNP estaría exento de responsabilidad penal, civil y administrativa, previa investigación para determinar la apropiada aplicación de la ley.

La policía cumple una labor encomiable de defensa de la sociedad. Si no le damos las herramientas necesarias –y sobre todo si no goza de la confianza de las instituciones del Estado– no podrá hacer su trabajo y seguiremos viendo tragedias como la de Bagua, azuzadas por los radicales que, precisamente, se amparan en la debilidad del Estado para responder a sus amenazas. No cedamos a esa aberrante tentación. La ley sin rigor para aplicarla no sirve y desprotege a la sociedad.


EXPRESO

Las deudas se honran

La inauguración de la casa albergue para el personal de tropa del Ejército que se halla en situación de discapacidad es, sin duda, un hecho reparador y aleccionador. Porque ofrece a quienes han combatido y combaten por la patria y la democracia una recompensa a su sacrificio. No es lo ideal ni suficiente, pero es algo concreto que beneficia a la familia militar tan vapuleada por la izquierda radical y su aliada la progresía, fusionadas en una entelequia mal llamada “sociedad civil”, promovida sólo para minar la moral de los uniformados y desunir a la ciudadanía.

El país tiene una deuda con las fuerzas armadas y policiales. Y esta casa albergue es parte –pequeña– de ese pago por su mérito. Reemplaza al raído local que existe ahora y que, como para graficar el grado de indiferencia de los sectores interesados en socavar la integridad de militares y policías, se encuentra en estado ruinoso, al extremo que ha sido declarado inhabitable por el Instituto Nacional de Defensa Civil. La nueva sede de los discapacitados de las FF AA y la PNP tiene cinco pabellones y 80 camas, cocina equipada, comedor, salas de espera y ambientes para esparcimiento. Además, el Ministerio de Salud ha entregado una ambulancia para el traslado de los alojados a hospitales y establecimientos de salud.

El congresista Luis Gonzales Posada, gestor de la iniciativa y un constante promotor de normas y acciones a favor de las fuerzas del orden y de los discapacitados en el país, merecerá el reconocimiento de las FF AA y la PNP. Lo mismo que el congresista Michel Urtecho, segundo vicepresidente e idóneo representante de la población discapacitada, quien con su trabajo e investidura demuestra a propios y extraños que la minusvalía no constituye limitación para el desarrollo personal.

En el marco del decenio dedicado a promover la inclusión de las personas discapacitadas en la vida de las sociedades, y a propósito del día alusivo a esta necesaria promoción humana que acabamos de celebrar, resaltamos la inauguración de esta casa albergue. Los peruanos que por diversas razones tienen alguna discapacidad deben estar conscientes –y junto a ellos la comunidad entera– de que el concepto minusvalía es anacrónico, ya que ahora, con justicia y propiedad, se habla de capacidades diferentes. Esto, en el caso de los soldados y policías, verdaderos héroes de la pacificación y la lucha contra las lacras del terrorismo y el narcotráfico, cobra un significado especial. Porque se trata de hombres y mujeres que, por acción de su servicio al país, se volvieron discapacitados. Y para superarlo deberán encontrar –como seguro lo harán– capacidades diferentes que les permitirá seguir participando activamente en el desarrollo de su institución y del país. Por ello, hay que alabar a quienes se preocupan por brindarles las condiciones de rehabilitación apropiadas que lo hagan posible.


EXPRESO

Despenalización del aborto

La Comisión Especial Revisora del Código Penal del Congreso desestimó el pedido de votar la reconsideración del acuerdo previo –solicitado por el Ministerio de Justicia– e insistió en la despenalización del aborto. En consecuencia el proyecto que pasará al Pleno señala textualmente: “No es punible el aborto practicado por un médico con el consentimiento de la mujer embarazada o de su representante legal en los casos siguientes: 1) Cuando constituye el único medio para salvar la vida de la gestante o para evitar en su salud un mal grave y permanente; 2) Cuando es probable que el ser en formación obedezca o desarrolle graves malformaciones o taras físicas o psíquicas, siempre que exista al respecto un diagnóstico médico especializado; y 3) Cuando el embarazo sea consecuencia de violación sexual, siempre que los hechos hubiesen sido denunciados penalmente, así como de la inseminación artificial o transferencia de un óvulo fecundado no consentidas”.

En primer lugar, la mencionada comisión ni ha creado un ambiente de contracción y rigor para un tema tan delicado y sensible. Sólo la visita que hiciera anteayer su presidente, el congresista Carlos Torres Caro, al cardenal Juan Luis Cipriani –provocadoramente acompañado por la prensa– demuestra el trato inapropiado que ha dado el titular de dicha comisión a un tema que no es político ni mediático sino humano, y que atañe al derecho fundamental que nuestra Carta Magna consagra: el derecho a la vida. En este orden de ideas, el Ministerio de Justicia ha tenido una posición esclarecedora al afirmar que lo que se defiende en verdad es la vida de un ser humano que, aunque no haya salido del vientre, tiene el derecho a vivir. Concurrentemente el Ministerio de Salud ha señalado que está en contra del mal llamado aborto sentimental –en caso de violación– y del aborto como consecuencia de la presencia de taras físicas o mentales en el feto, manteniendo su apoyo a la protocolización del aborto terapéutico vigente en nuestro Código Penal desde 1924.

Bajo la premisa de la defensa a la vida –tanto de la madre como del concebido– resulta fundamental promover un hondo y esclarecedor debate en torno al aborto. Un debate que esté lejos de la fanfarria y los intereses políticos y económicos de ONGs que succionan millones de dólares alrededor de este tema, y que sin esa bandera no podrían sencillamente existir; un debate distante de aquellos académicos que, sin los elementos científicos adecuados y con información parcial y direccionada, inducen a consensos y conclusiones equivocados; y un debate alejado igualmente de los criterios utilitarios de aquellos que ven en el aborto sólo una alternativa más para resolver un problema económico, sociológico o sanitario, cuando se trata de un tema fundamental que tiene relación directa y entrañable con la vida misma, su valoración y su ética.

El país espera que el Pleno del Congreso se comporte a la altura de las circunstancias y de la naturaleza del sensible tema que le toca considerar.


EXPRESO

Golondrinas en verano solidario

Por: Richard Webb

El reciente Premio Nobel de Economía fue compartido por un economista, Oliver Williamson, y una politóloga, Elinor Ostrom. Usualmente, el premio reconoce la autoría de una importante teoría, pero en el caso de Ostrom se está premiando más bien un trabajo de destrucción teórica. No de cualquier teoría, sino de la idea más poderosa de la ciencia social: la del egoísmo como motivación principal de la acción humana. La supuesta universalidad del egoísmo es el punto de partida de la teoría económica —donde se asume que la racionalidad es sinónimo del interés individual—, y también de la ciencia política, la sociología y la ética. Una de las derivaciones más importantes de esa idea es el valor casi religioso que se le otorga a la propiedad privada, y es ese concepto el que más ha sido investigado por Ostrom. Con paciencia y perfil bajo — de allí la sorpresa que causó su premiación—, Ostrom ha venido constatando que en muchas situaciones, como en el manejo de los recursos naturales, la propiedad colectiva resulta una mejor alternativa a la propiedad individual, desmoronando así el simplismo conceptual, pro propiedad privada, que tomó fuerza con la publicación de “Tragedia de los comunes” de Garrett Hardin en 1968. Se trata de un resultado de interés para un país que ha sido dotado de recursos naturales como es el Perú, y donde existen poblaciones nativas que han sabido crear formas de propiedad colectiva y de trabajo comunitario. Otro libro que impactó a favor de la idea del egoísmo fue “El gen egoísta”, publicado en 1976 por Richard Dawkins. Según Dawkins, los humanos somos máquinas de sobrevivencia, genéticamente programados para ser egoístas. Pero es esa idea la que hoy cuestionan un conjunto de neurobiólogos, psicólogos, politólogos y economistas. Quizás lo único que tienen en común estos investigadores es su juventud y su propensión a la investigación empírica y experimental del comportamiento, como fueron los participantes de una conferencia de la Sociedad de la Neurociencia Social y Afectiva de EE.UU. Su descubrimiento más importante es que la programación de los cerebros no es hacia un egoísmo simplista sino que la empatía, la confianza y los afectos parecen tener un origen genético. En buena hora estamos descubriendo una mejor base teórica para resolver las necesidades de un mundo que cada día se vuelve más interconectado y más propiedad común de todos.


EL COMERCIO