Las relaciones entre la prensa y el poder de turno son inevitablemente tensas. La usual queja gubernamental es culpar a los medios por su impopularidad, ya que estos solo resaltan lo negativo y nunca reportan sus logros. “No estamos dando el mensaje correcto ni difundiendo todo lo que hacemos”, es una de las frases más trilladas en la política universal y todos los gobernantes del mundo, tarde o temprano, la usan sin excepción. Un observador desprevenido tendría la impresión de que, si no existiera prensa de oposición, la vida sería mucho mejor ya que no habría quien alimente negativismo a la población.
Por otro lado, la prensa requiere de los errores de los gobiernos para culparlos de todos nuestros males, lo cual nos permite alimentarnos con relativa facilidad y, en algunos casos sin profundizar, de carátulas acusatorias espectaculares. En este caso, el observador desprevenido leyendo algunos titulares debe pensar que estamos en una permanente crisis de gobernabilidad.
En los últimos días, tanto la difusión de nuevos 'petroaudios’ como el contrabando de una 'mordaza’ en la ley que sancionaría a los 'chuponeadores’ ha vuelto a poner el rol de la prensa en el debate.
Felizmente, en esta ocasión no hubo excesos con los audios y ha existido casi unanimidad en rechazar el intento velado de censurar. Por otro lado, el beneficio en la fiscalización de la prensa quedó confirmado al haber desnudado los audios el mercantilismo que quiere lucrar por su relación con el gobierno y por el destape de las equivocaciones de la candidata a contralora cuya designación hubiera sido un grueso error.
Por ello, esta semana nos ha reiterado la importancia de tener una prensa independiente y autorregulada cuyas funciones son informar, entretener y proteger al ciudadano del abuso del poder. Lamentablemente, al cumplirlas, se puede también caer en el abuso de la ligereza, de la falta de rigurosidad y objetividad, de la deshonestidad. Es tan despreciable aquel que está en la prensa para “tirarse” a un personaje como aquel que entra a la política en busca de un “faenón”. Incluso, en ambos casos hay quienes creen que su posición les debe otorgar inmunidad para que ellos la puedan utilizar con impunidad.
Sin embargo, a diferencia del político que solo se dirige a su electorado cada cinco años, la prensa pasa el examen diario del mercado y los lectores pueden castigar con su indiferencia al medio que abusó o que se excedió. Por ello, ejercer la autorregulación y mantener la libertad de elección del lector son la mayor garantía para que todos podamos seguir disfrutando de la libertad de expresión.
PERU 21
Por otro lado, la prensa requiere de los errores de los gobiernos para culparlos de todos nuestros males, lo cual nos permite alimentarnos con relativa facilidad y, en algunos casos sin profundizar, de carátulas acusatorias espectaculares. En este caso, el observador desprevenido leyendo algunos titulares debe pensar que estamos en una permanente crisis de gobernabilidad.
En los últimos días, tanto la difusión de nuevos 'petroaudios’ como el contrabando de una 'mordaza’ en la ley que sancionaría a los 'chuponeadores’ ha vuelto a poner el rol de la prensa en el debate.
Felizmente, en esta ocasión no hubo excesos con los audios y ha existido casi unanimidad en rechazar el intento velado de censurar. Por otro lado, el beneficio en la fiscalización de la prensa quedó confirmado al haber desnudado los audios el mercantilismo que quiere lucrar por su relación con el gobierno y por el destape de las equivocaciones de la candidata a contralora cuya designación hubiera sido un grueso error.
Por ello, esta semana nos ha reiterado la importancia de tener una prensa independiente y autorregulada cuyas funciones son informar, entretener y proteger al ciudadano del abuso del poder. Lamentablemente, al cumplirlas, se puede también caer en el abuso de la ligereza, de la falta de rigurosidad y objetividad, de la deshonestidad. Es tan despreciable aquel que está en la prensa para “tirarse” a un personaje como aquel que entra a la política en busca de un “faenón”. Incluso, en ambos casos hay quienes creen que su posición les debe otorgar inmunidad para que ellos la puedan utilizar con impunidad.
Sin embargo, a diferencia del político que solo se dirige a su electorado cada cinco años, la prensa pasa el examen diario del mercado y los lectores pueden castigar con su indiferencia al medio que abusó o que se excedió. Por ello, ejercer la autorregulación y mantener la libertad de elección del lector son la mayor garantía para que todos podamos seguir disfrutando de la libertad de expresión.
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