El publicitado intento de robo que sufriera la fiscal de la Nación es un nuevo episodio que demuestra cómo se ha deteriorado la seguridad ciudadana. El hecho de que una señora no pueda ir a una peluquería un sábado a las 7 de la noche sin correr el riesgo de ser asaltada, confirma que los habitantes de la capital vivimos en un permanente estado de sitio y que en las calles de Lima, a cualquier hora, ya nadie puede estar seguro. Más aún; si se hubiera tratado de un ciudadano común y corriente, que no tiene la protección con la que sí cuenta la Dra. Echaíz, no solo le hubieran robado el vehículo, sino que posiblemente, como en muchos otros casos, lo hubieran herido o asesinado.
Lamentablemente la situación se podría deteriorar más, pues el actual ministro del Interior ha decidido revertir la distritalización de la Policía, medida que buscaba correctamente acercarla al ciudadano. Está claramente demostrado –en las ciudades que han combatido el crimen con más éxito– que mientras más fácil sea el acceso a la autoridad por parte de la población, se estrecha más el vínculo entre ambos y mejora la seguridad. Sin embargo, la cancelación de esta y otras reformas, como la tercerización administrativa, reflejan la pugna que existe en el interior de la Policía entre las tres armas –o códigos, según la jerga policial– que fueron fusionadas, es decir, la PIP, la Guardia Civil y la Republicana. Es realmente absurdo que 20 años después de que la Policía se integrara en un solo cuerpo, todavía existan conflictos entre ellos.
Pese a esta inaceptable situación de inseguridad, el general Hernani estaría cada día más atornillado en el ministerio. Paradójicamente, parece que la masiva crítica que ha recibido lo ha fortalecido, como si los titulares en los medios pidiendo su despido inmediato se hubieran convertido en su mejor seguro de permanencia en el cargo. Es claro que al presidente Alan García le gusta dar la contra a la prensa, y por eso lo mantendrá en la cartera el tiempo que sea necesario para demostrar que él no puede ser presionado. En este caso parece haberse logrado el resultado contrario con las quejas sobre su evidente incompetencia en la cartera. Quizá ante esta experiencia debemos pensar como 'contreras’ y halagarlo en su gestión; de esa manera se podría generar una reacción contraria para que el ministro sea finalmente relevado
PERU21
Lamentablemente la situación se podría deteriorar más, pues el actual ministro del Interior ha decidido revertir la distritalización de la Policía, medida que buscaba correctamente acercarla al ciudadano. Está claramente demostrado –en las ciudades que han combatido el crimen con más éxito– que mientras más fácil sea el acceso a la autoridad por parte de la población, se estrecha más el vínculo entre ambos y mejora la seguridad. Sin embargo, la cancelación de esta y otras reformas, como la tercerización administrativa, reflejan la pugna que existe en el interior de la Policía entre las tres armas –o códigos, según la jerga policial– que fueron fusionadas, es decir, la PIP, la Guardia Civil y la Republicana. Es realmente absurdo que 20 años después de que la Policía se integrara en un solo cuerpo, todavía existan conflictos entre ellos.
Pese a esta inaceptable situación de inseguridad, el general Hernani estaría cada día más atornillado en el ministerio. Paradójicamente, parece que la masiva crítica que ha recibido lo ha fortalecido, como si los titulares en los medios pidiendo su despido inmediato se hubieran convertido en su mejor seguro de permanencia en el cargo. Es claro que al presidente Alan García le gusta dar la contra a la prensa, y por eso lo mantendrá en la cartera el tiempo que sea necesario para demostrar que él no puede ser presionado. En este caso parece haberse logrado el resultado contrario con las quejas sobre su evidente incompetencia en la cartera. Quizá ante esta experiencia debemos pensar como 'contreras’ y halagarlo en su gestión; de esa manera se podría generar una reacción contraria para que el ministro sea finalmente relevado
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