4.4.09

Caín era peruano

Hay algo de razón cuando se dice que somos un país morboso, al que sólo le gusta consumir malas noticias, amarillismo o banalidades, y en donde no se valoran las positivas en su real valor. En este verano que no quiere irse se acaban de salvar miles de puestos de trabajo en la minería con un rescate impecable -sin que el Estado ponga un centavo- de la refinería de La Oroya de Doe Run; se ha arrinconado a Chile en La Haya con una brillante estrategia; se consiguió cerrar un TLC con Estados Unidos con todo en contra; se firmó la expansión de la autopista del norte hasta Trujillo; se ha realizado una magnífica concesión del puerto de Paita, donde se ha conseguido una inversión total de más de US$200 millones; antes salió una gran operación como Taboada y se ha colocado un bono externo con una demanda cinco veces superior porque sencillamente el mercado externo cree firmemente en nuestra economía; y sin embargo, aquí nada de elogios o palmaditas tibias por parte de los agentes políticos internos (o de la misma prensa), como si éstas fueran nimiedades.

Más están ocupados en hablar o proponer cojudeces, o en obstaculizar por obstaculizar. ¿Han escuchado -por referirme a los más pensantes de la oposición más aguda- a Vitocho y Bruce o -bueno, seamos generosos con esto de "pensantes"- Mekler, Abugattás y Otárola comentar algo de esto en términos positivos? ¿Alguna vez han leído a Lévano o han escuchado a Humala aplaudir algo? ¡Ni la propia bancada oficialista lo ha hecho, comenzando por el mismísimo Luis Alva Castro, que es el pivote en economía de la Célula Parlamentaria Aprista! Me imagino que todo esto debe ser algo muy frustrante para los tecnócratas y funcionarios del Estado.

Nadie espera que la oposición reviente cohetes, pero podría haber menos mezquindad ante hechos que le hacen bien al país. Es que el peor enemigo de un peruano es otro peruano� En eso los chilenos nos dan vueltas. Siempre ponen a su país por delante por más discrepancias que tengan. El otro día leí un artículo del ex canciller Manuel Rodríguez Cuadros que termina haciéndole eco a una queja chilena y mina los esfuerzos del equipo que está viendo el juicio en La Haya. Ya, ya, todos sabemos que Rodríguez Cuadros detesta al canciller García Belaunde y está coqueteando con los humalistas y los toledistas para ver con cuál de estos dos grupos opositores se coloca políticamente, pero no por eso puede llegar a esos extremos de hacerle el juego a los chilenos, siendo él nada menos que un ex canciller. ¡Qué horror!

Y en el Congreso se presenta a un magnífico candidato a Contralor como Beteta y los legisladores lo balotean por una huevada. Oigan, comparen nomás la trayectoria profesional y la capacidad intelectual de Beteta con la de sus críticos más feroces Yonhy Lescano, Hildebrando Tapia, Freddy Otárola o Edgar Reymundo� ¡No le llegan ni al tobillo! Es que seguramente Caín tenía pasaporte peruano.

Cierro copiando los nombres de los congresistas que balotearon a Beteta para el recuerdo abominable, para el oprobio: Víctor Andrés García Belaunde, Rolando Reátegui, Renzo Reggiardo, Hildebrando Tapia, Álvaro Gutiérrez, Freddy Otárola, Santos Carpio, Hilaria Supa, Martha Moyano, Francisco Escudero, Edgar Reymundo, Yonhy Lescano, Martha Acosta, Rafael Vásquez, Carlos Cánepa y Oswaldo Luizar. Un grupo unido por la vergüenza. Un grupo cainita.

CORREO

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