Es un secreto a voces que nuestro diario padece problemas económicos, lo cual explica atrasos en los pagos a los trabajadores (el director es, por si acaso, el más atrasado. En esta materia.)
Aprovechando el legítimo descontento del personal, contra mí y contra LA PRIMERA se organizó en estos días una campaña de odio, mentiras, calumnias y estupideces, cuya sede está en el Ministerio del Interior y en agentes de Fujimori y Montesinos que tienen por jefe a Vicente Silva y por agente servil a una señora B.
Un hombre de prensa vinculado al poder reveló a persona ajena a la política y al periodismo, apenas iniciada la campaña: “A tu amigo César Lévano lo quieren tumbar. La señora B. lo quiere reemplazar”.
La señora B. ha sido fiel servidora de Montesinos en un diario de donde la echaron por infiltrada; en un canal de TV por cable y en un diario de Piura.
Todo se sabe.
También es conocida la escasez de recursos económicos de este diario. Sus propietarios no lo han fundado para ganar dinero, sino para defender al país y a la mayoría de los ciudadanos, en particular a los obreros, los campesinos, los maestros, las comunidades campesinas, los intelectuales, los empresarios nacionales y nacionalistas, los nativos defensores de la Amazonía.
Más allá de los inventos injuriosos de la ultraderecha y la ultraizquierda, no somos voceros de partido o candidato alguno, ni de ningún gobierno extranjero.
Por ser opositores firmes carecemos de la publicidad estatal de que gozan cotidianos de mucho menor circulación y de muy subido desprestigio.
Pero no nos quejamos. Hemos ganado el respeto y la fidelidad de un público creciente. En Lima, y más aún en provincias, hay personas que fotocopian nuestras columnas y las distribuyen a decenas de amigos o clientes.
En nuestro recorrido hemos desnudado negociados y conductas antiperuanas, y denunciado planes antidemocráticos. En más de un caso, se ha impuesto nuestra razón.
Sin dogmatismos ni sectarismos, hemos acatado el consejo de Bertolt Brecht respecto a las Cinco Dificultades para escribir la verdad: el coraje de escribir la verdad; el tino para descubrir la verdad; el arte de hacer que la verdad se torne manejable como un arma; el juicio para escoger a aquellos en cuyas manos la verdad se vuelve eficaz; la astucia (die List) para difundir la verdad entre muchos.
Pero esto tiene un límite. Lo experimentan muchos sin saberlo: van a un quiosco de periódicos, y, a las nueve o diez de la mañana, el vendedor les dice: “La Primera ya se agotó”.
El remedio es fácil, aumentar la tirada. Pero eso significa más papel, es decir, más dinero.
Por esta invencible razón, nuestro diario costará un sol a partir de mañana viernes.
Ya planeamos algo nuevo bajo el sol. También en nuestro caso, el sol es vital para crecer.
LA PRIMERA
Aprovechando el legítimo descontento del personal, contra mí y contra LA PRIMERA se organizó en estos días una campaña de odio, mentiras, calumnias y estupideces, cuya sede está en el Ministerio del Interior y en agentes de Fujimori y Montesinos que tienen por jefe a Vicente Silva y por agente servil a una señora B.
Un hombre de prensa vinculado al poder reveló a persona ajena a la política y al periodismo, apenas iniciada la campaña: “A tu amigo César Lévano lo quieren tumbar. La señora B. lo quiere reemplazar”.
La señora B. ha sido fiel servidora de Montesinos en un diario de donde la echaron por infiltrada; en un canal de TV por cable y en un diario de Piura.
Todo se sabe.
También es conocida la escasez de recursos económicos de este diario. Sus propietarios no lo han fundado para ganar dinero, sino para defender al país y a la mayoría de los ciudadanos, en particular a los obreros, los campesinos, los maestros, las comunidades campesinas, los intelectuales, los empresarios nacionales y nacionalistas, los nativos defensores de la Amazonía.
Más allá de los inventos injuriosos de la ultraderecha y la ultraizquierda, no somos voceros de partido o candidato alguno, ni de ningún gobierno extranjero.
Por ser opositores firmes carecemos de la publicidad estatal de que gozan cotidianos de mucho menor circulación y de muy subido desprestigio.
Pero no nos quejamos. Hemos ganado el respeto y la fidelidad de un público creciente. En Lima, y más aún en provincias, hay personas que fotocopian nuestras columnas y las distribuyen a decenas de amigos o clientes.
En nuestro recorrido hemos desnudado negociados y conductas antiperuanas, y denunciado planes antidemocráticos. En más de un caso, se ha impuesto nuestra razón.
Sin dogmatismos ni sectarismos, hemos acatado el consejo de Bertolt Brecht respecto a las Cinco Dificultades para escribir la verdad: el coraje de escribir la verdad; el tino para descubrir la verdad; el arte de hacer que la verdad se torne manejable como un arma; el juicio para escoger a aquellos en cuyas manos la verdad se vuelve eficaz; la astucia (die List) para difundir la verdad entre muchos.
Pero esto tiene un límite. Lo experimentan muchos sin saberlo: van a un quiosco de periódicos, y, a las nueve o diez de la mañana, el vendedor les dice: “La Primera ya se agotó”.
El remedio es fácil, aumentar la tirada. Pero eso significa más papel, es decir, más dinero.
Por esta invencible razón, nuestro diario costará un sol a partir de mañana viernes.
Ya planeamos algo nuevo bajo el sol. También en nuestro caso, el sol es vital para crecer.
LA PRIMERA



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