Tres conceptos queremos rescatar de lo dicho ayer por Alberto Fujimori: “tuve que gobernar desde el infierno”; “no me arrepiento” (de haber llevado adelante su estrategia de pacificación); y “llamar ‘conflicto interno’ a la violencia (de SL y el MRTA) sería premiarlos” (a los terroristas).
Hizo muy bien Fujimori en recordar –en beneficio de los jóvenes que no vivieron esa época y solo conocen lo que pasó por la versión distorsionada de la CVR y las ONG derechohumanistas– el nivel de vesania de las bandas terroristas. Y también en resumir las políticas que aplicó y en mostrarse orgulloso de ellas, para desazón de sus verdugos, que esperaban verlo derrotado.
Por supuesto, la argolla mediática caviar saldrá hoy vomitando fuego y azufre contra el ex mandatario. Ayer mismo ya trataban de minimizar el profundo impacto que el alegato ha tenido en la ciudadanía diciendo que fue un discurso político (¡como si éste no fuera un juicio político!). Otros repetían el mantra de que el mérito de la pacificación le corresponde a la Policía, porque Fujimori estaba pescando cuando se capturó a Abimael Guzmán (son tan brutos que no se dan cuenta que así le dan la razón al ex presidente cuando dice que él no daba órdenes operativas sino directivas generales). Y el más alucinado de todos, escribía ayer en su blog que en efecto Fujimori derrotó al terrorismo, pero que lo hizo para que el Perú pudiera crecer y él tuviera qué robar (¡sic!).
Los lectores de esta columna saben de sobra nuestra opinión sobre este juicio y no vamos a fatigarlos nuevamente. Solo queremos añadir que el extraordinario alegato de autodefensa del ex presidente, algún día, cuando los odios y las pasiones se desvanezcan (los caviares no son eternos), figurará en los libros de historia de una nación agradecida, junto a su nombre. Y el de sus perseguidores no merecerá ni siquiera un pie de página. *
*Aunque hoy ocupen las primeras planas. Como el impresentable Lerner de la nefasta CVR, ahora convertido, gracias a este gobierno timorato, en pieza clave del Museo de la Memoria. Este individuo, nos hace notar un amable lector, declaró el miércoles que “el museo será la oportunidad para que las FFAA nos muestren también a sus héroes”…como si se tratara de una competencia acerca de quién tiene más héroes: el terrorismo o los militares que lo combatieron. Esta es la morralla que se proclama la conciencia moral del Perú.
LA RAZON
Hizo muy bien Fujimori en recordar –en beneficio de los jóvenes que no vivieron esa época y solo conocen lo que pasó por la versión distorsionada de la CVR y las ONG derechohumanistas– el nivel de vesania de las bandas terroristas. Y también en resumir las políticas que aplicó y en mostrarse orgulloso de ellas, para desazón de sus verdugos, que esperaban verlo derrotado.
Por supuesto, la argolla mediática caviar saldrá hoy vomitando fuego y azufre contra el ex mandatario. Ayer mismo ya trataban de minimizar el profundo impacto que el alegato ha tenido en la ciudadanía diciendo que fue un discurso político (¡como si éste no fuera un juicio político!). Otros repetían el mantra de que el mérito de la pacificación le corresponde a la Policía, porque Fujimori estaba pescando cuando se capturó a Abimael Guzmán (son tan brutos que no se dan cuenta que así le dan la razón al ex presidente cuando dice que él no daba órdenes operativas sino directivas generales). Y el más alucinado de todos, escribía ayer en su blog que en efecto Fujimori derrotó al terrorismo, pero que lo hizo para que el Perú pudiera crecer y él tuviera qué robar (¡sic!).
Los lectores de esta columna saben de sobra nuestra opinión sobre este juicio y no vamos a fatigarlos nuevamente. Solo queremos añadir que el extraordinario alegato de autodefensa del ex presidente, algún día, cuando los odios y las pasiones se desvanezcan (los caviares no son eternos), figurará en los libros de historia de una nación agradecida, junto a su nombre. Y el de sus perseguidores no merecerá ni siquiera un pie de página. *
*Aunque hoy ocupen las primeras planas. Como el impresentable Lerner de la nefasta CVR, ahora convertido, gracias a este gobierno timorato, en pieza clave del Museo de la Memoria. Este individuo, nos hace notar un amable lector, declaró el miércoles que “el museo será la oportunidad para que las FFAA nos muestren también a sus héroes”…como si se tratara de una competencia acerca de quién tiene más héroes: el terrorismo o los militares que lo combatieron. Esta es la morralla que se proclama la conciencia moral del Perú.
LA RAZON



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