Otra vez el aeropuerto Jorge Chávez da que hablar. Y ahora es por la continua suspensión de vuelos programados por el mal tiempo, a pesar que en otros países se trabaja en más difíciles condiciones climáticas, sin paralizarse. Se señalan diversas responsabilidades: Ministerio de Transportes, CORPAC, líneas aéreas. ¿Y LAP? La administradora del primer aeropuerto del Perú ¿no tiene ninguna responsabilidad?
Según nuestros dos últimos presidentes, el Jorge Chávez ya está en niveles de primer mundo gracias a la concesión. Pero el problema es que tenemos un arreglo de fachada, pero la pista nueva no sueña en construirse y ahora nos enteramos que los equipos de guía de los aviones están desactualizados y no permiten un aterrizaje con instrumentos cuando hay baja visibilidad. LAP podría sin embargo argüir que el tema de los controles es de CORPAC y no de ellos. Lo que inmediatamente deriva en otras cuestiones: CORPAC que administraba todos los aeropuertos y estaba encargada de los mecanismos de control, fue desvalijada cuando le quitaron el Jorge Chávez (su principal fuente de ingreso) y tuvo que depender de transferencias estatales, a partir de una pequeña fracción del TUAA, que antes le llegaba íntegro. Pasa como con los terrenos de la pista; donde se requiere los mayores desembolsos y están implicadas decisiones críticas, el contrato de concesión libera a la administradora, mientras le permite cargar con el íntegro de los ingresos.
En el famoso tema de si el Perú está en la categoría 2 y debe subir a la 3, para que haya aterrizajes y despegues con neblinas, el ministro Cornejo muestra el grado de desorientación en que se encuentra. Porque la categoría de eficiencia aérea no se recibe porque uno es más amigo de LAN o de LAP, o porque a la OACI le simpatiza la política de liberalización y privatización, sino porque sus sistemas realmente se tecnifican. En el país donde se compró un radar que llegó malogrado, pero luego se pagó para iniciar las negociaciones del TLC, las prioridades resultan invertidas. Tenemos una pista deteriorada, sobrepasando su tiempo de vida útil, pero como Dios es peruano seguimos aterrizando en ella. Tenemos equipos insuficientes para guiar a los aviones por instrumentos. Y si el caso de Lima es de insuficiencia, en provincias va de grave a calamitoso, siendo especialmente crítico en los aeropuertos de la selva, pero nadie hace nada. El MTC, como en el caso de los accidentes en las carreteras, la incomunicación con Pisco después del terremoto, o la parálisis del Jorge Chávez por la niebla, sólo reconoce el problema cuando ya no puede negarlo. Y a eso le llaman una política de Estado.
la primera
Según nuestros dos últimos presidentes, el Jorge Chávez ya está en niveles de primer mundo gracias a la concesión. Pero el problema es que tenemos un arreglo de fachada, pero la pista nueva no sueña en construirse y ahora nos enteramos que los equipos de guía de los aviones están desactualizados y no permiten un aterrizaje con instrumentos cuando hay baja visibilidad. LAP podría sin embargo argüir que el tema de los controles es de CORPAC y no de ellos. Lo que inmediatamente deriva en otras cuestiones: CORPAC que administraba todos los aeropuertos y estaba encargada de los mecanismos de control, fue desvalijada cuando le quitaron el Jorge Chávez (su principal fuente de ingreso) y tuvo que depender de transferencias estatales, a partir de una pequeña fracción del TUAA, que antes le llegaba íntegro. Pasa como con los terrenos de la pista; donde se requiere los mayores desembolsos y están implicadas decisiones críticas, el contrato de concesión libera a la administradora, mientras le permite cargar con el íntegro de los ingresos.
En el famoso tema de si el Perú está en la categoría 2 y debe subir a la 3, para que haya aterrizajes y despegues con neblinas, el ministro Cornejo muestra el grado de desorientación en que se encuentra. Porque la categoría de eficiencia aérea no se recibe porque uno es más amigo de LAN o de LAP, o porque a la OACI le simpatiza la política de liberalización y privatización, sino porque sus sistemas realmente se tecnifican. En el país donde se compró un radar que llegó malogrado, pero luego se pagó para iniciar las negociaciones del TLC, las prioridades resultan invertidas. Tenemos una pista deteriorada, sobrepasando su tiempo de vida útil, pero como Dios es peruano seguimos aterrizando en ella. Tenemos equipos insuficientes para guiar a los aviones por instrumentos. Y si el caso de Lima es de insuficiencia, en provincias va de grave a calamitoso, siendo especialmente crítico en los aeropuertos de la selva, pero nadie hace nada. El MTC, como en el caso de los accidentes en las carreteras, la incomunicación con Pisco después del terremoto, o la parálisis del Jorge Chávez por la niebla, sólo reconoce el problema cuando ya no puede negarlo. Y a eso le llaman una política de Estado.
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