A medida que se va consumiendo el tiempo de un Gobierno los plazos de agotamiento con que cuentan los gabinetes se van recortando. Equipos ministeriales que al inicio de un régimen se podía considerar que durarían uno o dos años, entrando en la segunda mitad del mandato, a los seis meses, ya muestran claros signos de cansancio. Ello explicaría el porqué últimamente se va haciendo evidente una creciente sensación de desgobierno.
Solo esta última semana hemos tenido movimientos indígenas tomando durante días tanto un aeropuerto regional como una estación de bombeo del oleoducto lo que ha impedido que se transporte 700 mil barriles de petróleo. Las exigencias de ellos son claramente extremistas así que no tiene sentido que el Gobierno simplemente se haga a un lado y los deje causar tanto daño. Por otro lado los guías turísticos molestos porque una ley abre a la competencia su lucrativo y hasta ahora cerrado mercado primero bloquean la línea férrea del Cusco y después impiden la entrada al santuario de Machu Picchu dándole un irreparable golpe a la imagen turística del país. Todo por una declarada motivación mercantilista; sin embargo, la policía los deja actuar y no los mete presos como debería.
Luego, en el Día del Trabajo miles de vehículos estuvieron bloqueados durante horas en la principal autopista del país porque un grupo de pobladores decidió llevar su requerimiento por un puente no a la municipalidad o al concesionario sino cerrar la carretera porque es más sencillo. La policía en lugar de desalojarlos en el acto se pasó horas esperando que se cansaran, demostrando gran deferencia hacia delincuentes –bloquear carreteras es un delito– y ninguna consideración hacia quienes debido al atropello sufrieron molestias y pérdidas. Para colmo de males, se cerró por niebla el aeropuerto, lo cual no es culpa del gobierno, pero los pasajeros sufrieron por horas de un gran desorden magnificando la sensación de caos durante el feriado.
Asimismo, la comedia de errores en la que se ha convertido la operación antigripe porcina continúa con un vuelo aterrizando en Lima directamente de México, más de 36 horas después de que estos vuelos habían sido prohibidos, lo que confirma que nadie les hace caso a los ministros de este Gobierno. Finalmente, para cerrar una semana que fluctúo entre lo dramático y lo absurdo, el jefe del Comando Conjunto casi fue victimado en un ataque en el VRAE .Sin embargo, al par de días del atentado se descubre que el armamento y las municiones destinadas para la policía en esa región se envían en costalillos, como simples encomiendas dentro de ómnibus interprovinciales, que son frecuentemente asaltados.
Hace un año los comentarios generalizados era que el entonces gabinete necesitaba oxigenarse, pero García no hizo caso y esperó hasta que ocurrió una grave crisis seis meses más tarde –la cual bien pudo traerse abajo al Gobierno– antes de cambiarlo. Ojalá esta vez no cometa el mismo error y proceda pronto a los recambios que a gritos se requieren antes de que una innecesaria demora nos termine a todos costando muy caro.
PERU 21
Solo esta última semana hemos tenido movimientos indígenas tomando durante días tanto un aeropuerto regional como una estación de bombeo del oleoducto lo que ha impedido que se transporte 700 mil barriles de petróleo. Las exigencias de ellos son claramente extremistas así que no tiene sentido que el Gobierno simplemente se haga a un lado y los deje causar tanto daño. Por otro lado los guías turísticos molestos porque una ley abre a la competencia su lucrativo y hasta ahora cerrado mercado primero bloquean la línea férrea del Cusco y después impiden la entrada al santuario de Machu Picchu dándole un irreparable golpe a la imagen turística del país. Todo por una declarada motivación mercantilista; sin embargo, la policía los deja actuar y no los mete presos como debería.
Luego, en el Día del Trabajo miles de vehículos estuvieron bloqueados durante horas en la principal autopista del país porque un grupo de pobladores decidió llevar su requerimiento por un puente no a la municipalidad o al concesionario sino cerrar la carretera porque es más sencillo. La policía en lugar de desalojarlos en el acto se pasó horas esperando que se cansaran, demostrando gran deferencia hacia delincuentes –bloquear carreteras es un delito– y ninguna consideración hacia quienes debido al atropello sufrieron molestias y pérdidas. Para colmo de males, se cerró por niebla el aeropuerto, lo cual no es culpa del gobierno, pero los pasajeros sufrieron por horas de un gran desorden magnificando la sensación de caos durante el feriado.
Asimismo, la comedia de errores en la que se ha convertido la operación antigripe porcina continúa con un vuelo aterrizando en Lima directamente de México, más de 36 horas después de que estos vuelos habían sido prohibidos, lo que confirma que nadie les hace caso a los ministros de este Gobierno. Finalmente, para cerrar una semana que fluctúo entre lo dramático y lo absurdo, el jefe del Comando Conjunto casi fue victimado en un ataque en el VRAE .Sin embargo, al par de días del atentado se descubre que el armamento y las municiones destinadas para la policía en esa región se envían en costalillos, como simples encomiendas dentro de ómnibus interprovinciales, que son frecuentemente asaltados.
Hace un año los comentarios generalizados era que el entonces gabinete necesitaba oxigenarse, pero García no hizo caso y esperó hasta que ocurrió una grave crisis seis meses más tarde –la cual bien pudo traerse abajo al Gobierno– antes de cambiarlo. Ojalá esta vez no cometa el mismo error y proceda pronto a los recambios que a gritos se requieren antes de que una innecesaria demora nos termine a todos costando muy caro.
PERU 21



No hay comentarios:
Publicar un comentario