3.5.09

El candidato ideal

¿Qué quieren Alan García y el Apra de aquí al 2011? En lo esencial tranquilidad política para los próximos dos años, y en el 2011 votos suficientes para mantener o incrementar su actual presencia en el Congreso. En otras palabras, desean un escenario en que el desgaste de los años finales no se acelere, y si es posible se revierta.

La parte de la tranquilidad tiene dos partes. Los candidatos y agrupaciones del centro a la derecha no van a hacerle problemas a un gobierno que funcionará como el gran elector del 2011. Bien miradas, las cifras de García y del gobierno son más interesantes que las de cualquier candidato. Si hubiera reelección, García sería el puntero.

La segunda parte es más complicada. La protesta popular es menos predecible que la cábala de los partidos. Ahora estamos en un periodo de calma, pero eso puede cambiar de la noche a la mañana. Hay regiones que se pueden irritar, SL puede escalar las acciones, la anticorrupción puede aplicar un nuevo mordisco a alguna parte de la imagen de gobierno.

Lo de los votos suficientes está en cierto modo vinculado al clima de tranquilidad/aprobación, pero también a la estrategia del propio gobierno. Existe para García tal cosa como el candidato ideal: no amenaza entrar a la segunda vuelta, pero a la vez ayuda en el acopio de más de 25% de votos parlamentarios. Un éxito en términos del Apra.

El sentido común dice que en el Apra lo anterior solo se logra con explícito apoyo de García. Pero la química del aprismo es impredecible. En 1990 Luis Alva Castro estuvo a punto de ser el rival de Mario Vargas Llosa, y en ese caso probablemente de ganar, sin demasiado apoyo del N°1. No era, pues, el candidato ideal sino más bien una molestia.

Visto desde fuera, hoy el Apra tiene más de una figura que podría cumplir la tarea del 2011 sin amenazar la candidatura de García en el 2016. Es decir una candidatura de primera vuelta. La designación dependerá de si tendremos sobre todo una elección entre mujeres, una elección entre ideas-fuerza, o una elección con ribetes étnicos.

Esta visión da por sentado que el Apra irá con un candidato propio y un perfil partidario nítido. Negociará sus votos (y su futuro inmediato) recién al filo de la segunda vuelta. En cambio la elección regional-municipal puede ser para el Apra un escenario de alianzas variables de localidad en localidad, incluso como la que imagina Yehude Simon.

Para el periodo que se abre con el 2011 el aprismo y García van a necesitar mantenerse en la oposición, pero con algunas responsabilidades regionales o municipales que los mantengan como actores administrativos. Esto último se ha vuelto importante en la política peruana, donde un discurso sin ejecución práctica es cada vez peor considerado.

La REPUBLICA

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