Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
¿Premier Yehude Simon en la cuerda floja?
Desde el presidente Alan García hasta pesos pesados del partido, todos en el Apra se han preocupado de expresar su deseo de que Yehude Simon siga de premier, pero tanto respaldo ya produce sospecha de que sean esos gestos fingidos con que empieza la tradicional ceremonia política del adiós.
Lo peor que le puede ocurrir a un premier es que crezca la especulación de su salida. Si muchos creen que está en la cuerda floja, el premier pierde influencia pues van a esperar al reemplazante para tomar decisiones. En estas cosas, mucho rumor crea las condiciones de la profecía autocumplida.
El premier Simon ha señalado que ya volteó la página y superado el desaire de la bancada parlamentaria aprista de ‘tirarle arroz’ durante su exposición del nuevo plan VRAE, pero parecería que el problema de su relación con el Apra va más allá de los malos modales.
Los apristas creen que también han volteado la página pero la de los ‘petroaudios’. Por ese motivo se convocó a Simon al gabinete: para superar el mal momento derivado de una denuncia muy grave que puso en entredicho la honestidad del régimen. Superado el mismo, su presencia sería innecesaria.
Asimismo, la sintonía de Simon con el gobierno tiene algunos baches con diferentes grados de relevancia. El último ocurrió este fin de semana: sobre si Mario Vargas Llosa podía o no criticar a Hugo Chávez en Venezuela.
De otro lado, el Apra parece estar entrando –en medio de sus crecientes pugnas internas– en una fase prepotente que puede chocar con el estilo dialogante de Simon. Por ejemplo, el modo como pretenden acusar al congresista Werner Cabrera, quien ya retiró los agravios al presidente García, pero ahora el Apra le pide “disculpas” cuando lo evidente es que solo quieren alargar el debate sobre las normas amazónicas.
Al mismo tiempo, las políticas impulsadas por el premier Simon están demorando en cuajar. Una es el programa anticorrupción que, hasta el momento, solo parece un spot publicitario sin mucho correlato con la realidad. Miren, nomás, el escándalo que significa la manera como el Apra y el Poder Judicial están salvando a la defenestrada Tula Benites, lo que constituye una vergüenza mayúscula para el país.
La otra es el nuevo plan VRAE, el cual no ha conseguido la confianza del Congreso ni de los especialistas. Fernando Rospigliosi cree que ese plan muestra que el gobierno no sabe qué hacer en el VRAE y que el tema no le interesa en absoluto.
Quizá el cambio de las condiciones en que Simon fue llamado al gabinete, en octubre pasado, explique estas señales del inicio de la ceremonia del adiós.
la republica
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
¿Premier Yehude Simon en la cuerda floja?
Desde el presidente Alan García hasta pesos pesados del partido, todos en el Apra se han preocupado de expresar su deseo de que Yehude Simon siga de premier, pero tanto respaldo ya produce sospecha de que sean esos gestos fingidos con que empieza la tradicional ceremonia política del adiós.
Lo peor que le puede ocurrir a un premier es que crezca la especulación de su salida. Si muchos creen que está en la cuerda floja, el premier pierde influencia pues van a esperar al reemplazante para tomar decisiones. En estas cosas, mucho rumor crea las condiciones de la profecía autocumplida.
El premier Simon ha señalado que ya volteó la página y superado el desaire de la bancada parlamentaria aprista de ‘tirarle arroz’ durante su exposición del nuevo plan VRAE, pero parecería que el problema de su relación con el Apra va más allá de los malos modales.
Los apristas creen que también han volteado la página pero la de los ‘petroaudios’. Por ese motivo se convocó a Simon al gabinete: para superar el mal momento derivado de una denuncia muy grave que puso en entredicho la honestidad del régimen. Superado el mismo, su presencia sería innecesaria.
Asimismo, la sintonía de Simon con el gobierno tiene algunos baches con diferentes grados de relevancia. El último ocurrió este fin de semana: sobre si Mario Vargas Llosa podía o no criticar a Hugo Chávez en Venezuela.
De otro lado, el Apra parece estar entrando –en medio de sus crecientes pugnas internas– en una fase prepotente que puede chocar con el estilo dialogante de Simon. Por ejemplo, el modo como pretenden acusar al congresista Werner Cabrera, quien ya retiró los agravios al presidente García, pero ahora el Apra le pide “disculpas” cuando lo evidente es que solo quieren alargar el debate sobre las normas amazónicas.
Al mismo tiempo, las políticas impulsadas por el premier Simon están demorando en cuajar. Una es el programa anticorrupción que, hasta el momento, solo parece un spot publicitario sin mucho correlato con la realidad. Miren, nomás, el escándalo que significa la manera como el Apra y el Poder Judicial están salvando a la defenestrada Tula Benites, lo que constituye una vergüenza mayúscula para el país.
La otra es el nuevo plan VRAE, el cual no ha conseguido la confianza del Congreso ni de los especialistas. Fernando Rospigliosi cree que ese plan muestra que el gobierno no sabe qué hacer en el VRAE y que el tema no le interesa en absoluto.
Quizá el cambio de las condiciones en que Simon fue llamado al gabinete, en octubre pasado, explique estas señales del inicio de la ceremonia del adiós.
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