2.6.09

Fuera de la ley

La maniobra canalizada por la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat) respecto a Canal 5 coloca a ese medio directamente en manos del presidente Alan García.

Así lo demuestra el hecho de que Alberto Cabello, ex gerente del Canal 2 de Baruch Ivcher, haya sido nombrado como nuevo administrador de la televisora.

El Canal 5 era ya, por supuesto, adicto al régimen. La novedad es que ahora va a convertirse en una especie de Canal 7, es decir, en órgano de propaganda del ególatra que nos gobierna.

No se requieren facultades adivinatorias para prever que la pantalla se llenará allí de imágenes de García y programas de propaganda, calumnias e insultos. Tampoco resulta imprevisible que el canal pase, al cabo de un tiempo, a la Universidad San Martín de Porres, del ministro José Antonio Chang. Los trabajadores del canal lanzados a la calle seguirán allí.

La medida sobre Panamericana había sido anunciada, sin tapujos, por el jefe del Estado el sábado, cuando dijo que la Sunat “haría bien en cobrar la deuda tributaria”. “Sea quien sea el que esté allí, hay que cobrar, si no ¿hasta cuándo?”.

Se dijo y se hizo.

Significativa es la interrogación, porque diversos sectores de la opinión y de la prensa, en particular La Primera, han señalado durante meses la complacencia con que la Sunat trataba al gran evasor de tributos, Genaro Delgado.

Ahora, cuando la decisión judicial estaba ad portas, la Sunat se torna veloz y hasta draconiana.

La inspiración es patentemente política y palaciega.

Toca a los juristas analizar el caso para establecer si la Sunat tiene entre sus atribuciones la de asumir la administración de una empresa privada.

Si entre sus finalidades figura ésa, hay que preguntarse por qué entonces no interviene en otros negocios, y les nombra administradores gubernamentales. Varios medios de comunicación serían pasibles de esa medida coercitiva.

Por supuesto que, en la medida en que esos medios desempeñan la mayordomía mediática de Palacio, no los van a tocar ni con el pétalo de un dólar. La coerción, con cierre abrupto, sólo se ejerce contra pequeños negocios. La ley del embudo en todo su esplendor.

La medida adoptada por la Sunat a instancias del Ejecutivo es una arbitrariedad sin atenuantes, y un precedente amenazador.

Será interesante ver la reacción de quienes se proclaman defensores de la libertad de expresión.

¿Lo que hace Hugo Chávez respecto a una televisora cuya licencia se había vencido es condenable; pero lo que García acaba de ejecutar es legítimo?

Entra en juego aquí el doble estándar de la derecha sobre el derecho.

La maniobra capitaneada por García fue preparada, es evidente, en combinación con Genaro Delgado Parker. Los frutos de esa alianza no prometen nada bueno para la democracia y la libertad.

LA PRIMERA

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