Confirmando el dicho 'zapatero a tus zapatos’, el intento de la Sunat por administrar a un deudor duró solo horas. Felizmente, la entidad estatal demostró que no tiene capacidad ni experiencia para asumir el control de una actividad empresarial.
Más aún, el hecho de que el deudor del caso sea un canal de televisión unió a todos los políticos de oposición, y eso aceleró el fracaso del esquema. Al menos se demostró reflejos al llevar rápidamente el caso al Indecopi, que es la ruta usual que desde un inicio se debió utilizar. Ahora se implementará la decisión del Poder Judicial sobre el control de la empresa, mientras se conforma una junta de acreedores, como en todo proceso normal.
Al margen de que si el fallido ejercicio tenía como intención cobrarle al deudor o controlar un medio de expresión –estoy seguro de que hubo quienes tenían el objetivo de lograr lo primero y fueron alentados por otros con lo segundo en mente–, este ha arrojado lecciones que no podemos dejar de mencionar.
La primera es la complicidad de las entidades del Estado ante el temor de afectar la imagen del funcionario que está a cargo. Es inaceptable que un contribuyente, solo por ser un medio de comunicación, se haya zurrado, durante más de siete años, en sucesivas administraciones tributarias que le han tenido temor. A cualquier contribuyente común y corriente, a los pocos meses de atraso ya le están embargando cuentas bancarias o los muebles de su casa.
Incluso si los gobiernos tienen miedo de exigir el cumplimiento de sus obligaciones a la prensa, mejor sería que la declaren inafecta, pues los medios que sí cumplimos con nuestros impuestos somos objeto de competencia desleal por parte de aquellos que usan su poder de manera cuasi criminal para intimidar y no pagar. Esto también pone en riesgo la libertad de expresión, pues crean una montaña de deuda que, tarde o temprano, los vuelve vulnerables al chantaje del gobierno de turno.
Finalmente, tenemos que Indecopi, supuesta isla de excelencia estatal, tiene que explicar cómo puede recibir una solicitud de insolvencia y, cinco meses más tarde, ni siquiera la ha procesado. Mientras que la Sunat tiene que desarrollar mecanismos transparentes para cobrar, como subastas de acreencias y de activos, para no caer en la tentación de tomar la administración de un deudor.
PERU 21
Más aún, el hecho de que el deudor del caso sea un canal de televisión unió a todos los políticos de oposición, y eso aceleró el fracaso del esquema. Al menos se demostró reflejos al llevar rápidamente el caso al Indecopi, que es la ruta usual que desde un inicio se debió utilizar. Ahora se implementará la decisión del Poder Judicial sobre el control de la empresa, mientras se conforma una junta de acreedores, como en todo proceso normal.
Al margen de que si el fallido ejercicio tenía como intención cobrarle al deudor o controlar un medio de expresión –estoy seguro de que hubo quienes tenían el objetivo de lograr lo primero y fueron alentados por otros con lo segundo en mente–, este ha arrojado lecciones que no podemos dejar de mencionar.
La primera es la complicidad de las entidades del Estado ante el temor de afectar la imagen del funcionario que está a cargo. Es inaceptable que un contribuyente, solo por ser un medio de comunicación, se haya zurrado, durante más de siete años, en sucesivas administraciones tributarias que le han tenido temor. A cualquier contribuyente común y corriente, a los pocos meses de atraso ya le están embargando cuentas bancarias o los muebles de su casa.
Incluso si los gobiernos tienen miedo de exigir el cumplimiento de sus obligaciones a la prensa, mejor sería que la declaren inafecta, pues los medios que sí cumplimos con nuestros impuestos somos objeto de competencia desleal por parte de aquellos que usan su poder de manera cuasi criminal para intimidar y no pagar. Esto también pone en riesgo la libertad de expresión, pues crean una montaña de deuda que, tarde o temprano, los vuelve vulnerables al chantaje del gobierno de turno.
Finalmente, tenemos que Indecopi, supuesta isla de excelencia estatal, tiene que explicar cómo puede recibir una solicitud de insolvencia y, cinco meses más tarde, ni siquiera la ha procesado. Mientras que la Sunat tiene que desarrollar mecanismos transparentes para cobrar, como subastas de acreencias y de activos, para no caer en la tentación de tomar la administración de un deudor.
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