12.7.09

¡Qué horror, el APRA en el gabinete!

Todavía no se había secado la tinta en las resoluciones que los nombraban, aún no se acomodaban el fajín los ministros y ya le llovían críticas al nuevo gabinete. La verdad, nos hubiera gustado verlo presidido por Rafael Rey –aunque estamos seguros que lo hará muy bien en Defensa– o por Gonzales Posada –cuadro de primera, eterno voceado y siempre postergado por Alan García–, pero a Velásquez por lo menos deberían darle el beneficio de la duda y no molerlo a palos desde el comienzo.
La principal crítica, ya se sabe, es que éste es un gabinete marcadamente aprista. ¿Y qué? ¿Acaso no ganó el APRA las elecciones? ¿Dónde está escrito que un gabinete tiene que ser necesariamente presidido e integrado en su mayoría por independientes? Ya hemos tenido dos primeros ministros independientes y ambos salieron por las patas de los caballos (Sí, Del Castillo es técnicamente aprista, pero el hombre jugaba su propio juego con miras al 2011; soñaba y sueña con ser el Paniagua II y por eso sus guiños a los caviares y sus “mesas de diálogo” que tiraron por los suelos el Estado de Derecho. Y de “Chamberlain” Simon ya conocen de sobra los lectores nuestra opinión. Moraleja: no debe nombrarse premier a políticos con ambiciones presidenciales).

Además de Rey, los otros dos nombramientos que nos parecen acertados son los de Pastor y Salazar. Este es un correcto oficial de la PNP con mucha experiencia, injustamente atacado por Hernani, el peor ministro del Interior en mucho tiempo –y eso es bastante decir en un portafolio que con Cabanillas descendió a simas de devaluación sin parangón– y que tiene muy claro que la ola de agitación no es espontánea y tiene ramificaciones externas. Y aquél es un cuadro aprista joven, inteligente, enérgico y con facilidad de comunicación que puede darle nuevos bríos a un ministerio que Rosario Fernández condujo con chatura.


Por cierto, aplaudimos también la decisión de Martín Pérez de aceptar una cartera pese a los problemas que eso puede acarrearle en Unidad Nacional (si es verdad lo que por calles y plazas difunde al respecto, con no poca piconería, el “Tucancito” Bedoya). Se trata de otro elemento que puede darle aires frescos al sector que le ha tocado. Y además es de peruanos bien nacidos aceptar un reto como éste cuando un presidente convoca en momentos de crisis.

De paso, nos parecen fuera de lugar las burlas que algunos le lanzan al flamante premier porque su dicción deja a veces qué desear. Sí, pues, suele decir “teníanos”. ¿Y? Es un tema absolutamente banal. Belaunde hablaba muy bonito y su segundo gobierno fue un desastre.

Lo importante es que Javier Velásquez Quesquén sepa imprimir al premierato el carácter enérgico que los tiempos actuales exigen para rescatar el tan devaluado Estado de Derecho. Le deseamos, por el bien del país, la mejor de las suertes en esa difícil tarea.

la razon

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