La crisis económica y financiera internacional es la más profunda de los últimos setenta años. Hace unas semanas la opinión de la mayoría de los analistas económicos internacionales era que había brotes de esperanza y que ya se había "tocado fondo". Sin embargo, en los últimos años se ha producido un súbito vuelco hacia el pesimismo, básicamente por el alza de la desocupación en Estados Unidos a 9.5% y las perspectivas poco halagüeñas en Europa.
Al final pienso que sí se verá un principio de recuperación hacia fines de año por causa de la enorme expansión de crédito inorgánico del banco central en Estados Unidos, el Reino Unido y Japón. Y mientras tanto las economías de China y de la India siguen jalando fuerte, con crecimientos respectivos en 2009 de 7.5% y 8%, aunque esta última es poco sostenible con un déficit fiscal demasiado grande. Sin embargo, el déficit fiscal de la India es menor que el gigantesco déficit fiscal de Estados Unidos, 13% del producto, sin contar los ingentes déficits de los estados de la federación norteamericana.
Una pregunta que estas tendencias suscitan es si la recuperación será sostenible y si hay un riesgo que termine en una fuerte inflación internacional de aquí al 2011. Por ahora la inflación parece poco probable, pero, si ocurriera, estaría reflejada en una fuerte alza del precio internacional del petróleo, la cual a su vez probablemente anularía la recuperación como ha ocurrido en el pasado.
¿Qué debe hacer el Perú en este ambiente incierto? En pocas palabras, mantener el estímulo económico a través de la inversión pública (el "acelerador") pero con disciplina fiscal y monetaria (el "freno"). Sabemos que es difícil manejar con un pie en el acelerador y estar listos para saltar sobre el freno, pero eso es lo que se tendrá que hacer hasta que la economía mundial mejore y se estabilice.
Ejemplos concretos de acción:
I. Seguir con el "plan anticrisis". En la inversión pública el plan está teniendo éxito: la inversión del sector público (infraestructura, obras, hospitales, etc.) este año llegará a 5% del producto, en comparación con 3.5% en años anteriores. Es casi una duplicación. Hay críticas, por cierto: se podría hacer más en apoyo a la vivienda popular y en pequeñas obras en provincias.
II. Promover un plan de fortalecimiento energético: más contratos de exploración petrolera y gasífera, apoyo a la inversión en hidroeléctricas, conversión del transporte público urbano al gas natural. Y hay que remover trabas burocráticas a estas iniciativas: por ejemplo, Lima podría tener 550 MW de capacidad generadora adicional en menos de dos años en plantas de "ciclo combinado" de gas (que no usarían un gramo más de gas que las actuales plantas) si se acaba con la procrastinación burocrática actual.
III. Seguir promoviendo grandes concesiones de infraestructura (autopistas, aeropuertos, puertos, generación eléctrica y líneas de transmisión, transporte urbano) y a la vez apoyar pequeños proyectos de infraestructura al nivel de localidades, con diálogo con las poblaciones locales. Ese tipo de comunicación ayudaría a evitar algunos de los problemas que han ocurrido en la Sierra y la Amazonía recientemente.
IV. Flexibilidad, pero con prudencia en la política fiscal y monetaria. Eso es lo que se está haciendo ahora. El éxito de esta política se vio en los últimos días cuando el gobierno vendió US$1.000 millones de bonos en el mercado internacional y recibió ofertas de compra por más de Us$4.000 millones, a pesar de haber rebajado la tasa de interés.
El pesimismo no es un buen consejero. Pero habrá más pesimismo en las próximas semanas, cuando se espera que la tasa de desocupación en Estados Unidos toque 10%. Observadores respetados piensan que seguirá alrededor de ese nivel hasta el 2011. Me parece políticamente improbable, pero es una expectativa que hay que tener en cuenta cuando diseñamos nuestra política anticrisis aquí en el Perú.
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Al final pienso que sí se verá un principio de recuperación hacia fines de año por causa de la enorme expansión de crédito inorgánico del banco central en Estados Unidos, el Reino Unido y Japón. Y mientras tanto las economías de China y de la India siguen jalando fuerte, con crecimientos respectivos en 2009 de 7.5% y 8%, aunque esta última es poco sostenible con un déficit fiscal demasiado grande. Sin embargo, el déficit fiscal de la India es menor que el gigantesco déficit fiscal de Estados Unidos, 13% del producto, sin contar los ingentes déficits de los estados de la federación norteamericana.
Una pregunta que estas tendencias suscitan es si la recuperación será sostenible y si hay un riesgo que termine en una fuerte inflación internacional de aquí al 2011. Por ahora la inflación parece poco probable, pero, si ocurriera, estaría reflejada en una fuerte alza del precio internacional del petróleo, la cual a su vez probablemente anularía la recuperación como ha ocurrido en el pasado.
¿Qué debe hacer el Perú en este ambiente incierto? En pocas palabras, mantener el estímulo económico a través de la inversión pública (el "acelerador") pero con disciplina fiscal y monetaria (el "freno"). Sabemos que es difícil manejar con un pie en el acelerador y estar listos para saltar sobre el freno, pero eso es lo que se tendrá que hacer hasta que la economía mundial mejore y se estabilice.
Ejemplos concretos de acción:
I. Seguir con el "plan anticrisis". En la inversión pública el plan está teniendo éxito: la inversión del sector público (infraestructura, obras, hospitales, etc.) este año llegará a 5% del producto, en comparación con 3.5% en años anteriores. Es casi una duplicación. Hay críticas, por cierto: se podría hacer más en apoyo a la vivienda popular y en pequeñas obras en provincias.
II. Promover un plan de fortalecimiento energético: más contratos de exploración petrolera y gasífera, apoyo a la inversión en hidroeléctricas, conversión del transporte público urbano al gas natural. Y hay que remover trabas burocráticas a estas iniciativas: por ejemplo, Lima podría tener 550 MW de capacidad generadora adicional en menos de dos años en plantas de "ciclo combinado" de gas (que no usarían un gramo más de gas que las actuales plantas) si se acaba con la procrastinación burocrática actual.
III. Seguir promoviendo grandes concesiones de infraestructura (autopistas, aeropuertos, puertos, generación eléctrica y líneas de transmisión, transporte urbano) y a la vez apoyar pequeños proyectos de infraestructura al nivel de localidades, con diálogo con las poblaciones locales. Ese tipo de comunicación ayudaría a evitar algunos de los problemas que han ocurrido en la Sierra y la Amazonía recientemente.
IV. Flexibilidad, pero con prudencia en la política fiscal y monetaria. Eso es lo que se está haciendo ahora. El éxito de esta política se vio en los últimos días cuando el gobierno vendió US$1.000 millones de bonos en el mercado internacional y recibió ofertas de compra por más de Us$4.000 millones, a pesar de haber rebajado la tasa de interés.
El pesimismo no es un buen consejero. Pero habrá más pesimismo en las próximas semanas, cuando se espera que la tasa de desocupación en Estados Unidos toque 10%. Observadores respetados piensan que seguirá alrededor de ese nivel hasta el 2011. Me parece políticamente improbable, pero es una expectativa que hay que tener en cuenta cuando diseñamos nuestra política anticrisis aquí en el Perú.
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