Por: Ernesto Pinto Bazurco Rittler. Embajador
Los derechos humanos cobran auge después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se comprueba que la clase política de los países involucrados había fracasado. No se podía justificar, en modo alguno, la muerte de más de cincuenta millones de personas, la mayoría civiles. Mujeres y niños inocentes que murieron en los bombardeos de Múnich e Hiroshima, o ahogados como los diez mil refugiados del barco Wilhelm Gustloff que criminales vestidos de uniforme hundieron en 1945.
Tampoco se justifica la secuela de un mundo dividido en intereses político-ideológicos antagónicos que lo sumergieron en la llamada Guerra Fría. Que de fría tuvo poco, porque significó la muerte para otros tres millones de personas en guerras como las de Corea o Vietnam.
El antiguo Derecho Humanitario (para los beligerantes) evolucionó hacia los denominados derechos humanos que alcanza a los civiles.
Estos derechos se convirtieron en instrumentos de la política exterior de algunos estados. Así, se lograron algunos avances en aspectos declarativos y se crean instituciones como los tribunales internacionales. Aun así, le es difícil a un ciudadano acceder a Suiza, donde funciona la Comisión de Derechos Humanos, mucho menos a La Haya, sede de la Corte Penal Internacional. Si tiene suerte que le otorguen una visa, esta sola costaría tanto como un salario mínimo.
En Cuba otorgamos amparo a más de diez mil cubanos que ingresaron a la Embajada del Perú en La Habana el día 4 de abril de 1980.
También di protección a hombres, mujeres y niños que habían entrado perseguidos a la sede diplomática antes de esa fecha. Actué venciendo dificultades, de acuerdo con el derecho interno e internacional: lo que mandaba la Constitución del Perú del 1979 y el artículo 22, párrafo 7 de la Convención Interamericana sobre Derechos Humanos.
Ha sido la acción más importante, en la práctica, en Latinoamérica a favor de los DD. HH.. Se fortaleció el derecho internacional ampliando sus alcances para dar protección y amparo a las personas, no cayendo en el pretexto de las formalidades.
El mundo acepta que mueran de hambre 25 mil personas al día, y los días pasan sin que se ocupen de ello sus dirigentes. En contradicción, cuando hay crisis financiera, los gobernantes se apresuran para poner a disposición de algunos bancos el dinero de los contribuyentes.
Las sociedades responsables deben estar interesadas en preservar sus valores. El Perú debe recordar, como en el caso de la embajada peruana en Cuba, que mayor validez tiene el derecho que se aplica frente al que simplemente se declara.
Los derechos humanos cobran auge después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se comprueba que la clase política de los países involucrados había fracasado. No se podía justificar, en modo alguno, la muerte de más de cincuenta millones de personas, la mayoría civiles. Mujeres y niños inocentes que murieron en los bombardeos de Múnich e Hiroshima, o ahogados como los diez mil refugiados del barco Wilhelm Gustloff que criminales vestidos de uniforme hundieron en 1945.
Tampoco se justifica la secuela de un mundo dividido en intereses político-ideológicos antagónicos que lo sumergieron en la llamada Guerra Fría. Que de fría tuvo poco, porque significó la muerte para otros tres millones de personas en guerras como las de Corea o Vietnam.
El antiguo Derecho Humanitario (para los beligerantes) evolucionó hacia los denominados derechos humanos que alcanza a los civiles.
Estos derechos se convirtieron en instrumentos de la política exterior de algunos estados. Así, se lograron algunos avances en aspectos declarativos y se crean instituciones como los tribunales internacionales. Aun así, le es difícil a un ciudadano acceder a Suiza, donde funciona la Comisión de Derechos Humanos, mucho menos a La Haya, sede de la Corte Penal Internacional. Si tiene suerte que le otorguen una visa, esta sola costaría tanto como un salario mínimo.
En Cuba otorgamos amparo a más de diez mil cubanos que ingresaron a la Embajada del Perú en La Habana el día 4 de abril de 1980.
También di protección a hombres, mujeres y niños que habían entrado perseguidos a la sede diplomática antes de esa fecha. Actué venciendo dificultades, de acuerdo con el derecho interno e internacional: lo que mandaba la Constitución del Perú del 1979 y el artículo 22, párrafo 7 de la Convención Interamericana sobre Derechos Humanos.
Ha sido la acción más importante, en la práctica, en Latinoamérica a favor de los DD. HH.. Se fortaleció el derecho internacional ampliando sus alcances para dar protección y amparo a las personas, no cayendo en el pretexto de las formalidades.
El mundo acepta que mueran de hambre 25 mil personas al día, y los días pasan sin que se ocupen de ello sus dirigentes. En contradicción, cuando hay crisis financiera, los gobernantes se apresuran para poner a disposición de algunos bancos el dinero de los contribuyentes.
Las sociedades responsables deben estar interesadas en preservar sus valores. El Perú debe recordar, como en el caso de la embajada peruana en Cuba, que mayor validez tiene el derecho que se aplica frente al que simplemente se declara.



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