UNA APUESTA POR NEGOCIOS SOSTENIBLES
Por: Vanessa Vereau *
El Perú es uno de los 12 países megadiversos, los que en conjunto albergan el 70% de la diversidad biológica del mundo. Contamos con 25 mil especies de plantas, el 10% del total mundial, y ocupamos el segundo lugar en diversidad de aves, con más de 1.800 especies, y el segundo lugar en variedad de peces. Somos el quinto lugar en el mundo en diversidad de mamíferos y reptiles, con 515 y 418 especies, respectivamente. Para que esta diversidad biológica se mantenga es necesario tomar medidas que aseguren su conservación y uso sostenible.
Como una de las medidas nace el biocomercio, el comercio de productos y servicios que utiliza nuestra biodiversidad nativa, de modo que sea sostenible en lo económico y social y en lo ambiental. Por ello, y en consideración del inmenso potencial de nuestra biodiversidad, el Perú debe buscar la participación conjunta de las comunidades y el sector privado en impulsar el biocomercio, para que se reconozcan las ventajas ofrecidas por esta forma de comercialización; tanto como modelo de desarrollo que concilia los intereses ambientales con las prácticas de comercio cuanto como espacio de oportunidades de inversión en mercados nuevos para productos y servicios provenientes de nuestra biodiversidad.
En ese sentido, es razonable afirmar que hoy, a través del biocomercio, el mercado premia con mejores precios a aquellos productores y empresarios que son amigables con el ambiente.
Iniciativas como el Concurso Nacional de Biocomercio, que lanzó hace poco el Ministerio del Ambiente y que ha recibido a la fecha postulantes de todo el país, son una muestra de que en el Perú, incluso, sin saberlo, existen emprendedores que ya están utilizando nuestra biodiversidad y generan negocios a partir de esta. Ejemplos de dicha práctica son la comunidad de productores de maca de la meseta del Bombón, en la provincia de Junín, que exporta este importante recurso al Asia y Europa, los productores de camu camu de Loreto y Ucayali, quienes realizan exitosamente exportaciones de la pulpa de dicho fruto amazónico al Japón. Esto nos demuestra que nuestra biodiversidad nos da un abanico de posibilidades de negocio, como la producción de maíz gigante del Cusco, que ahora se comercializa en snacks de todo el mundo.
La mayoría de estos emprendimientos están representados por pequeñas empresas, asociaciones y organizaciones de base comunitaria, que necesitan apoyo para aumentar el nivel de investigación y de innovación tecnológica, mejorar su capacidad empresarial y posibilidades de acceso a los mercados, inclusive nacionales. He allí un nicho con mucho potencial para desarrollar negocios, valorando los recursos naturales de nuestro país.
El reto es, entonces, promover estas iniciativas e incorporarlas en la dinámica de los mercados que reconocen la conservación, el uso sostenible de la biodiversidad y la equidad social.
Viceministra del Ministerio del Ambiente
Por: Vanessa Vereau *
El Perú es uno de los 12 países megadiversos, los que en conjunto albergan el 70% de la diversidad biológica del mundo. Contamos con 25 mil especies de plantas, el 10% del total mundial, y ocupamos el segundo lugar en diversidad de aves, con más de 1.800 especies, y el segundo lugar en variedad de peces. Somos el quinto lugar en el mundo en diversidad de mamíferos y reptiles, con 515 y 418 especies, respectivamente. Para que esta diversidad biológica se mantenga es necesario tomar medidas que aseguren su conservación y uso sostenible.
Como una de las medidas nace el biocomercio, el comercio de productos y servicios que utiliza nuestra biodiversidad nativa, de modo que sea sostenible en lo económico y social y en lo ambiental. Por ello, y en consideración del inmenso potencial de nuestra biodiversidad, el Perú debe buscar la participación conjunta de las comunidades y el sector privado en impulsar el biocomercio, para que se reconozcan las ventajas ofrecidas por esta forma de comercialización; tanto como modelo de desarrollo que concilia los intereses ambientales con las prácticas de comercio cuanto como espacio de oportunidades de inversión en mercados nuevos para productos y servicios provenientes de nuestra biodiversidad.
En ese sentido, es razonable afirmar que hoy, a través del biocomercio, el mercado premia con mejores precios a aquellos productores y empresarios que son amigables con el ambiente.
Iniciativas como el Concurso Nacional de Biocomercio, que lanzó hace poco el Ministerio del Ambiente y que ha recibido a la fecha postulantes de todo el país, son una muestra de que en el Perú, incluso, sin saberlo, existen emprendedores que ya están utilizando nuestra biodiversidad y generan negocios a partir de esta. Ejemplos de dicha práctica son la comunidad de productores de maca de la meseta del Bombón, en la provincia de Junín, que exporta este importante recurso al Asia y Europa, los productores de camu camu de Loreto y Ucayali, quienes realizan exitosamente exportaciones de la pulpa de dicho fruto amazónico al Japón. Esto nos demuestra que nuestra biodiversidad nos da un abanico de posibilidades de negocio, como la producción de maíz gigante del Cusco, que ahora se comercializa en snacks de todo el mundo.
La mayoría de estos emprendimientos están representados por pequeñas empresas, asociaciones y organizaciones de base comunitaria, que necesitan apoyo para aumentar el nivel de investigación y de innovación tecnológica, mejorar su capacidad empresarial y posibilidades de acceso a los mercados, inclusive nacionales. He allí un nicho con mucho potencial para desarrollar negocios, valorando los recursos naturales de nuestro país.
El reto es, entonces, promover estas iniciativas e incorporarlas en la dinámica de los mercados que reconocen la conservación, el uso sostenible de la biodiversidad y la equidad social.
Viceministra del Ministerio del Ambiente



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