3.2.09

Compra presidencial

Por: Mariella Balbi Periodista

Al presidente García se lo ve interesado en mantener el curso sano de la economía y empeñado en amainar los efectos de la tremenda crisis que ha sumido al mundo entero en una profunda recesión. Incluso muchos han cuestionado un exceso de optimismo de su parte. El presidente también anima la inversión extranjera y nacional, inaugurando cada proyecto importante para nuestro país. No se le nota, sin embargo, un ánimo tan entusiasta frente a los programas de lucha contra la pobreza. Lo demuestran los desastrosos resultados en esta área, la tenacidad presidencial no asoma por ahí.

El Gobierno conoce bien que la ineficiencia de Juntos es pasmosa y sumamente preocupante, principalmente porque es el programa emblemático para reducir la extrema pobreza. Una lectura sesuda de la Encuesta Nacional de Hogares indica que cerca del 50% de los beneficiados de Juntos no debería serlo; hay gente más pobre que ellos en el Perú de hoy. Y en medio de la crisis económica mundial los sectores más vulnerables serán, sin duda, los que nada tienen. Entonces, es obvio que ese programa adolece de una focalización adecuada, no hay una línea de base (algo que se ha repetido hasta el cansancio) y se debe crear un sistema de identificación de beneficiarios. La focalización debe centrarse en los pobres extremos, pero no excluir a quienes lo son pero no tienen hijos en edad escolar o pequeños (viejitos, solteras, etc.).

La transferencia de dinero que hace Juntos está condicionada a que quienes reciben esta ayuda lleven a sus hijos a la posta y a la escuela. Pues bueno, de acuerdo al Protocolo Básico de Salud y Desarrollo, solo el 8% de beneficiarios cumple con el condicionamiento. Un escándalo y una “botadera” de dinero. Se sabe que el Gobierno ha pedido al BID un préstamo de importante monto para reestructurar los programas sociales y que este ha sido otorgado. Si ello se logra, con el mismo dinero se podrá atender a más gente. Y si Santiago Levy, el experto en pobreza del BID, monitorea este preocupante asunto, tanto mejor. El modelo que utilizó en México fue exitoso y ahora lo aplican otros países. El presidente García tiene que conocer estos hechos, si se compra el tema de los programas sociales, la rentabilidad política y moral será inmensa. Además, sabido es que las cosas no se arreglan de fuera sino desde adentro y la voluntad política es importantísima. Esperamos que compre y gane el país.

EL COMERCIO

No hay comentarios: