Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
Una actitud tan lamentable como peligrosa.
Una columna y una entrevista del congresista Mauricio Mulder –el martes en Correo y en La Hora N– llevan a vislumbrar que el Apra está en plan de vendetta contra los que desnudaron a dos de sus militantes que actuaban como bribones en un sector público que les abría sus puertas con promiscuidad.
El PAP siente, equivocadamente, que las acusaciones derivadas de los ‘multiaudios’ son, principalmente, ataques al partido de, como dijo su secretario general el martes, “gente dispuesta a que se caiga el país por su antiaprismo”.
Tan absurda es esta posición que incluso Mulder, un político de tono agresivo pero que suele tener sentido común, no le jala las orejas al congresista de su partido Edgar Núñez por lanzar, sin dar fundamento, la especie de que la empresa Petrotech estaría detrás del atentado a la fiscal Gladys Echaíz.
El no desmarcarse de una idiotez como esa constituye una señal de que el Apra está en pie de guerra, con la cara pintada y la actitud del todo vale, en contra de los que cree que le han hecho daño al partido por revelar las inmundicias de por lo menos un par de sus militantes.
Así, parece que el Apra –o, al menos, un sector del mismo– se viene con todo y que su objetivo es, como ya han adelantado varios de sus principales integrantes, asociar a las personas que realizaron las denuncias sobre los petroaudios con Business Track, es decir, relacionarlas con la mafia chuponeadora.
La justicia deberá asignar responsabilidades en este caso, pero la actitud que proyectan Mulder y varios de sus compañeros augura malos tiempos, al menos para el periodismo independiente, es decir, el que no se quiera echar al gobierno.
Si el PAP acepta que se lancen planteamientos tan absurdos como el de Núñez, podría recibir de su propia medicina. Por ejemplo, esta hipótesis: fue el Apra el que quiso matar a la fiscal de la Nación con el fin de detener una investigación que les iba a complicar la vida a peces gordos del partido que sí estaban al tanto de las movidas León-Químper. La sospecha se vincula con la creciente importancia que –dicen los que saben– está teniendo Agustín Mantilla en el partido. Y ahora, para ‘barajarla’, la policía –controlada por el gobierno– enfatiza que el ataque a la fiscal solo tuvo un fin delincuencial.
¿Es absurda dicha hipótesis? Puede ser, pero tiene tanta lógica como las que plantea el Apra –o, al menos, algunos de sus dirigentes– con una actitud de vendetta que tiene de comparsa a la retreta desafinada de algunos medios. No es, en todo caso, la actitud que debiera tener un partido que dice estar en contra de la corrupción.
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
Una actitud tan lamentable como peligrosa.
Una columna y una entrevista del congresista Mauricio Mulder –el martes en Correo y en La Hora N– llevan a vislumbrar que el Apra está en plan de vendetta contra los que desnudaron a dos de sus militantes que actuaban como bribones en un sector público que les abría sus puertas con promiscuidad.
El PAP siente, equivocadamente, que las acusaciones derivadas de los ‘multiaudios’ son, principalmente, ataques al partido de, como dijo su secretario general el martes, “gente dispuesta a que se caiga el país por su antiaprismo”.
Tan absurda es esta posición que incluso Mulder, un político de tono agresivo pero que suele tener sentido común, no le jala las orejas al congresista de su partido Edgar Núñez por lanzar, sin dar fundamento, la especie de que la empresa Petrotech estaría detrás del atentado a la fiscal Gladys Echaíz.
El no desmarcarse de una idiotez como esa constituye una señal de que el Apra está en pie de guerra, con la cara pintada y la actitud del todo vale, en contra de los que cree que le han hecho daño al partido por revelar las inmundicias de por lo menos un par de sus militantes.
Así, parece que el Apra –o, al menos, un sector del mismo– se viene con todo y que su objetivo es, como ya han adelantado varios de sus principales integrantes, asociar a las personas que realizaron las denuncias sobre los petroaudios con Business Track, es decir, relacionarlas con la mafia chuponeadora.
La justicia deberá asignar responsabilidades en este caso, pero la actitud que proyectan Mulder y varios de sus compañeros augura malos tiempos, al menos para el periodismo independiente, es decir, el que no se quiera echar al gobierno.
Si el PAP acepta que se lancen planteamientos tan absurdos como el de Núñez, podría recibir de su propia medicina. Por ejemplo, esta hipótesis: fue el Apra el que quiso matar a la fiscal de la Nación con el fin de detener una investigación que les iba a complicar la vida a peces gordos del partido que sí estaban al tanto de las movidas León-Químper. La sospecha se vincula con la creciente importancia que –dicen los que saben– está teniendo Agustín Mantilla en el partido. Y ahora, para ‘barajarla’, la policía –controlada por el gobierno– enfatiza que el ataque a la fiscal solo tuvo un fin delincuencial.
¿Es absurda dicha hipótesis? Puede ser, pero tiene tanta lógica como las que plantea el Apra –o, al menos, algunos de sus dirigentes– con una actitud de vendetta que tiene de comparsa a la retreta desafinada de algunos medios. No es, en todo caso, la actitud que debiera tener un partido que dice estar en contra de la corrupción.
LA REPUBLICA



No hay comentarios:
Publicar un comentario