Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
Una propuesta audaz para la nueva elección
La designación en la Contraloría General de la República (CGR) acabó en escándalo básicamente por la irresponsabilidad de la candidata seleccionada de la terna escogida por la comisión que se creó para dicho fin. ¿Por dónde empezar otra vez?
Una opción sería que el presidente Alan García escogiera una de las dos personas que quedan de la terna inicial. Pero esto no parece una buena idea porque este proceso particular ha quedado chamuscado por las mentiras de la candidata Ingrid Suárez, y por la falta de una revisión exhaustiva de su CV.
Esta revisión, que parecería innecesaria en concursos para puestos de tanta responsabilidad, se vuelve –como se ve– indispensable en una sociedad donde la mentira gana espacio. (De paso, si los medios revisaran los CV de las principales autoridades quizá podrían encontrar algunas sorpresas).
Esta lamentable conclusión de la postulación de Suárez no debería anular el esfuerzo para lograr que cargos importantes sean designados por concurso. Pero, mientras se perfecciona el sistema, hay que elegir –pronto– al nuevo contralor (a).
El mecanismo establecido en el artículo 82° de la Constitución es el siguiente: “El Contralor General es designado por el
Congreso, a propuesta del Poder Ejecutivo, por siete años”. Es decir, el presidente de la República lo propone, pero este puede escoger el método de selección que mejor le parezca.
Después de todo lo ocurrido, una iniciativa audaz que podría lanzar el presidente García es exactamente la que él propuso en el Plan de Gobierno 2006-2011 del Partido Aprista Peruano, dentro del título ‘Lucha contra la corrupción’:
“416. Proponer que el Contralor General de la República sea nombrado por el Congreso Nacional a propuesta de una terna presentada por los grupos políticos de oposición en el Congreso.
“417. Proponer que la Contraloría General de la República tenga plena autonomía respecto a los poderes del Estado y actúe como soporte técnico de las comisiones investigadoras del Congreso”.
Este camino sería, sin duda, una movida audaz y arriesgada para el presidente García, pero con algunas ventajas significativas. Primero, le devolvería importancia al hecho de que los jefes de Estado cumplan lo que propusieron cuando eran candidatos.
Segundo, proyectaría un mensaje del interés de que la persona que ocupe la CGR, desde ahora y durante casi todo el siguiente gobierno, sea independiente. Por último, pondría la pelota en cancha de la oposición (entendida en términos amplios: todos menos el Apra), la cual tendría que demostrar que tiene capacidad de elaborar propuestas responsables.
LA REPUBLICA
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
Una propuesta audaz para la nueva elección
La designación en la Contraloría General de la República (CGR) acabó en escándalo básicamente por la irresponsabilidad de la candidata seleccionada de la terna escogida por la comisión que se creó para dicho fin. ¿Por dónde empezar otra vez?
Una opción sería que el presidente Alan García escogiera una de las dos personas que quedan de la terna inicial. Pero esto no parece una buena idea porque este proceso particular ha quedado chamuscado por las mentiras de la candidata Ingrid Suárez, y por la falta de una revisión exhaustiva de su CV.
Esta revisión, que parecería innecesaria en concursos para puestos de tanta responsabilidad, se vuelve –como se ve– indispensable en una sociedad donde la mentira gana espacio. (De paso, si los medios revisaran los CV de las principales autoridades quizá podrían encontrar algunas sorpresas).
Esta lamentable conclusión de la postulación de Suárez no debería anular el esfuerzo para lograr que cargos importantes sean designados por concurso. Pero, mientras se perfecciona el sistema, hay que elegir –pronto– al nuevo contralor (a).
El mecanismo establecido en el artículo 82° de la Constitución es el siguiente: “El Contralor General es designado por el
Congreso, a propuesta del Poder Ejecutivo, por siete años”. Es decir, el presidente de la República lo propone, pero este puede escoger el método de selección que mejor le parezca.
Después de todo lo ocurrido, una iniciativa audaz que podría lanzar el presidente García es exactamente la que él propuso en el Plan de Gobierno 2006-2011 del Partido Aprista Peruano, dentro del título ‘Lucha contra la corrupción’:
“416. Proponer que el Contralor General de la República sea nombrado por el Congreso Nacional a propuesta de una terna presentada por los grupos políticos de oposición en el Congreso.
“417. Proponer que la Contraloría General de la República tenga plena autonomía respecto a los poderes del Estado y actúe como soporte técnico de las comisiones investigadoras del Congreso”.
Este camino sería, sin duda, una movida audaz y arriesgada para el presidente García, pero con algunas ventajas significativas. Primero, le devolvería importancia al hecho de que los jefes de Estado cumplan lo que propusieron cuando eran candidatos.
Segundo, proyectaría un mensaje del interés de que la persona que ocupe la CGR, desde ahora y durante casi todo el siguiente gobierno, sea independiente. Por último, pondría la pelota en cancha de la oposición (entendida en términos amplios: todos menos el Apra), la cual tendría que demostrar que tiene capacidad de elaborar propuestas responsables.
LA REPUBLICA



No hay comentarios:
Publicar un comentario