Finalmente, luego de más de treinta años de olvido y negligencia, la Costa Verde parece que ha retornado a la agenda gubernamental. En una clara muestra del interés que ha desarrollado el gobierno para recobrar la costa de Lima, dentro de la primera parte del paquete anticrisis se han transferido 16 millones de soles para Magdalena y San Miguel. Con dichos recursos, estos distritos podrán ejecutar obras de mejoramiento, incluyendo la construcción de parques y un malecón. Solo con esas obras y el proyecto que está implementando Miraflores, para el próximo verano los limeños podremos tener una costa más verde y con menos desmonte.
Por otro lado, imaginemos lo espectacular que podría ser la fachada de Lima si el entusiasmo que actualmente tienen el Ejecutivo y esos tres distritos se contagiara tanto al alcalde Castañeda como al resto de municipios que tienen litoral. Sería especialmente importante ese contagio si consideramos que los recursos necesarios son pequeños, en el contexto de la magnitud de los presupuestos que administran tanto la Municipalidad de Lima como el gobierno. Si este año se le otorgara prioridad al tema y se lograra que todos los distritos que den a la costa realicen obras para 'verdearlo’, se podría en un solo año haber mejorado significativamente la cara de Lima.
Sin embargo, mientras no se logre limpiar el mar, la costa nunca cumplirá su función de servir de escape y diversión para millones de limeños, 56% de los cuales considera las playas como sucias. Durante décadas se ha estado echando todo el desagüe de la ciudad al litoral. Lima debe de ser una de las pocas ciudades importantes en el mundo que, simplemente, no valora en absoluto la salud de su población. Qué puede ser más riesgoso para sus habitantes que echar todos los residuos en la bahía para que puedan ser 'reciclados’.
Lamentablemente, hace años se viene haciendo proyectos a medias, como la planta de San Bartolo o el colector norte, ninguno de los cuales ha cumplido su objetivo por deficiencias en el diseño por parte de Sedapal. También se viene intentando sin éxito el concesionar las plantas de tratamiento en La Chira y en Taboada. Es decir, la situación solo ha empeorado. Esperamos que el entusiasmo por verdear la costa vaya de la mano con mayor convicción y eficiencia en lograr la limpieza del mar.
PERU 21
Por otro lado, imaginemos lo espectacular que podría ser la fachada de Lima si el entusiasmo que actualmente tienen el Ejecutivo y esos tres distritos se contagiara tanto al alcalde Castañeda como al resto de municipios que tienen litoral. Sería especialmente importante ese contagio si consideramos que los recursos necesarios son pequeños, en el contexto de la magnitud de los presupuestos que administran tanto la Municipalidad de Lima como el gobierno. Si este año se le otorgara prioridad al tema y se lograra que todos los distritos que den a la costa realicen obras para 'verdearlo’, se podría en un solo año haber mejorado significativamente la cara de Lima.
Sin embargo, mientras no se logre limpiar el mar, la costa nunca cumplirá su función de servir de escape y diversión para millones de limeños, 56% de los cuales considera las playas como sucias. Durante décadas se ha estado echando todo el desagüe de la ciudad al litoral. Lima debe de ser una de las pocas ciudades importantes en el mundo que, simplemente, no valora en absoluto la salud de su población. Qué puede ser más riesgoso para sus habitantes que echar todos los residuos en la bahía para que puedan ser 'reciclados’.
Lamentablemente, hace años se viene haciendo proyectos a medias, como la planta de San Bartolo o el colector norte, ninguno de los cuales ha cumplido su objetivo por deficiencias en el diseño por parte de Sedapal. También se viene intentando sin éxito el concesionar las plantas de tratamiento en La Chira y en Taboada. Es decir, la situación solo ha empeorado. Esperamos que el entusiasmo por verdear la costa vaya de la mano con mayor convicción y eficiencia en lograr la limpieza del mar.
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