En el Perú, la “colombianización” –y que nos disculpen los amigos que tenemos en ese país– llega ya a niveles alarmantes, como lo prueba el atentado contra la fiscal de la Nación. Solo al titular del Interior, sobre cuya capacidad mental tenemos cada día más dudas, se le ocurre decir que quizá el móvil haya sido el robo, porque en el distrito de Jesús María se producen usualmente muchos hurtos de piezas de vehículos. Con eso dejó como chancay de a medio sus declaraciones sobre el “chuponeo” (“que cada ministro tome sus precauciones cuando hable por teléfono”) y lo ocurrido con los policías asesinados en el Bosque de Pómac (“si hasta a Kennedy lo mataron francotiradores”).
¡Despierte Hernani! ¿En qué nube vive? ¿Qué ladrón de repuestos se va a acercar a pie al auto de una alta funcionaria arma en mano y va a disparar con total sangre fría al interior por la ventanilla del chofer? Esto tiene todas las características de un trabajo de sicarios y solo de milagro se salvó la doctora Gladys Echaíz de ser asesinada.
Es la primera vez en muchos años que se intenta eliminar a un funcionario público de primer nivel. Y ciertamente no es obra de Sendero. Es claro que guarda relación con la investigación que realiza la Fiscalía de la Nación sobre el “chuponeo”. Y no es coincidencia que se produzca apenas un par de días después de que la doctora Echaíz anunciara que los financistas del espionaje telefónico están a punto de caer debido al análisis del material incautado en casa de uno de los socios de Business Track.
Con un coraje digno de encomio, a pocas horas del atentado contra su vida (el segundo, porque ya habían colocado hace años una bomba en su casa de Chiclayo), la Fiscal de la Nación aseguró tajantemente que las investigaciones sobre los “petroaudios” seguirán su rumbo normal “con ella o sin ella” y que de ninguna manera la van a amedrentar. De hecho, continuó con su agenda normal y viajó a La Libertad para atender una serie de diligencias.
Bien por ella. Y lástima que en nuestro país hayamos llegado a niveles tales de descreimiento que no han faltado comentarios respecto a que el atentado es un montaje, una cortina de humo del gobierno ...porque el sicario falló los disparos a corta distancia. Si hubiera logrado su cometido, dirían que la mató el régimen para que no siga investigando.
No, señoras y señores. Como en muchos otros casos, al que nos ocupa debe aplicársele el principio de la navaja de Occam: la explicación más simple es la más probable. Y ésta no es otra que los autores intelectuales del “chuponeo”, algunos de los cuales se la han pasado años como vacas sagradas, están muy pero muy nerviosos. Y son capaces de cualquier cosa, hasta de matar, con tal de interrumpir una investigación que los convertirá en carne molida. Hay que ponerlos al descubierto cuanto antes para que no sigan desestabilizando la democracia.
la razon
¡Despierte Hernani! ¿En qué nube vive? ¿Qué ladrón de repuestos se va a acercar a pie al auto de una alta funcionaria arma en mano y va a disparar con total sangre fría al interior por la ventanilla del chofer? Esto tiene todas las características de un trabajo de sicarios y solo de milagro se salvó la doctora Gladys Echaíz de ser asesinada.
Es la primera vez en muchos años que se intenta eliminar a un funcionario público de primer nivel. Y ciertamente no es obra de Sendero. Es claro que guarda relación con la investigación que realiza la Fiscalía de la Nación sobre el “chuponeo”. Y no es coincidencia que se produzca apenas un par de días después de que la doctora Echaíz anunciara que los financistas del espionaje telefónico están a punto de caer debido al análisis del material incautado en casa de uno de los socios de Business Track.
Con un coraje digno de encomio, a pocas horas del atentado contra su vida (el segundo, porque ya habían colocado hace años una bomba en su casa de Chiclayo), la Fiscal de la Nación aseguró tajantemente que las investigaciones sobre los “petroaudios” seguirán su rumbo normal “con ella o sin ella” y que de ninguna manera la van a amedrentar. De hecho, continuó con su agenda normal y viajó a La Libertad para atender una serie de diligencias.
Bien por ella. Y lástima que en nuestro país hayamos llegado a niveles tales de descreimiento que no han faltado comentarios respecto a que el atentado es un montaje, una cortina de humo del gobierno ...porque el sicario falló los disparos a corta distancia. Si hubiera logrado su cometido, dirían que la mató el régimen para que no siga investigando.
No, señoras y señores. Como en muchos otros casos, al que nos ocupa debe aplicársele el principio de la navaja de Occam: la explicación más simple es la más probable. Y ésta no es otra que los autores intelectuales del “chuponeo”, algunos de los cuales se la han pasado años como vacas sagradas, están muy pero muy nerviosos. Y son capaces de cualquier cosa, hasta de matar, con tal de interrumpir una investigación que los convertirá en carne molida. Hay que ponerlos al descubierto cuanto antes para que no sigan desestabilizando la democracia.
la razon



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