3.2.09

Un caso de justa reclamación

Finalmente primó la razón y, como correspondía, el ministro del Interior, Remigio Hernani, ha ordenado que se revise el cuestionado e injusto tratamiento dado al caso del mayor PNP Carlos Monge Pimentel. El mencionado oficial, como informó El Comercio, fue pasado al retiro irónicamente el mismo día en que había sido ascendido al grado de comandante, tras determinarse que fue él fue el verdadero autor de la captura de líder de Sendero Luminoso Óscar Alberto Ramírez Durand, “Feliciano”.

Su historia es de Ripley y solo los enrevesados y torcidos manejos aplicados durante el fujimontesinismo en el país explican las penalidades que tuvo que pasar este destacado policía no solo para que se le reconozca el mérito de la captura de cabecilla senderista, sino para enfrentar las presiones que sobre él mantuvo Vladimiro Montesinos.

El caso reseñado por nuestro Diario se remonta a 1999, cuando en lugar de ser ascendido por la distinguida acción cumplida, Monge fue obligado a firmar un documento para acreditar que fueron el Ejército y el Servicio de Inteligencia Nacional —y no él— los responsables de la captura de “Feliciano”.

En su lugar, fue postergado en sus ascensos e incluso enviado a Bolivia para que nunca contara la verdad de los hechos, mientras el régimen fujimorista obviamente se atribuía los logros de un histórico y, sin duda, rentable triunfo político en aquellos años previos a las convulsas elecciones del 2000.

Como sucedió con el caso del general Antonio Ketín Vidal, a quien Montesinos y Fujimori pretendieron sustraer la paternidad de la impecable captura de Abimael Guzmán, tampoco fue condecorado, sino más bien denostado.

Lo peor, sin embargo, es que nueve años después, bajo un gobierno democrático, el hoy comandante Monge siga siendo marginado y maltratado, esta vez por su propia institución. ¿De qué otra manera puede entenderse que la Inspectoría General de la PNP haya ordenado, en diciembre del año pasado, su pase al retiro por renovación de cuadros, cuando lo que correspondía era un ascenso justificadísimo después de casi una década sumido en el ostracismo?

Es una vergüenza que la institución policial incurra en errores garrafales de este tipo, desconociendo los resultados de una investigación interna que ha demostrado los méritos de Monge y su equipo en la captura de “Feliciano”.

Por eso ha hecho bien el ministro Hernani en solicitar a la junta de generales de la PNP que revise este caso que, de manera representativa, puede sentar un valioso precedente en lo que debe ser el respeto de los derechos de los policías.

EL COMERCIO


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