El rechazo del día viernes por el Congreso al Sr. Edmundo Beteta como Contralor General de la República es un hecho lamentable. Habrá que persistir en buscar un o una profesional independiente con ideas nuevas que le dé prestigio a esta importante institución. Ha sido un camino largo y accidentado desde octubre, cuando terminó el septenio del anterior Contralor, Genaro Matute. Ha habido demasiada controversia política alrededor de lo que debe ser un nombramiento eminentemente técnico.
En el Congreso, la comisión encargada de verificar las credenciales de los sucesivos candidatos dijo que Beteta, un economista con 14 años de experiencia, no estaba apto profesionalmente porque se había "colegiado" hace sólo cuatro años. Esta opinión carece de sustancia y Beteta hizo bien en insistir en sus calificaciones para este importante puesto en la administración pública. El "Colegio de Economistas" no es un ente que controla una profesión que tiene consecuencias directas para otros ciudadanos, como es el caso de los médicos o los ingenieros. Este caso me recuerda el de mi padre, quien llegó al Perú en 1936, después de haber obtenido su primer doctorado en fisiología en Alemania en 1913. Vino desde Alemania y Brasil para ocuparse de eliminar la lepra en la Amazonía. Para eso entró al servicio médico del Estado y tuvo que empezar a revalidar sus títulos médicos. Pero, ¿se le hubiera ocurrido al entonces ministro de Salud Pública, el muy distinguido Dr. Constantino Carvallo, cuestionar la experiencia profesional de alguien que luchó en diversos países, antes de llegar al Perú, contra la fiebre amarilla, el paludismo, la lepra, etc.? Hay alguna similitud con Beteta, quien laboró en Chile antes de regresar al Perú.
¿Cuáles deben ser las prioridades de la Contraloría?
1. Antes que todo, hacer cumplir la ley. Desde hace muchos años, la Contraloría ha pasado por periodos politizados, influenciada por vientos electorales. Sus investigaciones a veces han excedido sus facultades legales y los contralores se han puesto a declarar a la prensa en casos aún no juzgados. Los últimos dos años han sido especialmente activos, con casi una ola de acusaciones a ex ministros del anterior gobierno y al propio ex presidente de la República. El Dr. Matute apoyó esta cuasi campaña. La mayoría de las acusaciones han ido más allá de las leyes relevantes y han sido rebatidas de manera contundente después de largos y costosos procedimientos.
2. Definir bien cómo la Contraloría puede ayudar a luchar contra la corrupción, pecado aún muy tentador en el Perú y en la administración pública. Eso no se hace lanzando acusaciones de sesgo político. Lo único que logra este tipo de campaña es paralizar las decisiones de la administración pública.
3. Tecnificar a los profesionales de la Contraloría. ¿Cómo es posible que la Contraloría, recogiendo desechadas acusaciones de un ex congresista, haya acusado al que escribe esta columna de haber autorizado emisiones de bonos en Nueva York a un descuento (supuestamente una malversación) cuando se siguió estrictamente la práctica de los mercados internacionales de capitales? ¿Cómo es posible que los técnicos de la Contraloría no parecían saber que los costos del acero, del asfalto y del cemento en el mundo habían subido sustancialmente en 2007 y 2008 (casi 100% en el caso del acero y del asfalto)? En vez de entender lo que estaba pasando en el mundo, se lanzaron acusaciones politizadas y desmesuradas contra el anterior gobierno por el alza inevitable de costos de la Carretera Transoceánica Sur, concesión otorgada en 2006, antes de la inflación mundial de 2007-2008, después de una ley especial del Congreso.
Un verdadero órgano de control debe ser una entidad bien informada, no una Inquisición. El Banco Central de Reserva es un organismo técnico y prestigioso. ¿Por qué el nuevo jefe o jefa de la Contraloría no estudia cómo lo hacen allí?
En el Congreso, la comisión encargada de verificar las credenciales de los sucesivos candidatos dijo que Beteta, un economista con 14 años de experiencia, no estaba apto profesionalmente porque se había "colegiado" hace sólo cuatro años. Esta opinión carece de sustancia y Beteta hizo bien en insistir en sus calificaciones para este importante puesto en la administración pública. El "Colegio de Economistas" no es un ente que controla una profesión que tiene consecuencias directas para otros ciudadanos, como es el caso de los médicos o los ingenieros. Este caso me recuerda el de mi padre, quien llegó al Perú en 1936, después de haber obtenido su primer doctorado en fisiología en Alemania en 1913. Vino desde Alemania y Brasil para ocuparse de eliminar la lepra en la Amazonía. Para eso entró al servicio médico del Estado y tuvo que empezar a revalidar sus títulos médicos. Pero, ¿se le hubiera ocurrido al entonces ministro de Salud Pública, el muy distinguido Dr. Constantino Carvallo, cuestionar la experiencia profesional de alguien que luchó en diversos países, antes de llegar al Perú, contra la fiebre amarilla, el paludismo, la lepra, etc.? Hay alguna similitud con Beteta, quien laboró en Chile antes de regresar al Perú.
¿Cuáles deben ser las prioridades de la Contraloría?
1. Antes que todo, hacer cumplir la ley. Desde hace muchos años, la Contraloría ha pasado por periodos politizados, influenciada por vientos electorales. Sus investigaciones a veces han excedido sus facultades legales y los contralores se han puesto a declarar a la prensa en casos aún no juzgados. Los últimos dos años han sido especialmente activos, con casi una ola de acusaciones a ex ministros del anterior gobierno y al propio ex presidente de la República. El Dr. Matute apoyó esta cuasi campaña. La mayoría de las acusaciones han ido más allá de las leyes relevantes y han sido rebatidas de manera contundente después de largos y costosos procedimientos.
2. Definir bien cómo la Contraloría puede ayudar a luchar contra la corrupción, pecado aún muy tentador en el Perú y en la administración pública. Eso no se hace lanzando acusaciones de sesgo político. Lo único que logra este tipo de campaña es paralizar las decisiones de la administración pública.
3. Tecnificar a los profesionales de la Contraloría. ¿Cómo es posible que la Contraloría, recogiendo desechadas acusaciones de un ex congresista, haya acusado al que escribe esta columna de haber autorizado emisiones de bonos en Nueva York a un descuento (supuestamente una malversación) cuando se siguió estrictamente la práctica de los mercados internacionales de capitales? ¿Cómo es posible que los técnicos de la Contraloría no parecían saber que los costos del acero, del asfalto y del cemento en el mundo habían subido sustancialmente en 2007 y 2008 (casi 100% en el caso del acero y del asfalto)? En vez de entender lo que estaba pasando en el mundo, se lanzaron acusaciones politizadas y desmesuradas contra el anterior gobierno por el alza inevitable de costos de la Carretera Transoceánica Sur, concesión otorgada en 2006, antes de la inflación mundial de 2007-2008, después de una ley especial del Congreso.
Un verdadero órgano de control debe ser una entidad bien informada, no una Inquisición. El Banco Central de Reserva es un organismo técnico y prestigioso. ¿Por qué el nuevo jefe o jefa de la Contraloría no estudia cómo lo hacen allí?
PPK



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