14.4.09

En busca del tiempo perdido

Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

Yehude Simon cumple medio año como premier

Yehude Simon cumple hoy seis meses en el puesto de premier al que llegó como salvavidas en plena crisis de los ‘petroaudios’, la más complicada en lo que va del gobierno. Su incorporación ha sido, para Alan García, un buen negocio; para él, no tanto.

Simon significó un refresco para un gobierno que estaba cansado por el desgaste del ex premier Jorge del Castillo, y magullado por los negocios oscuros que trajo Fortunato Canaán y que interesaron a varios en el gabinete.

Por su imagen de honesto –que mantiene–, Simon ayudó al gobierno a pasar esa ola y, también, a ganar tiempo mientras otros desactivaban las implicancias políticas y judiciales de los ‘petroaudios’, lo que es obvio que han conseguido.

Durante su medio año como premier, la aprobación del presidente García subió de 19 a 34%. Nada mal. La suya, en cambio, tuvo una trayectoria inversa. Si un premier debe ser el pararrayos presidencial, Simon lo está haciendo muy bien.

Pero lo curioso es que él no ha estado cubriendo mucho a García en las tormentas. Más bien, el principal problema de su actuación sería que esta parece algo difusa, de perfil bajo, y que, en general, no se siente su mano en el gobierno. Parece un administrador discreto en un régimen del cual –en sus propias palabras– asumió –como Javier Silva Ruete, hace tres décadas– “el activo y el pasivo”.

Si así lo decidió, pues lo está haciendo bien. Pero eso no es lo que más le conviene a Simon y tampoco al país, pues su presencia en el gobierno generó la expectativa de que trajera un conjunto de valores importantes y demandados en la sociedad. De su plan anticorrupción, por ejemplo, solo queda un vago recuerdo del anuncio, mientras que la designación del nuevo contralor sigue demorada aunque no del todo por su culpa.

Dentro del gobierno, no se le percibe muy acompañado, salvo por los ministros que él trajo (Salud y Mujer). Y ahora, luego del ingreso de Mercedes Cabanillas a Interior, también cuenta con el ex premier Del Castillo, quien se ha convertido en un habitué del gabinete al que asiste con frecuencia llevando temas empresariales como Doe Run o el latifundio.

Finalmente, la función de presidente del Consejo de Ministros demanda lealtad con el presidente de la República, pero Simon ha tenido que tragarse más sapos de lo necesario en asuntos que, se suponía, están en la esencia de su posicionamiento político.

Hasta ahora, mejor le iba como presidente de Lambayeque que como premier. Ojalá que recupere, pronto, el tiempo perdido, pues el país se beneficiaría bastante si el gobierno incorporara esos valores que, se suponía, él iba a traer.

LA REPUBLICA

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