8.4.09

A la hora señalada...

A la hora que usted lea estas líneas ya se habrá producido el desenlace en esa farsa llamada megajuicio, que, como apuntó con acierto José Luis Sardón en su columna de Perú21, a nada bueno conducirá porque se juzga lo ocurrido solo a la luz de principios jurídicos de pretendida validez universal, ignorando el contexto histórico en el que dichos hechos ocurrieron.
Inútil pues a estas alturas especular o dárselas de vidente. Mejor, mientras el caviaraje prepara su fiesta, reproducir algunos comentarios de anónimos cibernautas, colocados ayer en la página web de RPP. Reflejan lo que siente el ciudadano de a pie al respecto, y que está a años-luz de los tópicos de la progresía.


Dice uno: “Qué impotencia me da saber que el hombre que salvó al Perú va a ser condenado por defendernos, y todo promovido por la misma gente que hundió al país y no hizo nada cuando las papas quemaban. Le agradezco a Fujimori el ya no tener que andar a partir de las 11 p.m. con la luz prendida dentro del carro a 20 km por hora y ondeando mi calzoncillo por la ventana como bandera blanca debido al toque de queda”.

Otro: “Es lamentable que los peruanos no tengan memoria. Yo tengo 35 años, viví en carne propia la necesidad de hacer cola para tener un kilo de azúcar, cómo en los cerros estaban las banderas rojas de Sendero y en la universidad las ‘aulas populares’. ¿Quién ponía remedio a eso? Nadie. El Perú se estaba perdiendo en el más profundo abismo”.

Y siguen: “Las nuevas generaciones deben saber quién fue el responsable de acabar con esa lacra del terrorismo. Tenía amigos de mi edad que eran hijos de policías y veía cómo eran muertos cobardemente por esos terroristas, quién se acuerda de ellos que son miles de miles, quién hace justicia con ellos. Ahora el que fue el autor de la pacificación está siendo juzgado. Es de Ripley, lamentablemente. A mis hijos les hablaré lo que fue realmente la historia de mi país, no como lo ilustran en los libros. Y la Historia va otorgarle a Fujimori el pedestal de honor que se merece por todo lo que hizo por el Perú”.

Y finalmente otro más (que de paso critica las declaraciones de ayer de Alan García y coincide con el pronóstico de esta columna): “No debe olvidarse que luego de ungir a San Román como presidente, todos los grupos políticos, incluido el APRA, lo abandonaron. Luego, que hubo elecciones al mal llamado Congreso Constituyente Democrático avaladas por la OEA. Y elecciones libres en 1995. Con observadores internacionales y todo. García ya perdió los reflejos y lo que debe hacer es prepararse para cuando lo lleven a él, sin pruebas, a la celda que compartirá, de darse un fallo aberrante, con el presidente Fujimori”.


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