14.4.09

Manos atadas

Taimados los caviares y la argolla mediática “políticamente correcta” en su enfoque de la emboscada en el VRAE. ¿Si Fujimori derrotó a SL, por qué lo seguimos combatiendo?, se pregunta en su columna, con impostada ingenuidad, una de las testas coronadas de la progresía. Muy fácil, pues: porque los gobiernos de Paniagua y Toledo le hicieron caso a las ONG y se dedicaron a perseguir a los militares y no a los terroristas y García trata de quedar bien con Dios y con el diablo (igualito lo van a crucificar apenas baje al llano, es el siguiente en la lista de Ernie de la Jara y su gran combo caviar).
En otro medio editorializan sobre el tema y aprovechan para poner el parche respecto a que no es serio tratar de buscar conexiones entre este suceso y la reciente sentencia a Fujimori. Sí, claro, ¿nos chupamos el dedo con helado de fresa o de chocolate? Hay que estar muy cegado por el odio para no admitir que los 25 años que le clavaron al ex mandatario han sido una victoria para Sendero y ésta ha sido su perversa manera de festejar.

Y en esos y otros medios, de repente todos son estrategas militares y profetas al día siguiente, y pontifican sobre que se debe hacer esto y no lo otro y por qué se patrulló de día y no de noche y por qué se manda reclutas y no personal entrenado ifoto:col.jpg

y por qué y por qué. Pero se escamotea lo esencial, como siempre. Aun si contáramos con diez mil Rambos y la última tecnología es imposible pelear con las manos atadas contra un enemigo protegido por la mafia derechohumanista. Hay 240 militares enjuiciados por combatir en el VRAE y al mismo tiempo, como demostramos en esta edición, esos fiscales que con el apoyo de ciertas ONG son tan valientes para judicializar uniformados, se hacen en los pantalones con los terroristas capturados y los sueltan. Así como lo leen.

Y ojo con este detalle: en la última emboscada, según testimonios de los sobrevivientes, participaron mujeres y niños. A ver, póngase en el pellejo de las fuerzas del orden: si hieren o matan a un “no combatiente”, los harían puré. Todos los efectivos serían denunciados de oficio por los fiscales y sentenciados con rapidez por los jueces. Imagine los titulares de la prensa progre: “Militares asesinan civiles durante ofensiva en el VRAE”; “Guerra sucia en la selva”; “Genocidas de las FF AA no respetaron a las mujeres ni a los niños”; “Detengan el baño de sangre”. Aprodeh, la Coordinadora Nacional de DD HH y otras de su calaña irían a la zona con la Cruz Roja a pedir una “zona desmilitarizada”. Los cuatro gatos oenegistas, que ya cerraron sus casas de playa en “Eisha”, a falta de algo mejor organizarían las consabidas vigilias con cartelitos y velitas a los gritos de “a-se-si-nos”. El Congreso interpelaría al ministro de Defensa. Etcétera. Así es imposible ganar una guerra. Tan simple y terrible como eso.

LA RAZON

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