LA CARRETERA CENTRAL NECESITA SEGURIDAD VIAL
Por: Juan de Dios Olaechea Periodista
Cuando se buscan las causas de los accidentes de tránsito muchas veces no se evidencian las situaciones de la realidad. Se dice que algunos accidentes se producen por negligencia del propio conductor; otros, por un mal diseño de la vía; y otros, por problemas del vehículo. Sin embargo, muy poco se repara en los accidentes causados por la circulación de pesados vehículos de carga en ciertas vías supuestamente diseñadas para dar fluidez al tránsito.
El caso típico es la Carretera Central. Al lado de vehículos particulares, de pequeños vehículos de carga y de transporte interprovincial, circulan camiones comerciales de seis ejes, cuyo diseño y características producen muchos problemas. Técnicamente, debido a su estructura, es inviable que estos circulen en una vía que busca ser fluida y segura.
Por un lado, está la lentitud. Por su tamaño y peso, dichas unidades solo pueden ir a velocidades de 15 km/h, lo que ocasiona cuellos de botella en la carretera, y perjudica la movilidad y la seguridad de miles de personas. Ello se agrava en una vía de doble sentido como la Carretera Central, en la que los vehículos particulares muchas veces buscan adelantarlos, lo cual genera innumerables peligros. En otros casos, ha ocurrido también que algunos choferes se han encontrado en las curvas con estos vehículos y se han empotrado en ellos, sobre todo de madrugada.
De otro lado, está el diseño. La Carretera Central, al estar ubicada en una geografía difícil como los Andes, tiene 14 curvas que solo admiten el paso de vehículos que tengan un radio menor de 27 m para poder girar sin problemas. En cambio, los camiones de seis ejes requieren como mínimo de 50 m de radio para girar, lo que ocasiona que invadan el carril contrario, lo que crea riesgos de accidentes.
Otro elemento a tener en cuenta es la afectación al patrimonio vial, es decir la duración de la vía. El excesivo peso de estos vehículos incrementa la presión sobre el asfalto y, por tanto, este se desgasta rápidamente, lo que obliga al Estado a desembolsar más recursos para su mantenimiento. Una vía que debería durar entre 8 y 10 años dura menos de 6 años por el excesivo peso que soporta. Todos estos elementos han motivado que la circulación de vehículos de carga de seis ejes esté prohibida por ley federal en EE.UU.
En la actualidad se estima que existen solo 368 camiones de este tipo que circulan por la Carretera Central, lo que representa menos del 8% del total de vehículos que transitan en esa vía, una cantidad ínfima frente a los tremendos problemas que ocasionan.
El problema está a la vista de todos. Ponerle fin no es complicado. Se necesita asumir modernas políticas de transporte y seguridad vial, y decisión firme de las autoridades. Es hora de actuar. La seguridad de los pasajeros, la fluidez de la vía y el presupuesto público lo agradecerán.
EL COMERCIO
Por: Juan de Dios Olaechea Periodista
Cuando se buscan las causas de los accidentes de tránsito muchas veces no se evidencian las situaciones de la realidad. Se dice que algunos accidentes se producen por negligencia del propio conductor; otros, por un mal diseño de la vía; y otros, por problemas del vehículo. Sin embargo, muy poco se repara en los accidentes causados por la circulación de pesados vehículos de carga en ciertas vías supuestamente diseñadas para dar fluidez al tránsito.
El caso típico es la Carretera Central. Al lado de vehículos particulares, de pequeños vehículos de carga y de transporte interprovincial, circulan camiones comerciales de seis ejes, cuyo diseño y características producen muchos problemas. Técnicamente, debido a su estructura, es inviable que estos circulen en una vía que busca ser fluida y segura.
Por un lado, está la lentitud. Por su tamaño y peso, dichas unidades solo pueden ir a velocidades de 15 km/h, lo que ocasiona cuellos de botella en la carretera, y perjudica la movilidad y la seguridad de miles de personas. Ello se agrava en una vía de doble sentido como la Carretera Central, en la que los vehículos particulares muchas veces buscan adelantarlos, lo cual genera innumerables peligros. En otros casos, ha ocurrido también que algunos choferes se han encontrado en las curvas con estos vehículos y se han empotrado en ellos, sobre todo de madrugada.
De otro lado, está el diseño. La Carretera Central, al estar ubicada en una geografía difícil como los Andes, tiene 14 curvas que solo admiten el paso de vehículos que tengan un radio menor de 27 m para poder girar sin problemas. En cambio, los camiones de seis ejes requieren como mínimo de 50 m de radio para girar, lo que ocasiona que invadan el carril contrario, lo que crea riesgos de accidentes.
Otro elemento a tener en cuenta es la afectación al patrimonio vial, es decir la duración de la vía. El excesivo peso de estos vehículos incrementa la presión sobre el asfalto y, por tanto, este se desgasta rápidamente, lo que obliga al Estado a desembolsar más recursos para su mantenimiento. Una vía que debería durar entre 8 y 10 años dura menos de 6 años por el excesivo peso que soporta. Todos estos elementos han motivado que la circulación de vehículos de carga de seis ejes esté prohibida por ley federal en EE.UU.
En la actualidad se estima que existen solo 368 camiones de este tipo que circulan por la Carretera Central, lo que representa menos del 8% del total de vehículos que transitan en esa vía, una cantidad ínfima frente a los tremendos problemas que ocasionan.
El problema está a la vista de todos. Ponerle fin no es complicado. Se necesita asumir modernas políticas de transporte y seguridad vial, y decisión firme de las autoridades. Es hora de actuar. La seguridad de los pasajeros, la fluidez de la vía y el presupuesto público lo agradecerán.
EL COMERCIO



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