6.5.09

AH1N1, segunda semana

Por Mirko Lauer

En su segunda semana la amenaza mundial del virus AH1N1 ha empezado a definirse como un anticlímax. La pandemia terminó no siendo tan rápida ni tan mortal como se temió en un comienzo. El incremento de infectados y de muertos sigue, pero a un ritmo pausado. La OMS advierte que no hay que bajar la guardia, pero la situación parece bajo control.

México, considerado el epicentro del brote, es el país más afectado, no solo en el terreno médico. El pánico inicial ha liquidado su temporada alta turística y causará un probable 5% de caída en el PBI de este año. Además ha sufrido severas críticas a su industria alimentaria y a su administración de la salud pública.

Un artículo de la revista Grain sindica a los criadores de cerdos de la empresa Smithfield, la mayor del mundo, y a las autoridades locales del estado de Veracruz como responsables de que el problema haya demorado un tiempo crítico en salir a la luz. No sería la primera vez que la industria de los alimentos genera un mal de alto perfil.

Pero si bien la tensión sigue en el aire, y con ella los controles en los puertos de entrada, es perceptible un respiro de alivio. Pues si bien la presencia de AH1N1 ya está confirmada en 20 países, ya se sabe que es prevenible, curable, y en consecuencia no es tan letal. Las mascarillas sanitarias han empezado a desaparecer.

El punto político a favor ha sido para el sistema anti-epidemias mundial y sus versiones nacionales. La información y las decisiones oportunas de la OMS disiparon rápido el clima de pánico, alinearon la reacción de los países y dieron el mínimo espacio para evaluar el significado y la magnitud del problema surgido.

Pero como sucede frente a los sismos y las bolsas, ha quedado la reflexión de que tarde o temprano tiene que venir un escenario catastrófico. La idea de transnacionales voraces fabricando productos-Frankenstein alimentarios en y para el Tercer Mundo refuerza este temor sobre el lado oscuro de la globalización.

Sin duda el Perú ha salido bien librado, con lo que hasta ahora solo han sido amagos. La encuesta PUCP-IOP recoge las opiniones de una población limeña que se ha considerado a sí misma informada, serena y algo así como responsablemente preocupada. Todo esto a pesar de que el tema por un par de días fue manejado como la antesala del Armagedón.

Pero AH1N1 ha servido para recordar cuánta gente entre nosotros, niños sobre todo, muere de males fácilmente prevenibles. Más publicada a este problema ayudaría a salvar más vidas. Se ha avanzado mucho, pero todavía en Huancavelica, por ejemplo, la mitad de la población fallece antes de cumplir los 42 años.

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