2.5.09

Chanchos agripados por los petroaudios

Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

Avances notables para concretar el ‘gran faenón’.

Cuando están por cumplirse –este martes– siete meses del destape de los ‘petroaudios’ que revelaron información contundente sobre corrupción en el gobierno, se han logrado avances notables en la desactivación de esta denuncia periodística que luego recogió con firmeza el Ministerio Público, con el valioso soporte de la Dirandro, pero que después el Poder Judicial se encargó de enlodar para que no llegue a ninguna parte.

Un avance significativo en dicho proceso es la decisión de la tercera sala anticorrupción de exculpar a los acusados por los ‘petroaudios’ del delito de asociación ilícita que había solicitado la fiscalía.

En la misma dirección apuntaría la revelación de ayer de La Primera en el sentido de que el mismo tribunal habría decidido que el contenido de los ‘petroaudios’ no configura prueba válida para el juicio porque fueron obtenidos ilegalmente.

Es tan descarado lo que está ocurriendo que quizá eso explique por qué, siete meses después del destape, las autoridades judiciales han dado justificaciones inverosímiles para ni siquiera abrir el material incautado por los fiscales a los protagonistas de los ‘petroaudios’. Es obvio que no los quieren oír, quizá porque ya escucharon –irregularmente– lo que hay ahí.

Y es obvio, también, que esto es parte de un tremendo faenón que se puso en marcha a los pocos días del destape. Primero, en el plano político con el relevo, en la Presidencia del Consejo de Ministros, de Jorge del Castillo –cuya imagen quedó muy afectada tras conocerse las visitas que hacía a la suite del ‘empresario’ dominicano– por Yehude Simon, quien ha sido utilizado como biombo del gran salvataje.

Este operativo implicó limpiar a los ministros acusados en el Parlamento a través de una movida espectacular y grotesca en la que el fujimorismo se encargó –a través del congresista Carlos Raffo, ya se sabrá un día a cambio de qué– de desestabilizar a la comisión que investigó estos delitos.

Dicho proceso se está coronando con decisiones judiciales como las que se comentan en esta columna y que apuntan a que, finalmente, ‘aquí no pase nada’.

Para que ello sea posible, también han sido necesarias movidas en el plano mediático con el fin de preparar el terreno para la desactivación política de la denuncia. Afortunadamente, quedan algunos medios –como este y unos pocos más– que siguen en la brega pero, lamentablemente, otros han bajado la guardia. Como el que tuvo un papel estelar en la denuncia y ayer le dedica a la decisión de la tercera sala anticorrupción una nota de –¡ay!– solo diez líneas en el rincón inferior de una página secundaria.

LA REPUBLICA

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