2.5.09

Los 100 días

El miércoles pasado Barack Obama cumplió sus primeros 100 días como presidente y participó en el ritual de apariciones públicas y entrevistas en cadena nacional que caracterizan esa fecha desde la época de Roosevelt, quien en los primeros tres meses de su mandato desarrolló las leyes del “New Deal” para sacar a Estados Unidos de la Gran Depresión de los años treinta.
En esos primeros cien días, Obama anunció el cierre de la prisión de Guantánamo, presentó un calendario de retiro de Irak y propuso a Latinoamérica una “nueva era” de diálogo. También se comprometió a encabezar el combate contra el cambio climático; firmó una ley sobre igualdad laboral entre hombres y mujeres y derogó una cláusula que prohibía financiar con fondos públicos a organizaciones sociales que promovieran el aborto.

Por el momento, Obama es aprobado por buena parte de sus compatriotas, según los últimos sondeos. Gallup consigna 64% de respaldo, el mejor resultado para un inquilino de la Casa Blanca desde 1977, cuando se cumplieron los primeros cien días de Jimmy Carter (por coincidencia condecorado aquí en Lima el jueves por la Defensora del Pueblo), con una aprobación del 69 por ciento.


De todos los retos que enfrenta Obama, el mayor sin duda es la peor recesión económica en décadas. El 65 por ciento de los encuestados por Gallup dice que sufre problemas por la crisis y más del 90% indica que la economía es su mayor prioridad. Como coinciden en señalar muchos analistas, los estadounidenses podrían cambiar pronto su estado de ánimo si las medidas de Obama en ese campo no arrojan resultados tangibles.

Y muchas de ellas han causado polémica, por cierto. El monto del plan de estímulo por 787,000 millones de dólares ha sido criticado porque impulsará el déficit sin hacer lo suficiente para reactivar el crecimiento económico. Tampoco convence del todo la alianza público-privada destinada a comprar la deuda tóxica que afecta los balances de los bancos. Y los 75,000 millones de dólares para ayudar a los propietarios a reestructurar o refinanciar las hipotecas son vistos como una recompensa a los que tomaron préstamos de manera irresponsable.

Hasta el momento, en nuestra opinión, Obama se ha las ha ingeniado para ser una “paloma” en temas domésticos (los republicanos dicen que apunta a una fuerte expansión gubernamental, que tachan de “socialista”) y un “halcón” en ciertas áreas de política exterior, sobre todo al reforzar la intervención estadounidense en Afganistán y autorizar operaciones encubiertas de la CIA en la zona. El tiempo dirá si esta mixtura podrá traducirse finalmente en un gobierno eficiente que saque a Estados Unidos de la crisis y le permita recuperar el liderazgo mundial.

LA RAZON

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