Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
Detrás del globo para reelegir a Alan García
0currió en el primer gobierno aprista y ahora lo vuelven a hacer: cada cierto tiempo, los apristas sueltan el globo de ensayo de la reelección de Alan García. Cuando el río suena, piedras trae.
Esta vez fue el presidente de la Comisión de Constitución, el ‘compañero’ José Vargas, ayer en Expreso, con la justificación de lo bien que está haciendo las cosas este gobierno. El mecanismo sería una reforma constitucional vía referéndum.
¿Gobierno exitoso dijo? Vamos, tampoco, tampoco. No repetir el mamarracho 85-90 no convierte un gobierno en exitoso. Está haciendo bien algunas cosas, pero es un simple administrador de la herencia de la gestión económica 1990-2006 y –como sus antecesores– sin la audacia, coraje, ideas ni voluntad para encarar reformas de fondo que el Perú ha postergado –educación, salud, seguridad, justicia–, lo que explica por qué no se puede atacar con profundidad a la pobreza.
Y si incluso García se pudiera presentar a la reelección, es muy difícil que la gane salvo que –como ya lo ha hecho antes– use y abuse tramposamente del aparato gubernamental en favor de las candidaturas apristas.
¿Por qué lanza el Apra esta iniciativa descabellada? Opción uno: el congresista Vargas es un ayaye ro del presidente. Opción dos: es un intento desesperado –no consultado con AGP– de los compañeros parlamentarios, de los compañeros del Ejecutivo, y de los compañeros sin chamba pero que quieren una, para tener mamadera presupuestal por cinco años más.
Opción tres: AGP sí está detrás de la movida, emocionado por una aprobación que llegó a los treintas; conmovido porque los empresarios le dicen que es la última Coca Cola del desierto; satisfecho porque la crisis no nos golpea –aún– como a los vecinos; e impulsado por ese síndrome de entusiasmo que lo ataca cada cierto tiempo.
Si eso fuera cierto, y si García fuera a ser candidato en el 2011, tendría más sentido el mensaje a los empresarios de que su misión en la elección que viene es decidir quién no será presidente: ¡él mismo combatiría a las fuerzas del mal!
Que el fantasma de la reelección ha rondado –o penado–Palacio de Gobierno la mencionó Mirko Lauer hace dos años en su columna en este diario: “Hay tímidos rumores en el sentido de que García tentaría un poco más adelante una enmienda constitucional para la reelección”.
¿Cómo aprobar la reforma constitucional? Para empezar, aunando esfuerzos con el fujimorismo y su –según ellos– creciente peso en la opinión pública, a cambio –¿alguien lo duda?– del indulto al condenado a 25 años por violación de derechos humanos y secuestro.
LA REPUBLICA
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
Detrás del globo para reelegir a Alan García
0currió en el primer gobierno aprista y ahora lo vuelven a hacer: cada cierto tiempo, los apristas sueltan el globo de ensayo de la reelección de Alan García. Cuando el río suena, piedras trae.
Esta vez fue el presidente de la Comisión de Constitución, el ‘compañero’ José Vargas, ayer en Expreso, con la justificación de lo bien que está haciendo las cosas este gobierno. El mecanismo sería una reforma constitucional vía referéndum.
¿Gobierno exitoso dijo? Vamos, tampoco, tampoco. No repetir el mamarracho 85-90 no convierte un gobierno en exitoso. Está haciendo bien algunas cosas, pero es un simple administrador de la herencia de la gestión económica 1990-2006 y –como sus antecesores– sin la audacia, coraje, ideas ni voluntad para encarar reformas de fondo que el Perú ha postergado –educación, salud, seguridad, justicia–, lo que explica por qué no se puede atacar con profundidad a la pobreza.
Y si incluso García se pudiera presentar a la reelección, es muy difícil que la gane salvo que –como ya lo ha hecho antes– use y abuse tramposamente del aparato gubernamental en favor de las candidaturas apristas.
¿Por qué lanza el Apra esta iniciativa descabellada? Opción uno: el congresista Vargas es un ayaye ro del presidente. Opción dos: es un intento desesperado –no consultado con AGP– de los compañeros parlamentarios, de los compañeros del Ejecutivo, y de los compañeros sin chamba pero que quieren una, para tener mamadera presupuestal por cinco años más.
Opción tres: AGP sí está detrás de la movida, emocionado por una aprobación que llegó a los treintas; conmovido porque los empresarios le dicen que es la última Coca Cola del desierto; satisfecho porque la crisis no nos golpea –aún– como a los vecinos; e impulsado por ese síndrome de entusiasmo que lo ataca cada cierto tiempo.
Si eso fuera cierto, y si García fuera a ser candidato en el 2011, tendría más sentido el mensaje a los empresarios de que su misión en la elección que viene es decidir quién no será presidente: ¡él mismo combatiría a las fuerzas del mal!
Que el fantasma de la reelección ha rondado –o penado–Palacio de Gobierno la mencionó Mirko Lauer hace dos años en su columna en este diario: “Hay tímidos rumores en el sentido de que García tentaría un poco más adelante una enmienda constitucional para la reelección”.
¿Cómo aprobar la reforma constitucional? Para empezar, aunando esfuerzos con el fujimorismo y su –según ellos– creciente peso en la opinión pública, a cambio –¿alguien lo duda?– del indulto al condenado a 25 años por violación de derechos humanos y secuestro.
LA REPUBLICA



No hay comentarios:
Publicar un comentario