6.5.09

¿Por qué defendemos firmemente la democracia?

El conversatorio que organizó El Comercio con la participación de intelectuales de la talla de Mario Vargas Llosa, Jorge Edwards y Enrique Krauze resultó una refrescante oportunidad para entender la urgente necesidad de mantener los gobiernos democráticos, a pesar de sus imperfecciones, y de reiterar nuestro compromiso con los valores de democracia y libertad.

La lucidez de los expositores, que dieron especial realce a las celebraciones por nuestros 170 años, permitió una reflexión severa, a ratos pesimista, pero finalmente esperanzadora sobre la democracia en América Latina.

¿Por qué debemos seguir defendiendo la democracia como sistema de gobierno? Según Vargas Llosa, la democracia, aunque no es perfecta, es perfectible y constituye el menos malo de todos los sistemas, pues permite ejercitar y actuar con libertad. Por lo mismo, hizo una invocación a los jóvenes para que entiendan que el futuro se halla en la democracia y que su éxito o fracaso depende de lo que cada cual esté dispuesto a aportar.

Seguidamente nuestro laureado escritor señaló que en la región hay ciertos gobiernos que tienen origen democrático, pero que ya en el poder restringen las libertades públicas y deterioran las instituciones, como sucede en Venezuela y Bolivia, donde se están produciendo recusables excesos autoritarios.

Democracia, entonces, no es solo ser elegido por las mayorías, sino respetar las reglas de juego, fortalecer las instituciones, respetar el equilibrio de poderes y promover la sana alternancia. Por lo mismo, Vargas Llosa lamentó que en Colombia un presidente de tan buena ejecutoria democrática como Álvaro Uribe esté, en cierta manera, proponiendo un cambio constitucional para forzar una re-reelección, lo cual rechazó como demócrata.

El escritor chileno Jorge Edwards destacó la necesidad de promover consensos entre gobiernos democráticos, a la manera como lo hicieron Francia y Alemania, antes irreconciliables enemigos y hoy bastiones de la Unión Europea.

El mundo hispánico, dijo, tiene una inclinación irresistible a la confrontación, lo cual debemos superar para alcanzar la integración y el desarrollo conjunto. Ello solo será posible entre gobiernos y gobernantes que hablen el mismo idioma democrático.

Enrique Krauze, historiador y ensayista mexicano, concordó con sus colegas y añadió que, para salvar y fortalecer las democracias latinoamericanas es imprescindible elevar la calidad del debate público. Solo de este modo se podrá crear espacios de reflexión para descubrir y rechazar la mentira y la demagogia nacionalista, así como abrazar con más convicción la causa democrática que nos permite ser libres.

Remarcó, en tal sentido, la enorme responsabilidad que corresponde a los medios de comunicación como conductos para alimentar la costumbre del debate, pero también la exigencia de defender a toda costa la libertad de expresión, que no es solo de los periodistas, sino de toda la sociedad y sus ciudadanos.

En suma, fue un debate sumamente rico y dinámico en ideas pero también en ejemplos y realidades que nos tocan cercanamente a los peruanos y a nuestro Diario, que tiene una firme posición en defensa de la democracia, en el entendido de que “la peor de las democracias es mejor que la mejor de las dictaduras”.

Son 170 años de historia y convicción democrática, que celebramos con nuestros lectores y con el país, a los que agradecemos, al igual que al equipo humano y profesional, de periodistas y trabajadores que hacen posible una existencia tan larga y exitosa, sin titubear a la hora de defender principios y valores.

EL COMERCIO

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