En reunión secreta entre Bachelet y su canciller
En un nuevo intento por perjudicar la demanda marítima peruana, a través de una coordinada ofensiva internacional, el gobierno chileno cedió la sede de la próxima cumbre de la Unión Suramericana de Naciones (Unasur) a Ecuador a cambio de su respaldo a la postura mapochina en La Haya, reveló el diario sureño El Mercurio.
Dicho encuentro se iba a realizar en Viña del Mar el 6 de julio, pero la semana pasada la Cancillería ecuatoriana envió una nota a Santiago donde pedía la oportunidad de realizar la cumbre el 10 de agosto.
El miércoles en la mañana el canciller Mariano Fernández sostuvo un encuentro reservado con la presidenta Michelle Bachelet en La Moneda y, tras analizar la conveniencia de congraciarse con Ecuador, esa misma tarde se comunicó a los países del bloque que accedía a la solicitud de Quito.
“Aunque en La Moneda existían altas expectativas del rol que asumiría Bachelet en la cita en Viña -pues daría una cuenta de su gestión tras más de un año como presidenta temporal de Unasur y traspasaría el mando a Correa-, se optó por hacer un gesto a Quito y evitar un impasse con uno de los países considerados como aliados en la región, sobre todo ante la pretensión de Perú en La Haya, donde esperan su apoyo”, reseñó el rotativo.
Esta decisión se enmarca dentro de la ofensiva internacional desarrollada por Santiago en contra de la demanda marítima peruana interpuesta por nuestro país y que está orientada a conseguir el respaldo político de Ecuador, Bolivia y Colombia.
A inicios de abril, El Mercurio reveló que el canciller sureño Mariano Fernández realizaba gestiones ante el gobierno ecuatoriano “para que se hiciera parte del proceso en La Haya y ratificara que los acuerdos de 1952 y 1954 constituyen tratados de límites”.
A ello debe sumarse que, aprovechando su visita a Quito, Mariano Fernández logró que su par ecuatoriano Fander Falconí respaldara la postura mapochina en el diferendo con Perú.
LA RAZON
En un nuevo intento por perjudicar la demanda marítima peruana, a través de una coordinada ofensiva internacional, el gobierno chileno cedió la sede de la próxima cumbre de la Unión Suramericana de Naciones (Unasur) a Ecuador a cambio de su respaldo a la postura mapochina en La Haya, reveló el diario sureño El Mercurio.
Dicho encuentro se iba a realizar en Viña del Mar el 6 de julio, pero la semana pasada la Cancillería ecuatoriana envió una nota a Santiago donde pedía la oportunidad de realizar la cumbre el 10 de agosto.
El miércoles en la mañana el canciller Mariano Fernández sostuvo un encuentro reservado con la presidenta Michelle Bachelet en La Moneda y, tras analizar la conveniencia de congraciarse con Ecuador, esa misma tarde se comunicó a los países del bloque que accedía a la solicitud de Quito.
“Aunque en La Moneda existían altas expectativas del rol que asumiría Bachelet en la cita en Viña -pues daría una cuenta de su gestión tras más de un año como presidenta temporal de Unasur y traspasaría el mando a Correa-, se optó por hacer un gesto a Quito y evitar un impasse con uno de los países considerados como aliados en la región, sobre todo ante la pretensión de Perú en La Haya, donde esperan su apoyo”, reseñó el rotativo.
Esta decisión se enmarca dentro de la ofensiva internacional desarrollada por Santiago en contra de la demanda marítima peruana interpuesta por nuestro país y que está orientada a conseguir el respaldo político de Ecuador, Bolivia y Colombia.
A inicios de abril, El Mercurio reveló que el canciller sureño Mariano Fernández realizaba gestiones ante el gobierno ecuatoriano “para que se hiciera parte del proceso en La Haya y ratificara que los acuerdos de 1952 y 1954 constituyen tratados de límites”.
A ello debe sumarse que, aprovechando su visita a Quito, Mariano Fernández logró que su par ecuatoriano Fander Falconí respaldara la postura mapochina en el diferendo con Perú.
LA RAZON



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