5.6.09

El festín del cesado

Cuando a inicios de la década se planteó en el Congreso la necesidad de compensar a algunos trabajadores cesados del sector público a quienes no se les habría otorgado los beneficios adecuados, muy pocos se imaginaron que el tema podría adquirir vida propia, convertirse en una maquinaria aceitada de manera tan poco santa, así como terminar teniendo su actual y desproporcionado tamaño.

Cabe indicar que lo que inicialmente fue una modesta iniciativa para pagar debidamente a quienes no habían recibido nada, fue capturado por las centrales sindicales, por diversos parlamentarios de varias bancadas y por todos aquellos que siempre rondan los pasillos laborales, convirtiéndose de esa manera en una atractiva fuente de ingresos para muchas dirigencias que exigen un cupo o aporte, como le llaman, para aspirar a ingresar a la lista tan deseada.

Más aún, este grupo ad hoc de presión, que busca ya sea inflar la planilla estatal u obtener recursos presupuestales para recompensar a sus patrocinados, lleva ya ocho lucrativos años. En ese periodo, el costo para el Estado supera los 160 millones de soles, y seguimos contando. Además, en la actualidad se está cocinando una cuarta lista de beneficiados, y estoy seguro de que si no se pone fin al ejercicio, dentro de otros ocho años seguiremos escuchando sobre 'la abnegada lucha que realizan los dirigentes a cargo’ y, en ese entonces, pedirán que se publique la octava... la novena… la décima lista de beneficiados. Total, es difícil que los dirigentes logren encontrar otro mecanismo similar para generarse ingresos.

Incluso, la maquinaria que se ha creado alrededor del esquema ha logrado que la legislación original sea frecuentemente modificada por el Congreso a fin de adecuarla 'a la carta’ a los deseos y necesidades de los encargados. Así tenemos que ahora se incluye hasta a quienes recibieron jugosos incentivos al renunciar voluntariamente al Estado. Peor aun, en la actualidad el afortunado privilegiado que logra, vía influencia o pago, que su nombre sea colocado en el ansiado listado puede escoger libremente la entidad estatal donde quiere ser reubicado. Consideraciones como su capacidad, preparación o experiencia para el cargo son totalmente irrelevantes en este festín del cesado. En realidad, luego de varios reportajes, no nos queda la menor duda: estamos frente a un verdadero escándalo.

PERU 21

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