5.6.09

Utopías regresivas

Uri Ben Schmuel
uribs@larazon.com.pe


La verdad, nos produce alergia la manía ésa, tan políticamente correcta, de celebrar el Día de esto o de aquello, repitiendo año tras año los mismos mantras. La semana pasada, por ejemplo, nos torturaron con el Día del No Fumador y ahora con el del Medio Ambiente, que se conmemora hoy.
Y no es que estemos en contra de un entorno libre de contaminación. Pero una cosa es la ecología científica, que pertenece a las ciencias naturales, y otra muy distinta el ambientalismo, que es más bien una ideología. Nos disgusta ese aire fanático que adoptan los ecologistas. Y también el hecho de que buena parte de los movimientos ambientalistas en el fondo no sean más que fachadas para ocultar una profunda aversión a la economía de mercado.

Pero son buenos para vender sebo de culebra, eso sí. La última encuesta de la U. de Lima revela que la mayoría de peruanos se informa de temas medioambientales vía las ONG. O sea, justo aquellos grupos repletos de rojos que se han vuelto verdes. Y que tal y como las multinacionales que tanto critican, son organizaciones dedicadas a maximizar sus ingresos. Obtienen sus fondos mediante el mercadeo del miedo, sin importar el costo humano.


Seamos claros: tras la excusa de la protección medioambiental se oculta un nuevo intento por destruir la economía de mercado, basado en un supuesto consenso científico cuyas profecías apocalípticas se ha encargado de deslegitimar el paso del tiempo. Los ecologistas estarían felices si desapareciera la principal fuente de contaminación del planeta, a saber la raza humana, y solo quedaran algunas plantitas y mosquitos dando vuelta por ahí. Es lo que el ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti llama con acierto las utopías regresivas.

Y como bien dice un viejo conocido de los lectores de esta columna, el “políticamente incorrecto” periodista español Pablo Molina, este tipo de progresismo es mucho más peligroso que el socialismo clásico. Porque ha dejado de ser una doctrina política para transformarse en una moral. Si usted discrepa sobre los datos seudo-científicos que sustentan el movimiento histérico formado en torno al llamado calentamiento global no lo consideran una persona equivocada, sino un sujeto depravado sin posibilidad de redención.

Por lo tanto, lejos de acomodarnos al pensamiento hegemónico y pasar por civilizados, aprovechamos el Día Mundial del Medio Ambiente para protestar contra los esfuerzos de las ONG ambientalistas por manipular a la gente. Si seguimos sus recomendaciones, volveríamos a la era de las cavernas.


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LA RAZON

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