15.6.09

La pelota se queda aquí

'The buck stops here’ es una frase que el ex presidente estadounidense Eisenhower hizo célebre y que refleja la responsabilidad que se tiene que asumir al tomar un cargo, ya que cuando uno es el jefe no puede pasarle la pelota –o echarle la culpa– a otro funcionario. En nuestro país, lamentablemente, el guiarse por este concepto no es una práctica frecuente.

Así tenemos que en el caso de la catástrofe gubernamental que han sido los sucesos de Bagua, Yehude Simon ha hecho un público mea culpa y ha ratificado que luego de lograr estabilizar la situación, asumirá su responsabilidad, posición que parece decente y coherente. Asimismo, la ex ministra Vildoso también asumió su responsabilidad al no haber podido dirigir a una entidad de su sector –Indepa– que en estos eventos brilló por su ausencia y ha sido un monumental fracaso.

Por otro lado, los funcionarios del Indepa ni siquiera han dado la cara mientras que la ministra del Interior, que funcionalmente es quien tiene la mayor responsabilidad ante la magnitud del desastre que resulto siendo el operativo policial, no tiene la menor intención de renunciar.

Más aun, Mercedes Cabanillas ya no sabe a quién pasarle la pelota. Según ella, los responsables serían el director superior de la Policía o el general a cargo de la operación, o, en todo caso, el jefe de Inteligencia, ya que no proporcionó ninguna información. Como si todos estos oficiales no pertenecieran a su sector. Cuando se le insiste en el tema, entonces se dedica a atacar a la prensa por publicar versiones 'noveladas’ de la tragedia o a los analistas por opinar, pues –según ella– 'no saben nada’. En suma, con tal de no asumir su responsabilidad, le echa la culpa a cualquiera.

Sin embargo, a diferencia de la necesidad que puede existir en los difíciles momentos que vive el país de no forzar una crisis de gobierno, lo cual postergaría una decisión del premier, en el caso del sector Interior la renuncia de la ministra y su reemplazo por cualquier otro político no tendría consecuencia negativa alguna. Al contrario, creemos que sería una excelente señal para que la ciudadanía vea que no se ha perdido el principio de responsabilidad. Asimismo, ayudaría tremendamente a calmar los ánimos de la población y, finalmente, pondría fin al deplorable espectáculo de ver a un ministro de Estado aferrarse desesperadamente al cargo.

PERU 21

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