El precio del barril de petróleo trepó lentamente hasta llegar casi a US$ 70. Pese a la crisis, el deseo de la OPEP es llegar dentro de dos años a los niveles que en el 2008 preocuparon a más de uno, cuando el crudo llegó a US$ 150/barril. Pero, por encima de estas especulaciones, todos sabemos que la oferta de petróleo es rígida y que dentro de cuatro décadas el agotamiento del oro negro será una realidad incontrastable. Para entonces necesitamos contar seriamente con otro tipo de fuentes de energía. De todas las alternativas que podrían sustituir al petróleo, llámese –por ejemplo– el carbón –aunque sea muy contaminante– o la energía nuclear –la cual es muy costosa–, son el gas, los biocombustibles y la fuerza eólica las opciones más importantes y más limpias para seguir echando a andar el mundo. Esto, que resulta tan claro, no parece motivar de manera consistente al actual titular del Ministerio de Energía y Minas (MEM) a fin de proyectar sosteniblemente la política energética nacional en el mediano y largo plazo. En el tema de los biocombustibles, el país avanzó mucho en los últimos dos años ya que se promocionó, alentó y defendió a la inversión en etanol, sin embargo ahora se acusa un lamentable desmontaje de los planes orientados a contar con combustibles complementarios al crudo que el Perú importa para satisfacer la demanda interna. Por si acaso aquí en el país el biocombustible no saldría del maíz, como en EE UU, sino de la caña de azúcar, fomentando así el empleo y la producción en este cultivo cuyos precios andan deprimidos en el mercado internacional.
Por otro lado, en este momento en que la administración Obama está replanteando el desaliento de algunos ante los biocombustibles, porque se aducía que se necesitan millones de hectáreas de maíz para producir el carburante, y que por ello se dejarían de lado inmensos campos de cultivo destinados originalmente a la alimentación, lo cierto es que en este momento en laboratorio se ha logrado separar la celulosa del contenido alimentario del maíz, lo cual abre una excelente posibilidad para reconocer que la inversión en biocombustibles no solo es necesaria sino viable. Pese a esta información científica alentadora, en nuestro país se intenta hoy abandonar y tirar por la borda todo lo avanzado últimamente en este rubro que sólo busca acabar con la dependencia del petróleo. Vemos, pues, que hay temas flacos en la actual gestión del MEM.
Igual situación se comprueba en el tema de las energías renovables a través de la fuerza de los vientos (energía eólica) para generar electricidad. ¿De qué sirve que el Estado peruano haya dado el Decreto Legislativo N° 1002 (Ley de promoción de Energías Renovables) y su Reglamento, el Decreto Supremo N° 050-2008, así como haya anunciado la subasta de 500 MW de fluido eléctrico mediante parques eólicos, convocatoria que ha desatado expectativas y sobre todo inversiones en muchos empresarios nacionales y del extranjero, para que ahora todo se desinfle gracias a la dejadez y a la inexplicable demora de las autoridades competentes del MEM, obligadas a respetar plazos y planes. ¿Para qué se dan normas si el propio Estado no las va a hacer cumplir?
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Por otro lado, en este momento en que la administración Obama está replanteando el desaliento de algunos ante los biocombustibles, porque se aducía que se necesitan millones de hectáreas de maíz para producir el carburante, y que por ello se dejarían de lado inmensos campos de cultivo destinados originalmente a la alimentación, lo cierto es que en este momento en laboratorio se ha logrado separar la celulosa del contenido alimentario del maíz, lo cual abre una excelente posibilidad para reconocer que la inversión en biocombustibles no solo es necesaria sino viable. Pese a esta información científica alentadora, en nuestro país se intenta hoy abandonar y tirar por la borda todo lo avanzado últimamente en este rubro que sólo busca acabar con la dependencia del petróleo. Vemos, pues, que hay temas flacos en la actual gestión del MEM.
Igual situación se comprueba en el tema de las energías renovables a través de la fuerza de los vientos (energía eólica) para generar electricidad. ¿De qué sirve que el Estado peruano haya dado el Decreto Legislativo N° 1002 (Ley de promoción de Energías Renovables) y su Reglamento, el Decreto Supremo N° 050-2008, así como haya anunciado la subasta de 500 MW de fluido eléctrico mediante parques eólicos, convocatoria que ha desatado expectativas y sobre todo inversiones en muchos empresarios nacionales y del extranjero, para que ahora todo se desinfle gracias a la dejadez y a la inexplicable demora de las autoridades competentes del MEM, obligadas a respetar plazos y planes. ¿Para qué se dan normas si el propio Estado no las va a hacer cumplir?
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