EL AMENAZANTE DESEQUILIBRIO FÍSICO-SOCIAL DEL PERÚ
Por: Oswaldo de Rivero Embajador
¿Qué es lo que hace, en último análisis, que un Estado nación sea viable? Si uno pasa revista a la historia de las civilizaciones llegará a la conclusión de que, desde los albores de la humanidad, lo fundamental para que exista vida civilizada y prosperidad es que la población tenga acceso seguro a recursos vitales como el agua, los alimentos y la energía.
Cuando las civilizaciones y las naciones no logran suficiente agua, alimentos y energía para sus poblaciones, se precipitan en lo que yo llamo —en mi obra el “Mito del desarrollo”— un “desequilibrio físico-social” entre recursos vitales y población, que produce largas turbulencias sociopolíticas y al final el colapso del Estado y de la vida civilizada.
Este colapso es hoy cada vez más probable debido a que el recalentamiento planetario y la imparable expansión urbana del planeta están volviendo globalmente más escasos y caros el agua, los alimentos y la energía.
El Perú está hoy entre los 30 países en el mundo con mayor desequilibrio físico-social. Su desequilibrio comenzó cuando la población andina se desplazó a las ciudades de la costa árida, produciendo una explosión demográfica urbana en un medio ecológico inadecuado, sin suficiente agua para abastecer grandes ciudades y, a la vez, producir alimentos. Todo esto convirtió al Perú en un país importador neto de alimentos y merecedor de ayuda alimentaria.
La gran explosión urbana habida en la costa ha hecho perder no solo seguridad hídrica y alimentaria al país, sino también seguridad energética. El Perú, que antes exportaba petróleo, tiene ahora que importarlo con precios que serán altos como consecuencia del crecimiento de la demanda que produce la urbanización planetaria. Sin embargo, debido a la falta de visión estratégica el gas de Camisea está orientado hacia la exportación y no hacia la seguridad energética del país.
Lima crece a un promedio de más de 100 mil habitantes al año y otras grandes ciudades de la costa registran un crecimiento también muy alto. En el año 2020 Lima tendrá 10 millones y muchas ciudades pasarán el millón. Esto aumentará el desequilibrio físico-social, porque la creciente población urbana peruana va a perder acceso a suficientes alimentos y energía, que serán internacionalmente cada vez más caros. Pero, el problema más serio será el agua, cuya escasez se agravará peligrosamente debido a que el recalentamiento global ya está derritiendo los glaciales que sirven para abastecer Lima y otras ciudades.
Hoy el 73% de la población peruana vive en la costa. Esta metástasis urbana en un medio árido que se volverá más desértico cuando los glaciales de los Andes casi desaparezcan, alrededor del 2025, será el más importante desafío para la estabilidad sociopolítica del país.
El desequilibrio físico-social y el cambio climático son así una grave amenaza a la viabilidad del Perú. Ya es tiempo de que se les tome en serio y se conviertan en temas centrales de nuestra política interna y exterior.
EL COMERCIO
Por: Oswaldo de Rivero Embajador
¿Qué es lo que hace, en último análisis, que un Estado nación sea viable? Si uno pasa revista a la historia de las civilizaciones llegará a la conclusión de que, desde los albores de la humanidad, lo fundamental para que exista vida civilizada y prosperidad es que la población tenga acceso seguro a recursos vitales como el agua, los alimentos y la energía.
Cuando las civilizaciones y las naciones no logran suficiente agua, alimentos y energía para sus poblaciones, se precipitan en lo que yo llamo —en mi obra el “Mito del desarrollo”— un “desequilibrio físico-social” entre recursos vitales y población, que produce largas turbulencias sociopolíticas y al final el colapso del Estado y de la vida civilizada.
Este colapso es hoy cada vez más probable debido a que el recalentamiento planetario y la imparable expansión urbana del planeta están volviendo globalmente más escasos y caros el agua, los alimentos y la energía.
El Perú está hoy entre los 30 países en el mundo con mayor desequilibrio físico-social. Su desequilibrio comenzó cuando la población andina se desplazó a las ciudades de la costa árida, produciendo una explosión demográfica urbana en un medio ecológico inadecuado, sin suficiente agua para abastecer grandes ciudades y, a la vez, producir alimentos. Todo esto convirtió al Perú en un país importador neto de alimentos y merecedor de ayuda alimentaria.
La gran explosión urbana habida en la costa ha hecho perder no solo seguridad hídrica y alimentaria al país, sino también seguridad energética. El Perú, que antes exportaba petróleo, tiene ahora que importarlo con precios que serán altos como consecuencia del crecimiento de la demanda que produce la urbanización planetaria. Sin embargo, debido a la falta de visión estratégica el gas de Camisea está orientado hacia la exportación y no hacia la seguridad energética del país.
Lima crece a un promedio de más de 100 mil habitantes al año y otras grandes ciudades de la costa registran un crecimiento también muy alto. En el año 2020 Lima tendrá 10 millones y muchas ciudades pasarán el millón. Esto aumentará el desequilibrio físico-social, porque la creciente población urbana peruana va a perder acceso a suficientes alimentos y energía, que serán internacionalmente cada vez más caros. Pero, el problema más serio será el agua, cuya escasez se agravará peligrosamente debido a que el recalentamiento global ya está derritiendo los glaciales que sirven para abastecer Lima y otras ciudades.
Hoy el 73% de la población peruana vive en la costa. Esta metástasis urbana en un medio árido que se volverá más desértico cuando los glaciales de los Andes casi desaparezcan, alrededor del 2025, será el más importante desafío para la estabilidad sociopolítica del país.
El desequilibrio físico-social y el cambio climático son así una grave amenaza a la viabilidad del Perú. Ya es tiempo de que se les tome en serio y se conviertan en temas centrales de nuestra política interna y exterior.
EL COMERCIO



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