LA COOPERACIÓN POPULAR
Por: Pedro Morales M
La dictadura militar (1968-1980) y los gobiernos que le sucedieron desde 1985 —excepto el de transición— sumaron cuotas de mezquindad para eliminar Cooperación Popular (Coopop), el exitoso programa de apoyo social a los pueblos más alejados y pobres del país instaurado por el presidente Belaunde para rescatar la práctica ancestral de la minka y el ayni.
Desconocieron sus bondades, desnaturalizaron sus objetivos y finalmente lo eliminaron. La mezquindad política se antepuso al interés social. Ahora, a la luz de las consecuencias de la crisis, Coopop espera su reivindicación para iniciar su trabajo por el desarrollo y la emancipación de los villorrios, y recobrar la solidaridad y laboriosidad de su cultura, con el apoyo de un mínimo esfuerzo financiero del Estado y la participación municipal.
A diferencia del Foncodes —modelo importado por el fujimorismo— que introduce el dinero como fin del trabajo comunitario, Coopop —un programa con identidad que fomenta la ayuda mutua y la solidaridad— demostró su eficacia en la inclusión social, descentralización y lucha contra la pobreza.
Para la ejecución de la pequeña, pero sustancial obra, el Estado proporciona el material que no hay en la zona y el pueblo los recursos naturales que sirven para la construcción, así como su generosa mano de obra para realizar la infraestructura.
Recordemos: el Coopop logró la participación de jóvenes en apoyo a las comunidades y la presencia de estudiantes de diversas partes del mundo, quienes además vinieron a aprender el sistema, por lo que incentivaron la mística de la juventud para identificarse con los problemas de las zonas más pobres.
De 1963 a 1966, Coopop emprendió 7.000 obras y concluyó 2.800. La inversión fiscal fue de 165 millones de soles; se construyeron 2.700 kilómetros de trocha carrozable y se realizaron 12,5 millones de tareas, lo que demuestra el potencial del esfuerzo voluntario de los pueblos.
Restaurada la democracia (1980-1985), se ejecutaron obras locales valorizadas en 861 millones 930 mil soles. El erario aportó un tercio, los dos restantes la filantropía de los pobres, los pueblos. Se edificaron 11.500 aulas de las 23.000 del período, 350 postas sanitarias que beneficiaron a más de un millón de habitantes, 165 reservorios de agua para regularizar el riego de 350.000 hectáreas, se tendieron más de mil kilómetros de red eléctrica, 20 minicentrales eléctricas, que beneficiaron a 78.000 hogares y a unas 400.000 personas. Es decir, obras que solamente puede lograr el trabajo comunal con el respaldo del Estado.
El Acuerdo Nacional y la Mesa de Lucha contra la Pobreza —espacios de debate, evaluaciones y propuestas sobre descentralización, la lucha contra la pobreza y la solidaridad en la crisis— deben considerar la reivindicación y el retorno de Coopop.
Ex congresista Accion Popular
el comercio
1.6.09
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