Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
¿Está perdiendo Hugo Chávez la chaveta?
La visita de Mario Vargas Llosa a Caracas ha servido, por su notoriedad internacional, para recordarle al mundo el deterioro de la democracia en Venezuela pero, también, para obtener elementos suficientes para creer que otro que está experimentando un deterioro en su habilidad política es Hugo Chávez.
Sin su entusiasta participación, el foro Libertad y Democracia organizado por el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico por la Libertad (Cedice) no habría tenido un rebote periodístico más allá del usual para este tipo de eventos.
Es decir, despachos notariales de agencia sobre las intervenciones de Mario Vargas Llosa, Jorge Castañeda y Enrique Krauze que se habrían publicado, como notas secundarias, en las páginas internacionales de los diarios.
Pero Chávez se encargó, con hostilidades absurdas como demorar más de lo normal el trámite aduanero de algunos invitados notables, enviar militantes a corear lemas contra el evento –además de la CIA, el antiimperialismo y afines– y despotricar, él mismo, de los invitados del foro y desafiarlos a un duelo de ideas del que, finalmente, se corrió.
Lo inteligente habría sido darle un trato preferente a los invitados e, incluso, invitar a Vargas Llosa, Castañeda y Krauze a conversar en el Palacio de Miraflores –la sede del gobierno venezolano– con el fin de proyectar al mundo una imagen amable y dialogante con quienes discrepa.
En lugar de ello, Chávez se portó como un salvaje y les dio en la yema del gusto a Cedice y a los expositores pues aportó los ingredientes necesarios para que la noticia pase de las notas chiquitas de internacionales al titular principal y a los medios más masivos como la televisión y la radio.
¿Por qué Chávez hizo algo que, en teoría, lo perjudica? Respuesta uno: su problema está, principalmente, en el frente interno y necesita, por tanto, demostraciones de que es atacado desde el exterior por “intelectuales liberales de la contrarrevolución”, es decir, todo un clásico de manual político.
Respuesta dos: Chávez está perdiendo la chaveta. Le hice la pregunta a Ariel Segal el viernes pasado, en RPP, y él explicó que las salidas de José Vicente Rangel y Luis Miquilena del gobierno habían dejado al locuaz comandante sin personas que le pongan algún ‘paralé’ a su incontinencia verbal.
Es lo que le pasa a todo dictador con el paso del tiempo: se mella su conexión con la realidad, se pone más prepotente y su séquito de adulones no se atreve a avisarle cuando está desnudo (en este caso de ideas). Por ello, Vargas Llosa deja Caracas, gracias al propio Chávez, con excelente insumo para su próximo artículo.
PERU 21
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
¿Está perdiendo Hugo Chávez la chaveta?
La visita de Mario Vargas Llosa a Caracas ha servido, por su notoriedad internacional, para recordarle al mundo el deterioro de la democracia en Venezuela pero, también, para obtener elementos suficientes para creer que otro que está experimentando un deterioro en su habilidad política es Hugo Chávez.
Sin su entusiasta participación, el foro Libertad y Democracia organizado por el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico por la Libertad (Cedice) no habría tenido un rebote periodístico más allá del usual para este tipo de eventos.
Es decir, despachos notariales de agencia sobre las intervenciones de Mario Vargas Llosa, Jorge Castañeda y Enrique Krauze que se habrían publicado, como notas secundarias, en las páginas internacionales de los diarios.
Pero Chávez se encargó, con hostilidades absurdas como demorar más de lo normal el trámite aduanero de algunos invitados notables, enviar militantes a corear lemas contra el evento –además de la CIA, el antiimperialismo y afines– y despotricar, él mismo, de los invitados del foro y desafiarlos a un duelo de ideas del que, finalmente, se corrió.
Lo inteligente habría sido darle un trato preferente a los invitados e, incluso, invitar a Vargas Llosa, Castañeda y Krauze a conversar en el Palacio de Miraflores –la sede del gobierno venezolano– con el fin de proyectar al mundo una imagen amable y dialogante con quienes discrepa.
En lugar de ello, Chávez se portó como un salvaje y les dio en la yema del gusto a Cedice y a los expositores pues aportó los ingredientes necesarios para que la noticia pase de las notas chiquitas de internacionales al titular principal y a los medios más masivos como la televisión y la radio.
¿Por qué Chávez hizo algo que, en teoría, lo perjudica? Respuesta uno: su problema está, principalmente, en el frente interno y necesita, por tanto, demostraciones de que es atacado desde el exterior por “intelectuales liberales de la contrarrevolución”, es decir, todo un clásico de manual político.
Respuesta dos: Chávez está perdiendo la chaveta. Le hice la pregunta a Ariel Segal el viernes pasado, en RPP, y él explicó que las salidas de José Vicente Rangel y Luis Miquilena del gobierno habían dejado al locuaz comandante sin personas que le pongan algún ‘paralé’ a su incontinencia verbal.
Es lo que le pasa a todo dictador con el paso del tiempo: se mella su conexión con la realidad, se pone más prepotente y su séquito de adulones no se atreve a avisarle cuando está desnudo (en este caso de ideas). Por ello, Vargas Llosa deja Caracas, gracias al propio Chávez, con excelente insumo para su próximo artículo.
PERU 21



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