24.8.09

El retorno del hermanón

Por Mirko Lauer

on Ricardo Belmont Cassinelli entra al Congreso una tajada de la historia política de estos decenios. La trayectoria es colorida: RBC lanzó la racha de los independientes, puso en movimiento la confusión entre política y show business, le dio a la alcaldía de Lima un punche político que ella no tenía y, según los críticos más enconados, su canal de TV fue una suerte de precursor de CLAE.

A pesar de su independencia, la línea de sus amistades políticas es coherente en el tiempo: Vargas Llosa, Toledo, Paniagua, Andrade. En las elecciones municipales de 1994 no pudo evitar el abrazo del oso fujimorista cuando ya había logrado la victoria por su cuenta, pero se sacudió de él pronto, y ahora último su adú más presente es un cura mosca del Opus Dei. Pero su corazón siempre ha estado en el centro-derecha.

En teoría el RBC que jura el jueves que viene debería ser un congresista formidable. Recursos no le faltan: tiene labia, tiene canal de TV, tiene trayectoria, tiene una imagen popular, y luego está claramente ubicado en algún tramo del fantasmal, pero también tradicional, frente de centro extra-aprista tentativamente lanzado por Lourdes Flores.

Belmont mismo acaba de reconocer que quizás sus articulaciones políticas están algo oxidadas. Lo cual es una manera de decirle al público que no espere de él grandes cruzadas en el hemiciclo y que él estaba cómodo en la pantalla cuando ocurrió el lamentable deceso de Alberto Andrade (quien nunca estuvo cómodo de parlamentario). Todo lo cual invita a esperar un perfil bajo.
Pero oxidados o no, los reflejos políticos de Belmont están allí. Su pedido de que lo investiguen por la emisión de participaciones en RBC Televisión en 1984 ha sido una manera de adelantarse a lo inevitable. Su anuncio de que seguirá con Alianza Parlamentaria por respeto a Valentín Paniagua es una muestra de modales que no pasará inadvertida.

De modo que la idea de un RBC fuera de la política debe ser repensada, incluso por él, a partir de la curul. La pregunta es más bien si Belmont, que siempre ha sido el protagonista de sí mismo, estará disponible para roles de apoyo en esquemas de alianza durante los dos años que tiene por delante en el Congreso.

La impresión siempre ha sido que RBC es más un hombre de obras (no por casualidad el nombre del partido municipal que fundó en 1990) que de leyes. Sin embargo un sentido de lo práctico puede ser un activo importante a la hora de legislar. Lo mismo vale para su experiencia en un tiempo en que la institución municipal parece necesitada de reformas.

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