12.10.09

Consenso antiarmamentista

En evidente espaldarazo a la propuesta del presidente Alan García, para detener la carrera armamentista en la región, diez ex mandatarios reunidos en Lima por iniciativa, plausible, del ex jefe de Estado del Perú, Alejandro Toledo, se pronunciaron categóricamente en contra de esta conducta, de la cual Chile y Venezuela son sus máximos exponentes.

Uno de esos diez ex mandatarios, Gustavo Noboa, de Ecuador, tuvo una frase que refleja el sentir del encuentro: “el armamentismo en América Latina es un bazucazo a la agenda social de nuestros pueblos”.

Miles de millones de dólares se gastan cada año la región en comprar armas, muchos, pero muchos más que los que exige una sana política de defensa nacional que apunte sólo a la disuasión, antes que a la preparación para el ataque. Dos son los países que promueven este desequilibrio, Venezuela y Chile. El primero, construyendo el soporte militar para su imperialismo ideológico socializante; el segundo, continuando su agresiva política de Estado ideada como estrategia de convivencia internacional: por la razón o por la fuerza.

Ambas naciones deben ser denunciadas internacionalmente, atendiendo la mayoritaria corriente de opinión a favor del freno inmediato de esta brutal carrera que corre el continente. El acuerdo presidencial de Lima aporta su respaldo a esa voluntad integracionista que, sin descuidar la seguridad de cada país, sabe distinguir entre la “política real” y la “política agresora” que practican algunas naciones.

Saludamos desde nuestra tribuna –comprometida con la defensa de los intereses nacionales y la moral de nuestras tropas– esta iniciativa de paz y buena vecindad. Que los países estén preparados para defenderse, pero a la vez que estén conscientes de que su verdadera guerra está dentro de sus propias fronteras y es contra el atraso, la ignorancia y la pobreza. El Perú está modernizando y profesionalizando al máximo sus fuerzas armadas, proyectando sólo las compras necesarias de equipos. Y ello nos ha permitido despegar económicamente para admiración del mundo entero, poniendo en vigencia una ambiciosa agenda social, correlato de la firme reducción de la pobreza conseguida en los últimos años.

América Latina se va uniendo en torno a una propuesta que recoge lo mejor del sentir americanista. La ha formulado el presidente de nuestro país y tiene todo el respaldo de nuestra tradición diplomática de talante integracionista y pacifista. Chile quiso caricaturizarla pero fracasó en su intento, porque los líderes regionales, aquí y allá, dan su espaldarazo a la propuesta peruana. Un paso hacia la victoria para el Perú, un paso hacia la victoria para Latinoamérica. Celebrémoslo buscando nuevos espacios para hacer escuchar esta iniciativa.


EXPRESO

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