Ha quedado al descubierto el laborioso trabajo de la maquinaria aprista para el retorno de Tula Benites al Parlamento. Desde el fallo que absolvió al 'fantasma’ y culpó al gerente del Congreso por no darse cuenta de la intención dolosa de la parlamentaria, hasta el dictamen del fiscal supremo considerando que no hay mérito para seguir su caso y que, por lo tanto, debe ser archivado. Pasando el proceso por innumerables comentarios del presidente del Congreso, del primer ministro y de los parlamentarios apristas, todos los cuales ya le dan una calurosa y fraternal bienvenida. Es inminente el día del triunfal retorno de la 'compañera’.
Cuando ello ocurra, se debería declarar esa jornada como el Día de la Impunidad Partidaria. En el caso de Benites, pese a todas las pruebas y evidencias de dolo que existían, el Partido Aprista siempre fue reticente a condenar a su compañera. El proceso de desafuero estuvo viciado y tuvo que ser nuevamente realizado. Ahora, el partido está haciendo todo lo posible por limpiarla.
Marcada diferencia con la posición principista adoptada por Unidad Nacional, quienes claramente dijeron que, al margen del resultado de la sentencia a Elsa Canchaya –acusada del mismo delito que Benites y que ayer fue encontrada culpable–, ellos no recibirían a delincuentes en su bancada.
Los rastros y las huellas digitales del partido están por todos lados. Su tío fue presidente de la Corte Suprema, el presidente del Congreso es su paisano, el juez tiene lazos apristas, mientras que el fiscal supremo es hermano de un congresista del Apra. Parecen estar tan confiados en la impunidad que ni siquiera han intentado guardar las formas con jueces y fiscales que no estén tan abiertamente vinculados.
Como resultado de este escándalo, vamos camino a la consagración de este Congreso como el más delictivo en la historia peruana. A la 'robaluz’ –y su accesitaria, condenada por fraude– se suman el 'comepollo’, el 'mataperro’, el 'acuchillado’, las contrataciones 'fantasma’, entre otros, y, ahora, la restituida gracias a la impunidad partidaria.
¿Son conscientes nuestros 'padres de la patria’ del daño que le están haciendo al futuro de la democracia? ¿Cómo pueden aceptar trabajar al lado de delincuentes? ¿Qué ejemplo están dando? Realmente, el Congreso parece haber caído en una espiral de decadencia, y todavía les resta casi dos años. Dios nos proteja.
PERU 21
Cuando ello ocurra, se debería declarar esa jornada como el Día de la Impunidad Partidaria. En el caso de Benites, pese a todas las pruebas y evidencias de dolo que existían, el Partido Aprista siempre fue reticente a condenar a su compañera. El proceso de desafuero estuvo viciado y tuvo que ser nuevamente realizado. Ahora, el partido está haciendo todo lo posible por limpiarla.
Marcada diferencia con la posición principista adoptada por Unidad Nacional, quienes claramente dijeron que, al margen del resultado de la sentencia a Elsa Canchaya –acusada del mismo delito que Benites y que ayer fue encontrada culpable–, ellos no recibirían a delincuentes en su bancada.
Los rastros y las huellas digitales del partido están por todos lados. Su tío fue presidente de la Corte Suprema, el presidente del Congreso es su paisano, el juez tiene lazos apristas, mientras que el fiscal supremo es hermano de un congresista del Apra. Parecen estar tan confiados en la impunidad que ni siquiera han intentado guardar las formas con jueces y fiscales que no estén tan abiertamente vinculados.
Como resultado de este escándalo, vamos camino a la consagración de este Congreso como el más delictivo en la historia peruana. A la 'robaluz’ –y su accesitaria, condenada por fraude– se suman el 'comepollo’, el 'mataperro’, el 'acuchillado’, las contrataciones 'fantasma’, entre otros, y, ahora, la restituida gracias a la impunidad partidaria.
¿Son conscientes nuestros 'padres de la patria’ del daño que le están haciendo al futuro de la democracia? ¿Cómo pueden aceptar trabajar al lado de delincuentes? ¿Qué ejemplo están dando? Realmente, el Congreso parece haber caído en una espiral de decadencia, y todavía les resta casi dos años. Dios nos proteja.
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