5.10.09

La batalla del VRAE

UN PROGRAMA INTERCONECTADO Y CON OBJETIVOS ESPECÍFICOS


Por: Roberto Gordillo*

La lucha en el VRAE debe desarrollarse en 4 planos interconectados, cada uno con estrategias diferentes.

En el plano militar, la revisión del Plan Excelencia 777 debe incluir lo siguiente: helicópteros operativos y acondicionados para operar en la zona, y una pista de aterrizaje en la localidad de Pichari, de similares características a la de Mazamari (Satipo), para acortar el tiempo de vuelo a Lima en por lo menos 50 minutos. Un hospital de campaña que permita dar atención básica y rápida a los agentes heridos. Contar con el respaldo legal necesario para enfrentar la lucha armada sin demandas judiciales restrictivas que se realizan contra los miembros de tropa y oficiales.

En lo policial tiene que considerarse una acción integrada al militar, sin que esto devenga en una subordinación, sino en acciones paralelas: bloqueo estricto para chequear el ingreso de todo tipo de vehículos y personas en aquellas zonas en las cuales se están realizando operativos militares; actividades cívicas, en las cuales también deberán participar los militares; reforzar las delegaciones policiales y dotarlas del número de efectivos adecuados y equipos de última generación; y para una mejor acción policial reducir el ámbito geográfico de sus jurisdicciones.

En lo político, se requiere la formación de un directorio VRAE, que establecerá las líneas de acción con un panorama más amplio, coordinando con la PCM y otras instituciones. El actual secretario ejecutivo sería el enlace directo en el VRAE. Además el MEF debe constituir un fondo especial para la PCM, ya que la actual distribución presupuestal no reconoce al VRAE como programa estratégico o institucional, lo que hace engorrosa la ejecución presupuestal.

Por último, para potenciar la acción política debe reducirse el ámbito geográfico a los 13 distritos iniciales. En los planos económico y social debe cambiarse la matriz productiva y su población de 211.164 habitantes se desligará paulatinamente de la dependencia del narcotráfico. Para ello un equipo de profesionales diseñará dos planes piloto: uno para Pichari, donde está asentada la principal base militar antiterrorista. Allí hay 2.474 hectáreas de hoja de coca que deben ser sustituidas por cultivos alternativos competitivos. En el Ene, 1.642 hectáreas deben ser reemplazadas. El éxito de esta estrategia permitirá avanzar en el resto del valle.

En lo social tiene que construirse un sistema de soporte para las poblaciones que los provea de los servicios básicos.

Ex coordinador VRAE-Mindef


EL COMERCIO

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