Por Mirko Lauer
En la mayoría de las regiones el ambiente electoral de cara al 2010 todavía está frío, quizás esperando el fin del año. Pero a la vez los competidores empiezan a tomar sus emplazamientos. Por lo pronto hay casi 300 kits electorales regionales vendidos por la ONPE, señal de que la dispersión de la oferta política goza de buena salud.
El récord de kits en abril era Puno con 33 agrupaciones, seguido de Junín con 20. Ancash y Cusco compraron 19 cada uno, Lima región y Tacna 16 cada uno. Ayacucho y Arequipa 15 kits cada uno. A partir de allí el número disminuye, hasta llegar a Pasco y Tumbes, con dos cada uno. Todas estas son cifras que todavía pueden cambiar.
Pero la carrera tras los kits es engañosa. Habrá grupos nuevos, sin duda, pero los protagonistas de las elecciones que se vienen tienden a ser figuras experimentadas en la competencia. La política regional-municipal es a la vez reflejo de tendencias nacionales y expresión de la formación de élites y dinastías locales.
La formación o el reencauche de grupos nacionales es una distracción para los aspirantes regionales a estas alturas del proceso, pero a la vez una oportunidad de hacer alianzas o de tentar un huachito en las grandes ligas parlamentarias. Aunque en las dos elecciones pasadas la política de Lima demostró no tener tanto magnetismo como se supondría.
A diferencia de otras veces, las agrupaciones de Lima sí tienen una política definida frente al 2010. El humalismo ha decidido promover un archipiélago de alianzas locales, pero a la vez no aparecer como un partido paraguas limeño. El Apra está decidida a hacer el esfuerzo de acumular regiones y municipios.
Es difícil resumir los temas de esa próxima elección a un puñado. Pero es posible imaginar algunas constantes: acusaciones varias a las autoridades, promesas de mejor administración y de ejecución de obras postergadas, tomas de partido en conflictos existentes (la Defensoría del pueblo registra más de 200 activos fuera de Lima).
Un vaticinio riesgoso es la tendencia general de la votación agregada. En el 2002 el Apra obtuvo 12 regiones, y en seis ganó alguien con la etiqueta de independiente. En el 2006 los partidos nacionales quedaron reducidos a ganar cuatro regiones entre todos. El membrete independiente volvió a ganar en seis lugares.
A pesar de que la población, la producción y la confrontación están mayoritariamente fuera de la capital, a los medios de Lima nos cuesta seguir el importante mosaico de la política democrática en las regiones. Es cierto también que los propios medios del interior todavía no calientan motores en el tema. Quizás esperan los idus de enero 2010.
LA REPUBLICA
En la mayoría de las regiones el ambiente electoral de cara al 2010 todavía está frío, quizás esperando el fin del año. Pero a la vez los competidores empiezan a tomar sus emplazamientos. Por lo pronto hay casi 300 kits electorales regionales vendidos por la ONPE, señal de que la dispersión de la oferta política goza de buena salud.
El récord de kits en abril era Puno con 33 agrupaciones, seguido de Junín con 20. Ancash y Cusco compraron 19 cada uno, Lima región y Tacna 16 cada uno. Ayacucho y Arequipa 15 kits cada uno. A partir de allí el número disminuye, hasta llegar a Pasco y Tumbes, con dos cada uno. Todas estas son cifras que todavía pueden cambiar.
Pero la carrera tras los kits es engañosa. Habrá grupos nuevos, sin duda, pero los protagonistas de las elecciones que se vienen tienden a ser figuras experimentadas en la competencia. La política regional-municipal es a la vez reflejo de tendencias nacionales y expresión de la formación de élites y dinastías locales.
La formación o el reencauche de grupos nacionales es una distracción para los aspirantes regionales a estas alturas del proceso, pero a la vez una oportunidad de hacer alianzas o de tentar un huachito en las grandes ligas parlamentarias. Aunque en las dos elecciones pasadas la política de Lima demostró no tener tanto magnetismo como se supondría.
A diferencia de otras veces, las agrupaciones de Lima sí tienen una política definida frente al 2010. El humalismo ha decidido promover un archipiélago de alianzas locales, pero a la vez no aparecer como un partido paraguas limeño. El Apra está decidida a hacer el esfuerzo de acumular regiones y municipios.
Es difícil resumir los temas de esa próxima elección a un puñado. Pero es posible imaginar algunas constantes: acusaciones varias a las autoridades, promesas de mejor administración y de ejecución de obras postergadas, tomas de partido en conflictos existentes (la Defensoría del pueblo registra más de 200 activos fuera de Lima).
Un vaticinio riesgoso es la tendencia general de la votación agregada. En el 2002 el Apra obtuvo 12 regiones, y en seis ganó alguien con la etiqueta de independiente. En el 2006 los partidos nacionales quedaron reducidos a ganar cuatro regiones entre todos. El membrete independiente volvió a ganar en seis lugares.
A pesar de que la población, la producción y la confrontación están mayoritariamente fuera de la capital, a los medios de Lima nos cuesta seguir el importante mosaico de la política democrática en las regiones. Es cierto también que los propios medios del interior todavía no calientan motores en el tema. Quizás esperan los idus de enero 2010.
LA REPUBLICA



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