11.12.08

Panetón anticrisis

NAVIDAD, TELETÓN Y POLÍTICA

Por: Fernando Vivas. Periodista

Octubre fue el mes del 'petroescándalo' y el presidente se improvisó como pragmático moralizador, cortando cabezas del Gabinete. Noviembre fue el mes de las cumbres y puso su mejor cara de anfitrión. Diciembre es el mes de la Navidad y se ha propuesto actuar como un Papá Noel.


La convocatoria a una teletón palaciega para el domingo 21, en plena semana de cohetones y luces de bengala, apuesta a llevar los sentimientos navideños al paroxismo de la aprobación del poder. El patio central de Palacio será el epicentro de la solidaridad y el show será conducido nada menos que por la estrella de la televisión blanca, Gisela Valcárcel, secundada por todas las figuras que se sentirán emocionalmente obligadas a dejar su óbolo presencial.


La emoción, en verdad, ya empezó a hacer presa del propio García, quien, ayer, en la inauguración del penal de mujeres Tarapacá, abogó por la liberación de Magaly Medina.


Apuesto a que está pensando como productor de TV que busca el clímax de su reventón: Gisela y Magaly juntas por los niños de San Juan (la ministra de Justicia Rosario Fernández ya puso el parche diciendo que no puede hacer nada contra la carcelería de Medina, pero queda la facultad de la gracia presidencial).


¿Y si esta última, para evitar la controversia que generaría favorecer a una condenada de entre miles, se limita a gestionarle un permiso para concurrir a la cita del 21? El ráting se va a las nubes.


Vaya y pase el presidencia-lismo como centro del escenario político, pero no como eje de rituales católicos y televisivos. 'Hermanón', 'Papá Upa', Papá Noel, rey mago y presidente en uno solo, Dios nos coja confesados.


En fin, la supermovida de Alan tiene el noble fin de solventar un año de gastos al Hogar-Clínica San Juan de Dios y ello puede compensar la confusión de emociones y perspectivas populares que genere.


Al margen de ella debe quedar el estadista que acaba de lanzar un plan anticrisis. ¿Pero es así? Pues me temo que la relativa demora en presentar tal plan lo ha hecho caer en coyuntura navideña.


La población podría ver los aportes del Estado como regalos --eso deben sentir los jubilados que van a recibir sus devengados-- y todo sacrificio como un óbolo. Cuando nos libremos del empacho de
teletones y panetones anticrisis, veremos el panorama con mayor calma.

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