4.2.09

Cuidado con los proteccionismos

NO ES LA RESPUESTA ADECUADA A LA CRISIS


Por: Jaime Cáceres Sayán Presidente de Confi

Es comprensible que a raíz de la crisis mundial surjan nuevas y viejas ideas para aminorar los efectos en cada país. Una de las menos aconsejables sería recurrir al antiguo concepto del proteccionismo, a través del cierre de mercados o subida de impuestos a las importaciones.

El mensaje de medidas proteccionistas, para tratar de direccionar las compras simplemente por el origen nacional, contravendría lo que hemos aprendido con tanto sacrificio, y es que el mercado ofrece la medida más saludable sobre la aceptación de un producto y que el premio para el esfuerzo de innovación, calidad y precio es el mercado ampliado de la exportación.

Las medidas proteccionistas, aunque se anuncien temporales, tienen el efecto de estimular la regresión de los conceptos aprendidos. Sin competencia, baja la calidad, suben los precios, y los productores tienen menos alicientes para salir a diversificar sus mercados externos. Una vez puesta en vigencia la “protección”, los beneficiados no querrán volver atrás.

En noviembre último líderes del APEC que concentran gran parte de la producción mundial, se dieron cita en Lima y hubo consenso en que debía resistirse el proteccionismo y por el contrario abrir más los mercados. El Perú ya está inscrito en ese rumbo y no puede desviarse. Con el comercio y las inversiones, hemos conseguido un desarrollo que asombra a los expertos internacionales.

Acaba de entrar en vigencia el TLC con Estados Unidos. Ahora estamos empeñados en la negociación con la Unión Europea y media docena más de países. Nuestro futuro es prometedor.

A nivel del productor peruano, la transformación es notoria, desde la conciencia competitiva a la investigación y el esmero, en los procesos industriales, el control de calidad y el reclutamiento y capacitación del personal. Es indudable que las cosas han cambiado mucho en el Perú, el industrial peruano ha mejorado notablemente, se ha vuelto más competitivo en todo sentido. Para lograrlo, también ha sido fundamental la reducción de aranceles para los bienes de capital y materias primas, pero lo más importante ha sido la apertura de mercados a través de tratados de libre comercio. Una nueva cultura empresarial se ha abierto paso en nuestro país y se afianza cada día.

Hoy los consumidores peruanos tienen también claros sus derechos: saben que pueden elegir los productos que necesitan, los que más les convienen en precio y calidad, sean nacionales o extranjeros, que compiten bajo las mismas reglas, claro está.

Lo que le toca al Estado es cuidar que las reglas se cumplan, que se evite decididamente el contrabando o el dumping.

Finalmente, el proteccionismo desata ineludiblemente medidas de reciprocidad negativa por parte de otros estados en perjuicio de nuestros más competentes, imaginativos y competitivos exportadores. Por todas estas razones, en nuestro país tenemos que descartar cualquier iniciativa o intento de proteccionismo. La mira tiene que ser puesta en inversiones que nos preparen mejor para la recuperación que vendrá y que generen mucho empleo. Para eso hay que pensar en las condiciones que favorecen la competitividad. En ese sentido, la infraestructura es una de las bases del éxito. Al mismo tiempo hay que acometer reformas pendientes, como la eliminación de todo trámite burocrático que no sea absolutamente imprescindible, un tema de insistente prioridad no solo de la Confiep.

Hay indicios de que todo esto está en la agenda inmediata del Ejecutivo, que el Congreso lo respalda y también los presidentes regionales y alcaldes, actualmente actores importantes. Solo el tiempo es irrecuperable: es pues hora de actuar en la dirección correcta.

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